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La calculada bravata de López Obrador contra España a cuenta de la Leyenda Negra anglosajona sobre la Conquista de América

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
jueves 28 de marzo de 2019, 21:00h

El pasado martes 19 de marzo, el Presidente de México se reunió con el yerno de Donald Trump, Jared Kushner. Un día después, López Obrador negó que hubiera sido un encuentro "en lo oscurito" y detalló que sirvió para negociar las inversiones que hará Estados Unidos  en América Central para detener las migraciones hacia territorio estadounidense.

Redacción

 

 

El pasado martes 19 de marzo, el Presidente de México se reunió con el yerno de Donald Trump, Jared Kushner. Un día después, López Obrador negó que hubiera sido un encuentro "en lo oscurito" y detalló que sirvió para negociar las inversiones que hará Estados Unidos  en América Central para detener las migraciones hacia territorio estadounidense.

El mismo día, martes 19 de marzo, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (evangélico como López Obrador, pero alineado con el sionismo) fue a entregarse, literalmente, a Trump en la Casa Blanca.

La señal enviada desde Washington fue muy clara: López Obrador es visto como un Presidente de segunda categoría, con el que se puede tratar a través de Kushner. Bolsonaro, en cambio, forma parte del primer círculo geoestratégico del sionismo internacional.

Las maquinaciones de Ebrard

La exigencia a España hecha por el Presidente mexicano está a tono con el temperamento de su canciller, Marcelo Ebrard, quien se caracteriza por ser impulsivo y reactivo. Además —como lo hemos expuesto en este espacio con anterioridad—, Ebrard simpatiza de manera abierta con el mundialismo de Rothschild y Soros.

Es cierto, también, que alrededor de López Obrador orbitan detractores de la España católica (como su esposa Beatriz Gutiérrez Müller; el escritor español republicano Paco Ignacio Taibo II, y el político Pablo Moctezuma Barragán); esto, sin embargo, no explica del todo la bravata contra España y El Vaticano.

López Obrador lanzó su ofensiva con la idea —mal calculada, por lo demás— de asumir un protagonismo internacional. Ante la crisis que mengua a Nicolás Maduro en Venezuela y a Daniel Ortega en Nicaragua, AMLO quiere descollar.

El tiempo se encargará de arruinar sus ilusiones y las de Ebrard, quien desde ya está construyendo su candidatura presidencial para el 2024.

Esta imprudencia de López Obrador y Ebrard nos dará oportunidad de demostrar que la Conquista trajo muchos más beneficios que perjuicios a México. Lo haremos en próximos artículos.

Por lo demás, aseguramos que la actual monarquía española carece de la autoridad política y moral necesaria para defender el papel de la España católica en el nuevo mundo.

Baste decir, de momento, que López Obrador desafió al Rey Felipe VI pero, en cambio, se sometió a la prominente integrante del Club Bilderberg, Ana Botín, mandamás del Banco Santander, a quien le ofreció mantener las abusivas comisiones que cobra esta institución usurera a sus clientes en México al menos durante los próximos tres años. AMLO sabe bien que el verdadero poder en la España actual no ni en La Zarzuela ni en La Moncloa.

Digamos, a manera de conclusión, que —sin soslayar los abusos injustificables— los conquistadores españoles no exterminaron a los indígenas como sí hicieron los puritanos y calvinistas ingleses con los pieles rojas en lo que hoy es Estados Unidos.

En México, el español fundió su sangre con la indígena; en Estados Unidos, el mejor indio fue el indio muerto. Y el que se salvaba de ser asesinado, era confinado en campos de concentración a los que denominaron eufemísticamente como "reservaciones".

