Redacción
“Llama a los padres, abuelos y nietos, ayúdanos a localizar su colegio electoral y asegúrate de que se podrán desplazar”. “Haz una lista con todas las personas que crees que no irán a votar por alguno de estos motivos: tienen miedo, dudas o no son independentistas”.
Este es el llamamiento que los activistas del independentismo hacen a través de la campaña “7 pasos 7 votos” y a la que se ha sumado, entre otros dirigentes políticos, la secretaria primera de la Mesa del Parlamento de Cataluña, Anna Simó. “Cada uno de nosotros debe llevar a siete compañeros a votar: participación y movilización masiva y ¡a ganar!”, ha dicho la dirigente republicana.
Esta campaña, que se ha hecho extensiva a los colegios, forma parte de la táctica del cerco a los locales donde supuestamente se puede votar el 1-O, según consta en las listas distribuidas por la Generalitat en una web, cerrada por orden del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Una táctica que lideran la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, que ha instado a los defensores del referéndum a acudir el domingo a los colegios dos horas antes de la hora de apertura —nueve de la mañana— ante la previsible presencia de los cuerpos policiales.
El objetivo es doble. Por un lado, visualizar una resistencia pasiva ante el "acoso" judicial y policial. Y, por otro, formar las mesas electorales —presidentes y vocales— en el supuesto de que las tarjetas censales no lleguen a tiempo. El Govern asegura que ya se han enviado las notificaciones, aunque no se ha concretado. La ley del referéndum establece que, en caso de que no se pueda hacer el sorteo de los miembros de la mesa, la formarán los primeros votantes que lleguen a las sedes electorales.
Aunque los Mossos d’Esquadra ya han empezado a acudir a los centros escolares y no se descarta que sean precintados, pues así lo ha dictaminado la Fiscalía, las entidades independentistas abogan por una gran movilización en las calles. De ahí que, a través de las redes sociales, carteles y folletos, se estén dando instrucciones a los simpatizantes secesionistas para que intenten convencer a sus conocidos de la necesidad de votar masivamente el 1 de octubre. La participación es fundamental para obtener legitimidad internacional.
La Fiscalía investiga el panfleto que pide delatar a quienes no vayan a votar
La Fiscalía ha abierto otro frente a cuatro días del referéndum del próximo domingo. Investiga si se ha distribuido un panfteto en varios colegios de Cataluña en el que se dan siete consejos para conseguir votar en la consulta del 1-O y se recomienda "delatar" a aquellos que no vayan a hacerlo y especificar los motivos de su decisión. "Si es por miedo, dudas o porque no son independentistas", dice el folleto, colgado también en la página web cridademocracia.cat.
El departamento dirigido por José Manuel Maza quiere saber quién está detrás de esta iniciativa para proceder penalmente en su contra, informan a El Confidencial fuentes fiscales. Bajo el título '7 pasos para voto', la circular ofrece consignas para lograr depositar la papeleta el domingo dirigidas, en su mayoría, a sumar votantes y multiplicar en la medida de lo posible el respaldo ciudadano al referéndum ilegal. "Piensa en todas las personas que no irán a votar y habla con ellas: depende de ti que estén", dice en uno de los puntos.
Así, recomienda preguntar por WhatsApp a todos los contactos si conocen dónde está situada su mesa electoral y dirigir, a aquellos que no lo sepan, al enlace web adecuado para consultar este dato. Pide a los jóvenes que ayuden a sus padres a localizar su colegio electoral y que se aseguren de que pueden desplazarse hasta allí. También les anima a distribuir en los buzones de los vecinos de sus edificios la dirección correcta o a colocar un cartel con esta "en la portería o en el ascensor". Ante el domingo, "el gran día", hay que ir a votar pronto. "Vota a primera hora, hazte una foto y difúndela en las redes sociales".
El Ministerio Público investiga tanto la versión de estos siete pasos en la mencionada web como el reparto en la calle del panfleto en su versión papel, donde se aprecia una diferencia en el punto cuarto. En algunos casos, las hojas distribuidas recogen la siguiente frase: "Haz una lista con las personas que pienses que no van a votar".
Cridademocracia.cat incluye sus consejos en un apartado bajo el reclamo "Ahora depende de ti", en el que proponen efectuar una cadena. "Si todos llevamos a siete personas a votar, gana la democracia", dice, y añade que estos trucos pueden ayudar en la jornada clave, en la que Cataluña "se lo juega todo". "Solo con una participación masiva podemos impedir que nos quiten la libertad que nos ha costado tanto conseguir. Esta vez, tenemos que ser todos para que no acaben con nuestros derechos para siempre jamás", añade.
La versión web de los consejos aparece firmada por la Asociación Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, que ya aparecen señaladas en la denuncia que presentó la Fiscalía por delitos de sedición en los disturbios durante las manifestaciones del pasado 20 de septiembre. La página ofrece también la posibilidad de realizar donaciones y quien lo desee puede suscribirse a un canal de alertas de WhatsApp.
Puigdemont prepara la guerra de guerrillas en Cataluña
Carles Puigdemont está decidido a llevar la independencia de Cataluña hasta las últimas consecuencias. En este sentido, el Govern tiene preparada una hoja ruta que pasaría por la celebración del referéndum, la declaración unilateral de independencia, una huelga general como protesta a las actuaciones del Estado y la guerra de guerrillas en toda Cataluña para echar a las llamadas “fuerzas de ocupación”.
