La UE y EE.UU. prevén impulsar reformas dirigidas a reducir la dependencia militar de Europa de Washington. La salida del Reino Unido de la Unión Europea amenaza con socavar la nueva estrategia de defensa de la OTAN y de la UE, según advierten funcionarios occidentales.
De este modo, la UE y EE.UU. tienen previsto aprovechar las dos cumbres que tendrán lugar en los próximos días —una europea y otra atlántica— para impulsar reformas dirigidas a reducir la dependencia militar de Europa de Washington.
La OTAN planeaba vincularse con una Unión Europea más fuerte y no ser la opción por defecto para un bloque debilitado y dividido
Ahora, con la victora del 'Brexit' en el referéndum británico del pasado jueves, "las cosas van a ser mucho más difíciles", afirmó a Reuters un alto funcionario de defensa occidental involucrado en la cooperación entre la UE y la Alianza Atlántica, quien ha declarado que "la OTAN planeaba vincularse con una Unión Europea más fuerte y no ser la opción por defecto para un bloque debilitado y dividido".
El plan de la UE, incompleto sin el Reino Unido
A su vez, la jefa de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini, sostiene que ese organismo europeo tiene que "actuar de manera autónoma, siempre y cuando sea necesario", según un plan de estrategia global de cinco años que se dará a conocer a los líderes de la UE este martes y al que ha tenido acceso Reuters.
Ese proyecto, que insta a los Gobiernos a coordinar sus gastos de defensa, tiene un fuerte apoyo de Alemania y Francia. Sin embargo, podría resultar incompleto sin los británicos, que cuentan con el mayor presupuesto militar en la UE, advierten diplomáticos consultados por la agencia.
El Reino Unido ha sido un importante contribuyente a las operaciones dirigidas por la Unión Europea, pagando aproximadamente el 15 % de los costos y proporcionando otros activos. Además, dirige la misión de la UE contra la piratería en el Cuerno de África —conocida como Operación Atalanta—, tiene barcos que patrullan el Mediterráneo y se ha comprometido a proporcionar tropas para los grupos de combate de la UE, a pesar de que, de momento, nunca han sido desplegados.
Las propuestas de Mogherini a los líderes de la UE incluyen también las misiones en las fronteras de la Unión para controlar los flujos migratorios, algo que también podría ser más difícil sin barcos británicos.
"EE.UU. tiene interés en una UE fuerte"
La OTAN y la UE planean consolidar su creciente cooperación desde el mar Báltico hasta el mar Egeo en una cumbre que la Alianza celebrará este julio en Varsovia (Polonia). Los países europeos están discutiendo un fondo de defensa común que reúna recursos para desarrollar helicópteros, aviones, barcos y satélites.
Hasta el referéndum británico, EE.UU. había considerado al Reino Unido, su principal aliado en Europa y un posible puente entre la OTAN y la UE en el proceso diseñado para permitir que Washington se centre en otras cuestiones, como un resurgimiento de los talibanes en Afganistán y la tensión en el mar de la China Meridional.
Este lunes, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, también expresó sus preocupaciones sobre el 'Brexit' con la frase: "EE.UU. tiene interés en que haya una UE fuerte".
Por otro lado, el secretario general de la OTAN, JensStoltenberg, reveló que el Reino Unido le había asegurado que mantendrá su compromiso con la defensa de la estabilidad occidental y no pondrá en peligro los planes conjuntos de la UE y la OTAN.
Sea como fuere, por ahora parece que EE.UU. se centra en instar a Londres a aceptar un papel aún mayor en la OTAN y evitar el aislamiento. La cumbre de la Alianza en Varsovia será la primera oportunidad de Londres para reafirmar sus credenciales atlantistas, asevera Reuters.
¿Cae la primera pieza del dominó? Italia se prepara para rescatar a sus bancos tras el 'Brexit'
Italia prepara un rescate de 40.000 millones de euros de su sistema financiero tras el colapso de las acciones de los bancos en la bolsa de Milán y la estupefacción post-'Brexit' que ha sacudido los mercados europeos.
Italia está considerando inyectar fondos en algunas entidades de su sistema bancario, informa la agencia Bloomberg citando fuentes financieras. Así, Roma está valorando medidas cuyo importe total ascendería a alrededor de 40.000 millones de euros, ha declarado una persona relacionada con las negociaciones y que pide conservar el anonimato.
Según la fuente, el Gobierno puede apoyar a los prestamistas bien mediante garantías o bien proporcionando capital. La cantidad de dinero todavía está en discusión y a día de hoy no se ha adoptado ninguna decisión firme al respecto. Además, ha especificado que los Gobiernos pueden proporcionar los fondos directamente a los bancos en circunstancias excepcionales de estrés sistémico sin violar las normas referidas a las ayudas estatales, un escenario que puede aplicarse tras el 'Brexit'.
