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Colectivo Democrático de Policías y Guardias Civiles: la filtración del aviso sobre el atentado del 17-A dificultará las relaciones con agencias de inteligencia

Elespiadigital | Jueves 07 de septiembre de 2017

El periódico de Cataluña ha difundido una información relativa al aviso recibido de un servicio de inteligencia extranjero, respecto a la posibilidad de atentados en Barcelona y concretamente en Las Ramblas. En relación con este asunto de extrema gravedad, queremos manifestar lo siguiente:

1o. La polémica sobre si fue la CIA u otra agencia distinta es para nosotros secundaria. Si llegó por canales oficiales, la obligación de quienes la recibieron, CNI, Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos, era gestionar conforme a sus competencias la información recibida.

2o. Los Mossos, como policía integral de Cataluña y dado que en la información recibida no existía ningún dato que permitiera investigar sino un aviso para adoptar medidas de autoprotección, estaban obligados a adoptar alguna decisión preventiva que brilló por su ausencia. El sr. Trapero, responsable máximo de los Mossos, mintió a los medios de comunicación señalando que no se había recibido aviso; no hicieron nada con la llamada del policía local de Vilvoor de (Bélgica); no interpretaron policialmente la explosión de Alcanar; hizo política independentista con la seguridad de la ciudadanía; negó pocas horas antes de Cambrils que pudiera haber un segundo atentado; y no relacionó el muerto apuñalado en su coche tras superar un control con el atentado, entre otros varios y graves errores imputables a su incapacidad para dirigir la actuación policial en tan graves acontecimientos. Todo un cúmulo de graves errores que deberían llevar con una mínima valoración objetiva al Sr. Trapero, que hace de portavoz político – policial de los independentistas vestido de uniforme, a su dimisión o cese fulminante.

3o. La Policía Nacional y la Guardia Civil deben explicar y acreditar documentalmente si dicha información recibida fue remitida a las brigadas de Información de ambos Cuerpos en Cataluña, y la atención prestada por las mismas al asunto, dando por hecho que fue remitida a los Mossos.

4o. Todos los cuerpos que recibieron la información de inteligencia debían haber tenido la iniciativa de solicitar la ampliación de la misma, con el fin de obtener cualquier indicio que permitiera la investigación. No se puede actuar con tanta desidia y negligencia porque estamos ante asesinos que atentan indiscriminadamente contra la ciudadanía. Si la información hubiese sido sobre atentados contra cargos políticos de cualquier administración en Cataluña, estamos seguros que todos habrían corrido a recabar datos para prestar escoltas y pelotear con los políticos que les conceden a los mandos policiales medallas, ascensos, coches oficiales y prebendas.

5o. Que la CIA o la agencia de inteligencia que remitió el asunto (o el organismos que coordina las decenas de ellas residentes en Estados Unidos) remita la misma información a Policía, Guardia Civil, Mossos y posiblemente al CNI, evidencia la consideración que tienen de nosotros: un país de tribus policiales y políticas en disputa en asuntos como el del terrorismo. A cualquier otro país se remite al organismo de coordinación fijado por ley, del cuerpo policial que corresponda, y ese organismo nacional, de Estado, es responsable de garantizar la canalización de la información a todos los demás. Y si la información no se distribuye adecuadamente hay una persona responsable, que es quien figure como receptora a la hora de entrada del aviso en el organismo de recepción. En el caso que nos ocupa, unos por otros, la casa sin barrer, y nadie será responsable de los errores que propiciaron un atentado del que de momento hay 16 víctimas mortales.

6o. La filtración periodística de esta información es uno de los hechos más graves ocurridos en España desde que la Policía uso perros antidroga simulando buscar explosivos en los vehículos del11M para que no participara en el dispositivo la Guardia Civil. De haber habido coches con explosivos y haber explosionado ocasionando víctimas mortales, no se habrían depurado responsabilidades y se habrían repartido el mismo número de medallas rojas, con pensión, a los policías que ayudaron a las víctimas. Medallas manchadas de sangre y negligencia por quienes las conceden, usadas por un sistema político corrupto para tapar sus vergüenzas en materia de seguridad.

