Opinión

El Maidán catalán: Cómo la oligarquía catalana está usando el independentismo para controlar a los catalanes

Victoria | Lunes 23 de octubre de 2017

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La consulta soberanista catalana del 9-N, pese a resultar un fracaso relativo para el independentismo debido a la baja asistencia, confirma nuevamente que pese a la dureza de la crisis económica que azota Cataluña no existe hoy día organización alguna capaz de anteponer los intereses de la población a los de la "nación" catalana. Desgraciadamente, el movimiento libertario en Cataluña parece estar más interesado en adaptar sus estructuras al nacionalismo imperante que a denunciar de manera activa el proceso soberanista catalán desde la perspectiva anarquista.

Amor y Rabia



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Amor y Rabia

Comentario: La siguiente noticia fue publicada en noviembre de 2014. Hoy adquiere una enorme relevancia. Lean como era el movimiento independentista hace 3 años y cuál era el contexto social en aquel momento en Cataluña y tal vez les ayude a entender la locura que está ocurrido ahora. El autor de está noticia ya estaba, por aquel entonces, denominando 'Maidán Catalán' a la operación de la oligarquía catalana, hoy, desde nuestro punto de vista, es ya incuestionable la manipulación sufrida por el pueblo catalán con la excusa independentista.

La consulta soberanista catalana del 9-N, pese a resultar un fracaso relativo para el independentismo debido a la baja asistencia, confirma nuevamente que pese a la dureza de la crisis económica que azota Cataluña no existe hoy día organización alguna capaz de anteponer los intereses de la población a los de la "nación" catalana. Desgraciadamente, el movimiento libertario en Cataluña parece estar más interesado en adaptar sus estructuras al nacionalismo imperante que a denunciar de manera activa el proceso soberanista catalán desde la perspectiva anarquista.

Un detalle que puede parecer insignificante de la consulta soberanista catalana del 9-N es la decisión del gobierno catalán de encargar la fabricación de las urnas (en realidad meras cajas de cartón) a los presos de la cárcel de Lérida para ahorrar costes. Esta decisión no es más que un reflejo de la ideología neoliberal del gobierno autónomo de Artur Mas, que se ha caracterizado por llevar a cabo los mayores recortes en gastos sociales de toda España.

Sin embargo, pese a sus políticas antisociales y las más que fundadas sospechas de que una corrupción generalizada (el "3%") es la base del entramado político-económico organizado por los nacionalistas en Cataluña, la movilización de la izquierda es prácticamente inexistente. Por algo se califica de "oasis catalán" al modelo político imperante, debido a la falta de contestación social desde la (auto)destrucción de la CNT en la Transición.

El origen de esta asombrosa pasividad de la izquierda catalana está en la reacción del establishment político-económico catalán a la crisis de 2007/2008, la mayor amenaza que ha tenido que hacer frente desde el fin del Franquismo. Para impedir el derrumbe de un sector bancario endeudado hasta las cejas se llevaron a cabo ingentes inyecciones de capital público, una medida que afectó especialmente a Cataluña, que ha recibido nada menos que 1/3 de las ayudas del gobierno central pese a representar 1/4 de la economía española. Siguiendo el modelo económico neoliberal, mientras el 1% de la población pudo salvar su patrimonio e incluso duplicarlo durante la crisis gracias a las ayudas del Estado, la inmensa mayoría de la población tuvo que pagar el coste del ajuste mediante una dramática caída de su nivel de vida. Una nueva oleada de privatizaciones que amenaza la educación y la sanidad, el hundimiento de los sueldos y las pensiones y un aumento drástico del paro han sido el reflejo de estas políticas neoliberales.

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El peligro de las protestas sociales. En 2011, las protestas de los Indignados del movimiento 15M se generalizaron en Cataluña. La ocupación de la Plaza Catalunya y el bloqueo del Parlamento catalán obligó a que parte del gobierno autonómico utilizase helicópteros para entrar en el edificio, dieron lugar a reacciones histéricas como las del líder de ERC («vayan a mearse y a insultar» a España). Incapaces de responder a las protestas, el gobierno nacionalista disolvió las protestas mediante una brutal represión que provocó más de 100 heridos. El "oasis catalán" estaba en peligro.

Al principio hubo una abierta resistencia a esta injusticia, llegándose al clímax en 2011 cuando, para evitar a los manifestantes del movimiento de base indignados/15M, muchos miembros del Parlamento catalán (incluyendo a buena parte de los que componían el gobierno autónomo) utilizaron helicópteros para acceder al recinto. Los principales representantes del "bloque soberanista", ERC y CiU, acusaron rápidamente a los manifestantes de "españoles", y los manifestantes no tardaron en ser aplastados mediante una brutal represión policial por "motivos de higiene y salubridad".

