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Presidente al-Assad: Siria es clave para el control de Oriente Medio

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
viernes 25 de agosto de 2017, 22:00h

El presidente Bashar al-Assad ha afirmado que Siria a largo de la historia fue un objetivo y quien controla ese objetivo tendrá un gran control de decisión en Oriente Medio y quien controla la decisión sobre Oriente Medio tendrá una palabra importante e influyente en el arena internacional.

Redacción

 

 

El presidente Bashar al-Assad ha afirmado que Siria a largo de la historia fue un objetivo y quien controla ese objetivo tendrá un gran control de decisión en Oriente Medio y quien controla la decisión sobre Oriente Medio tendrá una palabra importante e influyente en el arena internacional.

En una alocución durante la apertura de la Conferencia del Ministerio de Exteriores y Expatriados el presidente dijo que “Occidente vive hoy en día un conflicto existencial cada vez que percibe que un Estado quiera tomar parte de su rol.

“Esta conferencia constituye una importante oportunidad para el intercambio de pericias e ideas y para debatir las políticas futuras del Estado y para plantear ideas creativas que podrían implusar al Ministerio de Exteriores por un cauce de más eficacia a la hora de desempeñar sus funciones, y la importancia de este encuentro emana del rápido dinamismo de los acontecimientos en el mundo y en la región, pero especialmente en Siria”, agregó.

El presidente dijo: “hemos pagado un alto precio en esta guerra pero hemos podido frustrar el proyecto occidental, pero hablar de frustrar el proyecto occidental no significa que hemos triunfado pues la batalla continúa y las señales de la victoria estan presentes pero la victoria en sí es otra cosa”.

El presidente añadió que el estado profundo en EE.UU. no le da al presidente el poder sino que le otorga un margen y señaló que el precio de la resistencia es mucho menor que el precio de la rendición.

Al-Assad destacó que cambiar de posturas no significa un cambio en la política pues Occidente es como la serpiente cambia de piel según la situación, y señaló que la guerra mediática y psicológica ejercida por ellos durante los últimos años “no ha podido influir sobre sobre nosotros en la lucha contra el terrorismo o empujarnos hacia el miedo y la vacilación”.

“Hemos golpeado el terrorismo desde el primer día y continuaremos golpeándole mientras haya un sólo terrorista en la tierra siria, puesto que el combate al terrorismo es un objetivo y es la base de cualquier acción que realizamos”, agregó.

El presidente añadió: “hemos tratado con gran flexibilidad todas las iniciativas planteadas pese a nuestro previo conocimiento de las malas intenciones suyacentes en la mayoría de ellas, señalando que el discurso sectarista era pasajero y no es importante lo que se dice con la lengua pues lo importante es lo que está dentro, y si la dimensión separatista –que hoy escuchamos en diferentes lugares de nuestra sociedad- existiese en las psiquis entonces Siria habría caído hace mucho tiempo y se habría hecho realidad la guerra civil de la que hablaban en la media occidental e intentaban convencernos de su existencia”.

El presidente aludió que Erdogán juega el rol del mendigo político después de su desenmascarado apoyo a los terroristas y no consideramos a la parte turca como socio o garante y no confiamos en ella.

Al-Assad afirmó que mientras continúe el combate al terrorismo entonces no hay cabida para la idea de hecho consumado o partición de Siria señalando que el objetivo que objetivo detrás de las zonas de distensión es cesar el derramamiento de sangre y hacer llegar las ayudas humanitarias y la salida de los armados y el retorno a la normalidad, e hizo alusión a que Rusia utilizó el veto varias veces en defensa de la unidad de Siria y de la Carta de Naciones Unidas e igual hizo China.

El presidente prosiguió diciendo que nuestras fuerzas armadas marcan un hito tras otro, día tras día y semana tras semana, aplastan a los terroristas y depuran a las tierras profanadas por los terroristas afirmando que las hazañas hechas por el ejército árabe sirio y las fuerzas coligadas constituye un modelo en la historia de las guerras.

