Seguridad

Todo lo que falló para que el F-18 del teniente Pérez se estrellase en Torrejón

Elespiadigital | Miércoles 18 de octubre de 2017

La tragedia se desató al término de la pista de despegue de la base aérea de Torrejón de Ardoz. Eran las once de la mañana de este martes, 17 de octubre, cuando los coches que circulaban por las inmediaciones advirtieron una bola de fuego y una densa humareda. No lo sabían, pero la escena estaba motivada por el accidente de un F-18 del Ejército del Aire. El teniente Fernando Pérez Serrano, de 26 años, resultaba muerto.

Redacción

 



 

La tragedia se desató al término de la pista de despegue de la base aérea de Torrejón de Ardoz. Eran las once de la mañana de este martes, 17 de octubre, cuando los coches que circulaban por las inmediaciones advirtieron una bola de fuego y una densa humareda. No lo sabían, pero la escena estaba motivada por el accidente de un F-18 del Ejército del Aire. El teniente Fernando Pérez Serrano, de 26 años, resultaba muerto.

Inevitablemente, la memoria se traslada al episodio que tuvo lugar cinco días en la base aérea de Los Llanos (Albacete): el capitán Borja Aybar se estrellaba con su Eurofighter y perdía la vida tras su participación en el desfile del 12 de octubre, en Madrid.

Ambos episodios guardan -desde el punto de vista técnico- un elemento en común: los accidentes se produjeron en las maniobras más sensibles en este tipo de vuelos, el despegue y el aterrizaje. Y en ambos casos, los pilotos no pulsaron el botón de eyección, que expulsa el asiento de la aeronave.

Según apuntan fuentes de Defensa, la Comisión para la investigación técnica de accidentes de aeronaves militares (CITAAM), dependiente del propio Ejército del Aire, es el organismo encargado de investigar y esclarecer qué falló en ambos casos.

Un error en el motor

En el caso del teniente Fernando Pérez Serrano, accidentado en la base de Torrejón de Ardoz, se conocen una serie de detalles significativos.

El piloto arrancaba con este vuelo un "vuelo de instrucción normal", apuntan las mismas fuentes. Teniendo en cuenta los informes, Fernando Pérez, pese a su juventud (26 años) era un avezado piloto. No en vano había conseguido ser el número uno de su promoción, la 65ª del Ejército del Aire. Un mérito que le valió la Cruz del Mérito Aeronáutico. Sumaba, además, 700 horas de vuelo.

Los indicios apuntan en este caso a que el fallo pudo ser mecánico. De acuerdo a las primeras pesquisas, el F-18 (un avión que puede alcanzar una velocidad de 1,8 Mach, o 2.222 kilómetros por hora) no logró despegar con toda la potencia que requería.

"Un avión F-18, perteneciente al Ala 12 del Ejército del Aire, ha sufrido un accidente esta mañana en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid) cuando realizaba la maniobra de despegue y a causa de una pérdida de potencia en el aparato", apuntaba un portavoz de Defensa.

Se estrelló en un lateral de la pista

La agencia EFE, citando a un ingeniero aeronáutico, extrabajador del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), apunta a que el siniestro "ocurrió a unos 100 o 200 metros de la pista" de la base aérea, que con una extensión de 5,5 kilómetros es la más larga de Europa.

Los primeros informes indican que la aeronave se estrelló en un lateral de la pista y no al término de la misma. Concretamente, en un descampado ubicado en las inmediaciones del centro comercial Parque Corredor, pero aún dentro de la base aérea.

El Ministerio de Defensa apunta que el piloto "no pudo eyectarse del aparato".

La titular de la cartera, María Dolores de Cospedal, pedirá comparecer en el Congreso de los Diputados para explicar las circunstancias de este accidente y las del que se produjo en Los Llanos.

Las incógnitas que no se explican en el Ejército del Aire

1) Puede despegar con un solo motor. 2) Tuvo pista de sobra para abortar. 3) Los mecánicos escucharon un ruido extraño en los motores. 4) Por qué no se eyectó

Técnicos y pilotos del Ejército del Aire no se explican lo que ocurrió este martes para que el caza F-18 del teniente Serrano acabase estrellándose contra el suelo. Las preguntas se suceden: qué falló en un motor considerado “casi indestructible”, por qué no abortó la maniobra de despegue cuando vio que algo iba mal y, sobre todo, por qué no saltó del aparato antes de impactar.

