Geoestrategia

Mientras la prensa atlantista sigue señalando a Rusia, el Govern catalán buscaba a Israel y países bálticos como hipotéticos mediadores

Elespiadigital | Jueves 26 de octubre de 2017

El Gobierno catalán, a través del Diplocat, ha estado sondeando los últimos días vías de comunicación con diversos gobiernos para preparar una posible declaración unilateral de independencia. Los estrategas de la agencia de la diplomacia de la Generalitat se han dirigido a intermediarios para hacer llegar mensajes a esos gobiernos, entre los que se encuentran los países bálticos o Israel, aunque no se descarta que pueda haber también alguno del norte de Europa y repúblicas exyugoslavas. Fuentes bien informadas relatan a El Confidencial que las peticiones se han realizado a través de diferentes conductos, en ocasiones vía consulados y en otras a través de personas muy vinculadas a los gobiernos de los países que podrían ser aliados.

Redacción

 



 

El Gobierno catalán, a través del Diplocat, ha estado sondeando los últimos días vías de comunicación con diversos gobiernos para preparar una posible declaración unilateral de independencia. Los estrategas de la agencia de la diplomacia de la Generalitat se han dirigido a intermediarios para hacer llegar mensajes a esos gobiernos, entre los que se encuentran los países bálticos o Israel, aunque no se descarta que pueda haber también alguno del norte de Europa y repúblicas exyugoslavas. Fuentes bien informadas relatan a El Confidencial que las peticiones se han realizado a través de diferentes conductos, en ocasiones vía consulados y en otras a través de personas muy vinculadas a los gobiernos de los países que podrían ser aliados.

Según las fuentes, el Gobierno catalán no trataría de que se reconociese automáticamente la república catalana en el caso de que este viernes el ‘president’, Carles Puigdemont, decida proclamarla, sino que el interés versa sobre “si estarían dispuestos a mediar con Españapara que se pueda abrir un periodo de negociación tras la ruptura unilateral”. Claro que, objetivamente, si algún país se aviene a mediar, estaría reconociendo implícitamente la independencia de Cataluña.

Las gestiones se han realizado a través del Diplocat, que ha movilizado todos sus recursos para que el impacto del conflicto catalán a nivel internacional sea lo más espectacular posible. Fue el Diplocat el que invitó a una delegación parlamentaria internacional con miembros de 17 países para que fuesen observadores durante el referéndum del 1 de octubre. El portavoz de esa comisión fue el esloveno Dimitrij Rupel, ministro de Asuntos Exteriores de aquel país en los años noventa y actualmente funcionario de ese ministerio.

También se desplazó a Barcelona la diputada Ksenia Svetlova, de la Unión Sionista, en la oposición en aquel país. Ahora, sin embargo, la Generalitat busca un contacto directo con el Gobierno de Benjamin Netanyahu, para lo que ha buscado puentes, con el objetivo de que sea el ‘president’ Puigdemont o el consejero de Exteriores, Raül Romeva, se puedan plantear directamente al Ejecutivo judío sus pretensiones. Según las informaciones recogidas por este diario, los contactos con Israel no han dado fruto, al menos por el momento.

Pero las gestiones diplomáticas son multilaterales. Hace escasamente dos semanas, el primer ministro belga, Charles Michel, se descolgaba diciendo que en España hay una crisis política y pidiendo diálogo, lo que provocó un profundo malestar en Moncloa. Michel se mantiene en el Gobierno gracias a los votos de los nacionalistas flamencos de la N-VA, que mantienen muy buenas relaciones con los independentistas catalanes. De hecho, este partido se sumó a la denuncia de ERC cuando los republicanos reclamaron en las instituciones europeas la celebración de un referéndum de autodeterminación el pasado mes de mayo.

Aunque oficialmente no ha habido contactos directos a alto nivel entre la Generalitat y el Gobierno de Bélgica, algunas fuentes consultadas no descartan que sí que haya habido esos contactos a través de la oficina que el Gobierno catalán mantiene en Bruselas.

