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El presidente filipino "dice adiós" a la dominación de EE.UU.

Victoria | Domingo 23 de octubre de 2016

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Durante una visita a China, Rodrigo Duterte afirmó que su país no obtuvo ningún beneficio de esa relación y cuestionó a Occidente por decidir la política exterior de Filipinas.

Una vez más, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, manifestó su rechazo a las políticas de EE.UU. respecto a su país y fue contundente. "Es tiempo de decirle adiós", expresó durante una visita a China, en una muestra de los cambios que implementa en las relaciones diplomáticas, publicó el sitio Inquirer.

"Su estancia en mi país fue para su propio beneficio. Entonces, es tiempo de decirle adiós, mi amigo", manifestó el mandatario filipino durante una gira de cuatro días por China, donde agregó que no irá más a EE.UU. ?país que consideró a Filipinas como colonia hasta las primeras décadas del siglo XX? para evitar ser insultado.

Más cambios en la política exterior

Además, cansado de que las relaciones internacionales de su país estén marcadas por la agenda de Occidente, Duterte decidió redefinir los lazos diplomáticos e inició un acercamiento con China. De esta manera, cambió la política de su predecesor, Benigno Aquino III, quien se había enfrentado a Pekín por sus reclamos en el mar de la China Meridional.

Como parte de esta reconfiguración de los vínculos, el presidente filipino, quien asumió en junio de este año, suspendió los patrullajes junto a EE.UU. en el mar de la China Meridional y amenazó con dar por terminados los ejercicios militares conjuntos.

La lucha contra la droga

Ni bien llegó al poder, Duterte lanzó una guerra contra las drogas e, incluso, instó a la población a asesinar a los adictos y a narcotraficantes. En los primeros meses de esta política fueron asesinadas más de 3.700 personas, lo que valió una advertencia de la Corte Penal Internacional, que aseguró que los responsables de las matanzas podrían enfrentar acusaciones.

Duterte considera imponer visado a los estadounidenses

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Los estadounidenses pueden llegar fácilmente a Filipinas, mientras que los filipinos enfrentan dificultades para entrar en el país occidental, lamenta el presidente del país.

En su discurso ante la comunidad filipina en el Hotel Grand Hyatt, en Pekín, en el marco de su visita a China, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, anunció este jueves que considera la posibilidad de imponer restricciones para la obtención de visado para los estadounidenses que llegan a Filipinas, informa el diario 'Manila Bulletin'.

El presidente filipino dijo lamentar que los filipinos tengan dificultades para conseguir un visado para EE.UU., mientras que los estadounidenses pueden visitar Filipinas sin ningún problema.

En este sentido, Duterte también recordó una anécdota personal de su época de estudiante, cuando solicitó un visado para visitar a su novia en los EE.UU., y las autoridades de ese país sospecharon de que quería quedarse allí para siempre.

Duterte recordó que entonces le dijo al cónsul de Estados Unidos: "Incluso si usted me ofrece visados ??gratuitos para toda mi vida o 10.000 dólares, en todo caso volveré a mi país y seguiré siendo filipino".

Duterte anuncia una alianza con China y Rusia

El Departamento de Estado de EEUU ha manifestado su “perplejidad” por el anuncio oficial del presidente filipino, Rodrigo Duterte, de que su país ha roto formalmente su alianza con EEUU y se va a alinear con China tanto a nivel militar como económico.

El presidente Duterte estaba visitando oficialmente Pekín cuando declaró que “EEUU ha perdido ahora. Me he realineado con vuestra corriente ideológica” y añadió que “quizás iré a Rusia para hablar con Putin y decirle que hay ahora tres de nosotros contra el mundo: Rusia, China y Filipinas. Ésa es la única vía”.

Mientras que la Casa Blanca intentó al principio continuar con sus intentos habituales de negar que algo estuviera ocurriendo en Filipinas e insistió en que no había recibido “ninguna declaración formal” que cambiara el estatus de Filipinas, lo cierto es que el Departamento de Estado ha anunciado que buscará una “explicación”.

Duterte ha estado hablando de realinearse con China y Rusia y romper la tradicional alianza de su país con EEUU desde su elección, quejándose de que las ventas de armas estadounidenses a Filipinas están determinadas por lo que EEUU quiere y no por lo que Filipinas desea comprar. Él insistió en que no quiere dejarse arrastrar a una guerra promovida por EEUU contra China por las disputas sobre las islas del Mar de la China Meridional.

Filipinas ha estado bajo la influencia de EEUU desde su ocupación por los estadounidenses en 1898 tras la guerra hispano-norteamericana de ese año. La ruptura de tal alianza podría ser difícil pero Duterte tiene a su favor su enorme popularidad, que alcanza el 73%.

En China, los dirigentes han afirmado que están preparados para abrir un nuevo capítulo en las relaciones con Filipinas.