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Una intervención militar en Siria minará la estabilidad estratégica

Por Elespiadigital
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miércoles 28 de agosto de 2013, 14:03h

Siria está tan cerca como nunca de ser objeto de una agresión militar por parte de EEUU y de sus aliados más cercanos. Todo parece indicar que la decisión fue tomada. Una vez determinada la táctica, solo queda cruzar el Rubicón. Pero precisamente con esto hay cierta demora, porque de momento Occidente no tiene bien en claro lo relativo a la estrategia.

Por Serguei Dúz

Por Serguei Dúz

Siria está tan cerca como nunca de ser objeto de una agresión militar por parte de EEUU y de sus aliados más cercanos. Todo parece indicar que la decisión fue tomada. Una vez determinada la táctica, solo queda cruzar el Rubicón. Pero precisamente con esto hay cierta demora, porque de momento Occidente no tiene bien en claro lo relativo a la estrategia.

Al menos el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, en la conferencia de prensa del lunes dedicada a Siria declaró lo siguiente: “En la conversación telefónica de ayer le pregunté al secretario de Estado de EEUU, John Kerry, en qué consiste precisamente la estrategia de sus acciones, como planea hacer que su anunciada o casi anunciada operación contra Siria pueda resolver los problemas de la región y no multiplicarlos y que no conduzca a la región a una verdadera catástrofe”. La respuesta, en palabras del diplomático, fue menos extensa que la propia pregunta. “Él (Kerry) solo llamó a Rusia y China a sumarse a los esfuerzos para erradicar el arma química e impedir que caigan en manos que no corresponden”, dijo Lavrov.

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En síntesis, todo parece indicar que EEUU no tiene una idea completa sobre el futuro de Siria. El horizonte de los hechos se limita al derrocamiento de Bashar Asad. Washington prefiere no pensar en lo que sucederá y en lo que no sucederá más adelante, porque, en caso contrario, la Casa Blanca tendría que trazar analogías entre el día de hoy y los hechos registrados hace diez años. En 2003 la administración Bush-hijo desató una intervención contra Iraq justamente bajo el pretexto de la salvación del mundo del armamento de destrucción masiva, que presuntamente tenía Sadam Husein. El vicedirector del Instituto ruso de EEUU y Canadá, Pável Zolotariov, dice:

—Difícil es decir cuán lejos está dispuesto a ir Obama. Pero los paralelos se imponen. EEUU en el plano  internacional, por lo general, se guía por sus intereses nacionales, desdeñando el derecho internacional. Si los intereses lo exigen, están dispuestos a fabricar los hechos. Esto ocurrió durante la presidencia de Bush-hijo. Y esto mismo estamos observando ahora en la administración Obama. ¿Conducirá esta política a una guerra? En este sentido, muchas cosas dependen de la presión que los republicanos ejerzan sobre su presidente. Queda esperar que en su segundo mandato Obama se abstenga que tomar resoluciones erróneas.

En aquel entonces Iraq fue invadido y Sadam fue a parar a la horca. Nunca se presentaron pruebas a la comunidad internacional de la existencia en Iraq de armas de destrucción masiva. Tras permanecer muchos años en Iraq, los norteamericanos abandonaron apresuradamente el país, dejando allí un caos social, una administración civil de poca vitalidad y miles de millones de dólares despilfarrados en  intentos estériles para reestructurar la autocracia oriental según el modelo occidental. Muchos expertos están seguros de que la tentativa de democratizar Siria ocasionará problemas aún mayores.

“Siria se defenderá ante cualquier ataque extranjero, declaró el subtitular sirio de Exteriores, Faisal al Maqdad, El diplomático señaló que en el caso de que se emprendan operaciones bélicas contra las autoridades sirias se producirá un caos y la seguridad global se verá amenazada. El presidente del Instituto ruso de Evaluaciones Estratégicas, Alexánder Konoválov, apunta:

—Siria actualmente no es fuerte desde el punto de vista estatal: la oposición es poderosa y se está librando una guerra civil. Pero lo que es aún más interesante es que no hay unidad en la oposición. La oposición está conformada por grupos hostiles entre sí, que combaten unos contra otros con el mismo énfasis que contra Bashar Asad. Existe la sensación de que la intervención de EEUU llevará al poder en Siria a los islamistas radicales. Y esto no está en línea ni con los intereses norteamericanos ni con los europeos. No es la mejor situación desde el punto de vista de los resultados que se esperan.

