El proyecto de desdolarización de los sectores económicos de Rusia y China, que proporciona beneficios fiscales a las empresas que utilizan las monedas nacionales en sus pagos, va por buen camino.
El Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia anunció que Rusia y China estaban preparando un acuerdo para eliminar el dólar y aumentar el uso del rublo y el yuan en su comercio.
Serguei Gorkov, viceministro de Desarrollo Económico de Rusia, dijo que el texto del acuerdo se estaba redactando, sin negar la complejidad del caso.
“Rusia y China han logrado aplicar el acuerdo de pagos en rublos y yuanes aumentando desde 2014, el uso de las monedas nacionales en su comercio bilateral y reduciendo su dependencia con respecto al dólar y el euro”, dijo.
Cabe señalar que el volumen del comercio sino-ruso ha aumentado significativamente en los últimos años.
De acuerdo con la información proporcionada por la Oficina General de Aduanas en China, de enero a septiembre de 2018, el comercio entre Pekín y Moscú aumentó en un 30% y ascendió a 77.000 millones de dólares.
Estas estadísticas muestran que China es el mayor socio comercial de Rusia y que el 15% de todo el comercio ruso en 2017 se realizó con China.
Se espera que el valor del comercio bilateral alcance los 100.000 millones de dólares en 2018 y los 200.000 de dólares en 2024.
El 9% de las exportaciones rusas a China se pagaron en rublos y las empresas rusas realizaron el 15% de su comercio total con China en yuanes. Esta cantidad va a aumentar considerablemente en los próximos años.
Cada vez más países quieren dar la espalda al dólar
Rusia lleva años tratando de acabar con la dependencia del dólar, pero esto requiere respaldo de otras naciones. No obstante, incluso los socios europeos de EEUU se muestran en la actualidad decepcionados con la política de Washington, según apunta el medio suizo Neue Zürcher Zeitung.
El diario constató que Rusia ya ha ido aplicando ciertas medidas para independizarse de la divisa estadounidense. Moscú ha creado un sistema propio de pagos, ha vendido activamente los Bonos del Tesoro de EEUU y ha hecho negocios con varios países en divisas nacionales, según recordó el periodista Christian Steiner.
El autor del artículo constató que iniciativas semejantes no pueden tener éxito sin cooperación internacional.
Al mismo tiempo, la actitud estadounidense causa cada vez más enfado de la comunidad internacional. El país, en consecuencia, "está expuesto a un peligro que surgió por culpa de su propia agresividad", consideró Steiner.
En efecto, la política comercial del mandatario estadounidense, Donald Trump, ha conseguido sacar de quicio a líderes que antes no se oponían a la hegemonía del dólar.
En septiembre pasado, en el seno de la Unión Europea se abrió un debate acerca de por qué los precios de los principales recursos del mundo estaban denominados en dólares.
"Es absurdo que Europa pague el 80% de sus importaciones de energía —300.000 millones de euros al año—- en dólares estadounidenses si solo el 2% proviene de EEUU. Es absurdo que las empresas europeas compren aviones europeos en dólares y no en euros", declaró el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
El ministro de Exteriores de Alemania, Heiko Maas, propuso a la UE crear su propio fondo monetario y sistemas SWIFT más independientes, algo que ayudaría a hacer frente a las posibles sanciones por parte de Washington.
Pekín no se limitó a articular sus planes y pasó a los hechos al lanzar los futuros de petróleo en yuanes, que no tardaron en mostrar un brusco crecimiento. Así, el país asiático desafió el poderío de la divisa estadounidense en el mercado energético global.
Steiner reconoció que hoy en día no existe moneda que pueda reemplazar al dólar, ganar credibilidad entre la mayoría de los inversores y convertirse en una divisa global. "Sin embargo, siempre que los inversores pierdan confianza en la moneda estadounidense, esta ya no desempeñará su papel clave", concluyó Steiner.