Para llevar a cabo el plan de Puigdemont, la “sectorial de Defensa” de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) está ultimando un Ejército de voluntarios dedicados a crear tumultos y a la guerra de guerrillas.
La Assamblea no sólo prepara un golpe de Estado sino que tiene previsto trasladar al Govern la necesidad comprar y construir en una academia naval de oficiales, fragatas, corbetas, drones y patrulleras. Así mismo, la ANC ha creado un “comando central” por la “Defensa per la independència” que diseñará los actos violentos y, mediante una calculada propaganda, hará responsable al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
En el documento que maneja la ANC, titulado “Doctrina militar: desarrollo de un modelo propio” advierte de que en el contexto mundial actual “la doctrina para unas fuerzas de defensa que hemos esbozado sería válida y la ciudadanía de Cataluña no debería preocuparse de la defensa de la independencia, de la integridad y de la soberanía del Estado -su existencia misma-, que estaría asegurada por el reconocimiento mutuo y las alianzas establecidas con otros estados. No obstante, todos los estados del mundo retienen una capacidad de disuasión ante amenazas (más o menos concretas) a su existencia. Por tanto, tendríamos que plantearnos cómo hacer frente a una agresión convencional, una guerra en el sentido clásico”.
La ANC señala que el enemigo es España y su Estado represor y advierte: “Dadas las características de Cataluña y la desproporción respecto de los estados vecinos, consideramos inviable la opción de un enfrentamiento simétrico, ya que la escalada armamentística necesaria para alcanzar una dimensión capaz de hacer frente a esa contingencia es poco justificable. Ante una guerra de agresión contra Cataluña, llevada a cabo por un estado de una dimensión desproporcionadamente más grande, pensamos que lo más idóneo sería una estrategia de defensa en profundidad”.
Cataluña invadida
Varios documentos que maneja la ANC detallan la fase “práctica”. “Por esto -continúa el texto-, además de las unidades de militares profesionales a tiempo completo, serían necesarias unidades de reservistas capaces de movilizarse de manera rápida en caso de necesidad. Así, las unidades regulares tendrían la misión de detener tanto tiempo como fuera posible el avance de las fuerzas invasoras, para dar tiempo a las fuerzas reservistas a movilizarse y dispersarse por el territorio, asumiendo que las grandes ciudades serían difícilmente defendibles. Las unidades de reservistas, con el apoyo de las unidades profesionales supervivientes, emprenderían entonces una guerra de guerrillas (emboscadas, sabotaje, incursiones, golpes de mano) con el objetivo de hostilizar y diezmar al ocupante y hacer insostenible la ocupación a largo plazo”.
El documento al que ya ha dado su visto bueno el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont se plantea crear el voluntariado patriótico. “En este sentido, recogiendo la tradición propia de las estructuras de autodefensa, creemos que sería conveniente establecer un servicio militar voluntario, abierto a cualquier persona que reúna unos requisitos físicos y psicológicos. Este servicio militar voluntario por un lado serviría para capacitar militarmente a la ciudadanía que, después del servicio, podría pasar a formar parte de las unidades de reservistas y, por el otro (lado) sería la puerta de entrada obligada para acceder a las unidades regulares”.
El acoso a una madre que pidió más clases en español para sus hijos: "Que pasen vergüenza"
Casi todos los vecinos de Balaguer se pusieron en contra de Ana Moreno hace dos años por reclamar para sus hijos una asignatura más en castellano en el colegio. Por tres horas adicionales a la semana, le hicieron un boicot a su negocio. Dejaron de invitar a los niños a los cumpleaños. Fingían que no la veían cuando se cruzaban con ella por la calle.
Como la Bittori de Patria, como el doctor Stockmann de Un enemigo del pueblo, esta granadina de 37 años se quedó sola frente a una mayoría irracional que vivió como un ataque que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dictaminara que en las aulas de los niños de Ana, que ahora tienen seis y ocho años, se debía impartir un 25% de las horas lectivas en castellano. «Soy la apestada, si hablas conmigo te miran mal. Los padres del colegio decían a sus hijos que no jugaran con los míos», cuenta intentando sonreír, sentada en una terraza de este municipio ilerdense de 17.000 habitantes. El mes que viene, Ana Moreno recibe el premio de la Asociación por la Tolerancia.
Balaguer, por fuera, es una ciudad normal, con su Mercadona y su HiperEuroAsia, su paseo de chopos junto al Segre y su polideportivo de césped bien cortado donde los críos se juntan a la salida del colegio. En la puerta de la escuela pública Gaspar de Portolà hay madres con hiyab, padres con chándal y abuelos con la merienda. Los niños salen de clase haciendo bromas. Pero un cartel en el tablón de anuncios advierte: «Per un país de tots, l'escola en català».
Lo que rumia el pueblo por dentro es difícil de explicar. Nadie se siente mal por lo que pasó en septiembre de 2015. Resumiéndolo mucho, alguien filtró detalles que permitieron identificar a esa familia que había pedido castellano como los dueños del único parque infantil de la localidad, el Petit Món. Y les hicieron la vida imposible.
Por los grupos de padres de WhatsApp y las redes sociales se viralizó un mensaje que los señalaba y llamaba a movilizarse. Hubo una concentración a las puertas del colegio a la que acudió hasta el alcalde. Se encargaron camisetas de protesta. Una madre dijo que ella no la iba a llevar. «Si no te la pones, te trataremos igual que a ellos», le respondieron.
Mensaje de Facebook que insta a hostigar a los niños.
