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Elecciones sindicales en el Corte Inglés (I)

Por Victoria
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vicky_8598hotmailcom/10/10/18
miércoles 01 de junio de 2016, 00:00h

altSi de algo puede presumir El Corte Inglés es de no tener ninguna mancha en ningún medio de comunicación importante de este país. Es más, no existe publicidad ninguna de las múltiples demandas interpuestas por sindicatos de clase y de trabajadores contra esta empresa. Más del noventa por ciento de esas demandas y conciliaciones no llegan a juicio porque la maquinaria monetaria se pone en marcha. El Corte Inglés no puede permitirse perder un juicio que demuestre entre otras cosas las presuntas tropelías que se cometen en sus centros de trabajo: discriminación, persecución sindical y todo tipo de acosos.

Por Marcel Vallejo

 

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Por Marcel Vallejo

Si de algo puede presumir El Corte Inglés es de no tener ninguna mancha en ningún medio de comunicación importante de este país. Es más, no existe publicidad ninguna de las múltiples demandas interpuestas por sindicatos de clase y de trabajadores contra esta empresa. Más del noventa por ciento de esas demandas y conciliaciones no llegan a juicio porque la maquinaria monetaria se pone en marcha. El Corte Inglés no puede permitirse perder un juicio que demuestre entre otras cosas las presuntas tropelías que se cometen en sus centros de trabajo: discriminación, persecución sindical y todo tipo de acosos.

Para ello cuenta con un entramado digno de una gran familia. Dos sindicatos amarillos bien pagados y amancebados que disfrutan de todos los privilegios  para regalar convenios a medida, vigilar los centros de trabajo para que nadie se despiste, afiliar bajo presiones y amenazas a todo el mundo, controlar a todo el personal con acólitos repartidos por todas los departamentos. La totalidad de sus secretarios y miembros de ejecutivas, tanto en Fetico como en Fasga, acaban siendo como mínimo jefes de algún departamento. Cuentan también con una jefatura fiel pues llevan muchos años en la empresa con grandes sueldos. Casi todos ellos han pasado por los sindicatos amarillos, desde afiliados hasta delegados y le deben a la empresa todo pues carecen de la más mínima formación tanto a nivel académico como profesional. Personal que empezó a trabajar a una edad muy temprana, a partir de los quince años en muchos casos, y que no tienen ninguna formación y a veces, como comentan nuestras fuentes, ni educación.

Así son las tripas de la ejemplar empresa de distribución española más importante. Ahora debatiéndose contra un futuro que absorbe su inmovilismo y sus cainitas guerras para repartirse el trozo de pastel más grande. Cabe pensar que, independientemente de la dureza de la crisis, no termine de despegar cuando ha tenido todo a favor gracias a los sindicatos Fetico y Fasga. Un convenio demoledor para el trabajador con una pérdida de derechos digna de una España rancia y torticera. Como ejemplo el aumento de la jornada laboral, volver a las jornadas partidas y horarios ampliados, o el trabajo en domingos obligatorio y sin remunerar, trabajar diez horas gratis infringiendo un daño brutal a la conciliación familiar, penalización por coger bajas por enfermedad… “Y eso que a los responsables de Recursos Humanos se les llenó la boca diciendo que iban a contratar más personal. Una mentira que defendieron los responsables de los sindicatos Fasga y Fetico. La empresa también ha aplicado varias veces el artículo 41 del estatuto de los Trabajadores. Un ere encubierto permitido de nuevo por todos sus fieles”, como comenta nuestro interlocutor.

Pero volvamos al título del artículo después de estos antecedentes. ¿Cómo es posible que no haya más presencia de otras opciones sindicales después de setenta y cinco años? Sabemos ya que nadie hablará mal de El Corte Inglés mientras éste se encuentre entre los mejores pagadores de publicidad del país.

 

Hace un par de años el periódico digital (eldiario.es “El Corte Inglés: el mayor empleador privado de España, cuestionado por sus prácticas antisindicales” Ana Requena Aguilar 15/6/2014) se hacía ecode esas prácticas antisindicales y hace unos meses otro diario digital  “vozpopuli” daba la noticia del hackeo de una web de El Corte Inglés que revelaba pagos mensuales a reconocidos periodistas. Pero ni siquiera las plataformas más progresistas se atreven a denunciar poseyendo  la misma información.

Hasta nuestra redacción sí llegan y damos salida a esos testimonios constatados de las tropelías mencionadas. En este artículo hablaremos de cómo se preparan unas elecciones sindicales en El Corte Inglés, que por otro lado se parecen mucho a cómo se preparan en Carrefour o Alcampo , al coincidir en éstas esos dos grandes sindicatos amarillos mayoritarios en ese sector, como aportan los testimonios de trabajadores de las empresas mencionadas.