Análisis: Las falacias históricas sobre Hernán Cortés del presidente de México

Cuando parece que hemos logrado extirpar la Leyenda Negra que persigue a España desde hace más de cinco siglos, la mentira y la exageración brotan de nuevo de la mano de alguna figura pública con pocas ganas de acercarse de forma rigurosa a la historia. Es lo que tienen los mitos, que suelen estar tan arraigados que extraerlos del imaginario colectivo supone un esfuerzo hercúleo. Si hace poco fue Teresa Rodríguez (coordinadora andaluza de Podemos y presidenta del grupo parlamentario Adelante Andalucía) la que enarboló el cliché de la Córdoba de las tres culturas y la barbarie de los Reyes Católicos, en este caso el que ha pedido la vez ha sido el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Más conocido como AMLO, el político tuvo el pasado lunes la feliz idea de solicitar al Rey Felipe VI y al Papa Francisco que se disculpen por la conquista de México. Así lo corroboró el presidente minutos antes de dar un discurso para conmemorar los 500 años de la batalla de Centla, el primer enfrentamiento de cierta envergadura entre las tropas de Hernán Cortés y los mayas-chontales. Durante su intervención, el político afirmó que los españoles protagonizaron «una invasión» en la que «hubo matanzas e imposiciones». «La llamada conquista se hizo con la espada y con la cruz. Se edificaron iglesias encima de los templos», añadió.

Por si fuera poco, también se armó de ironía e hizo referencia a la «Noche alegre», un sustituto de la « Noche triste», el término histórico con el que la historia se refiere al día en el que Hernán Cortés y sus hombres se vieron obligados a huir de Tenochtitlán para evitar ser masacrados por la población local. No terminó en este punto su ristra de golpes. Por el contrario, López Obrador también cargó contra las matanzas que, según él, perpetraron los españoles en el Imperio mexica (que no México, creado nada menos que tres siglos después). Entre ellas señaló la de Cholula, sucedida en octubre de 1519 y en la que fallecieron entre 3.000 y 6.000 nativos.

Lo que el político ha evitado señalar es que existe una gran controversia sobre este hecho y que, según los cronistas, las bajas fueron perpetradas tanto por los españoles como por sus aliados tlaxcaltecas (nativos). Y todo, después de saber que los dignatarios de la ciudad habían urdido un plan para acabar con los conquistadores y, así, evitar su entrada en la región. Tampoco afirma que el extremeño intentó por todos los medios que los lugareños abandonaran prácticas tan extendidas en la zona como el canibalisnmo y los sacrificios rituales. Eventos documentados (a pesar de que a muchos les duela reconocerlo) y que los mexicas practicaban mucho antes de que aparecieran por allí los súbditos de la corona.

Es lo que tiene, en definitiva, la historia, que siempre alberga sorpresas...

No fueron solos

Lejos de la imagen pretendida por la Leyenda Negra, Cortés exhibió una enorme inteligencia política y un impresionante verbo durante su conquista. Moctezuma quedó encandilado por la figura del español en una mezcla de síndrome de Estocolmo y de extraña amistad hacia el hombre que pretendía derribar su imperio.

En medio de un tumulto de profecías que advertían al Emperador Moctezuma II de la llegada de «hombres blancos y barbudos procedentes de Oriente» con la intención de conquistar el Imperio azteca, los malos augurios se materializaron con el desembarco de Hernán Cortés, 518 infantes, 16 jinetes y 13 arcabuceros en la costa mejicana en 1519. El conquistador extremeño, tras varios meses de batallas contra tribus menores en su camino hacia la capital azteca, tomó una decisión radical, destruir las naves: o ricos, o no volverían a Cuba.

El 8 de noviembre de 1519 iniciaron el viaje definitivo hacia Tenochtitlán los 400 españoles supervivientes, acompañados de 15 caballos y siete cañones, que pasarían a la historia como los principales responsables del derrumbe del estado mexica. El Imperio azteca, por su parte, era la formación política más poderosa del continente que, según las estimaciones, estaba poblada por 15 millones de almas y controlado desde la ciudad-estado de Tenochtitlan, que floreció en el siglo XIV. Usando la superioridad militar de sus guerreros, los aztecas y sus aliados ya habían establecid un sistema de dominio a través del pago de tributos sobre numerosos pueblos, especialmente en el centro de México, la región de Guerrero y la costa del golfo de México, así como algunas zonas de Oaxaca.

