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Cómo Europa queda en ridículo con la decisión de Trump sobre Irán

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
domingo 13 de mayo de 2018, 20:00h

La intención de Donald Trump de poner fin al acuerdo nuclear con Irán hizo a un lado y humilló a las principales potencias europeas, escribe CounterPunch. Según la publicación, si los miembros de la UE no desean que EEUU los tome menos en cuenta de lo que ya lo hace, tendrán que oponerse más activamente al presidente estadounidense.

Redacción

La intención de Donald Trump de poner fin al acuerdo nuclear con Irán hizo a un lado y humilló a las principales potencias europeas, escribe CounterPunch. Según la publicación, si los miembros de la UE no desean que EEUU los tome menos en cuenta de lo que ya lo hace, tendrán que oponerse más activamente al presidente estadounidense.

En este punto, Irán está siendo cauteloso respecto a la salida de EEUU del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), escribe el medio. Este plan, conocido comúnmente como el acuerdo nuclear iraní, reúne a otras cinco potencias —Alemania, China, Francia, Reino Unido y Rusia— más al propio Irán en un intento de cesar el programa nuclear del país persa a cambio de garantías que acaben con el bloqueo económico.

Teherán se ha puesto en el rol de víctima, intentando convencer al resto de los socios de presionar a EEUU para que vuelva al marco del acuerdo. Pero esta situación podría no durar mucho tiempo.

Antes que nada, Washington intentará imponer nuevas sanciones económicas que obliguen a Teherán a aceptar sus demandas o causarán un descontento masivo de la población y un cambio de poder. Sin embargo, apuntan los autores del artículo, lo más probable es que las sanciones no lleven ni a uno ni a otro final, lo que nos lleva a otro desenlace: un ataque militar directo de EEUU y su aliado en la región, Israel.

Una confrontación entre Irán y EEUU afectaría toda la región de Oriente Medio, especialmente a Siria e Irak, escribe el medio. Este último país está gobernado por grupos chiíes cercanos a Teherán, mantiene fronteras con la República Islámica, pero también alberga un contingente militar estadounidense.

Europa, por su parte, que hasta ahora ha sacado grandes beneficios del comercio con Irán, recibiría también un sustancial daño político y moral. El deseo de Trump de hundir el trato ya condujo a la marginación y humillación de Francia, Alemania y Reino Unido.

"Si los líderes europeos aceptan sancionar a Irán, habrá menos razones para que Trump tome sus puntos de vista en serio en el futuro. Ya han visto que su intento de hacerlo cambiar de opinión respecto al cambio climático no conduce a nada, por lo que simplemente tendrían que aceptar que tienen menos influencia y un papel reducido en el mundo o, de lo contrario, intentar preservar el acuerdo nuclear de manera seria", apunta el artículo.

Dejando a un lado Europa, los autores señalan que si bien Irán puede ser débil económicamente, no lo es en el ámbito militar. La República Islámica mantiene fuertes posiciones en Irak, Siria y el Líbano, países que podrían ser las principales arenas de combate en un potencial conflicto.

La actual crisis alrededor de Irán comienza a recordar los preparativos para la invasión de Irak en 2003. En la delantera de la política estadounidense ahora están las mismas figuras de entonces, como el consejero de seguridad nacional John Bolton, que consideraba entonces que la guerra en Irak y su ocupación sería una hazaña fácil. Tal parece que han traído consigo la misma mezcla de arrogancia e ignorancia a la próxima confrontación con Irán, resume CounterPunch.

Análisis: ¿Europa debe acercarse a Rusia? Un camino más inteligente

Carlos Santa María

Todos los análisis serios concluyen en que Europa ha perdido su capacidad de pensarse a si misma como una unidad independiente y sigue sumida en la dependencia de EE.UU., en forma de un patio trasero culto y decoroso, aunque al final, secundario.

Las recientes declaraciones de Angela Merkel, la influyente Canciller alemana, respecto a que en EE.UU. no se puede confiar para que proteja a Europa, por lo cual se debe tomar en sus propias manos este destino, indica un cambio interesante en el enfoque internacional y diplomático.

Si se une a otra idea fundamental, al plantear que ello es un desafío para el futuro, la tendencia es inquietante y a la vez ofrece grandes posibilidades.

Como se sabe, dos elementos que unen Europa a EE.UU. son: uno, la artificial guerra creada contra “Rusia y sus aliados”, la que se encuentra en el imaginario mediático todos los días donde seres grises están planeando desde un oscuro sótano como destruir el continente y apoderarse del mundo occidental. El otro aspecto es una economía capitalista con crisis recurrentes.

