
El encuentro entre Doña Letizia y Michelle Obama ha sido intenso pero breve. Tras presidir juntas el acto de Let Girls Learn en el Matadero de Madrid y de tomar algo en el palacio de la Zarzuela, donde la primera dama ha tenido la oportunidad de saludar a Don Felipe y a la princesa Leonor y a la infanta Sofía, las dos mujeres se despedían. La esposa del presidente Obama ponía rumbo al centro de la capital, donde había quedado con su madre, sus hijas, quienes esa misma mañana habían estado de compras por la Gran Vía, y otros acompañantes entre los que se encontraban el embajador español de Estados Unidos, James Costos, y su marido, Michael S. Smith.
El lugar escogido, por sugerencia del propio embajador, fue La Castela, una pequeña y típica taberna situada en el barrio del Retiro de Madrid. Michelle y su séquito llegaron al local cerca de la 13:30 entre fortísimas medidas de seguridad. Según cuentan a Vanitatis testigos presenciales, el grupo, formado por unas 8 o 9 personas, ocupó una mesa del comedor situada en el fondo del restaurante y pidieron para comer todo tipo de tapas entre las que no faltaban milhojas de ventresca y rabo de toro. "Se sentaron en una mesa como unos amigos o una familia cualquiera y no impidieron que alguien se sentara al lado. No hubieran parecido la primera dama y su familia si no fuera por los miembros de seguridad que había por todo el local", cuenta una mujer de mediana edad que se sentó en una mesa contigua a la de ellos.
Cierto es que las medidas de seguridad para esta breve visita fueron enormes. Mientras Michelle y sus acompañantes degustaban los platos de La Castela, una veintena de miembros de la seguridad de la presidencia estadounidense esperaban fuera junto a otra veintena de policías españoles que impedían a los vecinos acceder a sus propias viviendas. Esto creó cierto malestar entre ellos, pues veían con impotencia cómo no podían llegar a sus viviendas. "Vengo de trabajar, tengo una hora para comer e irme y no puedo pasar. Me parece muy bien que Michelle Obama esté aquí y publicite los locales de la zona, pero yo tengo que seguir con mi vida", explicaba algo molesta una vecina.
Michelle, sus hijas, su madre y el resto de los acompañantes abandonaron la taberna cerca de las 15:30 horas de la tarde. La salida se convirtió en todo un espectáculo más propio de una película de Hollywood. Acercaron el todoterreno gris marcha atrás hasta la puerta del local para evitar cualquier peligro. Asimismo, evitaron que se fotografiase a la familia de Obama ya fuera tapando los objetivos con un bolso o poniéndose delante. Tras la 'huida' del coche de Michelle, fueron detrás otros seis todoterrenos, todos ellos ocupados por miembros de seguridad. Después fue el turno de tres furgonetas y por último dos autocares en los que en una pantalla se podía leer 'Staff'.
Su esperado encuentro con Letizia
? La primera dama de Estados Unidos se encuentra realizando un 'tour' internacional por varios países para promover la iniciativa Let Girls Learn, un proyecto lanzado en marzo de 2015 con la meta de dar acceso a la educación a 62 millones de niñas y adolescentes en todo el mundo que no acuden a la escuela. La última parada de la esposa de Barack Obama tras visitas Liberia y Marruecos ha sido España, donde ha presidido un acto junto a su "querida amiga Letizia", como así se ha referido públicamente a ella.
Michell Obama gasta más de 600.000 dólares de dinero público en una noche en Marruecos
La estancia de una noche de la mujer del presidente estadounidense, Michelle Obama, y el alquiler de un coche en Marruecos ha costado a los contribuyentes norteamericanos 612.322 dólares, afirma un artículo de The Free Beacon. Sin embargo, el portal no presenta pruebas de que la primera dama estadounidense pagara su viaje con dinero público.
Michell Obama viajó al país norteafricano acompañada por sus hijas Sasha y Malia y su madre, Marian Robinson, para promover su iniciativa de educación Let Girls Learn ('dejen estudiar a las niñas'). Al gasto en hoteles y en el alquiler de vehículo, el periódico británico 'Daily Mail' suma los billetes de avión, que valora en 300.000 dólares.