Dos cazas accidentados en menos de una semana. Dos oficiales del Ejército del Aire fallecidos. Dos sucesos plagados de incógnitas. Sin embargo, las circunstancias que rodean al accidente del F-18 resultan aún más extrañas bajo la óptica de los expertos, el personal que trabaja a diario con estos aparatos.

Pasadas las 11 de la mañana del martes, el caza F-18 del Ala 12 enfiló la pista de Torrejón para realizar un despegue rutinario. El mismo entrenamiento de rodaje que los pilotos realizan casi a diario.

A bordo iba el joven teniente Serrano, con 26 años y 700 horas de vuelo en su haber. Minutos antes, aseguran fuentes del Aire, los mecánicos habían advertido una extraña “reverberación” en el motor del aparato, del modelo General Electric F404. Algo que ocurre en algunas ocasiones y que, a priori, no tiene por qué suponer problemas graves.

Un avión que (casi) nunca falla

De hecho, explican estas fuentes a ECD, los motores del F-18 son “prácticamente indestructibles”. No se le conocen graves fallos de diseño, e incluso se han dado situaciones críticas -como impactos de buitres en las turbinas- y el aparato siempre ha podido volver a la base. Son capaces de despegar y volar “en seco” con un solo motor.

En los 30 años que lleva de servicio el F-18 en España, bajo la denominación de C-15, tan sólo se han producido nueve incidentes. Dos de ellos mortales (el de ayer es el tercero). Una cifra muy baja, dicen en el Aire, para los cientos de miles de horas de vuelo que acumula toda la flota española de F-18.

Necesita 500 metros pero rodó varios kilómetros

La pista de la base militar de Torrejón de Ardoz tiene casi 4 kilómetros de longitud ‘útil’. Hace años, coincidiendo con la ampliación del aeropuerto de Barajas, la parte final de la pista se clausuró, quedando reducida en unos centenares de metros.

De todas las aeronaves que operan en Torrejón, explican fuentes consultadas por El Confidencial Digital, el F-18 es el que menos espacio necesita para despegar. En apenas 500 metros alcanza la velocidad suficiente para elevarse. Se llama ‘carrera de despegue’.

Sin embargo, según aseguran fuentes del Aire, el caza del teniente Serrano rodó una distancia muy superior a la necesaria. Prácticamente toda la pista. Un indicativo, explican, de que algo no iba bien durante la maniobra. Aparentemente, el aparato sufrió una pérdida de potencia.

No abortó la maniobra

En esos casos, si el caza supera ampliamente su carrera de despegue sin conseguir elevar el vuelo, la maniobra se aborta. El aparato frena –“tiene espacio de sobra para hacerlo”- y se detiene. Los técnicos se ocupan posteriormente de remolcarlo hasta el hangar.

Pese a ello, el F-18 accidentado siguió adelante y terminó por elevar el vuelo. Tras una corta distancia, acabó impactando contra el suelo, dentro de la base, no muy lejos de las instalaciones que el INTA tiene en Torrejón.

El golpe contra el terreno provocó la explosión del combustible que llevaba el caza. Y el teniente Serrano no llegó a eyectarse. Este es el punto que más extraña a los militares consultados por ECD, con años de experiencia en el manejo y mantenimiento de estas aeronaves.

Las órdenes son claras: saltar

El protocolo en este sentido es claro: si el caza es ingobernable y el riesgo de accidente es elevado, el piloto debe accionar la palanca amarilla de eyección que está situada a su derecha, con el texto ‘Manual Override Handle’ impreso en ella.

El sistema actúa en una fracción de segundo. Unos cohetes lanzan la cúpula del caza al aire y el asiento sale despedido. Pero incluso si esto no funcionase, el asiento es capaz de atravesar el cristal y proyectarse fuera del aparato.

Todas las fuentes consultadas para esta información no se explicaban por qué el teniente Serrano no llegó a activar el sistema de eyección.

Algunos aventuran que podría haberse tratado de una decisión personal del piloto, que en muchas ocasiones optan por “intentar salvar el aparato” poniendo en riesgo su vida. Muchas veces lo consiguen, utilizando maniobras inverosímiles. Otras, desgraciadamente, no.

Fuente: El español y El Confidencial Digital