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Empresa británica G4S, implicada en asesinato de Soleimani

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
miércoles 30 de diciembre de 2020, 18:00h

Un político iraquí acusa a la empresa de seguridad privada del Reino Unido G4S de estar implicada en el asesinato del teniente general iraní Qasem Soleimani.

El comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, y el subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis, cayeron mártires el pasado 3 enero en un ataque aéreo perpetrado por EE.UU. en Bagdad, capital de Irak.

El líder del grupo iraquí Asaib Ahl al-Haq, Qais al-Jazali, ha acusado este lunes a la empresa británica G4S, responsable de la seguridad del Aeropuerto Internacional de Bagdad, de estar implicada en el asesinato de Soleimani, Al-Muhandis y otros comandantes iraníes e iraquíes.

La empresa participó en parte de la misión a fin de verificar el objetivo para llevar a cabo el asesinato”, ha denunciado el alto cargo de Asaib Ahl al-Haq, que forma parte de las Al-Hashad Al-Shabi, en declaraciones ofrecidas a la cadena iraquí de televisión Al Ahad.

Dicha empresa debería estar presente cerca de cualquier avión que aterriza en el aeropuerto, pero el mismo día en el que tuvo lugar el ataque terrorista, el coche de G4S estaba frente a la pista de pasajeros, ha agregado.

Además, prosigue Al-Jazali, los oficiales de Seguridad Nacional encontraron cámaras de seguridad cerca de la pista del avión, cuya misión era monitorear los movimientos de Soleimani y Al-Muhandis, héroes de la lucha contra el terrorismo.

De hecho, el presidente del Bloque Nacional iraquí Al-Sanad, Ahmed Al-Asadi, reveló el domingo que EE.UU. utilizó tres aviones no tripulados (drones), que habían sobrevolado durante casi 20 horas el espacio aéreo iraquí, esperando la llegada de Soleimani al Aeropuerto Internacional de Bagdad, procedente de Siria o El Líbano.

Ante la violación por EE.UU. de la soberanía de Irak, las autoridades y grupos de Resistencia iraquíes insisten en su derecho para expulsar a los soldados estadounidenses del país árabe.

Análisis: Soleimani y el legado que expulsará a EEUU de la región

Mohsen Khalif Zade

El asesinato del teniente general Qasem Soleimani ha dejado un legado indeleble en Asia Occidental, el cual puede depurar la zona, infestada de tropas de EE.UU.

Desde los primeros días de la aparición del grupo terrorista Daesh en Asia Occidental, y antes de que los altos funcionarios estadounidenses confesasen, quedó claro que esta banda extremista era títere de EE.UU. y sus aliados, entre ellos Israel, Arabia Saudí y Turquía, y que, en su agenda, figuraba el sabotaje de la seguridad y la soberanía de países como Irak, Siria, Yemen y El Líbano.

Con la creación de Daesh, este cuarteto diabólico buscaba promover el caos en los países que apoyan la Resistencia antisraelí y desintegrarlos para asegurar la supervivencia del régimen sionista, como poder absoluto de Asia Occidental, no obstante, los métodos para lograr dicho objetivo en cada país eran diferentes.

En Irak, por ejemplo, estos planes se llevaron a cabo masacrando a los chiíes. Los cabecillas del grupo terrorista hablaban con desparpajo de la agenda a materializar.

Algunos episodios de la estela de muerte y destrucción que dejó Daesh: la masacre de Camp Speicher, en la que los terroristas, con la colaboración de elementos del partido disuelto Baas, mató a más de 2000 jóvenes chiíes. La matanza de chiíes en las ciudades del centro y el sur de Irak, utilizando todo tipo de explosivos y tácticas suicidas.

Daesh cruzó la frontera siria y entró a Irak en 2014, ante la mirada cómplice de las tropas estadounidenses y en medio del colapso del Ejército iraquí. La banda criminal llegó a las puertas de Bagdad y amenazó las ciudades santas de Karbala y Nayaf.

El máximo clérigo chií, el ayatolá Ali Sistani pidió a los iraquíes que tomasen las armas para frenar la ofensiva de los extremistas que habían puesto en jaque al Gobierno de Bagdad. “Los ciudadanos que puedan empuñar un arma para combatir a los terroristas y defender a su país, su pueblo y los lugares santos, deben presentarse voluntarios y apuntarse a las fuerzas de seguridad para llevar a cabo ese objetivo sagrado”, instó Sistani.

Pues, cientos de miles de jóvenes iraquíes respondieron al llamado y se alinearon para enfrentar a los extremistas.