Lazos con bálticos y exyugoslavos

El Diplocat ha prestado también una gran atención a los países nórdicos. Conocidas son sus relaciones con los estados bálticos, a los que en algún momento se llegó a poner como ejemplo a seguir para lograr la independencia. En 2013, el presidente de Letonia, Vladis Dombrovskis, dejó entrever que estaría dispuesto a reconocer un Estado catalán. Estas declaraciones provocaron un grave conflicto diplomático. Incluso se llegó a decir que el mandatario letón había cobrado por hacer esa afirmación unos seis millones de euros a través de una de sus asesoras, lo que fue desmentido por la presidencia letona. El cónsul en Barcelona era Xavier Vinyals, un independentista de pro que colgó en el balcón del consulado la estelada. Debido a eso, le fue retirada la acreditación y cesó como cónsul de Letonia en septiembre de 2016.

Las relaciones de los independentistas con esos estados, sin embargo, son buenas. Y lo mismo cabe decir de las repúblicas exyugoslavas, en las que ha habido observadores catalanes desde los años noventa y en las que las relaciones políticas y económicas de algunos prohombres del independentismo son intensas. Los países donde podrían existir contactos políticos de alto nivel son Serbia y Eslovenia. Asimismo, la propaganda independentista se centró en los últimos meses en Suecia, Noruega y Finlandia. El 30 de agosto, Puigdemont viajó a Copenhague para inaugurar la última ‘embajada’ de la Generalitat en esa ciudad, que debe hacerse cargo de todos los asuntos de Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia.

La responsable de esa ‘embajada’ es Francesca Guardiola, hermana del entrenador de fútbol Pep Guardiola. El pasado mes de agosto, en uno de los actos de propaganda celebrados en Suecia, invitó a Niklas Bremberg, ‘research fellow’ (socio investigador) del programa europeo del Swedish Institute ot International Affairs, quien, según el Diplocat, se mostró “muy escéptico de que se puedan expulsar a 7,5 millones de ciudadanos de la UE” en el caso de que Cataluña se independice. Abona, por tanto, las tesis de algunos independentistas, que siguen garantizando la permanencia en la UE en caso de ruptura con España, contrariamente a lo que dicen los altos cargos comunitarios y las tesis oficiales de los organismos de la propia Unión.

El hombre que enseña a los 'indepes' a resistirse a la policía es de una ONG seguidora de las tácticas de Soros

 

Es el hombre que enseña a los independentistas a resistirse a la policía. Martí Olivella (Barcelona, 1955) vive estos días su pequeño frenesí revolucionario: es el monitor de los talleres de desobediencia no violenta que celebra el brazo ciudadano del secesionismo en varios puntos de Cataluña.

Olivella formó a cien personas --muchas de ellas mayores-- el lunes en Vic (Barcelona) e hizo lo propio ayer en la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y Matadepera. En los tres casos, los clinic insurgentes los convocaron los llamados Comités de Defensa del Referéndum (CDR), grupos cercanos a la CUP nacidos antes del 1 de octubre para blindar los colegios electorales del referéndum ilegal, y que siguen activos.

¿Qué enseña el activista en estos cónclaves pseudogandianos? "Todo lo que hacemos es público y se puede encontrar en la web En peu de pau (en pie de paz en catalán). Tratamos la desobediencia civil no violenta. Explicamos que cada uno se conozca a sí mismo y se implique en las movilizaciones según sus capacidades, con conocimiento", explica.

"No podrán con 60.000 detenidos"

Según el también director de la oenegé NOVA Innovació Social, los talleres beben de iniciativas como la Marcha de la Sal de Mahatma Gandhi, una protesta masiva en 1930 por la liberación de India del Imperio británico.

"Los locales desecaban sal y no pagaban los impuestos coloniales. Ello era delito y los detenían, claro. Pues bien, cuando hubo 60.000 arrestados, el Imperio tuvo que empezar a negociar con Gandhi", explica Olivella.

¿Puede ocurrir ello en Cataluña? "La gente, libremente, decide si quiere participar en una movilización. Y claro, se exponen a multas, embargos o detenciones. Pocos no causan efecto. Si son muchos, ya veremos", alerta.

"La no violencia no yerra"

Según el activista, exinsumiso y una de las caras visibles del movimiento 15M, la no violencia está exenta de error. "Una causa que utiliza la desobediencia pacífica puede ser equivocada. Si a la postre resulta que lo es, no has dañado a nadie. En cambio, una causa defendida con violencia no puede remediar sus efectos si era equívoca", argumenta.

