Defensa

Las huellas de Erdogan en el conflicto de Nagorno-Karabaj

Elespiadigital | Viernes 08 de abril de 2016

En un momento en el que las partes sirias se preparaban para una nueva ronda de negociaciones en Ginebra, el Frente al Nusra lanzó un poderoso ataque contra el Ejército sirio en Alepo en el que recibió también el apoyo de otros grupos apoyados por Turquía y Arabia Saudí, que buscan cambiar la correlación de fuerzas en el norte de Siria antes de las citadas conversaciones.

Redacción

 



 

En un momento en el que las partes sirias se preparaban para una nueva ronda de negociaciones en Ginebra, el Frente al Nusra lanzó un poderoso ataque contra el Ejército sirio en Alepo en el que recibió también el apoyo de otros grupos apoyados por Turquía y Arabia Saudí, que buscan cambiar la correlación de fuerzas en el norte de Siria antes de las citadas conversaciones.

Turquía está preocupada por las últimas victorias del Ejército sirio frente al EI en Palmira y Qaryatain, que refuerzan la posición del Estado sirio en Ginebra, y buscó contrarrestar sus efectos mediante un ataque en gran escala de Al Nusra, organización terrorista a la que ha estado ayudando, en Alepo. Esta ofensiva, sin embargo, ha terminado en fracaso y Erdogan es consciente ahora de que la situación en el escenario sirio no va a cambiar en una forma que sea favorable a sus ambiciones e intereses. Al mismo tiempo, el presidente turco hace frente a un auténtica guerra dentro de su propio país contra los kurdos.

En este contexto, Erdogan intenta obtener ganancias políticas con el estallido de las hostilidades en el viejo conflicto de Nagorno-Karabaj entre Azerbaiyán y Armenia, que habían mantenido una tregua en dicha región desde 1994. Es posible ver la huellas de Erdogan detrás de la repentina escalada, que podría haber desembocado en una guerra más amplia en la región.

El ex presidente de Azerbaiyán, Haider Aliyev, padre del actual mandatario del país, subrayó la fortaleza de los vínculos entre su presidente y Turquía con la expresión “una nación en dos estados”. Turquía ha querido integrar a Azerbaiyán en su proyecto de reconstrucción de un bloque pan-turco, que integraría a países y regiones cuyo idioma está emparentado con el turco y en el que estarían incluidos también Turkmenistán, Uzbekistán, Xinjiang (denominada Turquestán Oriental por los turcos) y otros. Turquía fue también el primer estado en reconocer la independencia de Azerbaiyán de la Unión Soviética.

Azerbaiyán ha jugado siempre también un papel fundamental en los planes turcos y europeos para romper el monopolio ruso en las entregas de gas a Europa. Ankara promovió la construcción de un gaseoducto desde Azerbaiyán a Europa a través del territorio turco, pero no ha podido materializar este proyecto hasta ahora por diversas razones, incluyendo el conflicto de este último país con Armenia en relación a la disputa de Naborno-Karabaj.

Por otro lado, la escalada del conflicto, desde el punto de vista de Erdogan, debería abrir un nuevo frente para Rusia. Armenia es el principal aliado del Kremlin en la región y está adherida a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva y la Unión Económica Euroasiática, liderados por Moscú, y Rusia está obligada, en case al Tratado de la OTSC, a acudir en defensa de dicho país si es objeto de una agresión. Al mismo tiempo, Rusia tiene una buena relación con Azerbaiyán y ha tratado de desarrollar sus vínculos con este país. Erdogan cree que si un conflicto estalla más cerca de sus fronteras, Rusia podría verse obligada a disminuir su presencia en Siria. Cabe señalar además que Rusia ha desplegado el sistema S-400 en Armenia, que cubre todo el norte de Turquía y sirve como factor de disuasión frente a un posible ataque turco contra Siria.

El apoyo ruso a Armenia llevaría también al hundimiento de la influencia de Rusia en Azerbaiyán en beneficio de Turquía, según los cálculos del presidente turco.

Por otro lado, Turquía busca venganza contra su rival histórico, Armenia, que es el principal impulsor de la demanda de que sea reconocido internacionalmente el genocidio armenio cometido por las tropas turcas durante la Primera Guerra Mundial. Ankara desea que Azerbaiyán tome el enclave de Nagorno-Karabaj, situado geográficamente en forma de cuña dentro del territorio azerí, pero poblado por armenios.

