Hace casi una década, el mundo mediático alzó la idea de que “Kosovo” era un lugar importante para ellos, un lugar que solo algunos americanos sabían de su existencia. Aquel lugar necesitaba “independencia”. La ciudadanía endeudada y en bancarrota de este imperio americano apoquinó millones para apoyar a este estado islámico que las élites de las corporaciones sabían que era una de las bases globales para la heroína y la trata de blancas. De hecho, la mayor base militar de los EEUU fuera de EEUU fue construida ahí.
Por Matthew Raphael Johnson
Por Matthew Raphael Johnson
I.
Hace casi una década, el mundo mediático alzó la idea de que “Kosovo” era un lugar importante para ellos, un lugar que solo algunos americanos sabían de su existencia. Aquel lugar necesitaba “independencia”. La ciudadanía endeudada y en bancarrota de este imperio americano apoquinó millones para apoyar a este estado islámico que las élites de las corporaciones sabían que era una de las bases globales para la heroína y la trata de blancas. De hecho, la mayor base militar de los EEUU fuera de EEUU fue construida ahí.
La “independencia” nunca fue definida. Dado que los EEUU están opuestos a las naciones y al nacionalismo, rechazando toda forma de “independencia” o soberanía, el sistema no quiso decir una palabra. Kosovo fue puesta bajo un consejo conjunto EEUU-UE que se convirtió en su “independencia”. La heroína y las prostitutas continuaron fluyendo sin impedimentos a través del área, justo por delante de las torres de vigilancia de Camp Bondsteel (la base militar de EEUU en Kosovo).
En tal medida esta área es oscura, que el régimen puede mentir sobre ello sin ningún miedo de ser expuesto. Ninguna parte del mundo que es potencialmente rica (la riqueza mineral de Kosovo la hace codiciada), y sin embargo si se opone al imperialismo de los EEUU pronto encontrará a su gente asesinada, bombardeada y gaseada en el nombre de los “derechos humanos”.
En Ucrania, los violentos disturbios de 2014 fueron orquestados por los EEUU; en que los agentes americanos tanto en sectores públicos como privados estuvieron involucrados en la organización de la campaña “de bases” diseñada para destruir lo que quedaba del país, y ahora son bien conocidos. El mismo y exacto guión había sido realizado en Serbia, Georgia, Siria, Irán, Libia, Estados del golfo, Turquía (brevemente), China, partes de Asia central, e incluso Armenia. No todas fueron exitosas.
En Ucrania, el escritor a sueldo del departamento de Estado, Geoffrey Pyatt, llevó dinero de EEUU para empezar la campaña contra Yanukovich. La radio “Free Europe” (Europa Libre) y los medios ucranianos controlados por occidente (especialmente el Kiev Post) empezaron a promocionar rumores de una “invasión rusa” basada sobre el oscuro asunto del deseo de Kiev en unirse a la Unión Euroasiática. George Soros creó el “Centro Mediático de la Crisis Ucraniana” tanto con dinero gubernamental como privado que fueron a construir un movimiento de protesta. El veto del acuerdo con la Unión Europea era importante para las élites en Nueva York, aunque probablemente casi totalmente desconocido para los ucranianos, a partir de aquí, la “rebelión espontánea” empezó con aquello.
El método de la manipulación público-privada de los medios de comunicación, las imágenes e incluso el lenguaje en estos casos es bien conocida y varias importantes monografías han sido publicadas sobre ello. Sin embargo, una y otra vez, los organizadores de esto, afirman que las “revoluciones” son “espontáneas”. Una y otra vez, los académicos y comentaristas –los “expertos instantáneos” creados por el sistema- repiten la línea oficial.
En general, la élite occidental moviliza a los elementos urbanos privilegiados de la población, usa sus propios organizadores y personal mediático, y crean disturbios a través de la construcción de organizaciones locales. Se les concede dinero, equipamiento, tecnología, ideología e incluso líderes con un guión que seguir. La violencia es fomentada y todas las maneras de provocaciones apropiadas son proporcionadas. Un puñado en occidente apuntan al hecho de que: a) La trayectoria es idéntica en cada caso; b) Muchísimas de las señales de protesta están en inglés y; c) No hay una clara misión ideológica.
