Redacción
Dice un dicho español que “cuando el tonto coge la linde, y la linde se acaba, el tonto sigue”. Y así sigue EEUU, amenazando a Rusia con repercusiones en el caso de que Moscú no deje de apoyar al Gobierno del presidente sirio, Bashar al-Asad. Y amenazando con un aislamiento que solo existe en la cabeza de la demencial clase política norteamericana.
Desde el inicio de la crisis siria, Rusia ha sido uno de los principales actores que ha apoyado política y militarmente al Gobierno de Damasco en su lucha contra las facciones armadas y bandas extremistas activas en casi todo el territorio sirio.
Siempre hemos dicho a los rusos que no van a ser capaces de alcanzar sus propios objetivos (en Siria), a menos que se involucren en un tipo de proceso de negociación como el que estamos manteniendo”, dice el asesor adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes.
Por su parte, el Occidente, con EE.UU. a la cabeza, siempre se ha opuesto a tal apoyo, al mismo tiempo que ha estado del lado de las fuerzas enemigas a Al-Asad, interpretadas por Washington como “oposición moderada” que busca echar del poder al mandatario.
Ahora, en momentos en que se habla de un eventual acuerdo Rusia-EE.UU. para esclarecer las controversias y acabar con el conflicto, el asesor adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca ha optado por un lenguaje amenazador para frenar el apoyo ruso a Damasco.
“No hay circunstancias en la que los rusos continúen respaldando a un régimen que bombardea a su propio pueblo sin que se provoque un mayor aislamiento internacional no solo del régimen de Al-Asad, sino al final también de Rusia”, ha dicho Rhodes.
El funcionario ha subrayado, por otra parte, que “no hay una solución militar a la crisis siria”; postura adoptada tanto por Rusia como por Irán frente a la de los aliados de EE.UU. en la región, entre ellos Arabia Saudí, que en un primer momento defendían un posible envío de fuerzas terrestres a Siria.
Obama, sobre el ciberespionaje ruso: "esto no puede ser el salvaje Oeste"
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró ayer que internet no puede convertirse en "el salvaje Oeste", en referencia al ataque de piratas informáticos ligados al Gobierno ruso contra la red del Comité Nacional Demócrata (DNC, en inglés) en una operación de espionaje.
"Lo que no puede ser es que esto se convierta de repente en el salvaje Oeste", afirmaba Obama en una rueda de prensa en Hangzhou (este de China), al término de la cumbre de líderes del G20.
El presidente estadounidense aseguraba hablar hablado de ciberseguridad durante un encuentro de unos 90 minutos mantenido con su homólogo ruso, Vladímir Putin, en los márgenes de la cumbre.
"Finalmente, hemos hablado sobre ciberseguridad", aseveró Obama, quien discutió sobre Siria y Ucrania, principalmente, con su homólogo ruso.
Sin embargo, afirmó que las conversaciones fueron de "asuntos generales" de ciberseguridad, ya que "no voy a hablar de algo mientras hay investigaciones específicas activas".
"Lo que te diré es que hemos tenido problemas con intrusiones cibernéticas por parte de Rusia en el pasado, y por parte de otros países", matizó al responder a un informador.
El pasado junio, supuestos piratas informáticos ligados al Gobierno ruso atacaron la red del Comité Nacional Demócrata en una operación de espionaje en la que accedieron a sus datos sobre el candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump.
Los piratas rusos fueron capaces de acceder durante aproximadamente un año a todo el sistema informático del Comité Nacional Demócrata, por lo que pudieron leer los intercambios de correo electrónico y las conversaciones de chat entre los empleados del DNC, el organismo que dirige al partido de Obama, y Hillary Clinton.
"Nuestro objetivo es empezar a institucionalizar algunas normas", indicó, y añadió que "ya vamos a tener problemas suficientes en el ciberespacio con actores no gubernamentales".
"Los países que tienen una 'cibercapacidad' significativa no pueden empezar una competición poco sana a través de estos métodos", recomendó.
Obama agregó que de este tema también se ha hablado durante la cumbre del G20 en China (otro de sus principales sospechosos de ciberataques) y afirmó que "se empieza a ver cierta voluntad por parte de muchos países" para poner normas al ciberespacio.
Putin y Obama: el lenguaje de las expresiones faciales
Los periodistas de The Teleghaph sugieren que el intercambio de miradas fue "frío" y reveló las existentes "brechas de confianza" entre las dos potencias. El tema central de la conversación cara a cara de los mandatarios ruso y estadounidense fue el alto el fuego en Siria que permitirá a estos países unir sus fuerzas en la lucha contra "los enemigos comunes", es decir, las organizaciones extremistas como Daesh —autoproclamado Estado Islámico y Frente Fatah al Sham —anteriormente conocido como Frente al Nusra—.
Posteriormente, Obama calificó el diálogo como "productivo" y, Putin, a su vez, anticipó un potencial "acuerdo a largo plazo" en la lucha antiterrorista. Sin embargo, la 'piedra en el zapato' entre Washington y Moscú sigue siendo el apoyo ruso al presidente sirio Bashar Asad. Justamente, la firme postura de Rusia respecto al arreglo en Siria hizo a Obama reiterar: "Teniendo en cuenta las existentes brechas de confianza, fueron unas negociaciones duras. No hemos logrado aún cerrar estas brechas".
Probablemente estas emociones quedaron reflejadas en la intrigante foto. Dada la proximidad de las elecciones presidenciales en EEUU, los analistas coinciden en que probablemente los resultados de este encuentro ponen un punto final a las relaciones entre Vladímir Putin y Barack Obama en calidad de jefe de Estado.
