Jorge Zuloaga
Jorge Zuloaga
Lo que está pasando en Cataluña no va a salir gratis. Cada día hay más informes anticipando una desaceleración e incluso un estancamiento de la economía catalana e, indirectamente, la española. Uno de los efectos secundarios puede tener lugar en el mercado crediticio, según banqueros consultados por este medio.
De momento, esta amenaza está lejos de convertirse en realidad, aunque comienzan a verse algunos efectos indeseados. Tras un mes de tensiones en Cataluña, el frenazo crediticio de momento es selectivo. Pero la amenaza es que la situación actual se prolongue, lo que, según banqueros catalanes, cerraría el grifo del crédito: tanto a nivel de oferta como de demanda.
El consejero delegado de Banco Sabadell, Jaime Guardiola, reconoció el pasado viernesque hubo "un parón de actividad durante las dos primeras semanas de octubre, y a partir de la tercera semana la situación ya se ha normalizado".
Aun así, este banquero avisó de que "tenemos que esperar a ver las consecuencias para la economía catalana después de un octubre movido". "En función de ello haremos ajustes en la gestión comercial y de riesgos", añadió. Es decir, si la situación empeora se endurecerá el acceso al crédito y se aplicarán criterios más prudentes. Lo que, extrapolado a todo el sector, se traduciría en menos crédito y más caro.
Fuentes financieras explican que por el momento están formándose dos tendencias. La primera, una menor demanda entre clientes catalanes por miedo a endeudarse en un momento de inestabilidad. Aunque es una posibilidad remota, la idea de tener una hipoteca a largo plazo y que Cataluña salga del euro inquieta a los usuario. La segunda tendencia es una mayor precaución de los bancos a la hora de prestar a sectores afectados por la tensión, como las empresas hoteleras, inmobiliarias y las ligadas al consumo golpeado por el boicot. "Si nos pide un crédito un grupo hotelero tendremos que valorar que se han cancelado muchas reservas", explican desde una entidad.
"A juzgar por choques de incertidumbre comparables previos, como en la crisis griega, esperaríamos que la economía catalana creciera solo modestamente, y posiblemente incluso se estancara los dos próximos trimestres debido a una suspensión/posposición de planes de inversión (ambos de entidades nacionales y extranjeras), flujos turísticos más débiles y, posiblemente, un consumo más débil al menos por parte de la población catalana no favorable a la independencia", exponen desde JPMorgan.
Cifras
Este frenazo crediticio podría llegar en un momento clave para Cataluña. Esta comunidad fue una de las que más se desapalancó en los años de la crisis. Desde finales de 2011, el crédito en Cataluña se ha desplomado un 31,6%, con datos de junio del Banco de España. El volumen crediticio de todo el país se redujo en un 29,3% en el mismo periodo.
Este mayor desapalancamiento se debió en gran parte a los préstamos dudosos concedidos por entidades como Catalunya Caixa, Unnim y Caixa Penedès, rescatadas con dinero público. Pero desde hace un año las cifras apuntaban a un crecimiento del crédito que no se da en el resto de España. Una tendencia que puede revertir el independentismo.
Con o sin artículo 155, el desafío independentista impactará a la economía de Cataluña y España
Todavía es pronto para cuantificar el efecto que tendrá el desafío en Cataluña sobre la economía española. Lo ha dicho el Gobierno español, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y diferentes entidades nacionales e internacionales. Aún no se sabe por cuánto tiempo se extenderá el conflicto ni qué consecuencias políticas tendrá, pero las previsiones económicas ya se han hecho. Se habla de un "daño enorme", de reducción de las estimaciones del PIB, de una influencia en la inversión extranjera, de "efectos en los ciudadanos", y de "consecuencias notables sobre los mercados y la actividad económica".