Los grupos mediáticos entonces informan de que esta oscura parte del mundo estaba dirigida por un “terrorista” que también era un “tirano”. Por la izquierda, el sistema dirá que el gobierno bajo asedio era “conservador” y ocasionalmente “un régimen militar derechista”.Por la derecha, dirán que el gobierno en cuestión estaba “opuesto a los intereses americanos” o “albergaba terroristas”.
En muchos casos, cientos o más son asesinados.Los enemigos aparentes y oficiales de los EEUU son financiados y armados. El nuevo gobierno que toma el control, inmediatamente “privatiza” todos los activos que hicieron a este país un objetivo en primer lugar. Las constituciones son reescritas y el código penal es revisado para asegurar que ningún agente de EEUU es procesado. Después, el gobierno en cuestión es empobrecido y dejado sin legitimidad. Los activos del estado han sido liquidados y comprados por conglomerados occidentales basados sobre los “principios del mercado libre y el imperio de la ley”.
Gentes extrañas son vistas en los puestos del gabinete, teniendo nombres sin mucha conexión con la etnicidad en cuestión. El FMI y el Banco Mundial dan terribles advertencias sobre la política gubernamental y aún, dan miles de millones que saben que nunca serán pagados o utilizados debidamente. En unos meses, los medios de comunicación importantes empiezan lentamente a filtrar documentos en que de hecho se expone que, las protestas fueron organizadas por la CIA y la “revolución” fue un fracaso.
Según pasa más tiempo, las historias relacionadas con esta “revolución” hablan despreocupadamente de la “popular y espontánea revolución contra el tirano” como si obviamente fuera verdad. Tras varios años, casi todo el mundo suelta la línea original sin crítica, casi a partir de los informes mediáticos con que fue escenificada. Los comentaristas americanos y pseudo-intelectuales después llevan a cabo un conflicto conceptual, que hace que cualquier rebelión real contra el sistema sea psicológicamente imposible.
Esta es precisamente la naturaleza de la “revolución de color” desde la plaza de Tiananmen a Kiev.Por supuesto, lo anterior solo es realmente para las revoluciones exitosas, pero la mentalidad es la misma en todo momento. En Kiev, el gobierno violentamente instalado en el poder es inestable, y los miembros del gabinete son ciudadanos americanos tales como Natalie Jaresko, aprovechándose de las nuevas leyes que permiten este tipo de cosas. Ninguno de estos nuevos extraños gobernantes son actores o filósofos, sino que todos están conectados con fondos de inversión y la universidad de Harvard. Ésta debe millones en impuestos a los EEUU, pero como es normal para el “imperio de la ley”, la ley no se aplica. Aparentemente, a ésta se le ordenó dirigir las finanzas ucranianas para acelerar la transferencia de dinero a los EEUU y, al mismo tiempo, robar el pago de sus deudas tributarias. Puede que incluso no sea necesario mencionar que el código penal ha sido reescrito para hacer todo esto legal.
En marzo de 2015, tres ministros del gabinete en el “gobierno ucraniano” de Kiev no son ni ucranianos ni ciudadanos en cualquier sentido moral. Uno es un judío lituano y otro, un georgiano, todos educados en los EEUU (Salem, 2014). Los nacionalistas ucranianos, por segunda vez en una década, han sido usados y descartados. Su movimiento “nacionalista” resultó ser un frente violentamente anti-nacionalista, occidental, secular (si no ateísta), oligárquico, y de nuevo, creen que esto es por una “Ucrania independiente”. Ocurrirá una tercera y una cuarta vez sin cualquier proceso de aprendizaje, compresión, o apuro.