Hablamos hoy con un trabajador de El Corte Inglés que fue delegado de Fetico y que tiene datos y documentos que demuestran a todas luces el juego sucio, trampas e ilegalidades que se cometen durante un proceso electoral, que si no se denuncian es por lo caro y costoso del proceso si hubiera que repetirse, en palabras de un responsable del sindicato CCOO.

-¿Cómo es el proceso de elecciones sindicales en El Corte Inglés?

En primer lugar he de decir que conocí, por mi actividad sindical, muchos procesos tanto en mi centro de trabajo como en otros de mi misma empresa y también en algunos procesos como en Carrefour.

Normalmente nos reunían en la sede el año anterior para preparar el proceso. Poco antes, nuestros secretario regional y general, se habían reunido varias veces con la empresa.

-¿Estuvo usted en alguna de esas reuniones?

Sí.

-¿Y de qué hablaban en esas reuniones?

Bueno, la empresa tenía una prioridad ante todo y era que ninguno de los sindicatos de clase tuvieran la más mínima posibilidad de presentar candidatura y que si lo hacía se acabara con ella lo antes posible.

-¿Tiene usted pruebas de lo qué dice?

Sí. Puedo aportar nombres de responsables sindicales, de jefes de personal y directores de centro, conversaciones telefónicas grabadas, washapps, en fin…

-¿Y qué les ofrecían para ello?

De todo. Era un momento para pedir. Podíamos mover a todo el personal que quisiéramos para que nos ayudara.

-¿A qué se refiere con “mover”?

Pues que aunque no fueran delegados podíamos sacar de los departamentos a mucha gente para estar liberados un año antes y ayudarnos.

-¿Y los demás sindicatos no lo denunciaban?

Fasga no. Porque es ese gran hijo, lleno de fieles y prestos seguidores de la causa empresarial. Si a nosotros nos dejaban mover a diez personas a Fasga veinte sin problemas. Me consta que CCOO lo denunció alguna vez, pero la empresa puede hacer que un trabajador no aparezca y seguir pagándolo ¿no? De hecho, así funciona.

-¿Qué más ofrecían por ese trabajo?

Dinero, sé que a otros delegados se lo dieron y también cómo las empresas subvencionan gastos de viajes, congresos y convenciones. A nosotros, me refiero en mi centro, nos compensaban las comisiones. Después nos facilitaban un listado con todos los datos de los trabajadores. Sabíamos todo, incluso a qué sindicato estaban afiliados si pagaban por nómina, claro.

-¿Pero eso sí que es ilegal?

Sí. De hecho CCOO llegó a denunciarlo porque a delegados de Fetico, en el centro de Preciados, se les olvidó un pendrive en el ordenador. Como se compartía la sala de comité lo encontraron y lo denunciaron. A partir de ese momento nos lo facilitaban con la misma antelación pero con un sigilo y un cuidado mayor.

-¿Ustedes entonces partían con ventaja?

Claro. Conocíamos todos los datos un año antes. Incluso me consta que los delegados del sindicato Fasga recibían todavía más ayuda.

-¿En qué consistía entonces su trabajo?

Repartíamos el centro por plantas y departamentos e intentábamos hablar con todo el mundo. Anotábamos cualquier petición o incidencia. Entonces como era el último año casi todo lo que pedíamos a la empresa se conseguía, pequeños favores o cosas que pudiéramos vender a los trabajadores. La empresa nos adelantaba lo que iba a hacer en dos tandas. Primero a Fasga y luego a nosotros. Nos llamaban y nos decían lo que podíamos hacer: ofrecer un turno, una pequeña subida salarial, un cambio de departamento… Si la empresa tenía constancia de que alguna persona podía simpatizar con los sindicatos de clase entonces nos mandaban a hablar con él para ver qué se le podía ofrecer o qué estaba dispuesto a hacer para ir en nuestras candidaturas.

-¿Usted lo hizo?

En nuestro centro teníamos un buen equipo de delegados de Fasga o afines que se encargaban de eso. Eran muy bien mandados. En un par de ocasiones lo hice con dos personas muy cercanas diciéndoles que iban a pasar a verlos porque alguien había dicho que aparecían en la candidatura de CCOO. La empresa crea una red de chivatos y delatores a su servicio. Es experta gracias a la complicidad de sus sindicatos.

-¿Los compañeros nunca han dudado de esta gente? Porque tenemos entendido que en muchos sitios son mayoría.

Ahí entra en juego el miedo que se vende. Hay mucho miedo a perder el puesto de trabajo. Incluso le diría que es muy difícil darse de baja de estos sindicatos pues sus delegados dicen a los trabajadores que ellos no pueden y que tienen que solicitar su baja en dirección. Los trabajadores prefieren seguir pagando una cuota religiosamente para no verse señalados. Si entras en la lista negra date por muerto. No puedes pedir nada.