Para el nacionalismo catalán el movimiento 15M era un peligro para su hegemonía monolítica de la política catalana, y para la oligarquía económica el discurso político del 15M, criticando los privilegios de la "casta" que representan, era un peligro a sus intereses económicos.

Tras empeorar aún más la situación económica catalana ese mismo año al intentar obtener una financiación extra mediante la emisión de los llamados "bonos patrióticos" (que posteriormente tuvo que pagar el gobierno central), el gobierno catalán con el apoyo del nacionalismo independentista puso en marcha al año siguiente la campaña "Madrid/España nos roba" y tras organizar una Diada en 2012 con la mayor participación posible, inició la actual dinámica independentista.

Una huida hacia adelante en estado puro. El Maidán nacionalista se encargó a partir de entonces de acallar las voces críticas con el modelo neoliberal, incluyendo el debate sobre el modelo económico del futuro "Estado catalán".

Pero el principal problema del gobierno autonómico de Mas no es Madrid sino su propia incompetencia, y buena muestra de ello es que mientras CiU era hegemónica en Cataluña, la élite nacionalista se enriquecía cobrando incluso a cambio de permitir el cierre de empresas, a pesar de que la desindustrialización es el principal problema de las regiones más desarrolladas en Occidente.

Cataluña, la principal región industrial de España, sufre desde hace dos décadas como otras regiones similares en Europa una desindustrialización creciente y su conversión en una economía de servicios (que se destaca por los bajos salarios), consecuencias ambas del modelo neoliberal y la digitalización en marcha. La crisis financiera iniciada en 2007/8 provocó el estallido de la burbuja inmobiliaria española, añadiendo a esos problemas la desintegración de la banca catalana y el hundimiento del vital sector de la construcción, dejando además a buena parte de la población endeudada.

La línea dura neoliberal basada en masivos recortes seguida por el gobierno regional de Mas, simbolizada por nombrar como responsable de sanidad al ex-jefe de la patronal de la Sanidad privada catalana, ha logrado evitar que la oligarquía/casta catalana haya resultado afectada por las consecuencias de la crisis financiera.

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El nacionalismo, tumba de la lucha de clases. En la imagen, el diputado David Fernández, líder del partido de extrema izquierda CUP, votando en la consulta y a continuación abrazando a Artur Mas, líder de CiU, el partido organizador de la votación, representante del neoliberalismo puro y duro y de la oligarquía más rancia de Cataluña.

Un Maidán en miniatura

Para lograr que estas medidas no provocasen la lógica reacción de rechazo entre la población que las iba a sufrir, Mas puso en marcha el "desafío soberanista", consistente en echar la culpa de todos los males al gobierno central, y amenazar con declarar de manera unilateral la independencia (la "vía de Kosovo") en caso de que el Gobierno no acepte dar a Cataluña un régimen fiscal similar al de Euskadi o Navarra.

Un análisis -de ninguna manera exhaustivo- de lo ocurrido desde entonces muestra la similitud con lo ocurrido con el EuroMaidán en Ucrania:

  • Se asegura a la población que son un pueblo oprimido y que el origen de todos los problemas se encuentra en el exterior -"la culpa es de Madrid"-, se presenta a España como un peligro, especialmente el inexistente españolismo, y al mismo tiempo se lleva a cabo una tarea constante de desprecio hacia todo lo español siguiendo las pautas del racismo históricamente conocido de los nacionalismos regionales en España; dicho racismo se ha prolongado a la actualidad a partidos como CiU o ERC, y en los ambientes independentistas se extiende el uso de calificativos denigrantes y racistas hacia los habitantes venidos del resto de España, a los que se acusa de "colonos", como si fuesen parte de una conspiración de Madrid para colonizar Cataluña, cuando en realidad su llegada a Cataluña fue fruto de la falta de mano de obra, algo similar a lo que llevó a cabo Alemania en los 60 (este odio cerril hacia "el malo histórico" se lleva también a cabo en Ucrania, donde se acusa a Rusia de todos los males y se ha puesto en marcha una censura contra la cultura rusa prohibiéndose autores clásicos de la literatura rusa).
  • Se impone un monopolio ideológico basado en el nacionalismo, según el cual quien no está con el gobierno catalán es enemigo de Cataluña, contando para ello con el apoyo de los partidos "de izquierda", como ICV o CUP, que lo justifican con la excusa de no querer poner en peligro "el proceso" (en Ucrania quien no apoye al gobierno golpista es acusado de ser prorruso y se promueve la ilegalización de partidos políticos)

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El españolismo inexistente. Mientras en Cataluña se utiliza España como ente agresor y peligroso, las encuestas sociológicas demuestran que ese temible españolismo no existe: España es el único país donde la población tiene una mirada negativa sobre sí misma. Estos estudios confirman lo que hemos visto a lo largo del "Desafío soberanista": las llamadas a la unidad de España han sido la excepción, y los pocos intentos de movilizar en su defensa han acabado en una asistencia microscópica.