Entonces comenzó el apartheid lingüístico. «Esto sólo lo podemos solucionar los padres, cuando toque hacer Matemáticas en castellano, el resto de alumnos se van todos a la biblioteca con algunos padres y que pasen vergüenza (aunque no tengan la culpa) los alumnos que quieren castellano», escribió un progenitor en Facebook.
Ana tiene más mensajes que prueban una pequeña parte de lo que vivió aquellos días. Los llevó a la Fiscalía, pero la denuncia se archivó. Una madre avisa: «Esto no quedará así. El día 14 ya se verá cómo se recibe a la familia». Un vecino sugiere: «Yo esto lo arreglaba rápido» con «una cartita a los servicios sociales» para «retirar la custodia de los hijos». Una conocida advierte: «Pues no es muy inteligente montar estos líos teniendo un negocio así». Una amiga aconseja: «Esto os va a repercutir a todos y a tu negocio también».
Hay un chat especialmente triste. Dos madres convocan para el cumpleaños de sus hijos en el parque infantil de Ana. Las familias van dando las gracias y confirmando su asistencia hasta que, dos días después, una de ellas señala al Petit Món. Entonces todo el mundo se horroriza y cambian de planes: la fiesta de los niños no será en el chiquipark, sino en la discoteca Beach. «No pienso ir más al Petit Món».
«Ese fin de semana se cancelaron todas las reservas. No fue nadie al local», recuerda Ana. Las amigas dejaron de hablarla y, una a una, fueron saliendo del grupo de WhatsApp. Sólo quedó ella como administradora.
«Es una locura», dice. «¿Cómo les explico yo a mis hijos que los otros niños no juegan con ellos por el castellano? Yo sólo quería que tuvieran mejor formación, porque reciben dos horas a la semana en esta lengua. Dan más horas en inglés que en castellano. Pero la gente creyó que quería quitarle sus derechos. El rechazo social es la pena que hay que pagar por ser diferente».
El alcalde de Balaguer, Jordi Ignasi Vidal (ERC), trata de quitarle hierro al asunto: «No hubo acoso. ¿Boicot? La gente es libre de ir a los locales que quiera», expresa. «Esta mujer antepuso sus intereses a los del resto del colegio. Los otros padres se encontraron con una persona que había pedido una cosa y todos tenían que cambiar por ella. No fuimos a la concentración en su contra, sino para que los jueces no se entrometan en la escuela».
El Síndic de Greuges ha dado amparo a Ana y ha instado a la Generalitat a tomar medidas para asegurar «la protección de los derechos de todos los alumnos y el cumplimiento del pluralismo». También le emplaza a abrir un expediente informativo para aclarar si el colegio o el Departamento de Enseñanza facilitaron información que permitió identificar a los niños. Nadie ha investigado nada. La semana pasada, el Parlament rechazó, con la mayoría de todos los grupos menos el PP y Ciudadanos, dos propuestas de resolución presentadas por estos partidos para condenar el caso de Ana.
La historia termina mal. Tanto presionaron los vecinos que Ana sacó a sus hijos del colegio y los llevó a un concertado de Lérida, a 30 kilómetros de su casa. Cada día tienen que hacer la ruta en autobús. «No he conseguido nada, ni siquiera en ese centro ofrecen más asignaturas en castellano», se lamenta.
¿Por qué tiró la toalla? «Pues porque me quebré, porque vi que no podía seguir cuando una amiga vino un día y me contó que había hablado con una nena que iba a clase de mi hija. '¿Vas a estar con C. en clase, ¿verdad?', le preguntó. 'Sí, pero ya no me dejan ser amiga suya', respondió la niña».
"NO AL PETIT MÓN"
Grupo de WhatsApp en que las madres dicen que no irán más al 'chiquipark': «No es muy inteligente montar estos líos teniendo un negocio así». A la dcha., el mensaje viral: «Los propietarios del establecimiento infantil Petit Món han pedido hacer más horas de castellano, una decisión que afectará a más de 50 alumnos de P5 [3º de Infantil] y Segundo [de Primaria]. Digamos basta a la injusticia y a las imposiciones de una ley injusta».
La persecución de los hispanohablantes en Cataluña es algo que viene de antiguo sin que gobiernos y organizaciones sociales lo denunciaran
Carta de un Instituto a los padres: su hijo hará huelga “contra la ofensiva franquista del PP”
Cuenta el gran Pastrana que el Institut Mediterrània de Castelldefels, dependiente de la Generalitat, ha enviado una carta con membrete de la Generalitat a los padres de sus alumnos comunicándoles que sus hijos pueden hacer huelga “contra la ofensiva franquista del PP”. Y tranquilos, que es “falta justificada”, porque nosaltres som demòcrates i ells són feixistes.
Sí señores. La fábrica de separatistas no es Madrid; son TV3 y las escuelas controladas por la Generalitat. Esto es lo que enseñan en las madrasas de la Generalitat
Escudos humanos y rehenes del golpismo
Juan Arza
Los líderes nacionalistas son perfectamente conscientes de que el 1 de octubre no tendrán el referéndum que necesitan para legitimarse interna y externamente. Sin cobertura jurídica, sin acuerdo con el Estado, sin garantías de ningún tipo y sin la participación de la mayoría de la ciudadanía lo que ocurriría el próximo domingo quedaría reducido a una movilización numerosa, aparatosa y ruidosa. Una repetición del 9N, probablemente descafeinado.