Los mercenarios y las milicias nacionalistas, condenados ayer, son financiados hoy para combatir a Rusia en el este. Mucha de la chusma del ejército ucraniano –casi enteramente financiado por los contribuyentes de EEUU- ha desertado en gran parte. El senador El senador Inhofe (R-OK) usó imágenes de la guerra de Georgia en el senado para afirmar que “Rusia ha invadido Ucrania”, en esperanza de iniciar una guerra. La exposición de este fraude no ha llevado a repercusiones de ningún tipo. Según dicen los americanos “ahí no hay dinero” para desempleados, educación o facturas médicas, los gastos de las élites globales multimillonarias en vez de eso van a pagar a los traidores ucranianos y a los mercenarios. Los neoconservadores rechazan todas las formas de estado del bienestar para los americanos, pero defienden el gasto de una pequeña fortuna para mantener a miles de parásitos en las milicias, ejércitos mercenarios, colonos o activistas políticos en negocios.
Con toda la demencia, los bancos americanos el 15 de febrero de 2015 –a través de la ficción del “FMI”- enviaron otros 40.000 millones de dólares a Ucrania que ellos saben que jamás los verán de nuevo. Mucho de esto sale probablemente de los fondos reservados que los contribuyentes de EEUU fueron forzados a dar a la gente que destruyó su economía en 2007. El FMI es un consorcio de bancos de élite en occidente y no tiene ninguna relación con cualquier gobierno.
II.
La historia de Ucrania desde la independencia es una historia de potencial despilfarrado, los resultados de la corrupción y las consecuencias de una educación amoral. Como parte de la URSS, la población fue criada para aceptar la ingenua visión materialista del mundo, esto es, que los desarrollos tecnológicos y los cambios resultantes en los intereses de clase conducen la historia, psicología, literatura y todo lo demás que puedas nombrar. Por supuesto, esto no se aplica a la URSS.El sistema soviético era mucho más superior al caos presente. Ucrania ha pasado de ser una importante fuerza industrializada a un cuarto mundo atrasado con ningún futuro previsible. Esto crea la mentalidad a corto plazo que fomenta que la gente se trague cualquier valor que ellos puedan fuera de lo que ya es más que la construcción para el futuro.
Una breve historia de la economía ucraniana desde 1991 es requerida para contextualizar este material. En 1991, Leonid Makarovych Kravchuk fue elegido presidente con el 62% del voto. Por supuesto él era de los cuadros del partido comunista, dado que cualquiera con un trabajo de gobierno había de ser miembro del partido. Siempre es buena idea anotar que la membresía al partido de ninguna manera implica cualquier adhesión o familiaridad con la doctrina marxista. El marxismo es tomado con más seriedad en la américa urbana de lo que jamás lo fue tomado en la URSS. La membresía del partido era un club que aseguraba a la persona un estándar decente de vida.
Kravchuk tenía poca experiencia en ser algo más que un burócrata. Solo un milagro fue capaz de permitir a una nación para crecer fuera del imperio soviético. La población estaba dividida, la economía estaba orientada exclusivamente a Rusia y sus fuerzas militares no existían. La construcción del estado fue su propósito principal, y fracasó. Perdió las elecciones de 1994.Mantuvo una mínima agenda porque las agendas no tenían sentido. Uno debía tener un gobierno y un sistema social para tener una agenda. De cualquier manera, su visión era mantener un equilibrio de fuerzas sociales y clases por el tiempo que fuera. Prohibir al KGB fue popular, pero ¿de dónde se cogerían los nuevos cuadros para el servicio de inteligencia de Ucrania? Sin ningún tipo de plan, sin ningún sentido de cómo él iba a maniobrar una de las conmociones más revolucionarias y sin precedentes en la historia. Ucrania había tenido un mal comienzo.
En el tiempo que Leonid Kuchma fue elegido en 1994, Ucrania estaba desapareciendo. El programa creado por occidente de “mercados libres” era un cruel chiste, dado que el libre mercado no tiene sentido cuando tu competición ha sido esto durante un siglo. Entonces como ahora, este absurdo experimento fue un medio para extraer lo que necesitaban para el desarrollo occidental desde Ucrania. Tras el colapso de la década de 1990, el gobierno moderadamente pro-ruso de Kuchma presentó algunos números respetables. En general, 2003 vio un incremento del PIB de casi el 9% y un 16% de incremento en la producción industrial junto con un sustancial incremento en los salarios. Esto subió hasta el 12% de nuevo al siguiente año y los salarios reales se incrementaron un impresionante 23,8%. Por supuesto, esto fue en gran parte como recuperación de las pérdidas de los noventa, pero queda casi como utópico en contraste con la actualidad.