China le marca el paso a EEUU
La falta de la alfombra roja en una escalera apropiada en el Air Force One para el descenso de Barack Obama, quien debió bajar por una escalera de nivel inferior del aparato, seguido de una refriega entre funcionarios chinos y norteamericanos en plena pista de aterrizaje, constituyó la bienvenida que le dio China en su última gira asiática.
Ocurrió en la ciudad china de Hangzhou, donde tuvo lugar la cumbre del G20. Por si fuera poco, la comitiva de reporteros que acompañan y retratan cada paso del mandatario norteamericano, no pudieron concretar las postales de su descenso del avión: apenas bajar, se encontraron con una cuerda azul que colocaron las autoridades chinas para obstruirles el paso, en lo que se trataba de un protocolo de seguridad.
Ante esto, un funcionario del Gobierno estadounidense en un arrebato patriotero sentenció que se trataba de su presidente y de su avión, y que de ahí no se movía nadie. “¡Y este es nuestro país y nuestro aeropuerto!”, le devolvió un miembro del protocolo chino de recepción, mientras interceptaba a dos pesos pesados de Obama: la asesora de Seguridad Nacional, Susan Rice, y su segundo, Ben Rhodes.
El Pentágono se disculpa por un sarcástico tuit contra China
Ambos habían levantado la cuerda azul por iniciativa propia para acercarse a “su presidente”. Pero, ¿fueron casuales estos roces entre funcionarios chinos y estadounidenses? El periodista y analista internacional, Pablo Jofré Leal, explica que esto demuestra dificultades de fondo en las relaciones entre ambos países. Jofre Leal señala que el fondo es muy claro: el Mar de la China Meridional, la situación en Siria, factores económicos, factores políticos, influencias geopolíticas y regionales.
La recepción a Obama, las dificultades en su llegada, sus últimos meses en la Casa Blanca, han generado este cuadro. No es raro, opina el analista, “que se generen estas situaciones en un clima de crispación, sobre todo por los efectos derivados de la situación del Mar de la China Meridional, con decisiones de China de efectivamente mostrar fortaleza, y por otra parte EEUU y sus socios regionales, Japón, Tailandia, Australia, cada uno de los países que conforman los aliados de EEUU en la zona Asia-Pacífico, están generando una situación de inestabilidad y de crisis que China no está dispuesta a aceptarlo”, concluye Pablo Jofre Leal.
ESCUCHE AL ANALISTA PABLO JOFRE LEAL
Análisis: ¿Por qué el G-20 chino fue tan significativo?
El analista internacional Pepe Escobar estima que lo que ha sucedido en la ya terminada cumbre del G-20 en Hangzhóu (Zhejiang, China) "es de una enorme importancia geoeconómica" porque este país asiático ha aprovechado para impulsar su estrategia geoeconómica.
Escobar hace hincapié en el hecho de que el presidente de China, Xi Jinping, llamó a poner fin a "la obsoleta mentalidad" heredada de la guerra fría para comenzar un nuevo concepto de seguridad inclusivo, integral, cooperativo y sustentable.
En la inauguración de este encuentro, Xi Jinping propuso "un ambicioso conjunto de medidas" que tienen como objetivo reanudar el crecimiento económico y, de manera simultánea, establecer reglas de juego económicas más favorables para China.
Escobar afirma que el gigante asiático juega un rol indiscutible en el mundo debido a que, "incluso durante su desaceleración económica", China protagonizó "más del 25 % del crecimiento económico global en 2015", con lo cual continúa siendo un motor clave en la economía mundial y el mejor representante de los países en vías de desarrollo.
El papel de los BRICS en la cumbre
Aunque las reuniones de los países que componen el colectivo BRICS —Brasil, Rusia, India, Chuna y Sudáfrica— que se celebraron durante el G-20 "no fueron espectaculares de por sí", sí marcaron la pauta de su XVIII cumbre anual, que se celebrará en Goa (India).
Para Zhu Jiejin, de la Universidad Fundan de Shanghái, "los BRICS son una prueba para la nueva filosofía china en relaciones internacionales, a pesar de que sus frutos tomen mucho tiempo en madurar".
¿Por qué la cumbre del G-20 se celebró en Hangzhóu?
El autor subraya que el hecho de que la cumbre del G-20 se celebrara en Hangzhóu no fue casualidad, debido a que la seda es la actividad industrial tradicional de esta ciudad, incluso antes de que existiera la antigua Ruta de la Seda.
En 2013, China presentó el ambicioso proyecto económico OBOR (Un cinturón, una ruta, en inglés), cuyo objetivo es rememorar esa vía comercial y estimular la cooperación económica con el resto de Eurasia.
Este julio, los ministros de Economía y los representantes de los bancos centrales de varios países ya se reunieron en Chengdu para establecer políticas financieras globales, mientras que en el B-20 (Bussines 20), una cumbre de negocios enfocada en el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, participó el fundador de la compañía Alibaba, Jack Ma.
China se fortalece
Escobar considera que China está preparada para "mostrar su influencia" y "ejercer un rol geoeconómico mucho más activo" y ejerce una fuerte presión para que los países se unan en un marco de beneficio mutuo.
Para este especialista, Pekin prefiere que exista un sistema de comercio multilateral basado en la OMC, mientras que Washington "ha intentado manipular el juego" con tratados como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión.
Ante esta coyuntura, Pepe Escobar se muestra de acuerdo con He Weiwen, de la Sociedad china para Estudios de la OMC, quien plantea que "EE.UU. ya afirmó que no puede permitir que China establezca las reglas, pero parece ser que sus propias normas no conquistan corazones, ya que solo se centran en sus propios intereses".