El infiltrado, la persona que pasó la información sobre el posible atentado a la CIA o agencia de inteligencia que lo transmitió, debe estar escapando, si se ha enterado a tiempo, porque ha quedado al descubierto. Los atentados de futuro no se comentan en asambleas; son conocidos por muy pocas personas, en círculos muy cerrados y es posible que al difundirse públicamente que llegó la alerta, una negligencia “made in spain”, se haya  ?quemado” una fuente importantísima de inteligencia que podía evitar muchos atentados futuros en distintos países por la filtración de un cuerpo policial español. Debería ser prioritario aclarar de dónde partió dicha filtración a un medio de comunicación (a quien no cabe hacerle ningún reproche por la publicación). El próximo atentado que suframos (que lo habrá), deberíamos reflexionar sobre si no nos faltó información para evitarlo porque algún policía, funcionario o político de este país, con su filtración, además deponer en riesgo de muerte al infiltrado y su familia, es responsable de que no hayan llegado noticias que podían haber impedido ese futuro atentado.

Madrid 31 de agosto de 2017

LA JUNTA DIRECTIVA NACIONAL

El mosso que no hizo caso a la CIA

Un diplomático del consulado de EEUU en Barcelona le hizo llegar una carta al comisario Castellví

En ella, la Inteligencia americana advertía de un atentado en La Rambla. Pero el mosso le dio "baja credibilidad" y no se reforzó el paseo...

Diciembre de 2004. Un policía posa con semblante serio frente a una bandera nazi. Detrás tiene una mesa donde hay desplegadas escopetas de aire comprimido, bates de béisbol y varios ejemplares del Mein Kampf. Un gran escudo de los Mossos preside el improvisado photocall donde este agente engominado y bronceado tiene previsto ofrecer unas declaraciones a la prensa. Acaba de desarticular la banda de El Frente Negro conformada por niños de extrema derecha que se dedicaban a atacar mezquitas. Habla con rotundidad, sin titubeos, sabedor de que su éxito copará las páginas de los diarios. Es el jefe policial de la región de Girona y disfruta de su momento de gloria. Ahora, 13 años después, Manel Castellví (57) huye de los focos. Es el comisario de información de los Mossos d'Esquadra al que, según fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por Crónica, un diplomático del consulado norteamericano de Barcelona le hizo llegar «en mano» una carta donde la CIA advertía de la posibilidad de un atentado en La Rambla este verano. Él y su equipo de expertos desdeñaron esa advertencia que se tornó en realidad y que ha dinamitado la credibilidad de la Generalitat y la reputación de la Policía catalana.

«Está afectado», aseguran en el entorno de este agente perteneciente a la primera promoción de los Mossos en democracia. En 1994, había comenzado en Cataluña un proceso por el que la Policía autonómica sustituiría paulatinamente a la Policía Nacional y a la Guardia Civil en las funciones de orden público, seguridad ciudadana y tráfico. El despliegue comenzó en Girona, localidad natal de Castellví, que asumió el rol de portavoz del cuerpo. Se convirtió en jefe de la provincia de Girona y en 2006 en comisario jefe de la región metropolitana norte de los Mossos. Entonces su vida policial le sonreía a este gerundés de trato afable. Desarticulaba redes dedicadas al robo de camiones con electrodomésticos y recibía condecoraciones. Como aquella cruz de honor que le entregó la alcaldesa de Girona en 2010 al ritmo de la música gospel del grupo Kérigma. Los méritos de este hombre criado en el seno de una familia pro CiU no pasaron desapercibidos y en 2011, con la llegada del tripartito liderado por el PSC, ascendió a subjefe de la Comisaría General Territorial. De él empezaron a depender todas las comisarías de Cataluña.

El mensaje habla de un ataque terrorista "en verano» y en «La Rambla». Lo publicó 'El Periódico de Catalunya'.

El Govern de Artur Mas le auparía al cargo de responsable de Información en 2011. El trabajo de este departamento había quedado empañado después que se registrasen incidentes a cuenta del movimiento 15-M como el asedio al Parlament el 15 de junio, que forzó al presidente de la Generalitat a entrar en helicóptero. Castellví llegó con la misión de neutralizar a los antisistema. Creó una unidad de agentes de élite que se infiltraban entre los okupas. Estaba liderada por Miquel Bertrán que era la conexión que tenían los Mossos con el Centro de Seguridad de la Información (Cesicat) que trató de convertirse en el CNI catalán. Aquello derivó en un grupo para controlar a otros partidos. Eran tiempos en los que los socialistas habían denunciado que la Generalitat repartió teléfonos espía para vigilar a los altos cargos y a los escoltas.