Los sacrificios humanos masivos eran un mecanismo clave en el sistema azteca. Cada año entre 20.000 y 30.000 personas, capturados entre las tribus vecinas, eran inmoladas en estas ceremonias. Cientos de tribus celebraron con júbilo la desaparición de aquella máquina de matar que, define María Elvira Roca Barea, como «un totalitarismo sangriento fundado en los sacrificios humanos». Como señala la historiadora australiana Inga Clendinnen, lamentar la caída del Imperio azteca es como sentir pesar por la derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Hernán Cortés aprovechó en beneficio español este odio extendido. En su camino hacia Tenochtitlán, los conquistadores lograron el apoyo de los nativos totonacasde la ciudad de Cempoala, que de este modo se liberaban de la opresión azteca. Tras imponerse militarmente a otro pueblo nativo, los tlaxcaltecas, los españoles lograron incorporar a sus tropas también a miles de guerreros de esta etnia.

El plan de Cortés para vencer a un ejército que le superaba desproporcionadamente en número, por tanto, se cimentó en incorporar a sus huestes soldados locales. Junto a los 400 españoles, formaban 1.300 guerreros y 1.000 porteadores indios, que se abrieron camino a la fuerza hasta la capital. Además del odio común contra el terror sembrado por los aztecas, el conquistador extremeño percibió otro síntoma de debilidad en el sistema imperial y lo explotó hasta sus últimas consecuencias. Moctezuma II –considerado un gran monarca debido a su reforma de la administración central y del sistema tributario– se dejó seducir, como las serpientes, por Hernán Cortés y fue claudicando ante sus palabras, en muchos casos con veladas amenazas, hasta terminar cautivo en su propio palacio.

Una supuesta matanza con muchas aristas

López Obrador ha cargado contra la matanza de Cholula, perpetrada presuntamente por Hernán Cortés y sus hombres. La realidad sobre este evento es, sin embargo, bien distinta (y bastante más gris) que la que afirma el presidente de México. El evento comenzó allá por 1519. Por entonces, el extremeño se hallaba en Tlaxcala, una ciudad gigantesca que el propio conquistador definió como «mucho más grande que Granada» en su Segunda Relación. La situación era halagüeña para los peninsulares, pues contaban con la ayuda de cientos de miles de tlaxcaltecas y acababan de confirmar la alianza con la vecina Uexotzinco.

En esa tesitura, sabedor de que empezaba a contar con un ejército potente de nativos, Cortés recibió la visita de una embajada enviada por Moctezuma que le invitaba a viajar hasta Cholula, una imponente urbe leal al Emperador. Según le informaron, allí recibiría instrucciones del mandamás. La región no representaba una amenaza ya que, en principio, también mantenía buenas relaciones con Tlaxcala. Por ello, el extremeño decidió cumplir los deseos del monarca. En su mente había dos ideas: aumentar su ejército y seguir forjando buenas relaciones con las tribus locales. «El 11 de octubre, Cortés salió de Tlaxcala, acompañado por cien mil guerreros indígenas. Su ejército se agigantaba», explica el historiador galo Christian Duverger en «Hernán Cortés, más allá de la leyenda».

Una jornada después, los pocos españoles que acompañaban a Cortés arribaron hasta Cholula. Fueron recibidos entre sonidos de caracolas por los sacerdotes de la ciudad, quienes se habían engalanado con sus mejores trajes. Sus hombres (apenas unos centenares) fueron instalados en el interior de la urbe, pero no ocurrió lo mismo con los 100.000 tlaxcaltecas que le acompañaban. Y es que, estos fueron obligados a mantenerse fuera de los muros de la ciudad. Aquel fue el primer comportamiento extraño de otros tantos. «Los emisarios de Moctezuma, que no dejan a los españoles ni un segundo, se vuelven día a día más enigmáticos. Ninguna cita con el soberano azteca se fija todavía. Pronto, por instrucciones del tlatoani mexicano, les cortan los víveres a los españoles. El ambiente se vuelve extraño, malsano y opaco», añade el experto.