Ese quebranto de la ley, ¿no rompe las normas mínimas de convivencia de cualquier estado? "No se trata de leyes. La esclavitud fue legal. Hacer huelga era ilegal, igual que el sufragio femenino. Muchos derechos se consiguieron desbordando los ordenamientos jurídicos".

Bajo su punto de vista, resistirse a los cuerpos y fuerzas de seguridad "ha demostrado ser efectivo". "¿Por qué la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía bajan la intensidad de las cargas el 1 de octubre antes de comer? Pues eso, porque ven el resultado", apostilla.

Objetivo: el estado 

Pese al barniz pacifista, los alumnos de Olivella no dejan lugar a la duda cuando hablan. Lo que aprenden es para torpedear al Estado.

Una de las activistas prosecesión que participó en el taller insurgente de ayer en Matadepera --una de las poblaciones catalanas con más renta per cápita-- es Carme Campanyà. La responsable local de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) de la localidad barcelonesa promete "resistir hasta el final" defendiendo "las instituciones catalanas".

Según ella, la sesión buscaba "preparar a la gente física y psicológicamente para las intervenciones policiales". "El 1 de octubre nos equivocamos. Pensamos que si había gente mayor en primera línea, la policía no cargaría. Erramos. Ahora se pondrá quien pueda y el resto empujaremos. ¿Yo? Al frente", avisa esta activista de 66 años.

¿No teme esta vecina la actuación policial o judicial? "En absoluto. Lo que hay es ilusión. Sólo mira el porcentaje de gente mayor que participa en los talleres de desobediencia. No hay temor. Creemos que el presidentPuigdemont responderá el viernes. Y nosotros estaremos allí para asegurarnos de que cumple", concluye henchida de orgullo.

Fuente: El Español

Temor al Maidán: Empresas e instituciones en Cataluña piden refuerzos extraordinarios de seguridad privada

Ahora sí. Empresas e instituciones con sedes en Cataluña están pidiendo refuerzos extraordinarios para afrontar los próximos días en Barcelona y también otras ciudades catalanas. Según fuentes empresariales de toda solvencia, esta movilización de vigilantes de seguridad exigida tiene, por primera vez, carácter extraordinario. Los lugares donde se están pidiendo refuerzos, centros públicos de importancia que dependen del Estado (estaciones de tren, por ejemplo) u otros espacios como centros comerciales.

Según indican a Vozpópuli fuentes de una de las principales empresas de seguridad de España bajo condición de anonimato, "vamos a mover personal con su preparación desde otras zonas como Bilbao, sobre todo a Barcelona pero no exclusivamente". Este directivo insiste en este mismo miércoles les han pedido refuerzos "muchos clientes importantes" aunque el objetivo es que sea para unos pocos días, si acaso hasta principios de la semana que viene, si bien reconociendo que la situación de inestabilidad hace imposible prever cuanto tiempo tendrán que estar. "Si hay una DUI como parece, su presencia pude prolongarse".

Otras fuentes empresariales ponen el ejemplo de que las compañías públicas o privadas están pidiendo "por ejemplo 30 personas cuando antes pedían 15 o 20" de forma extraordinaria. Los sindicatos han sido consultados sobre este tema sin poder dar su confirmación al respecto sobre estos movimientos.

Agentes a edificios estatales

Los escasos edificios estatales que aún se mantienen en Barcelona son objeto de un especial refuerzo en los últimos días dada la creciente situación de tensión en Cataluña y la incertidumbre que genera en la población y en la administración. Según aseguran fuentes de seguridad privada, se ha producido un refuerzo de edificios como el Banco de España, exclusivamente con Policía, oficinas de la Seguridad Social, aeropuertos, puertos y otras dependencias. Desde los sindicatos policiales se considera lógica esta tesis dada la situación actual. Desde Interior, por su parte, se confirma que existe un dispositivo de seguridad especial en Cataluña desde hace varias semanas.

En cambio, los tribunales son un caso aparte dado que tradicionalmente estaban siendo vigilados por Mossos d'Esquadra. Sin embargo, los propios jueces en sus autos han pedido que se refuerce la seguridad con fuerzas y cuerpos del Estado, no tanto con mossos, con quienes la confianza no anda en sus mejores momentos. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, a escasos metros del Parlament en el paseo Lluís Companys, es otro de los puntos clave para la seguridad estatal.