¿Qué quieren entonces los líderes nacionalistas? ¿Por qué están quemando tanta pólvora y tomando tantos riesgos? Parece claro que lo que se persigue es un gran éxito propagandístico, generar noticias e imágenes (¡sobre todo imágenes!) que inunden los medios nacionales e internacionales. Ya saben: la policía española reprimiendo al pueblo, impidiendo por la fuerza que vote, enfrentándose a civiles y retirando urnas. Cuentan con un auténtico ejército de informadores al servicio del Régimen para buscar esas imágenes o inventárselas si hace falta, y con la ingenuidad, desinformación y sensacionalismo de parte de los medios extranjeros.
Un análisis racional nos llevaría a concluir que los nacionalistas intentan colocarse en una posición de fuerza con vistas a una inevitable negociación futura. Pero ya han dado sobradas muestras de conducta temeraria e irracional. Varios hechos y declaraciones recientes hacen pensar que los planes nacionalistas pueden ir más allá, involucrando a una extrema izquierda que quiere romper su dinámica de declive. Si los enfrentamientos en la calle son graves y el Gobierno, el Poder Judicial o las Fuerzas de Seguridad cometen alguna torpeza, la extrema izquierda y los nacionalistas desatarán una campaña para intentar derribar al Gobierno. Se trata de una jugada complicada que requeriría superar varios obstáculos, pero con unos enormes beneficios potenciales para quien se halla en un callejón sin salida.
Ni los nacionalistas ni la extrema izquierda muestran la más mínima preocupación por la seguridad de los ciudadanos, y mucho menos por la de los policías. En sus demenciales planes de insurrección los militantes separatistas juegan el papel de escudos humanos, y el resto de los ciudadanos somos rehenes que debemos contemplar de forma pasiva la violación de la Ley y la malversación de los recursos de todos.
Ante esta situación y pese a las fortísimas presiones y provocaciones, el Gobierno debe mantener la cabeza fría y rechazar la invitación al conflicto que le presentan los nacionalistas y la extrema izquierda. El 1 de octubre éstos juegan en su terreno favorito. Nadie podrá evitar que ocupen muchas calles y abran gran número de locales para su grotesco simulacro. El trabajo importante para desmantelar el referéndum debe haberse realizado antes de la fecha, y llegados a la misma sólo son recomendables medidas de contención, ejecutadas con extrema prudencia. A partir del 2 de octubre el Estado deberá perseguir y juzgar a los líderes de este golpe de Estado, distinguiéndolos claramente de los ciudadanos a los que han conseguido engañar, y evitándole mayores daños a toda la ciudadanía.
Fuente: El Catalán.es
Rajoy tolerará un 'butifarréndum' de menor intensidad que el 9N
La consigna es evitar la confrontación. El Ministerio del Interior ha ordenado a los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil desplazados a Cataluña para participar en la operación antirreferéndum que eviten cualquier tipo de provocación por parte de los manifestantes que, este domingo, se concentren alrededor de los locales designados para votar.
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña acaba de sustituir a la Fiscalía en la instrucción de las medidas destinadas a impedir que el 1-O se celebre la votación y, para ello, ha ordenado a todos los cuerpos policiales, incluidos los Mossos d’Esquadra, que impidan el acceso a esos locales y se incauten de cualquier tipo de material relacionado con el referéndum.
Desactivado
Los mandos policiales de Interior, explican fuentes gubernamentales, son conscientes de que ese cerco policial y judicial provocará un clima de máxima tensión este domingo, azuzada por las declaraciones del consejero catalán de Interior, Joaquim Forn, quien ha asegurado que la presencia de los cuerpos de seguridad del Estado en Cataluña "altera el orden democrático".
De ahí que Interior haya dado órdenes de que la vigilancia se concentre en los colegios, ambulatorios y centros cívicos designados por la Generalitat. “Si hay una votación en la plaza del pueblo o en otros locales de entidades independentistas —Assemblea Nacional Catalana, Òmnium Cultural—, no se intervendrá”, explican estas fuentes.
El Gobierno de Mariano Rajoy quita importancia a la posibilidad de que se celebren esos simulacros de votación. De hecho, el Ejecutivo da por desarticulado el referéndum, pues no existe ni censo, ni tarjetas censales, ni sindicatura electoral, ni mesas electorales. “Ni siquiera se puede celebrar otro 9N”, afirman.
Colectivos anarquistas y 'kale borroka'
Se refieren a la consulta celebrada el 9 de noviembre de 2014, en la que tuvo lugar una votación con una logística muy parecida a la de unas elecciones. “Eso no se va a repetir”, insisten estas fuentes.
La presión sobre Rajoy es máxima. De hecho ya se reprochó al líder del PP que en 2014 permitiera celebrar aquella consulta. Pero en esta ocasión, la firmeza demostrada no es incompatible con la necesidad de evitar “males mayores”, es decir, que se pueda asistir a un 1-O cruento. Máxime si se tiene en cuenta la presencia de miembros de colectivos anarquistas y de la kale borroka que, según Interior, que ya se están trasladando a Cataluña para apoyar a los independentistas.
Por eso, es posible que se hagan esos simulacros —en Cataluña ha hecho fortuna la expresión butifarréndum— como expresión de movilización independentista más allá del radio de seguridad de cien metros establecido por la Fiscalía. Otra cosa es que un particular o una entidad presente una denuncia en el juzgado de guardia. En este sentido, fuentes judiciales apuntan a la posibilidad de que se produzca una avalancha de denuncias de este tipo.
Fuente: Crónica Global
Borrell señala al cerebro del órdago catalán y destapa sus verdaderos objetivos
Siguen proliferando las reacciones sobre la entrevista de Jordi Évole al presidente de la Generalitat, que no sale muy bien parado de los análisis, precisamente.
