
Klaus Madersbacher
Un indicador de desarrollo humano es el número de personas que mueren por enfermedades y epidemias prevenibles.
Por ejemplo, la peste, como “Muerte Negra”, uno de los horrores de la Edad Media, se ha extinguido en Europa, pero todavía ocurre ocasionalmente en todo el mundo, en regiones “subdesarrolladas”, por supuesto. Condiciones higiénicas insuficientes son el primer pre-requisito para la aparición y propagación de esta enfermedad. Después de todo, al menos hay fármacos eficaces para tratarla.
La viruela era una enfermedad muy peligrosa. Esta epidemia también cobró millones de vidas, especialmente en áreas donde no había inmunidad en la población. En este punto son mencionados los indios americanos, quienes tuvieron, particularmente, numerosas víctimas de la viruela.
La viruela es mi enfermedad favorita, en primer lugar porque ha sido erradicada -“sólo una epidemia erradicada es una buena epidemia”- y en segundo lugar porque yo mismo me he dedicado a erradicarla, trabajando en el Programa de Erradicación de la Viruela, el único programa exitoso en todo el mundo llevado adelante por la Organización Mundial de la Salud en los años setenta. Con nuestro enfoque bien diseñado, rápidamente podíamos controlar incluso los brotes importantes de esta epidemia.
El cólera es una enfermedad particularmente grave. El cólera se puede propagar prácticamente sin obstáculos si no hay agua potable limpia y el agua está contaminada con aguas residuales que contengan esta bacteria. El cólera, la disentería y el tifus indican una falta de agua potable y constituyen una amenaza para la vida de las personas malnutridas, principalmente para los niños y los ancianos.
¿Recuerda Ud. tal vez a los 500.000 niños en Irak que fueron asesinados por las sanciones impuestas a Irak después de la Guerra del Golfo – sí, aquellos que según la secretaria de Estado de EE.UU., Madeleine Albright, eran “el precio que vale la pena”?
Deliberada e intencionalmente escribo “fueron asesinados” y no “han muerto”, han “perdido sus vidas,” o demás como se puede oír en los medios de comunicación mendaces en este país/en Occidente, si es que lo hacen. En el Consejo de Seguridad, un informe del UNICEF ha sido criticado por los Estados Unidos de América y el Reino Unido. En mi opinión, un asesinato en masa se ha llevado a cabo en gran escala, con la mayor inescrupulosidad y con la cooperación y el acuerdo de la comunidad occidental, incluyendo las Naciones Unidas, este patético burocrático Moloch con su miserable existencia bajo el látigo del Departamento de Estado de los EEUU.
En Washington y Londres ellos ciertamente saben que las malas condiciones de higiene promueven la propagación de las epidemias. Bien: ¿qué significa esto para los gobernantes y comandantes de los estados villanos más agresivos de nuestra época?
Dejan destruir centrales eléctricas, sistemas de agua potable y plantas de tratamiento de aguas residuales, por su responsabilidad y por los aviones de guerra de sus respectivas “coaliciones”.
¿Y entonces?
Luego imponen sanciones para bloquear y privar de los los materiales necesarios para las reparaciones que se llevan al país. O impedir que la comida o la medicina sean traídas al país, o cualquier mal que el cerebro criminal en estos centros de comando diseñará para dañar y acosar a la gente que no obedece. Tarde o temprano, aparecerá el efecto deseado, que sólo puede describirse como un asesinato en masa planeado. Esto ha sucedido en los últimos años en Afganistán, Irak, Libia, Siria y más recientemente en Yemen. Gaza puede ser contada como uno de los lugares donde esta “política” también se ha practicado durante años, interrumpida sólo por nuevos bombardeos de edificios residenciales e infraestructura. El hecho de que los medios occidentales casi nunca denuncien estos gigantescos crímenes contra la humanidad hace que estos “medios libres” sean cómplices en el estilo de la prensa nazi.
La superpotencia terrorista, los Estados Unidos de América, aparentemente no está principalmente interesada en conquistar estos países -para ella es suficiente con que se los convierta en desvalidos e indefensos, al menos no podrán estar en el camino de las ambiciones agresivas de aquellos que luchan por la dominación del mundo. Se pueden encontrar fácilmente en cualquier mapa del mundo adonde apunta su mirada.
Muchos millones de personas muertas, lisiadas y desplazadas tendrán que seguir pagando el “premio” que las aspiraciones de la superpotencia terrorista y su criminal “comunidad” requerirán, al menos en caso de que las cosas se desarrollen según sus intenciones.