Llega enero de 2016 y un agente municipal de Vilvoorde (Bélgica) alerta al número dos de Castellví, al que había conocido en unas jornadas de terrorismo, sobre los movimientos del imam de Ripoll, Abdelbaki es Satty. Éste, más tarde, se convertiría en el cerebro de la célula que atentó en Cataluña. Había buscado trabajo en aquella localidad y el policía belga le escribió alertado por su radicalización y sabedor de que estaba empadronado en Ripoll. Los mossos no tramitaron aquello por los cauces oficiales ni preguntaron al Gobierno central por el imam. No le vigilaron.

Mayo de 2017. El Govern sigue empeñado en demostrar la existencia de una policía patriótica que persiguió a políticos nacionalistas. Es la llamada Operación Cataluña y ese mes el Parlament pone en marcha una comisión de investigación. Es la prioridad de la Generalitat que dedica a numerosos mossos a este cometido en vez de enfocarles a la lucha antiterrorista. El 25 de mayo y, según contó El Periódico de Catalunya, los servicios de inteligencia de EEUU «contactaron» con los Mossos para trasladarles un asunto «confidencial»: «Información no corroborada de veracidad desconocida de finales de mayo del 2017 indicaba que el Estado Islámico de Irak y ash-Sham (ISIS) estaba planeando llevar a cabo ataques terroristas no especificados durante el verano contra emplazamientos turísticos muy concurridos en Barcelona, España, específicamente en la calle La Rambla». La inteligencia norteamericana usó a un funcionario de su consulado de Barcelona para entregarle este escrito a Castellví. Hicieron llegar la misma nota a la Policía Nacional y Guardia Civil, al Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) y al CNI. Una semana después del aviso, el jefe de la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional de Barcelona llamó a Castellví para comprobar de que estaba al tanto. Su respuesta fue afirmativa. El Periódico publicó, nada más producirse el atentado, la existencia de esta advertencia pero el mayor Trapero, y el president Puigdemont lo negaron. No fue hasta este jueves cuando Trapero reconoció que existió el mensaje y que le dieron «baja credibilidad». Dijo que el CITCO les había asegurado que esa advertencia no tenía relación con Las Ramblas, algo que niegan desde el centro estatal que está trabajando de forma «ejemplar» y al que la Audiencia Nacional ha encargado la investigación del ataque de Barcelona relegando a los Mossos.

En junio, se celebró una subcomisión donde participaron la Policía Nacional, la Guardia Civil y los Mossos. Éstos admitieron haber recibido la alerta y aseguraron que la estaban investigando. Castellví y su equipo finalmente le restaron importancia. No pidieron el refuerzo de la seguridad del corazón de Barcelona como sí hicieron en marzo en la estación de Sants cuando recibieron de la CIA un aviso similar. Castellví, en la mesa de valoración de la amenaza del 8 de junio tras el atentado de Londres, aseguró que no había riesgo de ataque «inminente» en Barcelona, según fuentes de la lucha antiterrorista. Éstas se muestran críticas con la policía catalana. «Recibimos muchos avisos de la CIA y del Mossad que no acaban en nada, pero aunque no les demos credibilidad siempre reforzamos la seguridad donde nos dicen que van a atentar, algo que no hicieron los Mossos. Cuando recibes un aviso de la CIA te lo tienes que tomar en serio y ellos se lo tomaron como si hubiese sido un borracho en un bar», dicen estas fuentes, que señalan que las últimas navidades recibieron una advertencia sobre un posible atentado en un centro comercial de Madrid y desplegaron a las fuerzas de seguridad.

El departamento de Castellví tampoco atinó en el análisis de la explosión de Alcanar. Tras producirse la deflagración, mandó a uno de sus hombres, que no vio nada raro en que hubiese 120 bombonas de butano o acetona, sustancia que ya habían usado los yihadistas para preparar explosivos. Castellví, hasta bien entrada la noche, no supo que aquel incidente estaba relacionado con el ataque de Las Ramblas. Llegó a la conclusión cuando le informaron de que la documentación de uno de los heridos en Alcanar había aparecido en la furgoneta del terror. Hasta ese instante, pensó que esa casa era un laboratorio de droga. Castellví recibirá la medalla de oro del Parlament por su «brillante» actuación.