Según las crónicas, Cortés pronto se enteró de lo que sucedía gracias a Malinche, la interprete nativa que se hallaba entre sus hombres. Ella le reveló que todo era parte de una conspiración: al parecer, los gobernantes de Cholula habían planeado disfrazar a sus combatientes de porteadores para, poco antes de la partida de las tropas, acabar con los españoles. No quedaba más que prepararse para evitar el desastre.

A la mañana siguiente (el 18 de octubre) Cortés reunió a los dignatarios del Emperador y a los señores de Cholula en los alrededores de la casa en la que se hospedaba y les informó de que sabía que todo era una trampa. Acto seguido, ordenó a sus soldados que acabaran con esta treintena de desgraciados, aunque dejó vivos a los emisarios para que informaran a Moctezuma de que el extremeño no tenía un pelo de tonto.

A partir de entonces se desató la batalla. O, al menos, así lo afirma el autor francés: «Españoles armados abren las puertas de la ciudad a los tlaxcaltecas que la cercan. La confusión es general; los españoles libran cinco horas de combate. Cortés hace quemar los edificios públicos y los templos que servían de refugio a los arqueros cholultecas». Tras la contienda (en la que fueron respetadas las mujeres y los niños) el extremeño contó 3.000 bajas, mientras que el cronista López de Gómara, el doble. En todo caso, ambos coinciden en que los caídos fueron guerreros preparados para acabar con la partida de peninsulares. Al final, y siempre en palabras del historiador, los dignatarios locales se rindieron y admitieron que habían sido obligados a preparar esta treta.

A su vez, el experto confirma que Cortés quería evitar el enfrentamiento: «No hay alegría alguna en el triunfo español; el propósito de Cortés no era verter la sangre de los indios. Contrariado, hará levantar una cruz en la cúspide de la gran pirámide y trabajará en la reconciliación con Tlaxcala y Cholula, que se habían enfrentado a causa de su presencia». El conquistador también les exigió detener los sacrificios rituales y el canibalismo. A partir de este punto se puede especular sobre qué versión es la más acertada, la que afirma que fue una masacre o la que explica que fue en defensa propia. En todo caso, conviene conocer los promenores del acontecimiento para entender que existe una escala de grises en la historia.

Canibalismo y sacrificios

A lo que tampoco ha hecho referencia López Obrador es al canibalismo y a los sacrificios rituales que se llevaban a cabo antes de la llegada de Hernán Cortés. Aunque las cifras son discutidas según las fuentes, todas convergen en la misma conclusión: la ingente cantidad de sacrificios humanos (entre 15.000 y 250.000) que perpetraban anualmente los sacerdotes mexicas antes de la llegada de los españoles al Nuevo Mundo.

Y si los números del llamado «Holocausto azteca» causan tanta controversia, no parece extraño que suceda algo similar con la cantidad de cadáveres que –tras cada uno de los mencionados rituales- eran desmembrados, cocinados e ingeridos por este pueblo. Aunque algunos historiadores han llegado incluso a negar que se produjera tal antropofagia, los escritos de aquellos que acompañaron a Hernán Cortés (1485-1547) en sus conquistas corroboraron la triste verdad.