Josep Borrell le pone la puntilla este martes en El Periódico con una columna demoledora en la que destapa al verdadero cerebro de la gravísima situación en la que nos encontramos: "Nunca había visto un naufragio político como el del 'president' Puigdemont ante un periodista. Llegó al Palau de rebote, pero los independentistas habrán echado en falta a Junqueras, quien al menos tiene el cuajo de no contestar, inventar o negar cuando conviene".
El exministro enumera todas y cada una de las contradicciones de Puigdemont en la entrevista en la que "reconoció abiertamente que el referéndum que ha convocado es ilegal de acuerdo con el propio Estatut de Catalunya, que exige una mayoría cualificada de 90 votos para reformar la ley electoral. Al señalarle el entrevistador que era así incluso para elegir a los directivos de TV3, y que el se disponía a declarar la independencia con una exigua mayoría simple de 72, su inocente respuesta fue, que si no lo hacía así no lo podría hacer. Asombroso. "Es que es el único camino que hemos encontrado".
Borrell se pregunta en voz alta: "¿Cinismo al cubo o supina ingenuidad? Pero, ¿quién le ha eximido de conseguir de los catalanes los votos necesarios para hacerlo? ¿Y ese es el que dice defender los derechos y las libertades y denuncia un "Estado de excepción" implantado por el Estado contra Catalunya?".
Y es que, a su juicio, "Puigdemont ha dado la razón a los que defienden que no hay que participar en un referéndum ilegal, que no reúne ninguna garantía democrática. Los 'no' a la independencia serán usados para legitimar la participación en lo que algunos presentan como un inocente ejercicio de "movilización ciudadana", cuando de lo que se trata es de dar un salto al vacío de gravísimas consecuencias".
Los verdaderos objetivos de Junqueras
En este sentido, resume que "no desautorizó a Forcadell cuando dijo que el PP y Ciutadans no son catalanes. Justificó las palabras de Junqueras reconociendo que "solo con la foto de la policía impidiendo una votación ya hemos ganado", lo que desvela sus verdaderos objetivos. No reconoció que Junts pel Sí planteó las elecciones del 27-S como un referéndum que ponía en el mismo saco los votos al PP que a los comuns. Y no desautorizó a su portavoz, Jordi Turull, cuando negó la condición de ciudadanos, tachándoles de súbditos, a aquellos que decidan no votar. Toda una catástrofe dialéctica".
En su opinión, "en Europa, se considera que el desafío al ordenamiento constitucional lanzado por el independentismo catalán puede poner en peligro el proyecto comunitario. El relato, en gran medida falsificado en su dimensión histórica y económica, que los independentistas han vendido con gran habilidad, es lo opuesto a las bases de la construcción europea. Disfrazan como defensa contra un Estado opresor, todos los clichés del nacionalismo más rancio, con tintes de supremacismo cultural y de clase".
Borrell identifica a Junqueras como el gran cerebro de la situación límite en la que nos encontramos: "Sí, la actitud del PP y el pasotismo de Rajoy tienen mucha responsabilidad. Pero también la tiene, y se olvida, el relato de mentiras y exageraciones del que Junqueras ha sido el gran fabulador, basado en el "España nos roba" y "España nos odia".
En resumen: "El desenlace de esta crisis, a la que nos han conducido irresponsables aspirantes a un martirologio 'low cost', a costa de crear una grave división en la sociedad catalana, es una cuestión europea. Si se permite a un territorio saltarse el Estado de Derecho y ejercer unilateralmente su autodeterminación, se habrá acabado con "la intangibilidad de las fronteras cuya actual definición tanta sangre costó".
Por eso concluye que "si de nuevo triunfa el discurso de un nacionalismo excluyente que falsea la historia y la realidad derribando el orden constitucional imponiendo su hegemonía, y si la ya intolerable violencia verbal se convierte en violencia física, el proyecto europeo retrocederá a la situación que había conseguido superar. Es muy grave que un líder político reconozca que viola su propia ley básica para lograr lo que pretende. Y que alguien como Serrat sea tachado de fascista y de traidor mientras el siniestro Otegi sea un héroe que encabeza las manifestaciones...".
Fuente: Eldiario.es
Fernando Aramburu sobre Cataluña: "Basta un pequeño episodio para que se desate una tragedia colectiva"
En una sociedad como la catalana, que acumula tensión desde hace meses sin vía de escape, explica Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959), "basta un pequeño incidente, un gesto, un episodio en apariencia pequeño para que se desate una tragedia colectiva". Esto es lo que más teme el escritor vasco y así se lo ha explicado este mediodía en Bruselas ante un nutrido grupo de funcionarios, diputados y asistentes durante la presentación de su exitosa novela Patria en la Eurocámara.
Aramburu, que reside en Alemania desde hace más de 30 años y sigue con interés y preocupación la realidad de Cataluña a través de la ventana que le brindan los medios, avisa de que lo que ve no le gusta. "No sé hasta qué punto hay diferencia en el acoso de unos ciudadanos sobre otros con respecto a lo que pasó en el País Vasco, salvo en el hecho de que no se están produciendo atentados, lo cual ya es mucho", explica. "En Cataluña se está acumulando tensiones desde hace bastante tiempo y además, cada vez más, sin una válvula de escape que permitan además introducir elementos de sensatez", insiste Aramburu.