Pese a todo, la historia, la economía y la geografía están, una vez más, en contra de los planes de Erdogan y Rusia es, con mucho, la potencia más influyente en el Cáucaso. Azerbaiyán es consciente de esta realidad y de que no puede obtener ningún beneficio convirtiéndose en un peón de las ambiciones turcas por lo que parece más interesado en aceptar negociaciones políticas que en lanzarse a una nueva escalada, cuyos resultados serían imprevisibles.

Análisis: Conflicto en Karabaj, diseñadores y consecuencias

Por Alwaght

Los últimos enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán en la región de Nagorno Karabaj han dirigido la atención del mundo hacia el Cáucaso del Sur. En este sentido, se plantean algunos puntos importantes:

1. El conflicto en Nagorno Karabaj, zona situada en Azerbaiyán, cuyas políticas son similares a las de Armenia, se considera el importante problema del Cáucaso. En la actualidad, la escalada de los enfrentamientos en esta región podría causar el surgimiento de grupos terroristas.

2. Debido a la diversidad étnica y religiosa, el Cáucaso se ha visto envuelto en tensiones. La mayoría de los miembros del grupo terrorista Daesh en Siria e Irak son caucásicos, por tanto, es previsible el retorno a su patria de estos elementos radicales como consecuencia de la presión de los Ejércitos de Siria e Irak.

Algunos de los analistas de los asuntos regionales creen que el Occidente ha intensificado el conflicto de Karabaj con el objetivo de disuadir a Rusia de luchar contra el grupo terrorista Daesh y el Frente al-Nusra. En realidad, desde el pasado octubre hasta ahora, Rusia lleva a cabo una lucha contundente contra los terroristas que operan en Siria mientras el Occidente se ha esforzado por cambiar la decisión de las autoridades rusas en este sentido.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, para mantener la amenaza terrorista lejos de sus fronteras, decidió entrar en la lucha contra los terroristas que la mayoría de ellos son caucásicos. Los recientes enfrentamientos en Karabaj envían este mensaje del Occidente a Rusia que la presencia de elementos de este país eurasiático en Siria puede hacer que se inflamen los conflictos en el Cáucaso. Por supuesto, no se puede decir si las acciones occidentales tendrán influencia en las decisiones de las autoridades del Kremlin o no.

3. ¿Qué postura ha tomado EEUU en este conflicto?

Al parecer Estados Unidos no está involucrado en este conflicto y se opone a las hostilidades en Nagorno Karabaj. Algunos expertos políticos, teniendo en cuenta la coincidencia de los enfrentamientos en la zona y el viaje de los presidentes de Armenia y Azerbaiyán a Washington, creen que los choques en Nagorno Karabaj están en contra de los intereses de Washington. Sin embargo, una revisión a la historia, indica que EEUU nunca ha mantenido la neutralidad en ese conflicto. De hecho, Estados Unidos tomó en 1994 el liderazgo del Grupo de Minsk (integrado por EEUU, Rusia y Francia), pero no ha dado ningún paso práctico para ayudar al logro de un acuerdo entre Bakú e Ereván.

Mientras, las autoridades azerbaiyanas han dado amplias concesiones a EEUU a cambio de apoyo. Como ejemplo se puede referir al llamado “Acuerdo del Siglo”. Según el pacto, las grandes compañías petroleras recibieron concesiones para descubrir petróleo en tres zonas del mar Caspio. Pero, EEUU manifestó una vez en 2009 su apoyo a Armenia en ese conflicto provocando la ira de los azerbaiyanos. Incluso Washington trató de derrocar al presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, a través de una revolución. En general, EEUU apoya la estabilidad de Armenia como un país cristiano y prefiere que Everán controle Nagorno Karabaj, donde la mayoría es armenia. Estados Unidos siempre ha buscado provocar situaciones de caos en el mundo y lo hace muy bien. Las intervenciones de EEUU en Siria e Irak dan lugar al pesimismo sobre la neutralidad de Washington en este conflicto.