En términos de activos de inversiones fijas, en 1995 eran un 30% inferiores a 1994. Tan pronto como Vladimir Putin reemplazó al moribundo Yeltsin en 2000, las inversiones de capital fijo de Ucrania se incrementaron un 20%. Dado que mucho del comercio de Ucrania es con Rusia, la conexión entre las dos economías es muy obvia.
En 2003, este se incrementó de nuevo un 31% y el siguiente año un 28%. Sin embargo, cuando occidente ingenió su primer golpe, derrocando a Kuchma e instalando a Yushchenko, el crecimiento económico se desplomó. A partir de aquí, 2006 fue el último año de crecimiento sustancial al 30%, pero esto es todavía por inercia del año anterior. Tan pronto como los bancos occidentales y los predadores capitalistas cayeron sobre una Ucrania ahora sin ayuda, el crecimiento económico fue cosa del pasado. Hoy, no hay economía ucraniana, tanto los oligarcas locales como occidentales han vendido mucho del país para pagar la deuda, la política sobre la que empezó la actual guerra civil. El segundo golpe patrocinado por occidente contra Yanukovich, aun mutiló más a la economía ucraniana, permitiendo que las compañías occidentales comprasen lo que quedaba de Ucrania a precios de liquidación por incendio.
Kuchma tenía razón en que una vida fuera de la órbita rusa no tiene sentido.Hasta hace algunos años, Ucrania estaba enfocada en la economía de toda la unión.Esto es improbable de cambiar. A partir de aquí, fueron establecidas mejores relaciones con Rusia, pero no había una “Rusia” funcional en 1994. Kuchma fue paralizado en la liquidación del 50% de la economía por especuladores locales y occidentales y oligarcas, y embarcó a las cuentas bancarias en Europa. Esto nunca había ocurrido antes y estaba siendo denominado como “el libre mercado” por los conservadores y libertarios en los EEUU.
En 1993 solo, un total del 20% de toda la economía ucraniana fue liquidada. Cuando algo está liquidado, no está puesto fuera de la existencia.El dinero y el capital no desaparecen, simplemente cambian de manos. El resultado fue que un puñado de oligarcas muy liberales, judíos hasta ahora desconocidos oligarcas tomaron el control del país y usaron al “gobierno” como su servicio de seguridad. Los oligarcas fueron creados por occidente, subvencionados por occidente y denominados como “la nueva clase de empresarios” hasta la farsa había alcanzado una absurdez que algo necesitaba hacerse. Típico de la clase capitalista de los EEUU, es culpar a alguien y esta fue la opción.
Kuchma no tenía oportunidad. La única cosa que podría haber salvado a Ucrania era un golpe militar o una reincorporación a un imperio ruso dirigido por el Comité de Emergencia que fracasó en tomar el control de la moribunda URSS en 1991. Kuchma tenía poco poder dado que el concepto de “gobierno ucraniano” era nuevo. El capital se mueve más rápido que un estado semi-existente, así que el sistema fue reestructurado por el capital. Fue Ucrania la que sufrió. Ucrania estaba exhausta, occidente eran los peores hipócritas, no había ideología, ni sentido de sí misma que pudiera reemplazar los lemas de la URSS. Ucrania solamente era un nombre.
Occidente, ahora irritado porque todos los préstamos, ayuda y propaganda había sido enviada a los mismos bancos extranjeros, los oligarcas occidentales repentinamente indignados establecieron su primer golpe para la devolución de la deuda. Un grupo de escritorzuelos había prometido a los bancos occidentales que Ucrania sería suya si ellos podrían crear una masa de protestas para ponerles en el poder. Había mucho para protestar, pero el punto era usar sus propios fracasos para movilizar a la gente, y después decirles por lo que estaban protestando. Funcionó.Dos veces.
Los medios de comunicación americanos, sin el menor indicio de lo que era “Ucrania”, pontificada sobre la agenda liberal y occidental de Yushchenko y su panda, por supuesto, no tenían ni idea de si ellos actualmente adoptarían esta o aquella ideología. Informaron de que lo dirían. Pronto, la victoria en las elecciones –Yanukovich- fue derrocado por primera vez y Yushchenko fue instalado...