“Continuaremos en la próxima etapa arrollando a los terroristas en todos los lugares en colaboración con los amigos y mediante las reconciliaciones nacionales que han demostrado su eficacia, y también incrementaremos los contactos externos y la promoción de la economía y las oportunidades económicas, pues el apoyo directo de nuestros amigos en lo político, económico y militar ha hecho mayor la posibilidad de avanzar en el campo de batalla y ha aminorado las pérdidas. Ellos son nuestros socios de facto.

El presidente al-Assad aclaró que la economía siria ha entrado en la fase de recuperación aunque de forma lenta pero constante, señalando que Siria no esta aislada tal como piensan pero su engreísmo les hace pensar de este modo.

Afirmó que no habrá cooperación de seguridad ni apertura de embajadas ni ningún rol para los estados que dicen buscar una solución excepto cuando rompan sus relaciones de forma franca e indudable con el terrorismo.

El presidente Al-Assad aclaró que ¨Occidente está sufriendo de paranoia, pues si habla de la comunidad internacional, se refiere a los países occidentales, mientras que el resto del mundo es para ellos un rebaño de ganado, no hay comunidad, si rompen las relaciones diplomáticas, ellos creen que con esta acción, nos privan del oxígeno, y si cierran las embajadas, ellos dicen que este país está aislado, aunque tengamos relaciones con decenas de países¨.

“No permitiremos a los enemigos y adversarios lograr con la política lo que no pudieron con el terror y debemos desde ahora trabajar seriamente en la edificación de la Siria del futuro sobre bases sólidas”, agregó.

El presidente aseguró que todo lo relacionado con el destino y futuro de Siria es un asunto sirio ciento por ciento y la integridad territorial de Siria es una cosa obvia e idiscutible.

 

Destacó que “la guerra no ha cambiado nuestros principios lo más mínimo y la cuestión de Palestina sigue siendo esencial para nosotros e “Israel” sigue siendo un enemigo que ocupa nuestras tierras y seguimos dando apoyo a toda resistencia en la
región.

 

En cuanto a las orientaciones futuras de la política siria, el presidente Al-Assad dijo que ¨En primer lugar tenemos que comenzar por la base tradicional y clásica que se fundamenta en dos puntos: continuar la lucha contra el terrorismo y aplastar a los terroristas en todo lugar en cooperación con las fuerzas populares y amigas.

Mientras el segundo lugar consta en seguir adelante con el proceso de reconciliación nacional en todo el territorio.

Al-Assad continuó diciendo: ´El tercero es la promoción de la economía nacional y mientras el cuarto cosiste en dirigirnos hacia los países este del hemisferio, (en referencia a la política, la economía y la cultura) ¨.

El presidente Al-Assad agregó: ¿Cuáles son los fundamentos sobre los cuales construirnos la política de Siria, especialmente en la etapa de la guerra: En primer lugar, todos lo vinculado con el destino de Siria y el futuro de Siria es un asunto sirio cien por ciento.

En segundo lugar, la unidad territorial de Siria que es una cuestión indiscutible en lo absoluto.

En tercer lugar: la identidad siria, la identidad nacional ya existe, pero la esencia de la identidad siria es el arabismo.

 

En cuarto lugar: no vamos a permitir que los enemigos, los adversarios o los terroristas, logran en la política lo que no pudieron lograr en el campo de la batalla o mediante el terrorismo.
El último punto: la guerra no va a cambiar nada de nuestros principios, la cuestión de Palestina sigue siendo fundamental para nosotros, Israel sigue siendo un enemigo que ocupa nuestro territorio, y todavía apoyaremos cada resistencia en la región, siempre y cuando esta resistencia es real y no falsa, como es el caso de algunos movimientos resistentes.