  • Gracias al monopolio del nacionalismo en los medios de comunicación catalanes y el control del sistema educativo se difunde una visión victimista de la historia en base a lo ocurrido bajo el Franquismo pese a haber acabado hace ya más de 35 años; al mismo tiempo se intenta impedir por todos los medios la puesta en marcha de un modelo bilingüe pese a que más de la mitad de la población tiene el español/castellano como idioma materno, y se desprecia desde las instituciones catalanas a quienes escriban en castellano (en Ucrania tras la "Revolución naranja" de 2004, organizada y financiada por Occidente, el servicio secreto y el Ministerio de Educación difundieron las tesis de los antiguos colaboracionistas nazis culpando a Rusia de haber llevado a cabo un genocidio planificado contra Ucrania ("Golodomor"), y se prohíbe el uso del ruso pese a que un 40% de la población tiene el ruso como idioma materno).
  • Se asegura que la independencia convertirá a Cataluña en un paraíso en la tierra (aunque ERC reconoce que la Cataluña independiente tendrá problemas para pagar sueldos y pensiones), mientras se pone en práctica un brutal e innecesario ajuste social de corte neoliberal acusándose de ello al gobierno central, y no se lleva a cabo debate alguno sobre el modelo social en el que se basaría dicho Estado independiente, pese a que los que guían el proceso (CiU y ERC) han demostrado estar muy a gusto con el neoliberalismo y sus corruptelas, impidiendo que se investiguen en el Parlamento o permitiendo escándalos como los peajes (ídem en Ucrania, donde se lleva a cabo un salvaje programa de ajuste del FMI y encima se abandona el mercado ruso por imposición de Bruselas).
  • Se garantiza el control del sistema político y económico de Cataluña por la misma rancia y corrupta oligarquía que prosperó bajo el Franquismo -Pujol incluido-; buena muestra del futuro de la oligarquía catalana en una supuesta independencia es que nadie intenta en serio investigar el escándalo del 3%, pese a que está claro que la autoinculpación de Jordi Pujol busca precisamente impedir que se investigue la corrupción intrínseca al sistema político por el creado y del que se ha beneficiado ampliamente (en Ucrania, los oligarcas que supuestamente pretendían combatir el EuroMaidán han tomado el control del Gobierno, uno de ellos es presidente, otro jefe de gobierno y otros han sido nombrados gobernadores regionales, y ya han anunciado llevar a cabo nuevas privatizaciones para enriquecerse).
  • Se afirma que una declaración unilateral de independencia no sería un problema; por ejemplo, se afirma que se seguiría perteneciendo a la UE (pese a las repetidas declaraciones de la Comisión Europea negándolo), se asegura que en caso contrario no obstante se seguiría en el Área Euro (sin explicar las consecuencias de usar una moneda sin controlarla) y, para colmo de disparates, nada menos que el líder de ERC Junqueras ha defendido combinar la nacionalidad catalana con seguir teniendo la nacionalidad española tras la independencia, para disipar el miedo de la posible pérdida del derecho a viajar y residir sin problemas en la UE (en Ucrania, los golpistas pro-UE aseguraban también que la entrada en la UE, la eliminación del visado o una lluvia de subvenciones eran cosa segura; en realidad, ha ocurrido lo contrario: el visado sigue y no hay perspectivas de que desaparezca (la UE se escuda en la falta de frontera clara con Rusia), la entrada en la UE sigue la pauta de Turquía -que espera entrar desde hace 40 años-, y la UE ya está harta de las constantes peticiones de dinero de Kiev)

Tocando techo: La encuesta y el fracaso de la participación

Los datos de la consulta catalana indican asimismo que el movimiento soberanista ha tocado techo: a pesar de un despliegue impresionante en los medios de comunicación a favor de participar en la consulta, así como el apoyo total de las instituciones y una movilización nunca vista por parte de los independentistas (40.000 voluntarixs), el resultado ha sido lamentable: tan sólo ha acudido un 36% del censo, y eso a pesar de que se ha aumentado en casi un millón (de 5,4 a 6,3 millones) el número de votantes potenciales, al bajar la edad mínima a 16 años y permitir participar a extranjeros residentes en Cataluña, así como a los catalanes que residen en el extranjero (algo que no era posible en los referéndums de Quebec o Escocia).

