El presidente de Serbia, Tomislav Nikolic, se ha negado a apoyar las sanciones contra Rusia. Así lo expresó durante una reunión con el vicepresidente estadounidense, Joe Biden. Nikolic también se negó a considerar la cuestión de la concesión de la independencia a la provincia separatista de Kosovo.
El lobby estadounidense
A pesar de la presión estadounidense, el presidente de Serbia se mantuvo fiel a los principios básicos de la política patriótica exterior de Serbia: la amistad con Rusia. Al mismo tiempo, la influencia estadounidense en Serbia es lo suficientemente fuerte, especialmente en el gobierno. El primer ministro, Aleksandar Vu?i?, incluso calificó a Biden como amigo de Serbia, olvidando que, en 1999, Biden era un ardiente partidario de los bombardeos sobre Yugoslavia.
Biden en Kosovo
Después de una visita a Serbia, Biden fue a visitar a los separatistas de Kosovo. En Pristina, instó a los líderes de Kosovo a ratificar el acuerdo sobre la creación de la Asociación de Municipios de Serbia. En opinión de Washington, esta concesión simbólica a Serbia debería impulsar al gobierno de Vucic hacia un compromiso sobre Kosovo. Además, Biden pidió a Kosovo resolver el problema de la demarcación de la frontera con Montenegro que debe completar el proceso de su adhesión a la OTAN.
Serbia dice que no apoyará las sanciones contra Rusia
BELGRADO (Sputnik) — Serbia no impondrá las sanciones contra Rusia aunque lo exija la política exterior de la UE, declaró el presidente serbio, Tomislav Nikolic, al reunirse con el vicepresidente de EEUU, Joseph Biden.
"No podemos imponer las sanciones contra Rusia si supone la realización de la política exterior (serbia) de acuerdo con la de la UE", dijo citado por su servicio de prensa.
Nikolic subrayó que Serbia está unida tanto con Rusia como con EEUU donde hay numerosas comunidades serbias.
Biden a su vez destacó que "EEUU no espera que Serbia elija entre los Estados Unidos y Rusia" y le apoya en su camino de eurointegración.
Joe Biden, el vicepresidente que con Clinton mandó bombardear Serbia, se presenta en Belgrado
El vicepresidente de Estados Unidos llegaba con instrucciones para el nuevo gobierno.
Tres días para la misión
Un viaje bastante largo (de acuerdo con el protocolo: desde el 15 y hasta el 17 de agosto) indica que los Estados Unidos tienen unas intenciones muy serias hacia Serbia. Al parecer, Washington no quiere dar rienda suelta a Belgrado, razón por la cual Biden se reunirá con el presidente, el primer ministro y otros altos funcionarios serbios. Además, está prevista una visita a Kosovo para reunirse con los líderes de los separatistas.
Atlantistas y agentes directos del Departamento de Estado de Estados Unidos forman la mayor parte del nuevo gobierno de Serbia. Pero en virtud de los actuales fallos de gobierno mundial del sistema americano, la Casa Blanca recurre cada vez más al modo de control manual sobre los gobiernos- títeres.
Antecedentes religiosos
Joe Biden es conocido por su extravagante interés en lo oculto. Durante una visita a Georgia, Biden participó en una extraña ceremonia celebrada por la noche en la montaña, y que fue considerada por la sociedad georgiana como un ritual satánico.
Anteriormente, durante su visita a Serbia en 2009, siendo presidente Boris Tadic, el obispo metropolitano, Rashko-Prizrenskiy Artemije, negó la entrada a Biden en el territorio del monasterio de Gracanica, debido a lo cual se produjo un gran escándalo político.
Lo más probable es que durante esta visita, Biden apoye activamente al grupo ecuménico de la Iglesia ortodoxa serbia.
Sin embargo, no se descarta una reunión con la comunidad homosexual, ya que recientemente el vicepresidente de Estados Unidos asistió a una ceremonia de "matrimonio" homosexual en Washington.
¿Puede ser "amigo de Serbia" el vicepresidente de EE.UU. que en 1999 apoyó el bombardeo de Belgrado?
El primer ministro serbio ha calificado de "amigo" al vicepresidente de EE.UU. Joseph Biden a pesar de que este defendió apasionadamente los bombardeos de la OTAN contra Belgrado en 1999 desde su escaño en el Senado.
"Considero a Biden amigo de Serbia y amigo personal", aseguró el primer ministro de Serbia, Alexandar Vucic, en rueda de prensa conjunta con el vicepresidente estadounidense saliente en Belgrado. Biden, que no quiso ser menos y también calificó a Vucic de amigo, aseveró tras el encuentro mantenido entre ambos representantes que "habían logrado un gran acuerdo" sin entrar en detalles.
Una ostentación de amistad de este tipo por parte de un político serbio es extraña teniendo en cuenta el papel que EE.UU. ha jugado en la historia contemporánea de Serbia. Precisamente una administración demócrata, la de Bill Clinton, ordenó los bombardeos de Belgrado y otras ciudades serbias en 1999: la agresión costó la vida a unos 2.000 civiles, según cálculos de la nación balcánica. El propio Biden había apoyado aquellos bombardeos apasionadamente desde su escaño en el Senado.
Biden aprovechó este último viaje a los Balcanes como vicepresidente no para lamentar aquellos hechos, sino para limitarse a expresar sus condolencias a las "familias que perdieron a sus seres queridos" en los bombardeos de la OTAN.
Solo lo que los medios percibieron como un 'lapsus linguae' de Biden permite intuir cuál fue el asunto principal que se abordó durante la cita: "Al igual que el presidente Barack Obama, yo respeto el liderazgo que usted ha mostrado en algunos momentos muy desafiantes, señor primer ministro, y su visión positiva del futuro de Croacia". Aunque el vecino balcánico, proclamado amigo de EE.UU. al ingresar en la OTAN en 2009 pudo ser traído a colación en el encuentro, era poco imaginable que el vicepresidente estadounidense admitiera que el futuro de esa nación se decide en Belgrado.