Fuente: El Mundo

Lo que oculta la Generalitat: la CIA lleva 10 años de intensa colaboración con los Mossos

Tras el atentado de Las Ramblas, la Generalitat negó varias veces que los Mossos tuviesen contactos con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense. Sin embargo, en los reservados círculos de la inteligencia española se conoce la estrecha relación que espías norteamericanos y policía autonómica mantienen desde hace ya una década. Una colaboración clave para Estados Unidos, que considera a Cataluña como el “mayor centro” islamista del área mediterránea.

Ya nos gustaría tener una relación directa con la CIA pero esto no ha ocurrido. No existe”. Así desmentía el presidente de la Generalitat Carles Puigdemont los supuestos contactos de la CIA y los Mossos d’Escuadra en los meses previos al atentado terrorista de Las Ramblas. Ataque del que advirtieron los servicios de inteligencia norteamericanos a través de un escrito en mayo.

Los contactos entre CIA y Mossos fueron negados también por los consellers Joaquim FornJordi Turull, así como por el comisario mayor Josep Lluís Trapero. Una negativa que, poco a poco, fue dando paso a versiones más medidas y matizadas. Finalmente admitieron que habían recibido la advertencia por escrito, pero negando que provenía de la CIA. Extremo este que confirman a El Confidencial Digital fuentes de la inteligencia española.

En el sector de la seguridad del Estado, especialmente en ámbitos de la lucha antiterrorista, dan por sentado que la comunicación entre Mossos y CIA es un hecho probado. Sin embargo, públicamente se desconoce hasta qué punto está bien asentada la relación de colaboración entre el servicio secreto norteamericano y la policía autonómica.

Fuentes bien situadas de la inteligencia española explican a ECD que esta estrecha colaboración no es nueva. Ni mucho menos. Estas voces detallan los primeros contactos entre agencia y policía en 2001, poco tiempo después de los atentados del 11 de septiembre, así como el impulso que la Casa Blanca dio a sus agentes en la región hasta consolidar su presencia mediante un grupo especializado en yihadismo que operaba desde el consulado de Barcelona.

El cabecilla y el cerebro del 11-S, juntos en Salou

Cataluña no era especialmente relevante para Estados Unidos en materia de seguridad hasta pocos días después del 11 de septiembre de 2001. Así quedó reflejado en el informe final de la Comisión de Investigación de los atentados.

Apenas 48 horas después del impacto de los aviones contra las torres del World Trade Center y el Pentágono, agentes de la CIA se personaron en el hostalMontsant de Salou, donde un mes y medio antes había pernoctado durante dos noches el cabecilla del grupo de pilotos suicidas Mohamed Atta.

Atta viajó a Cataluña para reunirse con el cerebro de los atentados, Ramzi Binalshibh, quien pasó unos días en Cambrils, localidad donde los terroristas de Barcelona intentaron un segundo ataque tras el de las Ramblas.

Aquella circunstancia puso a Cataluña en el mapa de la CIA. Desde entonces, la comunidad ha estado en constante observación por parte de los servicios antiterroristas norteamericanos. Sin embargo, según explican a El Confidencial Digital fuentes de la inteligencia española, es a partir de 2007 cuando la presencia de espías estadounidenses en la zona se intensifica considerablemente.

2007, comienzo de una relación estable CIA-Mossos

La Casa Blanca decidió entonces crear un centro secreto especializado en recolección de información sobre movimientos yihadistas en Barcelona. Paralelamente se abrieron antenas similares en otras capitales europeas y ciudades donde crece la inmigración proveniente de países islámicos.

Pero Cataluña preocupa especialmente a Estados Unidos. En esos años, los servicios de inteligencia norteamericanos constataron que la región se había convertido poco a poco en “el mayor centro mediterráneo de actividad de radicales islamistas”, como quedaría reflejado en cables diplomáticos enviados a Washington y filtrados posteriormente a través de Wikileaks. Una especie de ‘santuario yihadista’.

Camuflados en Reus, Hospitalet, Badalona...