La primera señal la dio, a principios de mes, la banca. CaixaBank y Sabadell fueron las primeras entidades -pero no las únicas- en anunciar el cambio de su sede social ante la incertidumbre en Cataluña. Una semana después, comunicaban la decisión de desplazar sus centros de decisión a Valencia, Madrid y Alicante. Y la lista de empresas que salían de la comunidad autónoma empezaba a crecer.
El incremento de la incertidumbre "ha hecho que numerosas corporaciones ubicadas en Cataluña hayan decidido cambiar su domicilio social a otros lugares del territorio español", destacaba este lunes la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en su Nota de Estabilidad Financiera. Alertaba, además, que -a medio plazo- la prolongación de esta crisis puede tener "consecuencias notablessobre los mercados y la actividad económica".
Ciertamente, la banca no ha sido la única en migrar. Desde la celebración del referéndum del 1 de octubre -y hasta este viernes-, unas 1.681 empresashabían trasladado su sede social desde Cataluña a otras regiones del país, según datos del Colegio de Registradores Mercantiles de España.
La patronal de Fomento del Trabajo ha asegurado esta semana en un informe que si la situación de incertidumbre se prolonga, incluso "puede producirse un traslado gradual de bienes y servicios producidos en Cataluña hacia las nuevas sedes en las que se han relocalizado". Asimismo, detalla el documento, la actividad empresarial se podría verse afectada con efectos negativos sobre la inversión y el empleo.
En el caso particular de la banca, la agencia de calificación de riesgo canadiense DBRS no ha tomado ninguna acción de calificación en las entidades desde referéndum, lo que -según un informe difundido este miércoles- refleja que los bancos "han tomado las medidas adecuadas para defender sus franquicias y aliviar las preocupaciones de los inversores y los clientes".
Caída del PIB
La inestabilidad que ha dejado el 'procés' catalán también ha menguado las estimaciones del Producto Interior Bruto (PIB) español. La CEOE ha rebajado en dos décimas la previsión de crecimiento de la economía española en 2017. La patronal insiste, en su publicación Panorama Económico difundida esta semana, que el PIB nacional de este año aumentará al 3% y no al 3,2% que estimaba el pasado julio.
Para el banco de inversión Alantra, el impacto económico de la crisis catalana "parece ser mayor" de lo que inicialmente esperaban. Por ello, sostienen en un informe difundido esta semana, han intentado reflejar en sus estimaciones del PIB "el importante shock económico" que ha tenido la crisis en Cataluña: la entidad ha reducido del 3,1% al 3,0% el PIB de 2017; y del 2,5% al 2,0%, el de 2018.
Desde el BBVA empeoran en tres décimas su previsión de crecimiento del PIB para 2018, lo que supone algo más de 3.000 millones. Tres meses atrás, el banco pronosticaba un crecimiento del 2,8%; ahora apunta un avance del 2,5% para 2018.
Si la situación actual se prolonga en el tiempo, la AIReF es menos optimista. La entidad estima un impacto de hasta 1,2 puntos en el PIBnacional del próximo año. Según el Proyecto del Plan de Presupuestos que presentó la semana pasada, el crecimiento previsto para el PIB de 2018 podría quedarse en el 1,5% y no alcanzar el 2,7% previsto en sus estimaciones anteriores.
Oficialmente, el panorama no mejora. Aunque desde el Gobierno las estimaciones son más optimistas, las perspectivas son peores de lo previsto. El desafío soberanista "no sale gratis desde el punto de vista de la evolución económica. Este tipo de cuestiones tienen siempre impacto", aseguraba hace dos semanas el ministro de Economía, Luis de Guindos. Dos días después, el 16 de octubre, el Gobierno enviaba a Bruselas el Plan Presupuestario 2018; un informe que refleja una caída de tres décimas del PIB previsto para el próximo año. Así, pasaría del 2,6% estimado al 2,3%. Y en cuanto al PIB de 2017, la previsión es del 3,1%, lo que representa una mejora de una décima.