 

¨En esta guerra que libramos para derrotar el proyecto terrorista y para restablecer la seguridad y la estabilidad a Siria, hay que saber que la continuación de esta guerra está vinculada con el miedo de los enemigos y adversarias de que Siria salga después de esta guerra más fuerte de lo que era antes de la guerra, por lo que tenemos que trabajar desde ahora y seriamente en la construcción de Siria sobre bases sólidas, una Siria libre, fuerte e independiente, donde no hay lugar para el terrorismo, el extremismo, los traidores y agentes.

Rusia demuele en 7 días más de mil objetivos terroristas en Siria

Las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia han destruido durante la semana pasada más de mil instalaciones pertenecientes al grupo terrorista EIIL en Siria.

De acuerdo con las infografías publicadas este viernes en el periódico ruso Krasnaya Zvezda (Estrella Roja), los aviones de las Fuerzas Aeroespaciales rusas realizaron en el mismo periodo de tiempo más de 360 incursiones aéreas contra las posiciones del EIIL (Daesh, en árabe) en diferentes puntos del país árabe.

Además, los aviones no tripulados (drones) rusos llevaron a cabo 140 vuelos de reconocimiento y localizaron 190 objetos de la banda takfirí, indica la fuente.

Siria, desde hace seis años vive sumida en un conflicto desencadenado por grupos armados y terroristas, alimentado desde el extranjero, para derrocar el Gobierno del presidente Bashar al-Asad. Esta sangría de violencia ha dejado más de 475.000 muertos y desaparecidos, según un cálculo del opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), con sede en el Reino Unido.

En tanto, Rusia, a petición del presidente sirio, empezó desde el 30 de septiembre de 2015 una campaña de bombardeos aéreos contra las posiciones del EIIL (Daesh, en árabe) y otros grupos takfiríes para detener su avance en el territorio árabe. El Estado Mayor General de Rusia informó el pasado mes de abril de 77.000 redadas aéreas en Siria desde el inicio de la participación rusa en la lucha contra el terrorismo.

Análisis: La victoriosa estrategia de Assad

Thierry Meyssan  

Después de haber reaccionado ante los acontecimientos de Deraa –en marzo y abril de 2011– como se esperaba que lo hiciera, utilizando el ejército para enfrentar a los yihadistas de la mezquita Al Omari, el presidente Assad fue el primero en entender lo que estaba sucediendo. En vez de reforzar los poderes de los servicios de seguridad para enfrentar la agresión exterior, Assad puso en manos del pueblo los medios necesarios para defender el país.

Comenzó por levantar el estado de emergencia, disolvió los tribunales de excepción, liberó las comunicaciones vía internet y prohibió a las fuerzas armadas hacer uso de sus armas si con ello ponían en peligro las vidas de personas inocentes.

Esas decisiones, que parecían ir contra la lógica de los hechos, tuvieron importantes consecuencias. Por ejemplo, al ser atacados en la región de Banias, los soldados de un convoy militar, en vez de utilizar sus armas para defenderse, optaron por quedar mutilados bajo las bombas de los atacantes, e incluso morir, antes que disparar y correr el riesgo de herir a los pobladores que los veían dejarse masacrar sin intervenir para evitarlo.

Como tantos otros en aquel momento, yo mismo creí que Assad era un presidente débil con soldados demasiados leales y que Siria iba a ser destruida. Pero, 6 años más tarde, Bachar al-Assad y las fuerza armadas de la República Árabe Siria han ganado la apuesta. Al principio, sus soldados lucharon solos contra la agresión externa. Pero poco a poco cada ciudadano fue implicándose, cada uno desde su puesto, en la defensa del país. Y los que no pudieron o no quisieron resistir, optaron por el exilio. Es cierto que los sirios han sufrido mucho, pero Siria es el único país del mundo, desde la guerra de Vietnam, que ha logrado resistir la agresión militar externa hasta lograr que el imperialismo renunciara por cansancio.