Es muy posible que Obama se esté demorando precisamente por eso y no solo porque EEUU no está en condiciones de gastar decenas de miles de millones de dólares en una nueva guerra. Por cierto que la opinión pública occidental está del lado de los rebeldes. Pero en el campamento de la oposición siria los islamistas radicales son los que dan el tono. El científico jefe del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de la Rusia, Gueorgui Mirski, dice que “ésta es la siguiente generación de los extremistas-muyahidines que asesinaban a los soldados soviéticos en Afganistán y a los norteamericanos en Iraq. Son combatientes temerarios para quienes la mayor felicidad es morir por la causa del islam, y son los más crueles y despiadados:

—Si ellos llegan a asumir el poder en Damasco, Obama se verá ante el fuego de una crítica feroz. Le dirán: ¿Qué has hecho? Con tus propias manos has entregado el poder en Siria a esa misma gente que seis años atrás mataba a los norteamericanos en Iraq, que son fieles a los mandamientos de Bin Laden de aniquilar a los norteamericanos y judíos, que se proponen exterminar despiadadamente a los chiíes y cristianos, supone Gueorgui Mirski.

Pero por ahora da la impresión de que Obama, posiblemente, no por voluntad propia, se somete a la lógica de la diplomacia de las cañoneras. Igual que en Iraq, en la situación en Siria el casus belli (motivo de guerra) ha sido “servido en bandeja de plata” a la opinión pública mundial. Según el exembajador de EEUU ante la OTAN, Ivo Daalder, se puede alegar a la violación del Protocolo de Ginebra de 1925, que prohíbe el uso del arma química. Tal como destacó el exconsejero de Obama para Oriente Próximo, Dennis Ross, si existen deseos, incluso sin la ONU, se encontrarán fundamentos jurídicos más que suficientes.

Igual que en Iraq, a los norteamericanos les resultará mucho más complicado terminar esta guerra. Como se suele decir “un rublo la entrada, dos – la salida”. Por lo demás, semejante situación se conforma en general en todas las guerras. Y Bashar Asad es un hueso más duro de roer que, por ejemplo, Muamar Gadafi. En la región tiene aliados fuertes en la persona de Irán y Hizbulá. Seguramente por eso la administración Obama prefiere trazar paralelos con la operación de la OTAN en Kosovo.

El diario The Independent opina que el guión más probable es el lanzamiento de misiles Tomahawk desde cuatro destructores en el Mediterráneo. Entre los posibles objetivos de los ataques están las bases militares, desde las cuales, según EEUU, fueron lanzados cohetes con gases tóxicos, y asimismo los aeródromos sirios y las bases de emplazamiento de las unidades élites. No obstante, difícilmente los bombardeos aéreos pueden ser cotejados con las prolongadas operaciones bélicas en Kosovo o Libia, estima The Independent.

El británico The Daily Mail supone asimismo que los ataques se lanzarán a distancia y los drones, así como destacamentos especiales terrestres, realizarán las tareas de inteligencia en la zona de los objetivos. Expertos del periódico opinan que los bombardeos pueden durar uno o dos días y afectar a objetivos clave de la infraestructura militar del régimen sirio: los sistemas de defensa antiaérea, los puestos de mando y coordinación, los edificios gubernamentales, los depósitos de misiles y las bases de la Fuerza Aérea de Asad.

La coalición occidental no piensa intervenir plenamente en la guerra siria, aunque, es muy probable, que tengan que hacerlo, reflexionan los expertos. En primer lugar, hay que prevenir una masacre civil total en el Estado debilitado. En segundo lugar, no hay que dejar que los terroristas de Al Qaeda se apoderen de las reservas de armas. Esto probablemente requerirá el establecimiento de “zonas terrestres de control”, de modo que la operación terrestre se vuelve prácticamente inevitable.

