Seguridad

Altamente clasificado: lo que la CIA ocultaba sobre el asesinato de Kennedy

Rodrigo | Domingo 13 de agosto de 2017

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Los historiadores analizan nuevos detalles de la presunta trama cubana, mexicana y soviética en el asesinato del 35º presidente de EEUU, John F. Kennedy, después de que casi 4.000 documentos hayan sido publicados por el Archivo Nacional de EEUU.

Redacción



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Los historiadores analizan nuevos detalles de la presunta trama cubana, mexicana y soviética en el asesinato del 35º presidente de EEUU, John F. Kennedy, después de que casi 4.000 documentos hayan sido publicados por el Archivo Nacional de EEUU.

A mediados de la década de los 70 del siglo XX, la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), el Buró Federal de Investigación (FBI), el Servicio Secreto y la Comisión de la Casa Blanca, encabezados por el presidente de la Corte Suprema, Earl Warren, eludieron seguir pistas importantes sobre el contacto de Lee Harvey Oswald con agentes extranjeros, señala el medio 'Politico'.

Se trata de supuestos contactos entre Oswald y espías de los Gobiernos comunistas de Cuba y la Unión Soviética, que podrían haber sido conscientes de sus planes de matar a Kennedy e, incluso, aportar su granito de arena al drama.

A pesar de que hasta ahora ninguno de los documentos publicados demuestra que el líder cubano, Fidel Castro, u otros líderes extranjeros organizasen el asesinato de Kennedy, no es posible pasar por alto que la CIA y el FBI trataron de desviar a la Comisión de la Casa Blanca de la pista de que la inteligencia cubana, mexicana y soviética hubiesen podido estar al tanto del magnicidio de Dallas.

Ninguno de los archivos publicados la semana pasada refuta la conclusión de la Comisión Warren de que Oswald mató a Kennedy a tiros desde el sexto piso del Texas School Book Depository Plaza Dealey de Dallas, en el estado de Texas.

Sin embargo, los nuevos documentos hacen revivir la cuestión de por qué la CIA, tan escéptica a nivel interno sobre muchos de los resultados de la comisión en la década de los 70, nunca reconoció las sospechas ante los investigadores gubernamentales posteriores o ante el público. Los documentos divulgados hace décadas muestran que los funcionarios de la CIA y el FBI engañaron y mintieron abiertamente en varias ocasiones al presidente del Tribunal Supremo, Earl Warren, y a su comisión, probablemente para ocultar las pruebas de la torpeza de las agencias cuando vigilaron a Oswald antes del asesinato del mandatario.

La CIA también pudo haber bloqueado a la comisión para evitar que se topase con la evidencia de que podrían haber quedado al descubierto los planes de la agencia estadounidense para cometer un atentado contra Castro u otros líderes foráneos.

De acuerdo con los papeles publicados la semana pasada, la CIA trató a mediados de los 70 de que nadie siguiera realmente la pista sobre un capítulo especialmente misterioso que abarca seis días en la vida de Oswald. Se trata de su viaje autofinanciado a Ciudad de México a finales de septiembre de 1963, dos meses antes del homicidio de Kennedy. El motivo del viaje no ha podido ser determinado con certeza, aunque Lee le dijo a su esposa, Marina, que iba allí para obtener un visado que le permitiera desertar a Cuba, de la misma manera que antes había intentado desertar a la URSS.

Los documentos de la CIA también ofrecen especulaciones tentadoras sobre la cadena de acontecimientos a finales de 1963 que explican los motivos de Oswald para matar a Kennedy. Nunca antes se había comprobado con certeza cómo Oswald, un infante de Marina de EEUU, pudo haber perdido los nervios después de leer un artículo en septiembre en el periódico de su ciudad natal, Nueva Orleans, que sugería que su héroe, Fidel Castro, podría constituir un blanco para la Administración Kennedy. De acuerdo con esa teoría, Oswald, que tenía entrenamiento de rifle en el Cuerpo de Marines, se dispuso de inmediato a buscar venganza por Castro y, como solución, decidió asesinar a Kennedy antes de que el mandatario estadounidense lograra acabar con el líder cubano.

Si eso fuera cierto, habría planteado una terrible pregunta a la CIA: ¿es posible que el asesinato de John F. Kennedy fuera una represalia directa o indirecta por una de las tramas de la agencia para tratar de asesinar a Castro? Eventualmente, la CIA reconoció que había intentado acabar con Castro en repetidas ocasiones, a veces en connivencia con la mafia, durante toda la Presidencia de Kennedy.