En segundo lugar, ante la invasión del país por un sinnúmero de yihadistas provenientes de todos los países y poblaciones musulmanes, desde Marruecos hasta China, el presidente Assad decidió renunciar a la defensa de una parte del territorio nacional con tal de garantizar la posibilidad de salvar a su pueblo.

El Ejército Árabe Sirio se replegó en la «Siria útil», o sea en las ciudades, dejando a los agresores el campo y los desiertos. Mientras tanto el gobierno sirio velaba constantemente por el abastecimiento en alimentos de todas las regiones que controlaba. Contrariamente a lo que se cree en Occidente, el hambre ha afectado sólo las zonas bajo control de los yihadistas y algunas ciudades que se han visto bajo el asedio de esos elementos. Los «rebeldes extranjeros» –y esperamos que los lectores nos disculpen por lo que puede parecer un oxímoron–, con abundante abastecimiento garantizado por las asociaciones «humanitarias» occidentales, utilizaron su propio control sobre la distribución de alimentos para someter poblaciones enteras imponiéndoles un régimen de hambre.

El pueblo sirio comprobó por sí mismo que era el Estado sirio, la República Árabe Siria, quien le garantizaba alimentación y protección, no los yihadistas.

 

El tercer factor es que el presidente Assad explicó, en un discurso que pronunció el 12 de diciembre de 2012, de qué manera esperaba restablecer la unidad política de Siria. Resaltó específicamente la necesidad de redactar una nueva Constitución y de someterla a la aprobación del pueblo por mayoría calificada, para realizar después una elección democrática de la totalidad de los responsables de las instituciones, incluyendo –por supuesto– al presidente.
En aquel momento, los occidentales se burlaron de la decisión del presidente Assad de convocar a elecciones en medio de la guerra. Hoy en día, todos los diplomáticos implicados en la resolución del conflicto, incluyendo a los de la ONU, respaldan el plan Assad.

 

A pesar de que los comandos yihadistas circulaban por todo el país, incluyendo la capital, y asesinaban a los políticos hasta en sus casas y junto a sus familias, el presidente Assad estimuló a los miembros de la oposición interna a hacer uso de la palabra. Assad garantizó la seguridad del liberal Hassan el-Nouri y del marxista Maher el-Hajjar para aceptaran, al igual que él mismo, correr el riesgo de presentarse como candidatos en la elección presidencial de junio de 2014. A despecho del llamado al boicot que lanzaron la Hermandad Musulmana y los gobiernos occidentales, y desafiando el terror yihadista, a pesar de que millones de sirios habían salido del país, el 73,42% de los electores respondieron al llamado de las urnas.

Por otro lado, desde el principio mismo del conflicto, el presidente Assad creó un ministerio de Reconciliación Nacional, algo nunca visto en un país en guerra. Confió ese ministerio al presidente de un partido aliado, el PSNS, Alí Haidar, quien negoció y concluyó más de un millar de acuerdos de amnistía a favor de ciudadanos que habían tomado las armas contra la República, muchos de los cuales decidieron incluso convertirse en miembros del Ejercitó Árabe Sirio.

A lo largo de esta guerra, y a pesar de lo que afirman quienes lo acusan injustamente de haber generalizado la tortura, el presidente Assad no ha recurrido nunca a medidas coercitivas en contra de su propio pueblo. No ha instaurado ni siquiera un reclutamiento masivo o un servicio militar obligatorio. Todo joven tiene siempre la posibilidad de sustraerse a sus obligaciones militares y una serie de pasos administrativos permite a cualquier varón evitar el servicio militar si no desea defender su país con las armas en la mano. Sólo los exiliados que no han realizado esos trámites pueden verse en situación irregular en relación con esas leyes.

A lo largo de 6 años, el presidente Assad ha recurrido constantemente al respaldo de su pueblo, otorgándole responsabilidades, y ha hecho a la vez todo lo posible por alimentarlo y protegerlo. Y ha corrido siempre el riesgo de dar antes de recibir. Así se ha ganado la confianza de su pueblo y es por eso que hoy cuenta con su activo respaldo.