La paradoja de la seguridad

Desde hace ya varios meses, y teniendo en cuenta la recuperación económica que ahora podría verse truncada por la crisis política, se estaba dando la paradoja de que las empresas de seguridad se veían con muchos problemas para contratar a vigilantes en Barcelona. No se trata de un tema relacionado con la crisis política, sino todo lo contrario: en las regiones con sueldos más altos y menos desempleo, como País Vasco, Navarra, Barcelona o Girona, los trabajadores prefieren otras opciones mejor remuneradas que la seguridad privada. Y en estas provincias faltan efectivos.

Sin embargo, desde fuentes de seguridad privada se niega que las compañías estén solicitando refuerzos para espacios. "Puede haber puntuales, por ejemplo del sector del lujo en Passeig de Gràcia", cuenta a este diario un directivo de seguridad, "pero eso representa muy poco para el mercado de la seguridad".

Análisis: Cobardes, traidores e irresponsables

Miquel Giménez

Que Carles Puigdemont no haya querido ir al Senado a explicar lo suyo es de sainete, aunque tiene explicación. Estos chicos del proceso no son muy dados a la controversia y la dialéctica parlamentaria. Vienen de la escuela pujolista, ya saben, la de 'ahora no toca', la de no dejar que hable nadie que no sea de los suyos, la totalitaria, vamos. La vida parlamentaria catalana, si es que merece llamarse así, ha sido durante estas cuatro décadas un puro monólogo nacionalista al que en no pocas ocasiones se han sumado socialistas y comunistas.

Con ese bagaje, es lógico que Puigdemont desdeñe lo que en cualquier democracia es normal, a saber, el diálogo, el debate, la controversia, en fin, la esencia del parlamentarismo. Tiene, además, otra razón para no ir a la Cámara de Representación Territorial: un pánico cerval a esa España de la que tanto se ríe cobarde e hipócritamente en su feudo. Esto es mucho peor que ser un supremacista, un orate o un totalitario, que lo es en los tres aspectos, esto se le llama cobardía. Podría entenderse que le temiera como a un nublado a un debate con Josep Borrell – que se lo pregunten a Junqueras, al que el ex ministro le pegó un baño terrible en un debate televisivo que lo dejó con una estocada hasta la bola de ovación y vuelta al ruedo -, o temer que se le plantase delante Juan Carlos Girauta, de lejos el mejor político que tiene España ahora mismo con permiso de otros, incluso podría comprender que temiese debatir con Pedro Sánchez, que ya es decir. Pero temer a don Mariano Rajoy es de muy, pero que muy cobarde, de muy poca cosa, de miseria humana, de filfa como dirigente político.

Es así, aunque le duela a los que creen que están haciendo historia: son patéticos, son ridículos, son unos cobardes que solo se atreven con los hijos de los guardias civiles en las escuelas o con los estudiantes de Societat Civil Catalana, y esto último solo cuando son muchos. El famoso viaje a Ítaca no es más que un garbeo por los alrededores de la finca, del corralito que la familia Pujol ya se cuidó de ordeñar para su propio beneficio todos estos años. El nivel alcanzado por esta banda de delincuentes, porque no otra cosa puede llamarse a un Govern que prevarica e incumple sistemáticamente la ley, es difícilmente comprensible en Europa. Ningún país serio de nuestro entorno admitiría a un partido que se propone la destrucción del estado, véase Alemania por vía de ejemplo, o la Francia democrática y republicana que tiene calado al movimiento separatista bretón como si lo hubiese parido.

En Europa no tolerarían a Puigdemont y sus siete enanitos ni un solo segundo y estoy convencido que a estas horas estarían todos viviendo a expensas del estado en una soleada celda.

Claro que en Europa los gobiernos son de otra pasta.