III.
Nada ha cambiado en el segundo golpe de 2014. Los resultados fueron idénticos, tanto entre los periodistas como los académicos del poder en occidente han rechazado aprender nada de esto. La misma trayectoria ocurre, la misma agenda económica, las mismas fuerzas secretas, y sin embargo, las élites usan los mismos lemas y las mismas historias políticas de cubierta. Los nuevos “gobiernos” empezaron a saquear el país, vendiendo todo lo que parecía valioso y embarcándolo para los acreedores occidentales. La prensa occidental dejó de hablar de la “revolución naranja” en cuanto el segundo golpe vendió un total del 25% del PIB del país. El desempleo en 2005-2006 y 2015 se mantiene en torno al 50% (rechazando los métodos estadísticos de las agencias oficiales) y el acero solamente fue el único que ganó algo de dinero. Representó un 40% de las exportaciones – todo a Rusia y China.
A día de hoy, Ucrania no tiene economía. Es un sistema de mercado negro de comercio e intercambio a través de canales “informales” que tienen mucho más poder que los “formales”. Las bandas criminales y mafiosas eran demasiado poderosas para procesarlas, y a partir de entonces, su actividad ya no fue criminal.
Sergey Taruta e Igor Kolomoisky fueron rápidamente nombrados por el gobierno patrocinado por occidente que tomó el control en este segundo golpe. Su trabajo fue liquidar todas las industrias rentables, especialmente aquellas de la parte oriental del país. Este fue el tema de toda la operación golpista. Fue una operación de recaudación de deuda. El este, oponiéndose a este segundo golpe como hicieron con el primero, se rebelaron, y el actual estancamiento de la guerra civil fue todo menos inevitable.
Occidente aseguró que cualquier facción anti-rusa en Ucrania recibiera todo el crédito que necesitaran si eran capaz de organizarse suficientemente para tomar el poder. Incluso en verano de 2014, no había indicadores de confianza sobre el rendimiento económico ucraniano, dado que el mercado negro se había convertido en la economía actual. Cualquier tipo de crédito se inyectó desde occidente con el objetivo final de debilitar a Rusia. Sin embargo, incluso esto demostró ser una traición en cuanto a que esta asistencia prometida era impagable. Esto dio al capital occidental el “derecho” de comprar pedazos de tierra ucraniana como si fueran mercancías en el mercado abierto.
Enormes aumentos de precio en todos los bienes de primera necesidad fue el principal resultado, junto con la cancelación de algo remotamente parecido a la independencia ucraniana. Kiev, estando en suspensión de pagos, era administrada ahora tanto desde Bruselas como desde Washington.
Se puso peor. A partir de enero de 2015, el FMI todavía rechazaba soltar los fondos que prometió a condición de un golpe de estado. Esto significa que Ucrania no tiene ingresos reales ni perspectivas. El hecho es que el acuerdo inicial fue mutuamente beneficioso: La élite ucraniana huyó de su deuda y de la desintegración de la infraestructura ucraniana mientras las élites occidentales tenían esencialmente una nueva colonia. La única gente que no se benefició fueron los ucranianos. Dados los recortes masivos en gasto social que ocurrieron inmediatamente después del golpe, esto implicó el desastre.
El resultado de esta realización fue aún otra devaluación de la moneda ucraniana. Dado que el FMI había demandado que la grivna fluctuase libremente, y con la continua quiebra de la economía ucraniana, su alienación de Rusia y la falta total de interés por sus productos en el oeste, la moneda no tenía nada con que reforzarse. Su quiebra fue asegurada cuando el estado no intervino más en el valor de la moneda. Por lo menos, es un retrato exacto de la economía ucraniana. Sin producción, no puede haber valor de la moneda.
Las tarifas de los servicios públicos se han incrementado en un promedio aproximado del 50% y se prevén más incrementos. Lo mismo pasa con los impuestos, y todo esto ha sido a petición del FMI. Parece que cada día, se están inventando nuevos impuestos. Algunos de estos nuevos son un impuesto a los ingresos en los depósitos bancarios y todos los bienes inmuebles. Tanto al depositar como al retirar dinero de un banco, el estado se queda con una porción.