4. En la reciente crisis de Nagorno Karabaj, Bakú ha intentado más que Ereván mantener la calma. Dos días tras el inicio de los conflictos, Azerbaiyán anunció haber puesto fin a las hostilidades, pero Armenia consideró la medida una “trampa mediática”. En cualquier caso, la cuestión es cuál de los lados tiene la razón. La verdad es que Nagorno Karabaj está dentro de Azerbaiyán y nadie reconoce la existencia de un país dentro de otro, excepto el caso del Vaticano en Italia. En tanto que Armenia considera a Nagorno Karabaj una parte de su territorio debido a que la mayor parte de habitantes de esta zona en disputa es armenia y por haberla anexionado tras el colapso de la Unión Soviética, hecho que provocó un conflicto de cuatro años que terminó con una tregua provisional. En cualquier caso, Nagorno Karabaj forma parte de Azerbaiyán, pero Armenia tiene dos ventajas en este caso. La primera es que la población de esa zona apoya a Armenia. La segunda es su capacidad militar. Además, Ereván disfruta también de apoyo regional e internacional. Mantiene mejores relaciones con Irán, Rusia y Francia en comparación con Bakú. Por su parte, Bakú busca recibir el respaldo de Occidente. No obstante, las recientes críticas de Azerbaiyán contra las injerencias de Occidente muestran que ha fracasado esta política.

En un reciente viaje de Ilham Aliyev a Teherán dijo que su país quiere dar un giro político en su política exterior. Los comentarios de Aliyev tras su regreso a Azerbaiyán mostraron que el presidente se esfuerza en serio para modificar la política exterior de su país. Por otro lado, el extremismo y la guerra amenazan también a Azerbaiyán como a otros países. Aliyev sabe bien que las relaciones entre Bakú y Tel Aviv podrían provocar el caos en Azerbaiyán y que a Irán y Rusia no les gusta que las delegaciones israelíes viajen a Azerbaiyán.

5. El conflicto en Nagorno Karabaj ha entrado en tregua e Irán ha desempeñado un papel importante al respecto. La experiencia afirma que el modelo de Minsk no funciona. Irán, Rusia, Turquía, Armenia y Azerbaiyán podrían encontrar una mejor solución para dicho conflicto y crisis similares.

Dimensiones internas y externas de la crisis de Nagorno Karabaj

La disputa de la República de Azerbaiyán y Armenia sobre la soberanía de la región de Nagorno Karabaj tiene raíces históricas y ha sido también la causa de los recientes enfrentamientos entre las dos partes. La última guerra sobre Nagorno Karabaj ocurrió entre 1991 y 1994 después del colapso de la Unión Soviética. En aquel conflicto, Armenia se hizo con el control total de esta región, es decir siete zonas. Hasta el momento, ningún país del mundo ha reconocido la soberanía de Armenia sobre Nagorno Karabaj que se encuentra geográficamente dentro de la República de Azerbaiyán, país que  considera la región disputada como parte de su territorio aun después de más de dos décadas.

Este conflicto ha vuelto a situarse en el centro de la atención mundial durante los últimos días. En estos momentos, tanto Azerbaiyán como Armenia carecen de voluntad para acabar con el conflicto sin ver materializadas todas sus demandas, por lo tanto, ninguna de las partes acepta una mediación internacional.

Por otra parte, las autoridades de Azerbaiyán han convertido este litigio en una buena excusa para mantener el país en estado de emergencia con el objetivo de que continúe el gobierno de los Aliyev. Con esta estrategia, se prolonga el periodo presidencial y las autoridades mantienen bajo la presión a los opositores políticos.

Este conflicto también tiene dimensiones internacionales. Algunos países como Turquía han tomado parte en esta disputa apoyando a una parte del conflicto, mientras otros están interesados en la prolongación del caso para conseguir sus metas políticas. Tanto Rusia como Estados Unidos consideran esta disputa como una oportunidad para continuar con su influencia tradicional en la región.

Existen varios problemas para la mediación internacional en este conflicto, en particular la negativa de las dos partes a aceptar la participación de otros países para resolver el tema. Entre los países regionales, Turquía ha manifestado su abierto apoyo a Azerbaiyán, mientras los azerbaiyanos acusan a Irán de respaldar a los armenios. Además, los otros países regionales no tienen la capacidad de intervenir en un conflicto de este tamaño.

Por otra parte, las potencias internacionales, como Estados Unidos, se oponen a la mediación de Teherán y Ankara en este asunto. Por lo tanto, parece que el conflicto no tiene una solución definitiva a corto plazo. Durante los últimos años, ha habido varios esfuerzos para solucionar esta crisis, pero ninguno de ellos resultó exitoso. No obstante, durante la historia no ha existido crisis alguna que haya permanecido sin resolverse. En cuanto a la crisis de Nagorno Karabaj, tanto Azerbaiyán como Armenia tienen que renunciar a parte de sus reclamaciones, mientras los actores regionales e internacionales deben lograr un consenso para acabar con el conflicto.