Irak se quedó solo ante el terrorismo y el mundo simplemente se quedó en silencio observando. Incluso Estados Unidos, que afirmó haber formado una coalición internacional contra Daesh, ha declarado oficialmente que tomó meses montar esa estructura.

Justo en ese momento de gran dificultad, Irán apoyó al Gobierno de Bagdad, y ofreció asesoramiento militar a las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), y abrió sus depósitos de armas a su vecino y mandó al comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, para luchar contra el flagelo de Daesh.

La unidad entre los iraníes e iraquíes se intensificó en el campo de batalla hasta que lograron la victoria frente a la agrupación takfirí, de eso ya han pasado tres años. El 9 de diciembre de 2017, el entonces primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, anunció ‘el fin de la guerra’ ?contra Daesh.

Es obvio que Estados Unidos guarda un hondo resentimiento ante los dos héroes de la lucha anterrorista, es decir el teniente general Qasem Soleimani,y el subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis. Los héroes desempeñaron un papel importante en desbaratar la hoja de ruta imperialista en la región.

Los norteamericanos, incluso intentaron infiltrarse en las manifestaciones pacíficas, utilizando los elementos del partido del exdictador iraquí Sadam Husein para corear consignas contra Al-Hashad Al-Shabi. Los infiltrados en las protestas atacaron las oficinas de las fuerzas populares iraquíes y mataron a varios de sus miembros.

También atacaron e incendiaron los consulados iraníes. Pero, nunca dañaron los intereses de EE.UU., Arabia Saudí y Turquía en el territorio iraquí, un acto de pura lealtad hacia sus amos.

Estados Unidos cometió su mayor crimen en enero de 2020 contra las fuerzas populares de Irak, cuando asesinó a Qasem Soleimani, junto a Abu Mahdi al-Muhandis, en un bombardeo con aeronaves no tripuladas (drones) cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad, capital iraquí.

El ataque aéreo ordenado por el Gobierno estadounidense, presidido por Donald Trump, y con pleno conocimiento del régimen israelí, ha sido calificado, unánimemente, como un acto de terrorismo internacional, que debe ser castigado.

En su momento, EE.UU., acusó a Soleimani de estar preparando un ataque contra los intereses norteamericanos en el territorio iraquí. La falsedad de tales acusaciones generó la indignación de Bagdad, frente a los argumentos pueriles, indignos y claramente destinados a justificar un crimen, que debe ser juzgado por constituir una violación flagrante a la soberanía iraquí y constituir un asesinato contra un alto cargo estatal de un Estado soberano de visita en un país, con el cual se mantienen nexos bilaterales.

Días después del asesinato de Soleimani, el Parlamento iraquí aprobó la salida de las tropas de EEUU., y desmanteló todas sus bases.

¿Cómo intenta justificar Estados Unidos el atroz crimen contra los símbolos de la lucha contra el terrorismo, Soleimani y Al-Muhandi, quienes forjaron estrategias multiformes para evitar que Bagdad y las áreas sagradas de Irak caigan en manos de Daesh?

EE.UU. pensó que podría hacer avanzar sus planes en Irak, asesinando a esos héroes, pero todo les salió mal. En el actual Irak, nadie está tan presente como el teniente general Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis.

Es cierto que los dos mártires descansan en sus últimas moradas desde hace casi un año, pero sus ideologías, creencias y principios son como un faro para millones de iraquíes libres.

Tarde o temprano, las tropas estadounidenses serán expulsadas no solo de Irak, sino de toda la región de Asia Occidental, ya que Soleimani ha dejado un legado que ilumina el camino a los combatientes del eje de la Resistencia.

Soleimani, historia de una leyenda que murió por Palestina

EE.UU. asesinó al teniente general Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds del CGRI de Irán, para acabar con la causa palestina.

En la madrugada del 3 de enero, el Ejército de Estados Unidos asesinó al comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, y al subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis, en Bagdad, capital iraquí.

En respuesta a su cobarde asesinato, Irán atacó con misiles dos bases norteamericanas en Irak: una en la provincia occidental de Al-Anbar y la otra en la región del Kurdistán. Más tarde, las autoridades persas dejaron claro que tal ataque no constituía la venganza real por el asesinato de Soleimani, sino que continuarían las represalias contra EE.UU.

Pero ¿quién fue el general Soleimani? ¿Por qué EE.UU. lo asesinó? ¿Y qué tan importante fue Soleimani para la causa palestina?

Historia de una leyenda que se extiende desde Irán hasta Palestina

Soleimani dirigía a los grupos de la Resistencia en la región, razón por la cual su asesinato, efectuado por orden directa del presidente estadounidense, Donald Trump, desató una tormenta política en la región y un amplio rechazo en la República Islámica de Irán, cuyo Líder, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, prometió una “venganza severa contra los criminales” detrás del martirio de Soleimani.