Y aquí volvemos a los paralelos con la campaña iraquí. Entre tanto, algunos expertos recuerdan al respecto a Libia y no a Iraq. El director del Centro de Oriente Próximo y el Cáucaso del Instituto Internacional de Estados Contemporáneos, Stanislav Tarásov, dice:

—Si es apropiado en este caso trazar paralelos, entonces únicamente con el guión libio. Sabido es que allí los sucesos comenzaron con enfrentamientos entre algunos grupos políticos, luego entre algunas tribus, después el conflicto se internacionalizó y se produjo la injerencia de Occidente. Como resultado Libia se fragmentó en tres o cuatro partes, nadie se puso a arreglar la crisis interna y hasta no sabe cómo afrontar la solución de los problemas.

Sea como sea, Asad manifestó que a EEUU le espera en Siria un fracaso, igual que en todas las guerras que desató anteriormente. Según él, las autoridades norteamericanas no han logrado convencer a su pueblo multinacional de la justeza de las recientes guerras, al igual que implantar su ideología en otros países. Las grandes potencias pueden desatar guerras, ¿pero pueden vencer?, hace Asad esta pregunta retórica. El vicedirector del Instituto de EEUU y Canadá, Pável Zolotariov, dice:

—En las condiciones del infructuoso respaldo exterior a las fuerzas de la oposición, se ve que Bashar Asad superará la situación. En el futuro los opositores no tienen posibilidades de vencer al actual régimen. Parece que existe el deseo de probar el guión yugoslavo. Y con los ataques aéreos destruir de tal manera la infraestructura del país, que los opositores consigan su objetivo. Y este objetivo teoréticamente es alcanzable. Otra cosa diferente es a qué conducirá en adelante. Quizás la idea estratégica consiste en descargar dentro de la región todo el potencial interno de contradicciones del mundo islámico.

Circula la opinión de que Washington no comprende del todo que él mismo abre la caja de Pandora, iniciando la guerra contra Asad. El general libanés retirado, Amin Hotait, que todo acabará con un enfrentamiento armado directo con Irán. El subjefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, Masud Jazayeri, confirma estos temores al declarar que la injerencia en Siria sería la “línea roja” para Teherán. Pável Zolotariov subraya:

—No se puede alterar el equilibrio de fuerzas interno en la región. Éste se mantenía incluso mediante la rivalidad de dos potencias – Iraq e Irán. Los norteamericanos alteraron este equilibrio interno, lo que desestabilizó la situación en todo Oriente Próximo. Siria es el último aliado de Irán. Pero el desplazamiento de este aliado no implicará la victoria de alguna fuerza, en este caso Arabia Saudí y Catar.

Difícilmente Obama se haya olvidado de las palabras del exsecretario de Defensa, Robert Gates, quien dijo que “cualquier futuro secretario de Defensa, que aconseje al presidente enviar tropas norteamericanas a Asia o África, debe ser enviado a que lo examine un psiquiatra.

—En su intervención del 5 de enero de 2012 en el Pentágono, Obama, entre otras cosas, dijo que EEUU pasó una década de prolongadas guerras y que no se dejará arrastrar a conflictos costosos, en los que es muy fácil entrar, pero muy difícil salir, dice el presidente del Instituto de Evaluaciones Estratégicas, Alexánder Konovalov. En Iraq tuvo lugar una irrupción canónica con ocupación del territorio y el desplazamiento de la dirección del país. En Siria, pienso, que tal operación no se repetirá. En este caso, pueden tener lugar ciertos ataques puntuales con misiles de crucero o bombas “inteligentes” sobre las zonas de exclusión aérea – todo lo que está dirigido al debilitamiento del régimen, para que al fin y al cabo caiga solo. Pero cuando se emprenden operaciones bélicas, difícil es suponer en qué terminarán. Las guerras nunca duran tanto tiempo cuanto se tenía planificado y no resultan ser tales como se esperaba.

Esto lo comprenden no solo los expertos, sino también muchos políticos. El ministro de Defensa alemán, Thomas de Maizière, advirtió a los países occidentales sobre las acciones apresuradas: “No veo posibilidades para una intervención armada foránea en esa terrible guerra civil”. Además expresó la opinión común de la aplastante mayoría de las personas sensatas, subrayando que es imposible solucionar los problemas de Oriente Próximo por la vía militar.