Y es que, los españoles que atravesaron el Atlántico dejaron constancia de las prácticas caníbales con las que se toparon en el mismo instante en el que desembarcaron en Tabasco allá por 1519. Desde Bernal Díaz del Castillo (1492-1584), hasta el franciscano Bernardino de Sahagún (1499-1590). Todos ellos pusieron sobre blanco el viaje que hacía el cuerpo de una víctima desde que era sacrificada en el altar, hasta que era devorada por los aztecas. «Después de que los hubieran muerto y sacado los corazones, llevábanlos pasito, rodando por las gradas abajo; llegados abajo cortábanles las cabezas y espetábanlas en un palo y los cuerpos llevábanlos a las casas que llamaban Calpul donde los repartían para comer», explicaba el segundo.

Fuente: ABC

Etnografía de América Latina

América Latina es la zona del planeta con mayor diversidad étnica y ofrece una amalgama de pueblos cuya presencia y porcentaje varía de un país a otro dependiendo de los movimientos migratorios recibidos a lo largo de su historia.

Aunque la region estuvo bajo el dominio colonial de los imperios español y portugués durante poco más de cuatro siglos, la población blanca fue siempre una minoría entre la mayoría mestiza/indígena y los esclavos africanos, como resultado al hecho de que al principio solo emigraban soldados, los cuales debido a los pocos prejuicios religiosos (que no raciales) que tenían y a la ausencia de mujeres blancas, tenían hijos con mujeres indígenas o sus esclavas africanas, dando paso al mestizaje. Durante el período, los hijos de colonizadores ibéricos (hijos de blancos) en el continente fueron denominados criollos, y por extensión, a todos los europeos instalados allí. A partir del siglo XIX y siguiendo a la continua indepedencia de los países latinoamericanos de sus imperios coloniales, millones de europeos emigraron a la zona, instalándose principalmente en Brasil, Argentina, Uruguay y Chile. Mientras que la vasta mayoría de la población blanca de Cuba y Puerto Rico bebe sus fuentes de España; Argentina y Uruguay recibieron principalmente italianos, españoles y alemanes; la inmigración europea en Brasil fue mucho más variada, habiendo personas de casi todas las nacionalidades europeas al igual que Estados Unidos, principalmente alemanes, italianos, portugueses, eslavos, españoles y otros grupos blancos no europeos. Por su parte Chile recibió a inmigrantes provenientes principalmente de España, Italia y Francia, además de gran cantidad de alemanes y croatas al sur del país.

A continuación se indica de forma resumida la procedencia étnica de la población de la mayoría de países de la región.

Líder indígena en México: Pedir perdón a España es una simulación, mejor detengan el despojo a comunidades indígenas

Patricia Mayorga

La petición de disculpa del presidente Andrés Manuel López Obrador a España por la colonización, es una simulación, "lo que tienen que hacer es dejar de despojar de la tierra a las comunidades", señaló la vocera del Consejo Nacional Indígena, María de Jesús Patricio Martínez.

En su visita por Chihuahua, la exaspirante a la presidencia de la República, insistió en que el gobierno federal engaña a la ciudadanía porque continúa el despojo y desplazamiento de etnias para apoderarse de su territorio.

El purépecha Francisco Reyes, quien también es integrante del CNI, advirtió que en el gobierno de López Obrador la situación para los pueblos indígenas podría empeorar porque impone medidas y acciones con la justificación de que tiene el apoyo de 30 millones de personas que votaron por el proyecto de nación, según publicó el portal local de Chihuahua, Raíchali.

Ambos coinciden en que el impulso de megaproyectos llega acompañado de la descomposición social de las comunidades, con el pretexto del desarrollo porque se trata de un negocio en el que "no tienen llenadera (...) le están dando en la torre a los pueblos".

Marichuy Patricio Martínez dijo que no van a dejar de luchar para que prevalezcan las costumbres de los pueblos y lograr una organización desde abajo, contra las acciones destructivas de los megaproyectos.

La lideresa indígena se reunirá con representantes de comunidades serranas chihuahuenses, para escuchar lo que ha sucedido en la región a partir de que inició el nuevo gobierno federal.

"Se trata de un recorrido para ver cómo están resistiendo y conocer qué es lo que piensan del nuevo gobierno", dijo al llegar al estado norteño.