A Qasem Soleimani le gustaba combatir mientras llovían balas. No le temía a nadie. Se quedaba dormido bajo las paredes destrozadas por la guerra. Vivió en el desierto iraquí, el territorio sirio y el sur de El Líbano, tan solo para luchar contra el terrorismo y los planes del régimen de Israel.

Con misericordia y compasión, acariciaba a los huérfanos y se inclinaba con humildad para besar las manos de los combatientes de la Resistencia. Con orgullo y coraje, desafió la arrogancia de EE.UU. El estratega persa era un hombre que se enfrentó simultáneamente a Estados, agencias de inteligencia, Ejércitos y bandas terroristas en la región de Asia Occidental.

Su objetivo era ayudar a recuperar los territorios palestinos ocupados por Israel, por lo que suponía una punta de lanza mortal que acababa con los proyectos del régimen sionista en la región.

Irán, Irak, Afganistán, Siria, El Líbano, Yemen y Palestina fueron algunos de los campos de batalla donde Soleimani libró encarnizados combates contra la arrogancia mundial. Dondequiera que iba, era el portador del estandarte de la verdad y la victoria. A pesar del peso de las tareas, nunca se sintió decepcionado, ni se desanimó ni supo rendirse.

Honor, misericordia, coraje, lealtad, sinceridad y modestia, todo agrupado en un ícono inmortal, haciendo del asesinado comandante persa una leyenda.

Cruzó todos los caminos para entregar armas a los combatientes palestinos. Entregó grandes cantidades de armas a los combatientes palestinos en la Franja de Gaza, a pesar de saber que una parte considerable de las armas no llegaría a su destino final.

Desde 2000, ayudó a los palestinos a fabricar misiles para utilizarlos en la guerra contra Israel. Los palestinos no necesitan misiles de largo alcance, ya que los de corto alcance son suficientes y efectivos. En Cisjordania, por ejemplo, solo se necesitan cientos de metros para alcanzar el interior de las tierras ocupadas por Israel.

El Hach Qasem se acercó a todas las facciones palestinas y las fortaleció, incluso a las más débiles de entre todas ellas. No había ninguna fuerza palestina a la que no auxiliara.

La fatiga, el esfuerzo y los costos no le preocupaban a Soleimani. Lo más importante para él era conseguir resultados significativos ante el enemigo israelí.

Soleimani fue martirizado por Al-Quds

El apoyo del comandante de la Fuerza Quds de Irán a los grupos de la Resistencia palestina era un secreto a voces.

El prominente general persa supervisó personalmente el envío de ayuda logística de Irán al Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) y al Movimiento de la Yihad Islámica Palestina en su lucha contra el régimen de la ocupación israelí.

Tal vez, las declaraciones de Ali al-Shannia, miembro de los Comités de Resistencia Popular, sobre el rol del general iraní conlleven mensajes importantes al respecto.

Sobre el general Soleimani, hay que decir que su postura hacia la cuestión palestina fue bastante clara y, quizás, su último mensaje antes de que cayera mártir, a Muhamad Deif, líder de las Brigadas Ezzedin Al-Qassam, brazo armado de HAMAS, muestra el apoyo incondicional de Irán a la causa palestina.

“Asegúreles a todos que, cuanto más presión y más duro sea el asedio israelí contra la Franja de Gaza, Irán no dejará a Palestina sola”, dijo Soleimani en su momento.

Por su parte, Mahmud al-Zahar, un alto miembro de HAMAS, aseguró que el asesinato del comandante de la Fuerza Quds fue un intento de Estados Unidos por eliminar la causa palestina.

De igual modo, la Yihad Islámica reveló que el teniente general persa era el “coordinador” del Eje de la Resistencia en la región.

Ismail Rezvan, uno de los dirigentes de HAMAS, declaró que el comandante iraní fue martirizado por Al-Quds (Jerusalén). Rezvan destacó que, a pesar de que los medios saudíes e israelíes tratan de esconder la verdad, el comandante Soleimani seguirá siendo un faro para los héroes de Palestina.

El asesinato del comandante Qasem Soleimani en Irak, y luego su multitudinario funeral, así como las ceremonias realizadas para conmemorar sus logros en la lucha contra el terrorismo, ponen de relieve que el general no solo fue un mártir de Irán, sino un mártir del camino de la verdad y la resistencia, y de los pueblos libres del mundo.

Soleimani no fue solo un mártir, sino una escuela, cuyas enseñanzas perdurarán para siempre.