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Agresión israelí: la última carta suicida

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
domingo 28 de julio de 2013, 17:17h

Luego de las sucesivas derrotas que ha sufrido la agresión imperialista contra Siria, el levantamiento del pueblo egipcio contra el poder de la Hermandad Musulmana en su país ha dejado en estado de choque a los círculos estadounidenses-israelíes. Esto se evidenció en las confusas declaraciones y comentarios que siguieron a la destitución del presidente Mohamed Morsi, resultado de un levantamiento sin precedentes, tanto al nivel de la movilización popular como en cuanto a las consignas que corearon los millones de egipcios que se lanzaron a las calles.

Por Pierre Khalaf

  

 

Por Pierre Khalaf

Luego de las sucesivas derrotas que ha sufrido la agresión imperialista contra Siria, el levantamiento del pueblo egipcio contra el poder de la Hermandad Musulmana en su país ha dejado en estado de choque a los círculos estadounidenses-israelíes. Esto se evidenció en las confusas declaraciones y comentarios que siguieron a la destitución del presidente Mohamed Morsi, resultado de un levantamiento sin precedentes, tanto al nivel de la movilización popular como en cuanto a las consignas que corearon los millones de egipcios que se lanzaron a las calles.

La primera reacción de Washington fue incitar a Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos a recurrir histéricamente a la chequera para inyectar unos cuantos miles de millones de dólares al Tesoro egipcio.

Los estrategas estadounidenses creyeron que la toma del poder por la Hermandad Musulmana en ciertos países árabes garantizaría un nuevo periodo de hegemonía israelo-imperialista de al menos una decena de años, bajo un ropaje islamista. Esas previsiones se basaron en la tradición religiosa de los pueblos árabes, en las relaciones orgánicas que la Hermandad Musulmana había establecido con los centros de decisión occidentales a lo largo de las últimas décadas y en una serie de pronósticos absurdos que anunciaban la victoria de los «Ikhwans» en Siria y la perennidad de su poder en Egipto. Esos gobiernos [de la Hermandad Musulmana] establecerían entonces, en coordinación con Arabia Saudita, Qatar y Turquía, un nuevo eje que declararía la guerra a Irán y establecería una alianza abierta con Israel. La fitna [División o guerra entre musulmanes. NdlR.] sería su principal herramienta para destruir el eje de la resistencia en la región.

La resistencia de Siria ha sido una poderosa bofetada que desbarató los cálculos occidentales. La firmeza de Siria a la agresión universal en su contra se debe a la convergencia entre una sólida voluntad popular, un mando profundamente apegado a sus opciones nacionalistas y una institucion militar ideológica y patriótica. Esta ecuación ha permitido rediseñar un nuevo panorama internacional contra el cual se ha estrellado la dominación unilateral de Estados Unidos.

Luego del fracaso de las cartas qatarí y turca en la agresión contra Siria, Occidente recurrió a sus cartas de reserva saudita y jordana, basadas en el armamento masivo de los terroristas. Esto terminó en un nuevo fracaso. La tercera faceta del plan se basaba en el despliegue en Siria de un contingente militar palestino-egipcio, a través de la frontera jordana.

Mientras que la resistencia siria se consolidaba y se producían cambios en la correlación internacional de fuerzas, estalló en Egipto el levantamiento popular, arrasando las esperanzas de Washington y sus auxiliares sobre la aplicación de su tercer plan.

La rapidez de los países del Golfo en aportar a Egipto su ayuda financiera se inscribe en el marco de una medida preventiva tendiente a impedir el surgimiento de una nueva red de relaciones entre El Cairo, Moscú, Pekín y Teherán. Pero no pasa de ser un vano intento de retrasar la natural evolución de la nueva correlación internacional de fuerzas.

La Hermandad Musulmana ha salido del poder, al que no volverá en mucho tiempo. En Siria, el Estado está imponiéndose ante los terroristas y el crepuscular papel de Turquía en el complot contra Siria no podrá asumirlo ahora por una monarquía wahabita vacilante, minada por las rivalidades e intrigas de sucesión.

¿Será la solucion suicida a este cuadratura del círculo una agresión israelí contra Siria y el Líbano?