Esta semana, el titular de Economía ha asegurado en declaraciones a la Cadena SER que la situación en Cataluña ya está generando una caída del consumo y un frenazo en el turismo. Asimismo, ha dicho que hay evidencia de una paralización de la inversión en la comunidad, lo que -ha señalado- va a tener un impacto "muy evidente" sobre el PIB regional en el cuarto trimestre y, en consecuencia, en la economía española.
La previsión internacional
Los que están fueran ven con mejores ojos la situación española. El Fondo Monetario Internacional (FMI) es menos severo en su previsión y en su informe de perspectivas -presentado el pasado 10 de octubre- mantiene intacto el crecimiento previsto del 3,5% para España en 2017 y eleva en una décima (hasta el 2,5%) el PIB de 2018.
En este sentido, la agencia de calificación de riesgo canadiense DBRSinsiste: "España continúa creciendo fuertemente y supera al promedio de la zona del euro". Por ello, subraya en su informe, considera que el impacto de la crisis secesionista es "manejable" y que "no es probable" que se "descarrile el proceso de consolidación fiscal del gobierno central".
El impacto en Cataluña
Desde Cataluña, las previsiones regionales para este año se mantienen en un 3,1%, mientras que para el 2018 van a la baja. La Cámara de Barcelonaha revisado este martes el crecimiento del PIB de la comunidad autónoma para 2018 y ha determinado una caída de dos décimas, del 2,7% previsto a un 2,5%. La revisión, ha dicho el presidente de la cámara en rueda de prensa, es "prudente" y recoge un efecto limitado de la situación actual.
Pero no todos están tan tranquilos. Para la CEOE, que las empresas hayan salido de Cataluña "huyendo de la inseguridad jurídica generada" es una situación que "ya está teniendo efectos en los ciudadanos", porque, al afectar "muchos sectores", también traerá consecuencias "en términos de empleo".
El número de empresas que salieron de Cataluña entre el 1 al 19 de octubre ya representa una cifra superior a la suma de los cuatro años anteriores, según el presidente de la Cámara de Barcelona, Miquel Valls, lo que refleja la "aversión al riesgo ante la incertidumbre política". Dicha aversión, ha explicado, provoca que la inversión extranjera esté reconsiderando su posición inversora en Cataluña "en términos muy importantes".
¿Qué pasará?
Los informes y comunicados publicados por las distintas entidades en las últimas semanas destacan lo complicado que es realizar estimaciones económicas en este escenario. Desde Alantra, sin embargo, sostienen que "mientras más dure el período de incertidumbre, mayor será el daño a la economía catalana (que representa el 19% del PIB español) y, en consecuencia, a la española". Para el banco de inversión, la celebración de las elecciones regionales en Cataluña "sería un primer paso hacia un retorno gradual a la 'normalidad' en algún momento de los próximos meses".
En este sentido, la agencia de calificación de riesgo canadiense DBRSespera que "la tensión y la incertidumbre se mantengan elevadas" hasta que tengan lugar las elecciones regionales. Una vez que se convoquen las urnas, la agencia maneja dos posibles escenarios: 1) si los partidos pro-independentistas pierden la mayoría en el parlamento regional, "se podrían aliviar las tensiones entre el gobierno regional y el central"; y 2) si mantienen la mayoría, se mantendría "la crisis de institucionalidad" y la incertidumbre aún después de las elecciones, lo que tendría consecuencias en la economía.
Desde la Cámara de Barcelona esperan que la incertidumbre empiece a bajar en el primer trimestre de 2018, aunque no descartan la posibilidad de que la crisis se agrave y, por ende, que se deteriore aún más la confianza, lo que los llevaría a revisar "significativamente a la baja" las previsiones para el próximo año.
Lo único cierto es que el escenario es inédito. Este viernes, el Senado ha aprobado -con el apoyo del Partido Popular (PP), el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Ciudadanos- la aplicación del artículo 155; un procedimiento que el Gobierno español inició el pasado 21 de octubre en un Consejo de Ministros Extraordinario. Ahora, queda esperar por las elecciones catalanas convocadas para el 21 de diciembre.