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Los mercados no creen en la independencia. Al día siguiente de la consulta del 9-N, el IBEX subió un 1,45%, a pesar de que la realización misma de la consulta es un desafío directo al gobierno central y una ruptura del orden constitucional, además de una amenaza para la futura estabilidad del país. O al menos en teoría: a diferencia del referéndum sobre la independencia de Escocia, la consulta catalana ha sido ignorada por los mercados y la prensa internacional.

Para hacerse una idea de la debacle tan sólo hace falta comparar con las elecciones autonómicas de 2012, en las que participó el 69,56% del censo electoral, que tiene un millón menos de potenciales votantes que el censo inflado de la consulta. En realidad, no es la primera vez que los independentistas catalanes fracasan en sus intentos de utilizar una votación para dotarse de legitimidad. En 2006 pusieron en marcha el referéndum del Estatuto para desafiar al Tribunal Constitucional con el apoyo de una mayoría de la población catalana, pero el resultado fue un fracaso, al participar menos del 50% de la población; en total participó un 49% del censo, y un 73% votó a favor del nuevo estatuto, es decir, un 38%.

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La independencia mayoritaria en el campo amenazado por la despoblación, mientras que el apoyo en las zonas urbanas se hunde. Según los resultados oficiales, la mayoría independentista se alcanzó tan sólo en 8 comarcas de un total de 42. Además, la mayoría independentista (mapa de la derecha) se alcanzó en las zonas rurales, cada vez más despobladas donde además la asistencia fue generalizada (mapa izquierda); tan sólo en 12 comarcas se pudo superar el 50% de participación, pero entre todas juntas apenas superarían los 390.000 ciudadanos del hipotético censo del domingo, de 6.290.000 catalanes. Además, el apoyo a la independencia en las zonas urbanas, donde se concentra la inmensa mayoría de la población, fué de tan sólo un tercio. (FUENTE).

El 9-N, pese al inmenso despliegue para lograr la mayor cantidad de votantes posibles, la participación ha sido menor, un mísero 36% pese a los trucos para ampliar el censo. En total, tan sólo un 28% a favor de la independencia, a pesar del voto juvenil, exiliado e inmigrante. Dicho de otra forma: en las elecciones al Parlamento catalán de 2012, las cuatro fuerzas impulsoras del proceso soberanista (CiU, ERC, ICV y CUP) lograron un total de 2.100.523 votos en un censo más pequeño. El 9-N, a pesar de la gigantesca campaña de movilización a favor de la consulta, la opción independentista/soberanista ha logrado tan sólo 1.861.753 votos, esto es, 250.000 menos. Los trucos utilizados para dar la impresión de una afluencia masiva a las urnas, incluyendo el habilitar un número de locales insuficiente, tan sólo 1.255 para un total de 6,3 millones de potenciales participantes.

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La participación masiva de los defensores de la independencia tan sólo ha dejado en evidencia su debilidad. Una encuesta del GESOP (Gabinet d'Estudis Socials i Opinió Pública) para 'El Periódico' de Cataluña cuyos resultados coinciden con los datos definitivos de la consulta deja claro que, logicamente, la asistencia de quienes defienden la independencia (ERC, CUP, CiU y parte de ICV) fué masiva, algo que además se refleja en la amplia participación en aquellas comarcas de mayoría tradicionalmente nacionalista. Pese a contar con 40.000 voluntarios y la pasividad absoluta del gobierno central, congregar solo a un 36% del censo es un resultado que se descalifica a sí mismo ya que no es desde luego una mayoría reforzada (y menos al incluir noes), y además deja en evidencia que, en el mejor de los casos, el soberanismo se estanca respecto a las elecciones autonómicas anticipadas de 2012 pese a aumentar artificialmente el censo electoral (FUENTE).

De esta forma, puede decirse sin duda alguna, gracias sobre todo a que el gobierno central decidió no hacer nada para impedir la celebración de la consulta, que el soberanismo está perdiendo fuelle en Cataluña. Esto explica por qué la bolsa española no sólo no se ha hundido tras el 9-N, sino que ha subido nada menos que un 1,45%. Como comparación, valga recordar que el pánico en las bolsas ante los avances del independentismo escocés se reflejó en una caída del 1,3% del valor de la libra esterlina frente al dólar y la caída del valor en bolsa de alguna de las principales empresas inglesas. No puede decirse, por tanto, que la amenaza de Mas de declarar unilateralmente la independencia tenga la más mínima credibilidad entre los muy bien informados círculos económicos. En realidad, lo que más preocupa a los mercados actualmente no es Mas y el independentismo catalán, sino Podemos.