Elespiadigital | Domingo 20 de agosto de 2017
Coetáneo de Canalejas, le tocó vivir lo que a él: la España de la Restauración, especialmente tras el desastre cubano. El golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923 fue el desenlace inevitable del fracaso de un régimen oligárquico incapaz de modernizar y democratizar la política del país. Pero el régimen de 1876, en que vivió nuestro personaje y del que fue figura en los últimos 20 años, 1920 a 1921 en que fue asesinado, creó las condiciones para la modernización y desarrollo industrial a pesar de las crisis coyunturales y sectoriales, con centros en Cataluña, Vizcaya, Guipúzcoa y Asturias, con sectores importantes como la Banca, los ferrocarriles, la electricidad, la minería, los cítricos de Levante y los vinos de Jerez, pero no el sistema de propiedad y de producción de las grandes zonas latifundistas.
José Alberto Cepas Palanca
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