Las 24 horas que tumbaron económicamente el 'procés'
Miguel Alba
Siempre hay un día ‘D’. Aparece como punto de inflexión en toda historia que merezca tener su hueco en un libro de historia. El procés se ha salpicado de varios días ‘D’. Pero sólo ha habido uno en lo económico: aquel miércoles 4 de octubre. El día en que Caixabank y Sabadelldecidieron poner un cortafuegos al barco económico a la deriva y contra las rocas que dibujaban los líderes del destituido Govern. Una hoja de navegación argumentada entre mentiras, promesas falsas y un total desconocimiento de cómo funcionan las tripas del mundo económico y financiero, por parte de Carles Puigdemont. “Si mantenéis la sede, tras proclamarse la república catalana, vuestros clientes seguirán protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos español. ¡Qué no os cuenten mentiras desde Madrid!”, le espetó el frustrado ‘Mesías’ a un banquero en la reunión que mantuvo ese 4 de octubre de marras. “Pero, president”, le contestó el banquero, “tras la independencia, Cataluña sería otro Estado y quedaríamos fuera del paraguas del Fondo de Garantías español que se nutre de la aportación de la banca española”. “Pues entonces”, respuesta de traca de Puigdemont, “ya os salvará Europa como salvó a los bancos españoles en 2012”.
El encuentro de este banquero con Puigdemont se celebró después de una charla previa con Oriol Junqueras. El tono y los argumentos fueron radicalmente opuestos con el hombre que llevaba las finanzas en el destituido Govern. “Entiendo que os llevéis la sede fuera de Cataluña, porque no os podéis quedar fuera del paraguas del Banco Central Europeo”, llegó a decir Junqueras en ese encuentro. Su visión independentista nunca le llegó a nublar, como a Puigdemont, el sentido común. Junqueras siempre supo que la independencia era inviable desde el punto de vista económico. Lo demuestra ese pinchazo telefónico, recogido en un informe de la Guardia Civil, en el que Josep Lluís Salvadó, su número dos, reconoce a uno de sus colaboradores –la conversación se celebró el pasado 30 de agosto- que la independencia de Cataluña era “del todo inviable ya que aún carecía de muchas cosas necesarias, como control de aduana o banca propia”.
Aquel 4 de octubre, y sus circunstancias, los dos bancos catalanesacordaron el cambio de sede. La sangría en depósitos, mucho más que los 4.000 pírricos millones que anunció la ministra de Sanidad, prendió la mecha. Inició la primera de las varias conversaciones que mantuvieron Josep Oliu e Isidro Fainé, presidentes de Sabadell y el mandamás del universo La Caixa, ese día. “Nosotros nos vamos”, le dijo Oliu a Fainé, por la mañana. “Nosotros también queremos pero no podemos”, le respondió Fainé, en la primera conversación del día. Fue un día de muchas llamadas y contrallamadas entre Barcelona y Madrid. Pero también entre Barcelona y Barcelona. Y de Madrid a Madrid. Fainé comenzó entonces una negociación exprés con el Gobierno para conseguir esa puerta de escape con la que poder trasladar la sede de Caixabank, el banco cotizado, sin necesidad de tener que esperar a aprobarlo vía Junta de accionistas. Su negativa, hace dos años, a cambiar los estatutos para que el asunto fuese una mera decisión del Consejo de administración le situó entonces en ese brete.
