
Atenas ha pedido este domingo explicaciones formales al Fondo Monetario Internacional tras las últimas filtraciones de Wikileaks, informa Reuters.
Los datos filtrados son la transcripción de una conversación telefónica que mantuvieron el pasado 19 de marzo el director para Europa del Fondo Monetario Internacional, Poul Thomsen, y la jefa de la misión de la institución en Grecia, Delia Velculescu.
De la conversación se desprende que la institución financiera pretende crear las condiciones para un 'default' en Grecia que coincida en el tiempo con el referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
La información filtrada demuestra también que el FMI podría abandonar la Troika de acreedores si no llegan a un acuerdo sobre la deuda griega.
Además, el FMI considera que la amenaza de una catástrofe económica es importante para presionar tanto a Grecia, para que apruebe medidas de austeridad, como a Alemania, para que alivie las condiciones de la deuda.
El Fondo Monetario Internacional se negó a comentar la situación argumentando que la institución no hace comentarios sobre sus discusiones internas.
En este contexto el economista e investigador de la Universidad de Buenos Aires, Ernesto Mattos, opina que el FMI actúa sin darse cuenta de las consecuencias de sus políticas.
Inteligencia alemana espió al FMI, la OPEP, el Reino Unido, EE.UU. e Israel
El Servicio Federal de Inteligencia alemán (BND, por siglas en alemán) estaba espiando a los Gobiernos de EE.UU., el Reino Unido e Israel, así como los Ministerios de Asuntos Interiores de Austria y Bélgica, junto al Ministerio de Defensa británico, según los resultados del estudio del Comité de Supervisión Parlamentaria del Bundestag, citado por 'Der Spiegel'.
La revista alemana precisó que la profunda investigación de las actividades del BND fue iniciada por el Parlamento en octubre del 2015 para examinar las revelaciones del excontratista de la CIA, Edward Snowden. Los datos obtenidos también sugieren que el BND llevaba a cabo escuchas telefónicas del Departamento de Estado de EE.UU. Según el presidente del servicio, Gerhard Schindler, el espionaje a las estructuras políticas y económicas aliadas de la OTAN y la UE se ejecutó hasta el 2013.
No obstante, algunos "sectores problemáticos" para la inteligencia alemana se encuentran bajo vigilancia hasta la fecha. La supervisión realizada por el Bundestag tachó muchos de los objetivos del BND de "jurídicamente inadmisibles".
La publicación especificó que no se trataba exclusivamente del espionaje a instituciones nacionales. El BND también vigilaba al fabricante franco-alemán Eurocopter y a la corporación neerlandesa EADS.
El comité parlamentario explicó que el nivel de cooperación entre el BND y la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA), "era extremadamente alto".
Sin una orden de los estadounidenses, el BND espió a diversas instituciones internacionales, como el Programa Internacional de Control de Drogas de las Naciones Unidas, la OPEP y el Fondo Monetario Internacional. En los EE.UU., la inteligencia alemana espió a la NASA e incluso a la Fuerza Aérea.