Sin embargo, la presunta amenaza rusa es exactamente lo contrario, pues el mercado de armas se ha incrementado a niveles increíbles para contrarrestar lo supuesto, poniendo a varias naciones fronterizas en la mira de una posible guerra, mientras USA se encuentra a miles de kilómetros, protegida y sin temor alguno verdaderamente. En ese sentido, preferentemente los gobiernos M (May-Macron-Merkel), han puesto en riesgo la seguridad de sus conciudadanos sin existir motivo real, seguro, probado. El caso Skripal ratifica el error de aceptar acciones unilaterales que afectan la estabilidad planetaria.

Merkel tendrá que analizar con lógica y pruebas consistentes si los países alternativos constituyen una amenaza, pues ha asegurado que Washington no es capaz de defender al Viejo Continente de los conflictos mundiales, algunos de los cuales tienen lugar "a las puertas" de Europa. Si se refiere a las migraciones, entre otras, deberá utilizar la inteligencia y la historia próxima para entenderlas.

Como se sabe, Libia era un país estable, rico, próspero, que producto de la intervención de la OTAN dirigida por el Pentágono, acompañada de Francia, Gran Bretaña, Alemania y otros, asesinó a su líder reconocido, Muamar Gadafi, y sumió a la nación en un territorio de caos total, lo que produjo una movilización inmensa copando las fronteras. Los grupos terroristas, especialmente Daesh (Estado Islámico) y Al Qaeda, originados y financiados por la Corporatocracia, asolan Siria, Irak, Afganistán, haciendo responsable de estos inmensos procesos de desarraigo a dicho organismo.

Europa se ha perjudicado notablemente en su imagen de libertad que ha intentado mantener, la cual ha sido destruida por su apoyo a Arabia Saudita en el genocidio de Yemen y las otras acciones ilegales como el bombardeo a Damasco y Homs. Así mismo, se ha visto perjudicada por las sanciones estadounidense a Rusia, complementadas al salir Donald Trump del Pacto Nuclear. Lo anterior confirma, hasta ahora, una Comunidad que sigue de modo inclinado lo que le digan desde el continente americano, pese a sus pérdidas diplomáticas, sociales y monetarias.

Cabe destacar que Irán y la Unión Europea (UE) han fortalecido sus relaciones económicas tras la firma del acuerdo nuclear, cuya cantidad casi se ha triplicado entre 2015 y 2017. Por tanto, la polémica decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de reanudar sanciones anti iraníes y llamar a empresas extranjeras a salir del país persa, perjudicará más a Europa que al propio Washington, cuyo valor de intercambio con Irán en 2017 fue solo de 201 millones de dólares. Esto pondrá a transnacionales en conflicto con el gobierno estadounidense y su maquinaria comercial que desea ventajas por sobre los competidores, en una clara política desigual. La gigante petrolera anglo holandesa Royal Dutch Shell, por ejemplo, quedaría con sus esfuerzos truncados de volver al país persa con las nuevas y duras sanciones impuestas.

Cabe a los signatarios occidentales del Pacto Nuclear fijar con seguridad su posición sobre Irán, no dejarse manipular y mirar que, con otras naciones diferentes, diversas, hay múltiples oportunidades económicas y de relación cultural cercana. Abrir una puerta a la Federación Rusa puede entregar llaves para un nuevo proceso histórico de concertación.

Estudiar con espíritu científico e histórico cuáles son las verdaderas naciones que amenazan la paz mundial es un ejercicio definitivo, conduciendo a una mirada más objetiva y desprovista de prejuicios que la guerra mediática ampara sin interferencia crítica. Ello podría conducir a diálogos serenos y menos agresión hacia lo diverso, aunque proactivo y pleno de opciones.

Puede ser que el camino para la liberación de Europa del yugo estadounidense esté iniciando un tibio recorrido y los análisis conduzcan a una lógica inteligente: quien está separado del gobierno Trump tiene muchas más oportunidades en su desarrollo integral que bajo la mirada inquisidora del “patrón”.

Iniciar un camino de acercamiento más firme y solidario con naciones soberanas en desarrollo no dependiente, da la opción de crear un mundo más seguro, libre de terrorismo infiltrado por agencias del temor, propiciando un nuevo oxígeno de esperanza al mundo, superando los límites absurdos, egoístas, a su deseo liberador, de paz y concordia internacional.