El asunto entre los mundos de la Moncloa y La Caixa se desatascó por la tarde mediante un real decreto ad hoc para La Caixa. De nuevo, funcionó el ‘toobig to fail’. El Gobierno no podía permitirse ningún tipo de tormenta alrededor de Caixabank, una de las entidades sistémicas del sistema financiero, después de la liquidación exprés de Popular. Y Fainé no podía permitirse mantener la sede de Caixabank en ese entorno lleno de incertidumbres que es ahora Cataluña. El Gobierno sólo puso una condición para la redacción del RD: el traslado fuera de Cataluña de todo el universo empresarial de La Caixa. Ergo la salida de las empresas que soportan el pedigrí del PIB catalán: la Fundación La Caixa, Caixabank, Gas Natural y Abertis. Pero también de otras empresas con las que La Caixa mantiene otro tipo de vinculación menor como es el caso de Suez, propietaria de Aguas de Barcelona. Fainé trasladó a Oliu el contenido del acuerdo durante la tarde de ese miércoles 4 de octubre. “¿Y qué vas a hacer?”, le preguntó Oliu. “He dicho que sí”, respondió Fainé.
Despejado el marrón que tenía La Caixa, las salas de máquinas de ambas entidades se pusieron a trabajar en el anuncio del cambio de sede. Ya no era sólo la importante salida de depósitos, sino el enorme volumen de órdenes de venta de acciones de sabadeles y caixas amontonado tras el cierre del mercado y que ejercerían de guillotina en los primeros instantes de cotización al día siguiente. La preocupación era máxima. Todas las alarmas encendidas. Había llegado el momento de pulsar el botón rojo. Y ambas entidades iban a hacerlo de forma conjunta. Así se viene pactando entre ambas cúpulas desde hace un par de años, cuando la escala secesionista ha ido tomando más peso. “No se podía aguantar más. El miércoles todos nos fuimos a casa con la sensación de que el enorme esfuerzo realizado para sacar adelante la entidad desde 2012 se vendría abajo si no tomábamos rápido la decisión del cambio de sede”, explica otro directivo bancario del mundo financiero catalán.
El anuncio del jueves 5 de octubre calmó el ataque en Bolsa y revertió la tendencia de la millonaria fuga de depósitos a los pocos días. Nunca conoceremos la cifra exacta de los miles de millones que se les escaparon a Sabadell y Caixabank en los cinco días siguientes al 1-O. Fugas de dinero por despecho, por castigo o, simplemente, por miedo. Será difícil encontrar la concreción exacta hasta en las estadísticas que aportan periódicamente las patronales bancarias o el propio Banco de España. El pacto silencioso del sector financiero es claro para no deslizar ningún tipo de cifra. Todos los consejeros delegados que presentaron resultados, la pasada semana, se apostillaron en la dificultad para conocer el movimiento de saldos para responder a la pregunta de cuántos depósitos captaron (Santander, Bankinter y BBVA) o cedieron (Sabadell y Caixabank) durante esos días. Una pirueta dialéctica –y nada creíble- que contrasta con la intensa monitorización que efectuaron todas ellas (perjudicadas y beneficiadas), oficina a oficina, durante esos días.
Aquel día ‘D’, cualquier mínima posibilidad de que el procés saliera adelante quedó totalmente enterrada. ¿Por qué Sabadell y Caixabank no tomaron antes la decisión del cambio de sede? “Hacerlo significaba que los inversores de todo el mundo daban por bueno el escenario de una posible independencia. Hace un año la situación no era, ni por asomo, la que se ha vivido en las últimas semanas”, asegura la fuente. No le falta razón. Desde entonces, comenzaron a rubricarse múltiples informes de bancos de inversión sobre los impactos en la economía catalana y española de la posible independencia de Cataluña. Un castigo que quedará en parte suavizado tras la aplicación del artículo 155 por parte del Gobierno.
Análisis: Pacto electoral suicida para la economía
Roberto Centeno
La irresponsabilidad de Rajoy convocando elecciones exprés en pacto con PSOE/Cs y la burguesía catalana —a quien se ha ofrecido un cambio constitucional que le favorece enormemente— en lugar de eliminar la autonomía hasta conseguir la normalización y la desnazificación de las estructuras de propaganda, adoctrinamiento, y persecución y acoso de los no nacionalistas, es un error histórico que mantendrá la intensa dinámica de falta de control, de inseguridad jurídica y desasosiego social, que ahondará la fractura social y hará irreversible el hundimiento económico, que de una región tradicional de comerciantes y emprendedores pasará a otra tercermundista de enchufados públicos, especuladores y camareros.