La cobardía del gobierno de la nación y de los partidos catalanes

Ya que estamos, repartamos también hacia La Moncloa, que lo suyo tiene delito. Con tanto paso de minué, tanto circunloquio, tanta duda, tanta indecisión y tanto complejo, el gobierno llega tarde y mal al problema de Cataluña. Si se hubiese hecho cumplir la ley desde el primer intento de hacer algo tendiente hacia la desobediencia a la Constitución, ahora no estaríamos así, con las bragas bajadas y el culo al aire. Rajoy también ha pecado de cobardía, dejando pasar los meses a ver si escampaba. Todo eso lo estamos pagado los catalanes, que no nos creemos que no estamos solos, porque solos nos ha dejado el gobierno y solos vamos a quedarnos mucho tiempo. Porque no se trata de hacer discursitos en las Cortes – desde allí yo también digo misas en latín, don Mariano – sino de venir aquí, bajar a la arena y lidiar con esta jauría de enloquecidos que han trasladado su bilis y su odio a escuelas, lugares de trabajo, asociaciones culturales e incluso hasta los bares.

Fue cobarde el gobierno y cobardes son, sí, los partidos de la oposición en Cataluña. ¿Qué hacen, que no están encadenados a las puertas del Parlament, exigiendo su apertura para poder debatir la locura secesionista? ¿Cuándo piensan sentarse delante del Palau de la Generalitat y decir que de allí no se mueven hasta que Puigdemont dimita? ¿Pretenden quedarse en sus sedes, esperando que vengan las CUP a hacerles escraches o Dios sabe qué? ¿Han asumido el papel de los judíos del gueto de Varsovia, que afirmaban ser libres porque tenían su propio órgano de gobierno, es un decir, y su policía? ¿Acaso no ven la extrema monstruosidad que anida detrás de todos los movimientos secesionistas que hay en Europa ahora? Es el pensamiento filo nazi, señorías, es la consagración del diabólico principio que consagra que, por haber nacido aquí o allí, se es diferente y mejor, es el darwinismo fecal que consagra a los ricos como ricos y desprecia a los pobres, es la máxima del egoísmo que pretende que, si yo gano mucho porque tengo que dar nada al pobre, que espabile. Es. En suma, el no queremos judíos e nuestro Reich.

Ustedes también tienen mucha culpa en lo que está pasando. Los socialistas en especial. Tanta ambivalencia, tanto arrugar la nariz en un mohín similar al de María Antonieta, tanto odio visceral hacia el PP, nos ha llevado a lo que vemos ahora. Ustedes ya no pintan nada, pero siguen envenenando la situación. Y gracias a que Pedro Sánchez ha decidido jugar la carta del estado que, si de ustedes dependiese, estarían aún con camisetitas blancas y hablando de diálogo.

Miquel Iceta pasará a la historia con el título que el mismo Pujol hubiese querido para sí mismo: el hombre que enterró al PSC. Me decía el otro día un buen amigo socialista que Iceta había salvado al partido. Discrepo. Un partido que tiene a cargos electos de peso como la alcaldesa de Santa Coloma, Nuria Parlón, que está en contra del 155 no es un partido, es un bazar, un zoco, un puerto de arrebatacapas sin el menor sentido ni propósito. Ahora, todo y que no creo que el partido esté salvado, lo que ha perdido para siempre es a su electorado, gente trabajadora y humilde de los barrios populares de Barcelona, gente de las ciudades que conforman el área metropolitana, los votantes que se partían la camisa para ver a Felipe o a Alfonso Guerra – el PSC siempre intentaba ocultarlos en las campañas electorales, ya ven -, en suma, los socialistas nacidos en Andalucía, Extremadura, Aragón, Galicia o la misma Cataluña que consideraban prioritario lo social antes que lo identitario y a los que Serra y Moret o Rafael de Campalans les sonaban a chino y malditas las ganas que tenían en conocer a esos señores apolillados, tristes, adalides de un socialismo de los años treinta, burgués, elitista y alejado de cualquier realidad social que no fuese su ombligo.

Desde luego, los independentistas de Puigdemont han sido y son unos cobardes ventajistas que pueden proclamar lo que quieran desde su cloaca, los socialistas pueden hacer lo que mejor les parezca y el resto de políticos, igual. Pero yo soy de la opinión que si les quitaran a todos sus sueldazos y prebendas y tuviesen que ingresar solamente el salario mínimo interprofesional hasta que no entrasen en razón y cumpliesen las leyes igual que tenemos que hacer todos los demás, espabilarían rápidamente.

Excuso decirles si los metemos en la cárcel a pico y pala. Claro que eso no es moderno ni políticamente correcto. Qué cosas.

Fuente: Vozpopuli, Crónica Global, El Confidencial