Declaraciones y expresiones de posición

Bachar al-Assad, presidente de la República Árabe Siria
«Las fisuras cuyas consecuencias estamos viendo en nuestra historia contemporánea comenzaron con el surgimiento de la Hermandad Musulmana y se agravaron después de la independencia debido al papel nocivo que ha desempeñado [la cofradía] en cierto número de países árabes, como Siria.
La Hermandad Musulmana dio origen a la primera fisura, fundamental, entre el arabismo y el Islam. Ella trató de crear dos patrias: una patria para los islamistas y otra para los nacionalistas. De esa manera, el pensamiento colonizador no ha dejado nunca de expresarse a través de guerras sucesivas, como la guerra del Líbano, que tuvo como objetivo la creación de una patria para los musulmanes y de otra para los cristianos. Es en eso que las consecuencias del activismo de la Hermandad Musulmana se han hecho más visibles en el terreno, siendo la más importante y la más peligrosa de ellas es la presencia de al-Qaeda, [organización] a la cual Occidente no dejó de prodigar su respaldo, teniendo como telón de fondo la revolución islámica en Irán; revolución que vino a respaldar la causa palestina y, por lo tanto, el núcleo mismo de la identidad para los árabes.
Este nuevo contexto ha empujado [la Hermandad Musulmana] a orientarse hacia la creación de una nueva discordia entre sunnitas y chiitas para destruir la relación entre los árabes y los persas, mientras que el 11 de septiembre y la invasión de Afganistán e Irak ensanchaban las fisuras entre los takfiristas y todas las ramas del Islam (…)
Nosotros hemos logrado resistir hasta ahora porque en Siria existe la conciencia de un pueblo capaz de impedir el pleno éxito de ese tipo de maniobras (…)
Es evidente que donde reina el caos, se impone el terrorismo. Cuando se debilitó el Estado afgano, se desarrolló allí el terrorismo. Y cuando Irak fue invadido, el terrorismo se propagó en ese país.
Hay Estados extranjeros que llegan a apoyarlo para alcanzar así sus propios objetivos. Eso es lo que sucedió cuando quisieron debilitar el Estado sirio con la esperanza de quebrar la inmunidad histórica de este país, sus posiciones y su resistencia (…)
¿Existe acaso algún parecido entre las acciones de estos wahabitas takfiristas y la conducta del Profeta Mahoma? Yo he conversado mucho sobre eso con dignatarios religiosos sirios o provenientes de los países del Levante. El Corán, el Hadith y la vida del Profeta predican lo contrario de lo que hacen ellos. El terrorismo es como el cáncer. Si usted lo corta sin eliminarlo totalmente, aparecen metástasis. Así que hay que erradicarlo. Pero no basta con la guerra para lograr su erradicación. Hay que agregar la educación, la cultura, la comunicación e incluso la economía (…)
Para nosotros, al igual que para la Resistencia y para todos los que nos apoyan, está claro el camino. El extranjero puede continuar con sus maniobras todo el tiempo que quiera. Nosotros alcanzaremos nuestros objetivos, a través de nuestra resistencia y de nuestra inmunidad interna. Lo lograremos sin vacilar y por nuestros propios medios. Ellos pueden seguir discutiendo. Nosotros haremos lo que juzgemos ser lo mejor en interés de Siria (…)
El ejército sirio está combatiendo en numerosas regiones del país. Si hubiésemos necesitado ayuda, habríamos podido obtenerla. En el caso de la batalla de Qoussair, esa cuestión tiene que ver más con la Resistencia libanesa que con la situación interna en Siria. Sobre todo porque la ciudad, situada en una zona fronteriza, está considerada como el patio trasero de la Resistencia. Una Resistencia fuerte necesita una verdadera profundidad (…)
En Egipto lo que estamos viendo es el fracaso del llamado “Islam político”, el fracaso de un tipo de administración que la Hermandad Musulmana quiso venderle no sólo a Egipto… Yo digo y repito que nosotros no aceptamos que el Islam se rebaje al nivel de la política.
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Jeque Nabil Kaouk, vicepresidente del Consejo Ejecutivo del Hezbollah
«Los acontecimientos de Abra han revelado el verdadero rostro de la Corriente del Futuro, que no deja pasar una oportunidad de incitar a la discordia comunitaria y cuyo papel –consistente en cubrir y facilitar los proyectos de discordia– ha salido a la luz.
Es vergonzoso que quienes tenían como consigna “El Líbano primero” lleguen a favorecer la discordia primero. El Moustaqbal actúa de esa manera porque su plan para Siria ha fracasado y está tratando de compensar la pérdida de sus apuestas con un incendio del frente libanés. Está atacando al ejército [libanés] y encubriendo a los asesinos de los militares en Abra, Ersal y Trípoli. ¿Por cuenta de quién está tratando de denigrar al ejército, al pueblo y a la Resistencia? Ese partido es responsable de cada gota de sangre derramada de un oficial o un soldado.
Los que se entregan a la provocación, quienes arman a individuos y facilitan los planes de discordia son cómplices del crimen cometido en Abra. El mayor pecado de ese partido, desde su fundación hasta hoy, es que recurre a la exacerbación confesional, que nunca le será de utilidad ni le permitirá obtener progresos políticos en detrimento de la Resistencia, que es a su vez demasiado fuerte para dejarse arrastrar al camino de las polémicas y las provocaciones comunitarias.
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