El escritor ataca con dureza el uso que el independentismo catalán hace de los niños, la transmisión de una interpretación del mundo que "puede conducir al fanatismo, al dogmatismo"; la instrucción "en el odio y el menosprecio" del otro. "Creo que se están fabricando seres humanos fallidos", afirma con contundencia, "cuyo cerebro se intenta colonizar con unas ideas políticas". Y eso, insiste Aramburu, "es lo peor que se le puede hacer a un niño".
A Aramburu, que pasó su juventud y adolescencia en el País Vasco, le salvó la literatura, la cultura. Por eso, y porque ha sido docente durante más de 20 años, entiende que la receta contra el nacionalismo no es otra que "la cultura, la educación, el cultivo de la persona" que llevan a la racionalización y, considera, "eso exactamente lo que no estamos viendo en Cataluña".
Desde Alemania, cuya cultura política radica en el consenso, la coalición, la situación en Cataluña se percibe de manera bastante crítica, asegura Aramburu. "No he percibido en la prensa alemana ninguna simpatía hacia el independentismo y hacia personas que se inventan un referéndum sin censo electoral. Las cuestiones sentimentales de masas agitando banderas se reciben con una visión crítica", ha insistido Aramburu, que augura "un teatro lamentable en Cataluña" el próximo domingo, cuando tendrá lugar la consulta. "Algunos seres humanos", lamenta el escritor vasco, "parece que no aprenden de la historia".
Aramburu ha destacado cómo en la pasada Feria del Libro en Barcelona, en un "domingo luminoso" vendió 18.000 ejemplares, "más de lo que cualquiera de mis libros anteriores desde su publicación hasta hoy en día", ha comentado entre risas. Y ha reconocido que Patria "se ha convertido en otra cosa, en un fenómeno social".
Ante más de un centenar de personas, Fernando Aramburu ha reflexionado sobre literatura y política, la apropiación del lenguaje como elemento de poder, la violencia de ETA y el rol de su novela en la sociedad vasca. No ha ocultado su satisfacción por haber abierto con un debate y haber llegado a gente que durante décadas trató de permanecer al margen del conflicto.
En el momento más íntimo del acto, Aramburu ha recordado el episodio que le transformó personalmente: "El asesinato de Enrique Casas en 1984 me rompió la membrana de quienes se acostumbran al atentado continuo. Los que lo ven por la televisión o leen un artículo. Yo conocía a Enrique. Había una conexión personal. No éramos amigos pero teníamos amigos comunes. Fui a ver cómo su féretro entraba en la casa del pueblo, a hombros de gente como Gerardo Iglesias, gente de izquierdas por cierto. Llovía y me dije a mí mismo que alguna vez escribiría sobre esto porque entonces había escrito algunas poesías pero todavía no tenía madurez".
Fuente: El Mundo
Puigdemont se enroca ante la presión de su partido para que no declare la independencia
No hay un entorno de Carles Puigdemont, hay muchos. Y cada sector está presionando al 'president' para influir en la recta final hacia el referéndum del 1 de octubre. Puigdemont ha utilizado cada uno de estos sectores del independentismo, graduando su peso en cada momento durante los últimos meses para que el 'procés' fuera avanzando en Cataluña. Así, a veces convenía un poco más de CUP, por ejemplo, para aprobar la Ley de Transitoriedad; o en ocasiones más ANC, por ejemplo, cuando se imputó a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell. Pero en esta última semana empiezan a aflorar importantes diferencias, sobre todo centradas en qué hacer tras la consulta y en la conveniencia o no de declarar la independencia, según explican fuentes políticas de ERC y del PDeCAT.
En la entrevista de este domingo en La Sexta, Puigdemont ya reconocía que en cuanto se conozca el resultado del referéndum, el presidente de la Generalitat reunirá al Govern y acudirá al Parlamento y verá qué decisiones tomar. Explicó, además, que "ahora" no está encima de la mesa del Gobierno catalán hacer una declaración unilateral de independencia (DUI), pero “si el referéndum no se puede hacer, a lo mejor alguien la pone sobre la mesa”. Ese 'alguien' es un reconocimiento implícito de Puigdemont de que cada familia independentista mantiene un criterio diferenciado y no siempre coincidente sobre la cuestión. En la respuesta de Puigdemont, también se entreveía que el 'president' se reserva el papel de árbitro entre las diversas facciones.
Estas diferencias afectan a todos y a todo. Desde cómo llegar al 1-O hasta cómo considerarlo válido o qué hacer después. La ya mencionada DUI es ahora mismo el caso más importante. La CUP y algunos sectores minoritarios de ERC apuestan por proclamar la independencia sea como sea después del 1-O si al final las fuerzas policiales frustran la consulta soberanista. Pero el PDeCAT discrepa. Para el partido que coordina Marta Pascal —el partido del propio Puigdemont—, esta opción supondría un error y lo mejor, en este caso, sería convocar unas elecciones autonómicas, aprovechar el tirón que puede tener el independentismo para sacar un buen resultado y, luego, abrir una vía de diálogo con Madrid para negociar una ruptura pactada.
En el PDeCAT perciben que será un error proclamar la independencia, ya sea sin el referéndum o avalados por una victoria del sí. Consideran que declarar la independencia pero no poder ejercer el poder efectivo sobre el país supondrá una pérdida del escaso prestigio político que les pueda quedar a la Generalitat y a los independentistas, tanto en España como fuera del país. En cambio, la ANC y, sobre todo, Òmnium consideran lo contrario: que declarar la DUI es la única posibilidad que tiene el 'procés' de acabar con cierta dignidad.