-Continúe con el proceso de elecciones.

Todo está atado desde el primer momento. Es prácticamente imposible que un sindicato de clase tenga alguna opción. A veces incluso se ha apostado por la UGT y se le ha hecho la candidatura para frenar a CCOO, que para ellos es el verdadero enemigo.

Se facilitaba todos los datos posibles del personal. Quién libra o está de vacaciones el día de votación para hacerle el voto por correo.

-Dice usted hacerle el voto por correo o facilitarle que puedan votar por correo.

Hacerle el voto. Pedirle fotocopia del DNI y rellenar una solicitud y decirle que cuando le llegue el voto lo tire que ya se lo facilitan ellos. En el caso del personal que tiene contrato de días sueltos y que además se le amplía para el día de la votación es más sangrante. Se les hace el voto y se les dice que no suban a votar.

-¿Cómo votan entonces?

Fetico y Fasga se encargan de ir a correos con una especie de autorización. Lo hacen en varias oficinas para no llamar la atención. En mi centro el especialista era Fasga que podía conseguir el diez por ciento de los votos totales de esa forma.

-Está todo bien atado.

Sí, todo. Un año antes concediendo peticiones personales que a lo mejor llevaban dos años estancadas, prometiendo otras, regalando bolígrafos y fiestas. Persiguiendo, amenazando y acosando a posibles votantes y candidatos de CCOO. Trasladándoles de centros incluso, retocando el censo electoral, cambiando de un colegio a otro a algún compañero, para que no pudiera ir en la “candidatura revolucionaria”. Todo diseñado y ejecutado en el centro con el trabajo indispensable del Jefe de personal, Fasga, Fetico y la permisividad y aquiescencia de la Dirección.

-¿Qué sucede para que usted decida contarlo?

En primer lugar ya no pertenezco a ningún sindicato. En segundo lugar creer mucho tiempo en una idea y un proyecto y darte cuenta de que es una gran mentira. Y en tercer lugar haber vivido en primera persona todo lo que cuento y, sobre todo, haber padecido, cuando intentas cambiarlo, la agresión más infame por parte del sindicato al que perteneces, la empresa en la que trabajas y todos aquellos adláteres, por no ser grosero, unidos a esa causa.

-Por lo que cuenta y las pruebas que nos muestra parece existir una presunta implicación y colaboración por parte de la Empresa con esos sindicatos que raya cuanto menos la indecencia. ¿Conocen los altos cargos de El Corte Inglés lo que sucede en los centros?

No lo sé. No sé hasta dónde llega la indecencia, como usted dice. Si lo conocen y lo permiten imagino que es por la cantidad de beneficios que obtienen. Y si no lo conocen parece ser que no se vigila ningún extraño comportamiento, y no hablo sólo de las elecciones. Lo que sí es cierto es que los responsables de Recursos Humanos sí lo conocen porque son ellos los que se reúnen con los responsables sindicales.

-Hasta el día de la votación.

El día de las votaciones sindicales en el Corte Inglés y otras empresas del sector como Carrefour y Alcampo es grotesco, un no va más, un insulto a los principios de la libertad de expresión. Un día de votación que no tiene nada que envidiar a cualquier día de votación en una república bananera o régimen dictatorial. Se acosa al personal para que vaya a votar acompañándole hasta la mesa electoral, se entregan votos. Se invita a desayunar, comer o merendar al votante. La jefatura, aleccionada por la dirección y el jefe de personal, facilita la votación a unos y a otros les pone mil trabas. Es un esperpento, una infamia…

Esta es la primera parte de una larga entrevista a alguien que conoce de primera mano cómo se hacen las elecciones sindicales en El Corte Inglés y otras empresas del sector y que nadie se atreve a contar. El testimonio de una persona que ha sufrido las consecuencias de un sistema corrupto del que no quiso formar parte.

-¿Qué opina usted de los artículos que hemos ido publicando en El Espía Digital relacionado con estos sindicatos y la ANGED?

Pienso que la gente ha sido muy valiente al denunciarlo. Entiendo que en algunos casos no hayan aparecido nombres porque las represalias hubieran sido inmediatas. También creo que algunos se han quedado muy cortos. Lo que sí quiero recalcar es que todo es verdad y que además me consta que este periódico se ha puesto en contacto con Antonio Pérez (vicesecretario general de Fetico y responsable de la sección sindical de ECI), para concederle el derecho a réplica o para demostrar que toda la información que se ha publicado no es cierta, incluyendo facturas, papeles de formación, emails y que no lo ha hecho. Está claro que todo es verdad y que no puede demostrar lo contrario.

En el próximo artículo nuestro entrevistado nos contará, aportando datos y pruebas, lo que sucedió en las últimas elecciones sindicales de su centro de trabajo.