Las pensiones continúan su caída libre, empeoradas por el hecho de que la grivna no vale nada. Como este escritor y un puñado de otros escritores predijeron, este segundo golpe hizo lo que el primero no pudo, poner a todo el país en manos de acreedores occidentales. La guerra civil en el este es una respuesta natural y normal a esta traición. Puede apuntarse que lo opuesto está ocurriendo en Crimea donde nuevas inversiones han elevado los salarios y la producción real se está incrementando masivamente.
Hace poco, la Rada post-golpe introdujo una ley que permite al “gobierno”, que significa el capital occidental, pleno acceso a todas las cuentas bancarias propiedad de cualquier ciudadano ucraniano. El tesoro promete que todo el dinero será finalmente retornado en la forma de títulos públicos, lo que demuestra el absoluto nivel de cinismo entre los cuidadores del país nombrados por occidente.
El aspecto más extraño de esto es que el FMI hace muchas demandas, muchas bastante irracionales, pero parece evitar cualquier mención al destronamiento de los oligarcas o la creación de condiciones reales para los pequeños negocios. Esto puede explicarse por el hecho de que el tiempo se les está acabando. Este tipo de tácticas de tierra quemada son puramente cortoplacistas. Pronto, la moneda no tendrá valor y ucrania será simplemente una granja del quinto mundo para materias primas y esclavas sexuales. Cualquier acreedor debe moverse rápidamente para tomar lo que quede antes de que todo el fraude se colapse en un flujo total y caos.
El año pasado, la recompensa por el golpe fue una suma entregada de unos 4.600 millones de dólares sin condiciones. Fue una recompensa. El problema ahí fue que 3.700 millones de dólares fueron devueltos inmediatamente en la forma de pagos de intereses sobre la deuda anterior.
No coge de sorpresa cuando el banco “nacional” de Ucrania admite que el declive de los sectores básicos de la economía ucraniana ascendió un 9,6% y sigue aumentando. Los cinco sectores básicos son la industria, construcción, agricultura, comercio al por mayor y al por menor. “El volumen total de la producción industrial disminuyó un 10,7%, la construcción un 21,7%, comercio al por menor un 8,6%. La única industria cuya producción creció, fue la agricultura (2,8%) debido a la enorme cosecha de grano”.
Como si se leyera un trabajo de un nacionalista ruso, el banco afirmaba que las razones para el presente fracaso fueron la continuación de la guerra civil, la débil demanda externa, el empeoramiento de relaciones con Rusia y la depresión continuada de las potencias occidentales. Todo esto junto conduce a una población sin confianza en el futuro y sin poder económico real. El enorme cultivo en la agricultura fue un desarrollo positivo, excepto porque nadie en el oeste necesita realmente los bienes ucranianos. A Rusia le encantaría estar en este mercado, pero este se volvió problemático. Esta simbólica “apertura al mercado de la UE” es algo añadido al final del informe sobre una nota positiva, pero esto cubre el hecho de que el mercado occidental está saturado con sus propios productos. Por qué ellos también necesitan productos ucranianos hechos por el mercado ruso queda como uno de los misterios de la economía establecida.
El Fondo Monetario Internacional está trabajando en el diseño cambios para la auto-disolución de Ucrania. La portavoz recientemente nombrada para el FMI, Christine Lagarde, habló con Le Monde e hizo algunos anuncios alarmantes. Cuando estalló la guerra civil como resultado del golpe respaldado por occidente, el “dinero inteligente” que sostuvo a los rusófilos orientales, posiblemente podría no durar todo el invierno. Como siempre, los académicos estaban equivocados, y como siempre, las consecuencias de su incompetencia eran tan ciertas que no fueron mencionadas.