En una cena privada en Valencia, el viernes anterior al anuncio de Rajoy de la aplicación con años de retraso de un art. 155 irrisorio, Aznar hizo un análisis especialmente certero de la situación. Para el expresidente, la pasividad y la falta de coraje de Rajoy había sido una sorpresa para todos, y auguró que no solo sería incapaz de restaurar la Constitución y la ley en Cataluña: es que lo empeoraría, prolongando indefinidamente la incertidumbre y el caos. No se atrevería a aplicar un 155 completo y restablecer lo que se ha perdido en 40 años, y así ha sido.
La burguesía se enriquecerá y los trabajadores, al paro
Según el expresidente, nadie podía imaginar que teniendo todo el poder político con una mayoría aplastante, teniendo la fuerza, teniendo la ley y la historia de su parte, Rajoy mirara para otro lado cuando desde 2012 los sediciosos han vulnerado sistemáticamente y abiertamente la Constitución y la ley, así como los derechos humanos mas elementales de los no separatistas, a los que ha dejado abandonados a su suerte. Pero, además, les ha financiado sin control alguno con 74.000 millones de euros —casi el doble de lo que les hubiera correspondido por su PIB—. Esto no lo dijo Aznar, pero 'va de soi', nunca en la historia de Occidente se ha producido un caso de dejación de funciones tan inaudito por un presidente de Gobierno ante la conspiración abierta para la destrucción de su nación.
En el momento actual, y esto sí lo dijo, el primer error de bulto ha sido buscar la colaboración de Sánchez, cuyas ideas sobre España resultan contrarias a nuestra historia y a nuestra cultura, en lugar de buscar el apoyo en la movilización de 45 millones de españoles frente a, como máximo, 1,5 millones de independentistas —la cifra de dos millones dada por el sóviet de la Generalitat nadie la ha comprobado y cientos de miles votaron varias veces—, su política es neutralizar la movilización de millones de personas en todas las ciudades de España en defensa de la unidad de la patria. Aznar puso como ejemplo de actuación su ilegalización de Batasuna, para lo cual no pidió aunque contó con la ayuda del PSOE.
Aznar expresó también en privado y en público su enorme preocupación por las inauditas cesiones que PP/ PSOE/ Cs están dispuestos a realizar con el cambio en la Constitución, que además no someterían a referéndum, sino que impondrían en el Parlamento. Desde el punto de vista político, y esto no lo dijo Aznar pero lo ha dicho Sánchez, se daría a Cataluña la consideración de nación —algo que no ha sido jamás en toda su historia—, lo que podría tener consecuencias prácticas muy graves: representación exterior propia como nación independiente en la UE, eurozona, ONU, Organización Mundial de Comercio, etc., aunque Merkel y Macron han dejado muy claro a Rajoy que bajo ningún concepto aceptarían una Cataluña ni independiente ni asociada, ni en la UE ni en la eurozona.
Respecto al tema económico, De Guindos ha ofrecido públicamente un “nuevo modelo de financiación para Cataluña” y en TV3 lo ha concretado: cupo vasco en la fiscalidad y Agencia Tributaria propia que les permita apropiarse del IVA de las ventas de las empresas catalanas medianas y pequeñas fuera de la región y del impuesto de sociedades, como ocurre en el País Vasco, donde supone un robo entre 12 y 13.000 millones al año. Pero como la economía catalana es 3,2 veces la vasca, su aplicación supondría entre 38 y 41.000 millones de euros, equivalente al doble del déficit de las pensiones. Adicionalmente, el PSOE/PSC quiere que se condone la deuda de 74.000 millones y se blinden las pensiones en Cataluña.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta. (EFE)
Todo esto es la oferta del trío Rajoy/ Sánchez/ Rivera a la burguesía catalana, que se ha enriquecido lo indecible con una independencia que ha fomentado y financiado, pero que ahora está espantada por la deriva que han tomado los acontecimientos, y que se enriquecería aún más, mientras cientos de miles de trabajadores perderán sus empleos por el hundimiento económico que han provocado. Este plan prevé convocar elecciones lo antes posible —55 días a partir de la disolución del Parlamento, lo que ya se ha hecho—. Puigdemont y el sóviet de la Generalitat pretenden seguir adelante con su golpe de Estado, pero, una vez que los Mossos ya no les obedecen y les han ha retirado la protección, estos payasos que han avergonzado a Cataluña ante el mundo están acabados.