María de Jesús Patricio manifestó su preocupación por las obras anunciadas como la construcción del tren maya en el sur del país, que impusieron con una "con una consulta amañada", orquestada por los grandes capitales que son los que dictan el rumbo de las cosas, publica el portal chihuahuense.

La vocera del CNI dijo que el cambio de régimen no llegará porque no depende de una sola persona, sino de todas. Y en el caso de las comunidades indígenas, muchas han mantenido con sus costumbres con sus gobernadores, forma de organización, fiestas, tradiciones y un territorio cuidado que han sabido mantener.

"Justo estamos pugnando por eso, por el respeto a la vida de la tierra", agregó.

En el caso específico de Chihuahua, se refirió al gran problema de la tala clandestina en varias zonas del estado, como en el municipio de Bocoyna, en donde se demuestran las cuatro ruedas del capitalismo en contra de las comunidades indígenas: explotación, represión, despojo y desprecio.

Criticó que, en ese caso, la acción de la autoridad haya sido contraria a la petición de los habitantes, tal como en la comunidad de Bawinocachi, Bocoyna, en donde la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) responsabilizó a sus habitantes por la tala clandestina que desde hace un año comenzó a acabar con su bosque.

En el acuerdo de emplazamiento con fecha del 15 de enero de 2019, la dependencia federal les notificó que abrió un proceso administrativo en su contra por supuestas omisiones en las que pudieron incurrir al permitir la deforestación, publicó Raíchali.

"Si se acaban el bosque nos van a afectar a todos", insistió María de Jesús Patricio e hizo énfasis en la necesidad de organizarse desde abajo para que el pueblo mande y para impedir la destrucción del bosque y recursos naturales, por las empresas o gobiernos que buscan imponer negocios.

Patricio Martínez reiteró que son muchas comunidades que mantienen sus costumbres y su forma de organización.

Análisis: Hernán Cortes no habría conquistado México sin el apoyo de nativos

Víctor Flores García

CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El apoyo de los pueblos avasallados por el "imperio mexica" fue determinante para que la expedición comandada por Hernán Cortés conquistara en 1521 su capital, Tenochtitlán, relató a Sputnik el especialista Enrique Ortiz.

"Sin la ayuda de los aliados indígenas nativos, Cortés no habría triunfado en la guerra contra el imperio mexica, conocida como la conquista de México", dice el especialista, columnista de varios medios televisivos y radiofónicos mexicanos, quien divulga en Twitter la historia de aquellas batallas desde la cuenta Cuauhtemoc_1521.

Hace 500 años, el 25 de marzo de 1519, Cortés triunfó en la primera batalla que enfrentó en Centla, en la desembocadura de los ríos Grijalva y Usumacinta, un exuberante territorio tropical, hoy reserva de la biósfera.

Allí comenzó una ruta hacia el altiplano central, que culminaría dos años después en la caída de Tenochtitlán, donde se erigió la Ciudad de México, sobre el lecho del lago Texcoco.

Cortés partió en el pueblo de Trinidad de la isla caribeña de Cuba, donde residía desde 1518.

"La expedición salió de Cuba con 11 navíos; poca gente conoce que Cortés era dueño de tres de esos barcos, que ya era un importante comerciante, uno de los mayores acaudalados del Caribe recién colonizado, dedicado al comercio de vino y de cerdos, que traía desde la península ibérica", reseña Ortiz.

Eran unos 500 hombres de armas, 200 indios taínos y esclavos negros de los dominios españoles caribeños, unos 50 marineros, un grupo de cocineras indígenas, tres notarios y dos sacerdotes, según Bernal Díaz del Castillo, el cronista de la expedición.

"La tropa no es puramente española; hay italianos, aragoneses, griegos, catalanes, taínos, africanos y mulatos, (y) por lo menos se menciona un griego", detalla el estudioso.