En una sutileza que marca la personalidad burocrática, Lagarde declaró: “Hoy, aquellas teorías ya no son sostenibles. Hoy, estamos desarrollando nuevas opciones, más específicamente, dando a Kiev más tiempo para desarrollar un sistema reformista”. La sutileza recibe su propia deconstrucción cuando ella sigue diciendo, “es probable que los compromisos financieros de Ucrania deben ser mayores de los esperados… todo esto, sin embargo, depende de la situación en el este. Esta es la prioridad hoy. Del FMI no puede esperarse que apoye la reforma si puede que un 20% del PIB puede que no exista mañana. La relación entre economía y situación militar es clara”.
IV.
Uno de las mejores respuestas a la propaganda occidental ha sido el escrito de V.Marcheko (citado antes), el director de la Confederación Ucraniana del Trabajo. Su argumento es claro y casi imposible de discutir: El golpe respaldado por occidente prometió lo que se sabía que no podría cumplir: Elecciones libres, prosperidad, derechos humanos, prensa libre, y un creciente estándar de vida. Los personajes detrás de esto sabían que no era cierto, pero su futuro financiero dependía de ser rescatados por el capital occidental a cambio del trabajo de millones de otros.
Sin embargo, como cualquier persona con conocimientos fue capaz de predecir, el momento en que el golpe tuvo lugar, fue anunciado que todos los salarios de profesores serían reducidos mientras su carga de trabajo se incrementaba. Además, el número de escuelas sería reducido y todas las pensiones congeladas al nivel de 2014. La edad de jubilación fue elevada a 65 y subirá después de eso. Ningún coste de vida se incrementa en absoluto y se quitan la comida en escuelas. Los hospitales deben pagar por todas las comidas mientras los ciudadanos deben pagar el 80% de toda la atención médica. El aspecto más irritante de esto fue que se sabía por aquel entonces que esto era el fin del juego.
Esto es solamente el principio. Estos humillantes recortes serán lentamente incrementados a cambio de asistencia del FMI. Todo el golpe estaba basado en una mentira, que también implicaba a todas y cada una de las organizaciones mediáticas occidentales. Casi el 100% de los académicos occidentales –de nuevo- de demostraron equivocados, incluso cuando se dieron cuenta de que estaban equivocados sobre Yushchenko. Sin embargo, para todas aquellas gentes, ninguna consecuencia será impuesta, su prestigio no será invalidado, y sus propios salarios serán incrementados. Como si se tratase de un cirujano que asesina constantemente a sus pacientes, desangra a sus familias y hace falsas afirmaciones de cuidados médicos mientras que –como es de conocimiento público- continuaron recibiendo ascenso tras ascenso como resultado. Hablando de este fenómeno, Marchenko escribe:
La principal característica de la Ucrania contemporánea es que todos los poderes políticos y económicos en el país pertenecen a aquellos que organizaron el Euromaidán, su golpe de estado, su ocupación violenta del poder. Estos son los tipos que financiaron y llevaron a cabo la propaganda del Euromaidán a una población aturdida e idiotizada.
Esta idiotización es el resultado de la constante humillación y nunca se termina el sentido de impotencia real mientras la máquina Orwelliana repite cuanto la modernidad les ha “empoderado”. Es conflicto cognitivo, confusión conceptual, auto-duda y depresión que conduce a la abulia y después, a la liquidación total. Ucrania es probablemente la cabeza de las naciones más solas del mundo.
Los acontecimientos en Ucrania en los últimos 18 meses han dejado por ahora más preguntas que respuestas. La prensa americana se ha demostrado tan incompetente en esta área que leyendo cualquier tratamiento en las principales fuentes es una pérdida de tiempo. El lector sabrá menos cuando haya terminado que cuando empezó. Cuando una situación política es oscura, los escritorzuelos periodísticos pueden decir más o menos lo que ellos quieren. Habrá solamente algunos que puedan responder, y su respuesta estará en un lenguaje que el lector medio encuentra misteriosa.
Ucrania es un ejemplo gráfico y depresivo de lo que occidente le hace a sus aliados más pequeños y más débiles. La URSS no era un gobierno justo, pero proporcionó una cantidad mínima de protección contra los perores elementos de la violencia y agresión liberales. A día de hoy, Eurasia y la Organización de Cooperación de Shanghái son todo lo que existe para tomar su lugar.
Fuente: Katehon