
Misión Verdad
Cientos de efectivos militares que desertaron a Colombia por pedido de Juan Guaidó corren el riesgo de ser expulsados del país ahora que su presencia en el departamento de Santander pasó de ser un activo a favor de la agenda de intervención militar en Venezuela, a una carga para las autoridades locales.
Eso se desprende de las declaraciones del coronel José Luis Palomino, comandante de la Policía de Cúcuta, quién se manifestó luego de las denuncias realizadas el pasado domingo por WillianCancino, ex oficial de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), sobre un supuesto ataque armado contra el grupo de desertores hospedados en el hotel Villa del Rosario.
Palomino afirmó que no existió ningún ataque en el hotel. Señaló que fueron los ex militares quienes "participaron en desórdenes", derivando en la decisión de revocar el estatus de refugiado a dos de ellos para deportarlos del país.
La "delegación" del autoproclamado Juan Guaidó en Colombia también emitió un comunicado negando que hubiesen ocurrido disparos en las instalaciones del hotel. Además, se desmarcó del altercado ocurrido, indicando que repudian "las intenciones que buscan subvertir la paz en la ciudad de Cúcuta".
Este suceso se añade al escalamiento mediático que ha tenido la situación de los desertores en Colombia. Días pasados, habían anunciado una movilización hacia Bogotá para reunirse con el presidente Iván Duque, en vista del incumplimiento a las promesas hechas desde el equipo político de Guaidó.
Según los números suministrados por la Cancillería colombiana, hay 1.285 venezolanos entre ex militares y familiares, viviendo en cinco hoteles y dos albergues en condición de refugiados. La cantidad desmiente las estimaciones del senador Marco Rubio, que durante los primeros días de marzo aseguró que el 16% de toda la FANB, aproximadamente unos 30 mil efectivos, se habrían "desmarcado de Maduro".
Son varias las quejas que han manifestado a la oposición venezolana y a sus representantes designados ilegalmente en Colombia. Una de ellas es que su estatus migratorio no ha sido modificado teniendo prohibida la salida del área metropolitana de Cúcuta.
Además en los últimos días, 600 de los ex militares reclamaron que estaban bajo amenaza de ser expulsados de los hoteles porque no ha sido pagada su estancia. Allí habían sido reubicados luego del desalojamiento de los albergues prestados por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en el mes de marzo.
Por otro lado, también advirtieron que el gobierno local los trata como una amenaza a la seguridad interna de la región, luego de que algunos de sus miembros intentaran ser captados por grupos armados a cambio de dos millones de pesos colombianos.
Las propuestas que han recibido para integrar las estructuras criminales que operan en la zona, están vinculadas principalmente al narcotráfico, negocio común en el Norte de Santander, donde los índices de violencia hostigan a los habitantes.
EL DESTINO DE LOS DESERTORES: ¿DE EJÉRCITO IRREGULAR A REFUGIADOS ABANDONADOS?
Los desertores aceptaron cruzar el paso fronterizo entre Venezuela y Colombia gracias a la propuesta de Guaidó de obtener "facilidades de alojamiento, atención hospitalaria y alimentación en Cúcuta". A cambio, los desertores pasarían a conformar un ejército paralelo y mercenario en medio de la "operación humanitaria" del 23 de febrero,
Ya en Colombia, los dejaron a la deriva luego de utilizarlos. Fracasada la operación del 23 de febrero, el gobierno colombiano ejerce cada vez más presión para deshacerse del compromiso logístico de mantenerlos. En este contexto, Guaidó solo ha dicho que existen conversaciones con Colombia para hallar una solución a su situación.
Mientras que un intento por aliviar la carga, el gobierno de Duque hizo un anuncio asegurando que Chile estaría dispuesto a recibir a miembros del ejército que juraron lealtad a Guaidó con una visa de responsabilidad democrática. Pero un tiempo después, el canciller Roberto Ampuero, luego de una reunión con el ministro de Defensa Alberto Espina, aclaró "que no hay planes sobre los militares desertores y que tampoco han recibido una propuesta formal de Colombia sobre ellos".
Los países aliados de Estados Unidos en los ataques contra Venezuela, están esquivando la responsabilidad de asumir las consecuencias que trajeron las deserciones militares en Venezuela, dejando que el peso recaiga en la falta de acciones tomadas por Juan Guaidó y sus representantes.
A su vez, Washington observa otro fracaso en la fase militar del conflicto irregular venezolano al no poder convertir a los desertores en un grupo mercenario contra la FANB.
Ciertamente, la "heróica" imagen que Guaidó intentó proyectar con un grupo de desertores que lo llevarían hasta Miraflores se ha convertido, en realidad, en un verdadero desastre migratorio que, a medida avanza el tiempo, se hace más difícil de ocultar.
Deportados 300 desertores venezolanos de Colombia
El pasado domingo 21 de abril, hubo una escaramuza en un hotel en Villa del Rosario por parte de dos ex militares venezolanos que habrían sido sorprendidos por la Policía Metropolitana de Cúcuta (PMC), por lo que fueron detenidos por las autoridades.
Al mismo tiempo, muchas quejas han habido con respecto a estos ciudadanos que siguieron el llamado de la oposición venezolana para crear un ejército insurreccional en la frontera, y que la Cancillería colombiana prometió darles refugio.
En Villa del Rosario, en el departamento Norte de Santander, donde hay unos 300 desertores, han usado los espacios públicos del corregimiento de La Parada como lugar de ocio y caos. Dijo el coronel Francisco Gelvez Alemán, subcomandante de la PMC: "Tenían la autopista y andenes de orinales, fumadero de marihuana y de dormitorio, y protagonizaban desórdenes a diario, lo que mantenía el sector en completo caos".
Por ello, Migración Colombia y las autoriades colombianas decidieron, por todos estos casos, despejar andenes, separadores y calzadas de la avenida principal que empalma con el puente internacional Simón Bolívar, para devolver el orden en esa zona de Villa del Rosario.
"Con Migración Colombia estamos haciendo todo el trámite para cancelarles la Tarjeta de Movilidad Fronteriza y sacarlos del país por mal comportamiento. Igualmente, preocupa la instrumentalización de niños y adolescentes para fines económicos, como los que encontramos en medio de este procedimiento pidiendo limosna", apuntó el coronel Gelvez.
De esta manera, unos 300 desertores de la FANB habrían sido deportados de inmediato a territorio venezolano.
Otros desertores de la FANB en Colombia han reclamado a Juan Guaidó el abandono en que los tienen, asimismo a las autoridades colombianas que prometieron facilidades de la cotidianidad y no cumplieron.