Por ahora, Puigdemont no se mueve. Según sus críticos, porque se ha metido en tal callejón sin salida que, literalmente, no puede. Pero lo cierto es que el 'president' no ha cedido ni ante las presiones de Madrid ni frente a las de la amalgama de colectivos independentistas que le facilitan apoyo, entre las que se incluyen en los últimos días, y desde la entrevista con Évole, las de su propio partido. Está en la misma posición que hace un año, cuando hizo su famoso discurso en el Parlament de “referéndum o referéndum”. Tras la consulta del 1-O, Puigdemont acudirá al Parlament. Hay pleno de la Cámara catalana convocado para el 4 de octubre. Allí, Puigdemont pretende declarar la independencia, respaldado por los 72 diputados de la CUP y Junts pel Sí. Esta es la opción que prefiere el 'president', y con ella están del todo alineados tanto el vicepresidente, Oriol Junqueras, como el expresidente Artur Mas.
La otra alternativa para Puigdemont pasaría por convocar elecciones ese mismo día 4 de octubre. Miembros del PDeCAT están pidiendo a Puigdemont que avance las autonómicas, pero el 'president' es contrario a esta opción. Para empezar, porque le saca del escenario. Pero también porque nunca ha sido su apuesta. En cambio, algunos destacados dirigentes de su partido creen que esta alternativa les permitiría rentabilizar la subida del independentismo en los últimos días, además de preservar las instituciones catalanas evitando que el Gobierno de Mariano Rajoy aplique el artículo 155 de la Constitución y suspenda la autonomía.
Para Puigdemont, ahora el cuello de botella está en lograr abrir los colegios pero, sobre todo, en poder contar los votos. Si no logra hacer una de las dos cosas, difícilmente podrá declarar la independencia. Y entonces es cuando entrarán en juego los intereses de los diversos grupos que rodean a Puigdemont. Pactar con Madrid está descartado. Todos los puentes entre Moncloa y el Palau de la Generalitat están rotos.
Las movilizaciones o la huelga
Pero la declaración de independencia no es el único tema en el que las estrategias en torno a Puigdemont divergen. Este es el caso también de la huelga general que la CUP quiere convocar para el 3 de octubre. Esta idea no cuenta tampoco con el apoyo del PDeCAT, que considera que las huelgas generales las han de convocar las centrales sindicales y no la Generalitat, y que, además, se está exponiendo a Puigdemont a un riesgo innecesario: que UGT y CCOO le den la espalda. Y ERC la ve con desconfianza.
Todos los sectores coinciden en que para celebrar el referéndum “como sea”, otra vez palabras de Puigdemont, la presión en la calle va a resultar fundamental. Pero aquí también hay divergencias entre los diversos núcleos de influencia. El expresidente catalán Artur Mas, que designó a Puigdemont para el cargo, quiere una presión más constante en la calle. En cambio 'los Jordis', Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, presidentes de la ANC y de Òmnium Cultural respectivamente, prefieren una dosificación de las movilizaciones, porque prevén que el pulso será largo.
Por ahora, la línea de actuación que se está imponiendo es la de la ANC, como se mostró el pasado fin de semana, triunfando sobre una apuesta por lo que se podría denominar como 'línea Maidan', en referencia a las movilizaciones de Ucrania en 2013 y que debería servir para proteger el Parlament cuando desde la Cámara catalana se quiera proclamar la independencia. Una opción que, hoy por hoy, y pese a las presiones de su propio partido, sigue siendo la que mantiene un Puigdemont enrocado.
Fuente: El Confidencial
Cuando salta, incandescente, la Historia
Javier R. Portella
Esos momentos álgidos, cuando retumban los tambores, resuenan los clarines. Cuando salta, incandescente, la Historia, se abre el mundo y apunta el rostro vertiginoso de lo desconocido.
Hay en la vida momentos y momentos. Hay los momentos apacibles, tranquilos —sosos, rutinarios, aburridos. Sólo se oye entonces el runrún sordo y gris de los días. Y hay los otros: los momentos álgidos, cuando se oyen los tambores, resuenan los clarines. Cuando salta, incandescente, la Historia, se abre el mundo y apunta el rostro vertiginoso de lo desconocido. Cuando la Historia vive sus horas más altas y una luz densa y dura envuelve esos días que —ganen unos, pierdan otros, o perdamos todos— acabarán inscritos en sus anales.
En ésas estamos. En ésas está ahora mismo el país: impaciente y reteniendo el aliento, marcando el compás de espera, en vísperas de unos momentos en los que —lo sepan algunos o lo barrunten oscuramente todos— España se está simplemente jugando el tipo. Está ella impaciente, como impacientes estamos… tanto ellos como nosotros. Tanto los que quisieran destruir como los que quisiéramos salvar a esa patria nuestra. (La patria…: suena de nuevo —débil, tímidamente aún— la palabra que antes de que la prohibieran era sagrada.)
¿No veis cómo, en pocos días, está empezando a cambiar todo? Vertiginosamente. ¡Quién lo iba a decir! El adormilado Registrador de la Propiedad parece despertarse al fin y promulgar las primeras medidas, insuficientes pero serias (¡las hubiese tomado hace años!...). Los propios periódicos del Sistema (sólo hablo de ellos; nunca miro “el invento del Maligno”, que diría Dragó) dejan de usar el melifluo término de soberanistas para emplear palabras tan sencillas como claras: secesionistas, independentistas… (Sediciosos llegará cuando, proclamada la sedición, impedidos los pasteleos que tanto desearía el Registrador, se encuentren entre rejas los delincuentes.) ¡Y la gente, sobre todo la gente!... Ahí está por fin esa gente nuestra: amorfa, indolente, carente de resuello en el alma y de sangre en las venas; esa gente que sólo vibraba cuando ganaba la Roja; esa gente, ese pueblo que empieza ya a colgar banderas en balcones y ventanas al tiempo que aclama a las tropas que parten al frente.