Decenas de toneladas de maíz y yuca, y 16 emblemáticos caballos, escasos y caros en Cuba, fueron determinantes en el desenlace.

En busca de traductores

La ruta de la travesía marina se dirigió a la isla de Cozumel, frente a lo que ahora se conoce como Riviera Maya, en la península de Yucatán, poblada por comunidades de esa etnia.

"Allí tendieron anclas por varios días, en busca de dos náufragos españoles de expediciones anteriores", prosigue Ortiz.

Cortés sabía de la existencia de ellos porque una embarcación capitaneada por Diego de Nicueza había zozobrado en esa zona ocho años atrás, en 1511.

"Uno de los personajes es Gerónimo de Aguilar, y el otro Gonzalo Guerrero: uno con vocación religiosa se adaptó a los mayas y corrió en busca de la expedición; pero Guerrero, casado con una princesa maya, de la familia gobernante, la rechazó ", explica el historiador.

La participación de Aguilar, quien se había adaptado a lo que hoy es Chetumal, cerca de Belice, fue crucial, porque había aprendido la lengua maya, que permitió a Cortés sumar más aborígenes.

El cronista Díaz del Castillo escribió que "llegaron con toda la armada al río de Grijalva".

Los expedicionarios encontraron Potonchán, una ciudad maya-chontal, tierra de señorío del cacique Tabscoob, de donde procede el nombre del petrolero estado de Tabasco.

Esas tierras estaban en la margen izquierda del río, bautizado con el apellido del navegante Juan Grijalva, que había desembarcado poco antes, el 8 de junio de 1518.

Cortés decidió dejar a las once grandes embarcaciones y abordó con una avanzada de dos lanchas bateles, hasta la playa del río.

"Diego de Godoy era el representante del rey, que leía en calidad de escribano real una decreto de requerimiento, para tomar posesión de la tierras, que traducía el náufrago sobreviviente Gerónimo de Aguilar, cuando fueron recibidos por una lluvia de flechas de los guerreros mayas chontales", prosigue el experto.

Así comenzó la que sería la primera batalla de la conquista.

Alonso de Ávila, que se había rezagado, llegó cabalgando, rodeando el pueblo, para entrar por la retaguardia de los indígenas y sacarlos en retirada.

"De manera fortuita, los españoles tomaron Potonchal", entre leyendas de que se trató del apóstol Santiago, retratado por la tradición cristiana cabalgando un corcel.

Cortez bajó del caballo, a marcar un enorme árbol de ceiba (sagrado para los mayas) con tres espadazos en la plaza principal, como signo de dominación y conquista, relató Díaz del Castillo.

Los habitantes del señorío de Tabscoob aparentemente querían paz, pero contraatacan en los pantanos de Centla.

Las crónicas españolas mencionan hasta 10.000 indígenas lanzando flechas y dardos, contra "trece de caballo y Cortés por capitán de ellos", que tras perder un zapato, causa gran cantidad de muertos, sin bajas españolas, solo cinco caballos y tres jinetes heridos.

Allí en Pochontal fundaron Santa María de la Victoria, cuya festividad se celebra el 25 de marzo.

Tabscoó les reconoció su victoria con comida y 20 mujeres jóvenes indígenas.

Entre las princesas estaba Marina, o Malinche, quien hablaba tres les lenguas prehispánicas: popoluca, maya-chontal y sobre todo náhuatl, la lengua del altiplano central del imperio mexica.

"(Malinche) Se convirtió en esposa de Cortés; ella portaba la llave que abrió la puerta del imperio mesoamericano por el poder de la comunicación", puntualizó Ortiz.

El presidente Andrés Manuel López Obrador considera plagada de abusos la expedición, por lo cual ha pedido a España y al papa Francisco, elaborar un relato conjunto y pedir perdón el 13 de agosto de 2021, cuando se cumplan 500 años de la consumación de la Conquista, propuesta que ya fue rechazada por sus destinatarios.