La burguesía nacionalista multimillonaria se hará con el control del PDeCAT, donde harán una purga total, Rajoy renunciará a que el Estado tenga presencia en Cataluña y todo seguiría igual que antes de la DUI, el PP se bajará y ganarán espacio el PSC y Cs. Esta es la teoría, la realidad solo Dios lo sabe, porque casi con seguridad ERC, CUP y la izquierda radical, si no se lanzan a una violencia callejera que permita ilegitimarlos, conseguirán la mayoría y exigirán un referéndum de verdad. Eso significa que la incertidumbre está garantizada, el hundimiento económico se hará irreversible y cientos de miles de trabajadores catalanes serán despedidos, pero como la burguesía nacionalista se va a forrar con las cesiones económicas de Rajoy a costa del expolio a millones de españoles, ¿a quién puede importarle eso?
Un hundimiento económico irreversible
A día de hoy, y en contra de las patéticas predicciones de personas que se autodenominan expertas —y que dominan ampliamente los medios— de que una Cataluña independiente sería no solo económicamente viable sino mas rica y próspera que hoy, 1.700 empresas, que representan el 35 % del PIB de Cataluña, han abandonado la región, y como ocurrió en el caso de las que abandonaron Quebec por el referéndum de independencia, jamás volverán. Es cierto que de momento la mayor parte de la actividad y del empleo de estas empresas se mantiene, pero se ha producido ya un daño irreparable a la reputación, Cataluña ha pasado de ser considerada como un buen sitio para invertir y hacer negocios a otro donde no existe garantía jurídica alguna, donde sus grandes bancos y empresas huyen espantados, que será expulsada de la UE y la eurozona, y donde la fuga de capitales es masiva y de donde, en consecuencia, hay que salir huyendo.
Adicionalmente, muchas empresas están trasladando directivos y personal de alto rango a sus nuevas sedes sociales, p.e., Catalana Occidente va a trasladar 700 personas a Madrid, y no es más que el principio. Miles de personas de altos sueldos dejarán de pagar sus cuotas de la Seguridad Social en Cataluña, con lo que teniendo ya el mayor déficit de pensiones de España —6.700 millones de euros en 2016 o el 37%—, el sistema se hará insostenible. También, y como me comenta un alto cargo de JP Morgan, todas las grandes multinacionales de alimentación, farmacia y automoción están elaborando planes para abandonar Cataluña, y la prolongación de la incertidumbre les llevará a abandonar la región en los próximos meses. En octubre ,las ventas de El Corte Inglés han caído un 30%, y un 25% las grandes superficie, y han salido de Cataluña entre 15.000 y 40.000 millones de euros, fundamentalmente de los millonarios nacionalistas y separatistas. Un hundimiento económico en toda regla.
JP Morgan recortó el sábado la estimación de crecimiento de Cataluña y España. “La economía catalana crecerá solo modestamente o incluso se estancará en el 4T y 1T 2018”. En cuanto a España: “Reducimos nuestra estimación de crecimiento al 2,4% [desde el 3%] en el 4T y al 2% en el 1T 2018 [medio punto menos]”. Y concluye: “Una conmoción mas persistente [que es lo que va a ocurrir con Podemos y los 'comuns',partidarios de un referéndum, teniendo la llave de la gobernabilidad] tendría consecuencias más graves”.