El arsenal de armas de la CIA contra Castro incluía un traje de buceo infectado con hongos, una aguja hipodérmica llena de veneno escondida en una pluma e incluso un cigarro que podría estallar. La Comisión Warren, que nunca contó nada acerca de las tramas de la CIA contra Castro, esquivó en su mayor parte la cuestión de los motivos de Oswald, al margen de decir en su informe final que había expresado "odio hacia la sociedad estadounidense".

No obstante, los documentos recién publicados pueden ser el preludio de interesantes revelaciones que aparecerán próximamente. El Archivo Nacional de EEUU se ha verá obligado a publicar un lote final de cerca de 3.100 archivos sobre el asesinato Kennedy antes de la fecha límite de octubre, suponiendo que la acción no sea bloqueada por el presidente de EEUU, Donald Trump.

Incluso 54 años después del caso, algunos de los funcionarios gubernamentales todavía quieren guardar secretos sobre este acontecimiento fundamental de la historia estadounidense. La CIA y el FBI reconocieron a principios de este año que se está llevando a cabo una revisión final de los documentos, pero no dieron a conocer si van a pedir al mandatario que bloquee algunos de ellos.

Las revelaciones de la KGB sobre el asesino de Kennedy

Casi 4.000 documentos relacionados con la muerte del 35º presidente de EEUU, John F. Kennedy, han sido publicados por el Archivo Nacional de EEUU.

Entre estos materiales se encuentran 17 grabaciones de las entrevistas realizadas al agente de la KGB Yuri Nosenko, quien huyó a EEUU en enero de 1964.

"Nosenko afirmaba que, como parte de su trabajo como agente de la KGB, se ocupó del caso de Lee Harvey Oswald cuando este residió en la URSS entre los años 1959 y 1962", señala el comunicado del Archivo.

Según la versión oficial, Lee Harvey Oswald es el asesino del presidente Kennedy.

En total, se publicaron 3.810 documentos, que incluyen documentos del FBI y la CIA.

La revisión de estos papeles ha sido llevada a cabo conforme a la Ley de Colección de Registros sobre el asesinato de John F. Kennedy de 1992, que establece que "cada registro del asesinato se hará público en su totalidad".

¿Qué hacía Lee Harvey Oswald en la URSS?

Lee Harvey Oswald, infante de Marina de EEUU, desertó a la URSS en octubre de 1959 cuando tenía 19 años. Tras pisar tierra soviética, entregó la solicitud para obtener la ciudadanía soviética, pero fue rechazada. Entonces el joven se abrió las venas en la bañera de su habitación de un hotel moscovita. Cuando lo encontraron lo trasladaron a un hospital psiquiátrico.

Como parte de la terapia, fue enviado a Minsk para trabajar en una fábrica de dispositivos eléctricos. El duro trabajo obrero no le gustó nada al joven estadounidense, quien en su diario se quejaba de la ausencia de boleras y de sitios de ocio nocturno en la URSS.

Después de conocer a Marina, una boticaria de la región de Arjánguelsk, decidió regresar a su patria, lo que finalmente logró en mayo de 1962, acompañado por Marina y su primer bebé.

Deambulando en México

En septiembre de 1963, Oswald huyó a México, donde pidió asilo en la Embajada de la URSS y en el Consulado de Cuba.

En ambos lugares sus solicitudes fueron rechazadas.

Años después, en 2013, el exagente de la KGB Nikolái Leónov declaró a la revista rusa Odnako que fue él quien habló con Oswald aquel día en la Embajada de la URSS en México.

"Frente a mí había una persona muy delgada, diría incluso que extenuada, con los ojos inquietos y nerviosos y las manos temblorosas. Se quejó de que después de su regreso a EEUU desde la URSS, donde trabajó en una fábrica en Minsk, fue perseguido constantemente por personas y organizaciones desconocidas", dijo Leónov.

Finalmente, el exagente le propuso a Oswald escribir una solicitud de ayuda al Presídium del Consejo Supremo de la URSS, pero ni siquiera pudo terminar la carta:

"Sus manos temblaban tanto que rasgaba el papel con su pluma y, al final, se enojó, calificó a los diplomáticos soviéticos de burócratas y hombres sin alma. Afirmó que no podía esperar los cuatro meses requeridos y que se iba a dirigir a la Embajada de Cuba".

De acuerdo con el exfuncionario, el estadunidense repetía todo el tiempo que estaba controlado. Sin embargo, compró un revolver que le llegó a mostrar al funcionario de la Embajada.

Leónov asegura que una persona tan enferma como Oswald no pudo haber asesinado a Kennedy:

"A la vez me dicen que este hombre mató al presidente de Estados Unidos. Creo que era físicamente incapaz de hacerlo. Para disparar un rifle de francotirador a una distancia de entre 200 y 300 metros se necesita estar en forma y tener nervios de acero. Oswald carecía de ambas cosas".