La atención a partir de ese momento se centra en puntos de alta concentración de inmigración ilegal proveniente del Magreb y de Pakistán. Especialmente en Hospitalet, Reus y Badalona, además de algunos barrios de la propia capital. Se seguía la pista a islamistas que utilizaban las amplias comunidades musulmanas sin censar para ocultarse.

Según explican fuentes de la inteligencia española a ECD, a partir de ese año 2007 comenzaron a llegar por goteo al Consulado de Barcelona expertos en yihadismo, traductores, ingenieros y agentes de campo no solo de la CIA, sino también de varias agencias de seguridad norteamericanas. Estas voces ni confirman ni desmienten que entre ellos se encuentren miembros de la polémica agencia NSA.

Sin embargo, será a partir de 2010 cuando el trabajo de este centro secreto contra el terrorismo en Barcelona experimente un impulso definitivo. Ese año, la administración Obama intensifica su lucha contra Al Qaeda, que queda descabezada con la muerte de Osama Bin Laden en el mes de mayo.

Además, esos años coinciden con la preparación secreta de los planes para desplegar el Escudo Antimisiles en Rota, anunciado oficialmente en 2011. Un operativo que suponía el envío a Cádiz de 5.000 militares norteamericanos y cuatro destructores, lo que ponía a la base naval en el radar del terrorismo islamista.

Agentes de campo de la CIA en Cataluña

Durante esos años, tal y como relatan fuentes de la inteligencia, los espías estadounidenses y analistas expertos en yihadismo se afanan en conocer qué ocurre dentro de las comunidades islámicas más opacas de Cataluña. Se busca información sobre esos barrios-gueto en los que apenas se sabe quién reside en ellos. Comienza, explican, un intenso trabajo de fuentes y de captación de colaboradores.

En ese proceso, explican, la CIA busca obtener datos de primera mano de los diversos cuerpos policiales. Incluidos agentes y mandos de los Mossos d’Escuadra. “La forma habitual de proceder” de la CIA, dicen estas fuentes.

Intercambios extraoficiales de información

La CIA sólo trabaja para la CIA. Ellos deciden como usar la información que consiguen. Datos conseguidos por los Mossos gracias al trabajo de campo –desconocidos para el resto de policías españolas- llegaban a Interior a través de la CIA. Y viceversa” explican. Una cadena de favores en la que la agencia norteamericana siempre salía beneficiada.

En el propio CNI se conocían este tipo de contactos discretos de la CIA con miembros de los Mossos. Contactos puntuales y esporádicos, y otros basados en relaciones más duraderas.

Los agentes de campo de la CIA han ido poco a poco estrechando estacolaboración con miembros de la Policía Autonómica.

2012: comienza el ‘proces’ y el ‘CNI’ catalán

A partir de 2012 se dio inicio a la agenda soberanista. Las autoridades políticas catalanas comenzaron a trabajar en la creación de un sistema para compartir información de inteligencia con agencias y servicios extranjeros sin necesidad de pasar oficialmente por España. El embrión de un ‘CNI a la catalana’.

Sin embargo, la Generalitat recibió el portazo del BND alemán, la DGSE francesa o el Mosad israelí entre otros. La CIA, sin embargo, seguía colaborando y beneficiándose de la información de los Mossos. A cambio, estos podían tener acceso a información sin necesidad de recurrir al Ministerio del Interior o el CITCO español, organismos con los que las relaciones se enrarecían conforme se iba agravando el ‘proces’.

El aviso de mayo llegó antes y verbalmente

Esas relaciones han continuado hasta la actualidad. El aviso a los Mossos en mayo sobre un posible atentado en Las Ramblas, que la Generalitat negó en múltiples ocasiones, llegó incluso antes. De forma verbal y extraoficial, explican las fuentes a las que ha tenido acceso ECD.

Sin embargo, fuentes de la inteligencia española respaldan parte de la versión oficial ofrecida por la Generalitat. La amenaza era “muy imprecisa” a pesar de contener alusiones directas a Las Ramblas. “Avisos de este tipo se producen por docenas cada semana” aseguran estas voces.

De hecho, ni siquiera pueden precisar que el aviso de la CIA en mayo hiciese referencia al mismo complot terrorista que finalmente terminó con un atropello masivo en el centro de Barcelona.

Fuente: El Confidencial Digital