El sitio web de la empresa matriz de Cambridge Analytica, The SCL Group, se jacta de cómo la corporación trabajó para socavar la autodeterminación de la República Popular de Donetsk después de 2014 trabajando con el régimen fascista de Kiev. Esto equivale a una compañía privada que trabaja con un régimen ilegal para promover el genocidio de un pueblo. Estas revelaciones representan un paso más allá de la intromisión electoral de Cambridge Analytica y su empresa matriz, ya que ahora está claro que la empresa matriz de Cambridge Analaytica ha participado en un intento de interferir en un conflicto militar para diseminar el fascismo y promover el aplastamiento violento de la gente de Donbass.
Redacción
El sitio web de la empresa matriz de Cambridge Analytica, The SCL Group, se jacta de cómo la corporación trabajó para socavar la autodeterminación de la República Popular de Donetsk después de 2014 trabajando con el régimen fascista de Kiev. Esto equivale a una compañía privada que trabaja con un régimen ilegal para promover el genocidio de un pueblo. Estas revelaciones representan un paso más allá de la intromisión electoral de Cambridge Analytica y su empresa matriz, ya que ahora está claro que la empresa matriz de Cambridge Analaytica ha participado en un intento de interferir en un conflicto militar para diseminar el fascismo y promover el aplastamiento violento de la gente de Donbass.
De acuerdo con el sitio web de SCL:
"SCL fue contratada para recopilar datos de población, realizar análisis y entregar una estrategia basada en datos para el gobierno ucraniano en pos de su objetivo de recuperar el control de Donetsk. Los datos y análisis de SCL revelaron que la credibilidad del gobierno ucraniano era extremadamente baja con el público objetivo. La voluntad de considerar el caso de una Ucrania unida no se tradujo en apoyo para Kiev. Además, la disputa estaba muy localizada en su naturaleza, por lo que cualquier campaña de comunicación centrada en Kiev podría fallar. Estos hallazgos se aplicaron para diseñar campañas de comunicación localizadas para erosionar y debilitar a la República Popular de Donetsk (DPR). El informe final del proyecto se entregó al Presidente de Ucrania para su evaluación del Gabinete y se compartió con el MOD del Reino Unido. Este informe fue fundamental en posteriores decisiones nacionales,
SCL admite haber conspirado con el régimen golpista de Kiev y el Ministerio de Defensa británico como parte de una campaña de guerra de información que fue diseñada para debilitar la sedición en la República Popular de Donetsk y preparar una violenta invasión de Donetsk. De la declaración de la compañía se desprende que el régimen de Poroshenko implementó algunas de las tácticas diseñadas por SCL como parte de una guerra de agresión más amplia contra las repúblicas de Donbass. Esta guerra de agresión ha visto como Kiev usaba armas químicas contra objetivos civiles, cortar el transporte a la región y participar en una guerra total que ha matado a miles de civiles de Donbass.
Como la Federación de Rusia sigue comprometida con los acuerdos de Minsk II que requieren una desescalada del conflicto y una solución política a la guerra que continúa después de cuatro años, es imperativo que la Federación de Rusia sancione inmediatamente a SCL y Cambridge Analytica así como pasar a sanciones individuales de todos los directores, empleados y contratistas de las empresas. Además, Moscú debe prohibir que cualquier persona asociada con SCL o Cambridge Analytica realice negocios en la Federación Rusa. Si alguna de esas personas intenta viajar a la Federación de Rusia, deben ser arrestados de inmediato por su participación en la promoción de crímenes de lesa humanidad en Donbass. Todas las demás naciones responsables deben unirse a Rusia en estos esfuerzos.
La historia de SCL con la promoción del fascismo en Ucrania parece remontarse a la llamada "Revolución naranja" de 2004. Sin embargo, la conspiración actual trabajando para el régimen de Poroshenko en el intento de promover la agresión contra Donbass es una ofensa aún más grave. A las corporaciones de bandidos mercenarios como SCL y Cambridge Analytica no se les debe permitir promover los objetivos de un régimen genocida sin enfrentar las consecuencias legales apropiadas.