No toda la gente, por supuesto. Ni siquiera —hoy por hoy— la mayoría. Los apátridas e indiferentes siguen siendo, ¡faltaría más!, dominantes. ¿Qué queréis? No es en cuatro ni en cuarenta días como se curan cuarenta años de adoctrinamiento en la destrucción de la idea de un Destino común. Máxime cuando los apátridas y destructores siguen empeñados en que la afrenta sólo va contra la Constitución y la Democracia: esa cosa implantada hace algunas decenas de años. No contra España: esa cosa implantada hace algunas decenas de siglos.
Mientras tanto, un clamoroso silencio se oye todos los días, a todas horas, procedente del Palacio de la Zarzuela.
Análisis: Cataluña independiente: ¿éxito o Estado inviable?
Fernando Salgueiro
A pocos días del referéndum de Cataluña, Sputnik analiza las posibles consecuencias económicas de su independencia. Ferran Brunet, doctor en economía en la Universidad Autónoma de Barcelona, asegura que el nuevo país sería un Estado inviable. Los economistas favorables a la independencia tienen una visión distinta, pero nada es seguro.
"La secesión no va a ocurrir ni el día 1 de octubre, ni el dos ni los siguientes", se muestra convencido Brunet. Asegura que, de darse el caso, la consecuencia se vería en forma de un colapso económico difícil de superar. Pero alerta: el proceso independentista y las movilizaciones ciudadanas ya tienen un coste económico para Cataluña. Y es que denuncia que detrás del movimiento independentista hay un Gobierno catalán que "ha invertido 20.000 millones de euros en propaganda separatista durante los últimos 30 años".
Brunet hace así referencia al partido PDeCat —antes conocido como Convergència—, para el que "el único mérito ha sido convertir a miles de catalanes en independentistas" a golpe de propaganda. "Los separatistas han robado a los catalanes hasta la camisa", denuncia Brunet.
En el ránking europeo de competitividad de las regiones, recuerda el economista, Barcelona se sitúa en la posición 153 sobre 262. "Así que esto no es Hollywood" alerta. Madrid se sitúa en la posición 83 a la vez que "resulta ser el principal competidor económico de Barcelona". "Si tu competidor es más competitivo que tú, quizás lo que están intentando los separatistas no sea lo más inteligente", sugiere Brunet.
La opinión del doctor en economía Modest Guinjoan es contraria a la expresada por Brunet, y es que, según Guinjoan, el déficit que sufre Cataluña actualmente —debido a la diferencia entre lo que transfiere al Estado y lo que recibe de este, sostiene— es, desde 2001, de 16.000 millones de euros. Guinjoan, cuya opinión y la de 16 economistas más las recoge el libro 'Economia de Catalunya', no es el único que defiende la visión de un país independiente económicamente viable. Son varios los economistas que consideran que la independencia permitiría gestionar los recursos fiscales y las infraestructuras, dependientes actualmente de Madrid.
Las consecuencias para la gente
Según se desglosa en 'Economía de Cataluña', una Cataluña independiente crearía hasta 71.000 puestos de trabajo, especialmente destinados a responder a la demanda de las nuevas estructuras de Estado y de su administración.
"La gente sería mucho más pobre", se apresura a aclarar Brunet. Recuerda que Cataluña vende al resto de España 44.000 millones de euros al año, una cifra más elevada que los 37.000 millones que exporta a la Unión Europea y los 22.000 millones que exporta al resto del mundo. Ese escenario conllevaría que "un 16% de los trabajadores catalanes perdiesen su empleo". El actual déficit con la Seguridad Social aumentaría en Cataluña en 2,8 millones de euros, y el ratio de pensionistas pasaría de ser del 1,7 al 1,5, algo inferior a la tasa actual en España (1,8).
Las consecuencias para el 'Estado catalán'
La incertidumbre de una Cataluña fuera del euro y de la Unión Europea podría decantar la balanza en contra del movimiento secesionista. Incluso economistas favorables a la independencia, como Miquel Puig y Antoni Castells, reconocen que una Cataluña sin la moneda única sería económicamente inviable y apuntan que la integración europea de ese nuevo país es indispensable. Se muestran esperanzados de que a Europa le interese que Cataluña —y sus empresas— sea competitivamente factible.
Los cálculos que maneja Brunet se alejan de esa visión idealista. Ante una hipotética secesión, augura, el comercio bilateral entre una Cataluña independiente y España se reduciría entre un 20% y un 60%. Su PIB caería un 14,2%.
"Una Cataluña independiente estaría fuera de España, fuera de la Unión Europea y fuera del euro. No podría financiar el déficit a consecuencia de su independencia y se vería obligada a emitir una moneda propia", sostiene Brunet, y avisa de que esa nueva moneda sería un 50% más barata que el euro.
Sea como fuere, todo indica que las circunstancias económicas de una Cataluña independiente no dependerán únicamente de su política fiscal, sino también de las decisiones de actores externos, como la Unión Europea o España; unas decisiones y unas circunstancias que, por ahora, solo se prestan a ser vaticinadas.