
(Raymond Ibrahim – Egipto) Ya en el verano de 2012, cuando Muhammad Morsi se convirtió en presidente de Egipto, comenzaron las llamadas para demoler las grandes pirámides. La idea era que, mientras que anteriores líderes islámicos no tenían la tecnología necesaria para destruir las pirámides, ahora que un islamista había asumido el poder en la era moderna, era posible destruir los grandes monumentos. Morsi debería hacerlo y destruir los monumentos paganos, de los que Egipto estaba plagado.
Cuando informé y documenté el papel que los musulmanes, a partir de su profeta, han tenido en la destrucción de antigüedades de sus antepasados ??no musulmanes, los apologistas del Sistema, como en Huffington Post y el New York Times, gritaron que era un "engaño" para adormecer el mundo.
Ni siquiera parece importarles que pequeñas antigüedades de la época faraónica sean destruidas.
Y ahora que la Hermandad Musulmana y sus partidarios han llamdo a librar la yihad en Egipto con con el apoyo del gobierno de Estados Unidos, el odio y el desprecio de su propio patrimonio no islámico ha dado recientemente rienda suelta a un ataque contra el Museo Nacional de Malawi en al-Minya, en el Alto Egipto. Fueron robados muchos objetos antiguos, otros fueron intencionadamente dañados y destruidos, lo que demuestra la hostilidad intrínseca al glorioso pasado de Egipto.
En la imagen, estado en el que quedó el museo tras el asalto de los islamistas.