Los bancos italianos, afectados por 360.000 millones de euros en préstamos impagados, un lento crecimiento económico y tipos de interés históricamente bajos, están bajo presión para que limpien sus balances y restauren la confianza de los inversores. Según las fuentes financieras que cita la agencia, las autoridades italianas están monitoreando los mercados y en los próximos días se tomará una decisión en cuanto a las medidas para apoyar a los bancos del país.
La perspectiva de los bancos de Italia ya estaba nublada antes del 'Brexit'
Este país europeo ha sido uno de los más afectados por la oleada de ventas en todas las plazas del continente desatada por el resultado del referéndum británico. Algunos de los mayores bancos de Italia llegaron a caer más de un 20% en bolsa (entre los que se incluye IntesaSanPaolo).
"Los problemas del sector financiero italiano están lejos de haberse resuelto", ha declarado Jan von Gerich, estratega de Nordea Bank en Helsinki. "La perspectiva de los bancos de Italia ya estaba nublada antes del 'Brexit', pero las nuevas preocupaciones que ha desatado la salida de Reino Unido de la Unión Europea han oscurecido aún más el panorama", sentencia.
Análisis: El "Brexit" y el principio del fin de la UE
José Alsina Calvés
Inglaterra siempre ha sido un país relativamente ajeno a la Europa continental. Por una parte su situación geopolítica como isla, y por otra parte su pertenencia al mundo cultural anglosajón (juntamente con su “hijo”, los EEUU) han sido la causa de que sus únicas intervenciones en la política Europea hayan ido únicamente dirigidas a que ninguna de las naciones europeas pudiera erigirse en líder: combatió al Imperio Español, a la Francia de Napoleón, a la Alemania de Bismarck y a la de Hitler, siempre con notable éxito.
Pero Inglaterra no resistió a la UE, entre otras cosas porque la UE no es un proyecto europeo, sino un proyecto mundialista. A pesar de todo, y debido a la fuerte resistencia interna, Inglaterra ingresó en la UE, pero se mantuvo fuera del euro.
La profunda crisis de la UE y las fuertes movimientos populares que se están produciendo en la mayoría de los países europeos (España es la triste excepción) ha vuelto a revitalizar los sectores euroescépticos en Inglaterra. Estos sectores son políticamente transversales: es cierto que están políticamente capitalizados por el populismo de la UKIP, pero también hay potentes corrientes euroescépticas en el seno del Partido Conservador y entre las bases del Partido Laborista. La presión de estos sectores ha conseguido que se convoque un referéndum para la salida de Inglaterra de la UE: el “temido” Brexit.
Y el Brexit ha ganado, con una participación notable en el referéndum y con una holgada mayoría. A pesar de la presión de los poderes fácticos, de la oligarquía financiera y el lloriqueo de la izquierda rosada, la mayoría de los británicos ha optado por salir de la UE. Los sectores más desfavorecidos de la sociedad, los trabajadores, los parados, los jubilados, las clases medias amenazadas han inclinado la balanza. Los votantes tradicionales del laborismo han demostrado que este partido ha perdido el contacto real con sus bases.
El Brexit ha demostrado, entre otras muchas cosas, que la clásica división izquierda/derecha ya no es operativa, ya no sirve. Las oligarquías financieras y la izquierda llorona de “papeles para todos” y “REFUGEES WELCOME” están en el mismo bando: el del mundialismo. Es lógico: el derribar fronteras no favorece únicamente a la “libre” circulación de personas, sino también de capitales y de productos. Del otro lado están las clases populares, los que quieren tener patria (solo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria), los que quieren un mercado interior, los que quieren que se proteja a la industria local, los que no quieren sentirse extranjeros en su propia ciudad, los que aman sus tradiciones y sus costumbres.
Hay un detalle muy significativo: tanto los separatistas catalanes como escoceses han tomado partido por la UE. Quieren la “independencia”, exigen el “derecho a decidir”, para ponerse a las órdenes de la Merckel, del Banco Central Europeo y del FMI. ¡Que les pregunten a los griegos el respeto que la UE tiene por el derecho a decidir de los pueblos!
La victoria del Brexit puede ser el principio del fin de la UE. Puede desencadenar una sucesión de referéndums y de victorias euroescépticas. No es el fin de Europa, al contrario, puede ser el inicio de un renacer. La UE no ha sido nunca un proyecto europeo sino mundialista.