Extraño incidente: Oficinas de Cambridge Analytica selladas por la policía por un "paquete sospechoso", posible bandera falsa
La policía en la capital británica cerró las calles alrededor de las oficinas de Cambridge Analytica por los informes de un "paquete sospechoso" encontrado cerca del edificio en New Oxford Street.
Con la policía presuntamente preparándose para asaltar las oficinas para investigar la actividad criminal de la compañía, existe una fuerte sospecha de que tal "paquete sospechoso" podría haber sido plantado por los socios de la empresa como una falsa bandera para distraer a las autoridades y periodistas, mientras que datos valiosos eran destruidos.
Esta teoría es más probable debido al hecho de que un juez ha aplazado una audiencia en la corte con respecto a la emisión de una orden para que la policía ingrese y busque en las oficinas de Cambridge Analytica. La audiencia del Tribunal Superior continuará el viernes, dando así tiempo a la empresa para eliminar datos importantes de las instalaciones antes de la búsqueda policial.
¿Utilizó Obama la estrategia digital de influir en votantes?
Un experto estadounidense consideró que, pese a que el escándalo acerca de Cambridge Analytica y Facebook se centra en la candidatura presidencial de Donald Trump, la estrategia fue realmente estrenada durante la campaña electoral de Barack Obama, en 2012.
Según Robert Epstein, psicólogo e investigador del Instituto Estadounidense de Investigación y Tecnología Conductual, los demócratas utilizaron tácticas superiores, con muchos más datos individuales que los que Cambridge Analytica alguna vez afirmó tener acerca de los votantes estadounidenses.
El experto consideró que el uso de datos de Facebook no es una estrategia exclusiva de un partido o candidato. Es un procedimiento operativo estándar en campañas políticas digitales en Estados Unidos.
En resumen, la polémica que ha surgido los últimos días acerca de la campaña electoral de Trump se debe a que, en 2014, un investigador de la Universidad de Cambridge pagó a cientos de miles de usuarios de Facebook para participar en una encuesta. Los términos de la encuesta permitían que el académico acumulara datos de los perfiles de esas personas en Facebook, incluidas sus listas de amigos. Cambridge Analytica, la compañía donde Stephen Bannon, exestratega de Trump, se desempeñó como vicepresidente de junio de 2014 a mediados de 2016, compró ese conjunto de datos de 50 millones de usuarios de Facebook ese mismo año. La compañía, sin embargo, ha negado el uso de los datos de Facebook para ayudar a Trump a convertirse en Presidente de EEUU.
Sin embargo, ya en el año de 2012, un informe publicado en el portal MIT Technology Review detalló cómo la exitosa reelección de Obama se basó en el uso de "inteligencia de datos para reunir votantes".
De acuerdo con Sasha Issenberg, autor de informe, el equipo de campaña de Obama contaba con tecnología capaz de "minar la red de Facebook de un apoyador de Obama en busca de amigos que la campaña quería registrar, movilizar o persuadir".
Según Robert Epstein, psicólogo e investigador del Instituto Estadounidense de Investigación y Tecnología Conductual, el equipo de Clinton era capaz de hacer lo mismo, o incluso más, con las técnicas de 'análisis web' de lo que supuestamente hizo Cambridge Analytica.
"[Cambridge Analytica] probablemente, en general, no tuvo ningún impacto en las elecciones de 2016 en EEUU, ni en la votación del Brexit", subrayó el experto en entrevista con Sputnik.
El especialista, que se dedica a investigar cómo las plataformas de internet influyen en el comportamiento electoral, consideró que es extremadamente improbable que las actividades de Cambridge Analytica en Facebook hayan tenido un mayor impacto en las elecciones estadounidenses la plataforma de Google, que se usó para apoyar a la candidata demócrata, Hillary Clinton.
Epstein considera que la capacidad de Google para manipular las opiniones políticas a través de su motor de búsqueda es un "medio de control mental a escala masiva que no tiene precedente en la historia humana". Y, fue justamente Eric Schmidt, exdirector ejecutivo de Google, quien fundó la empresa de tecnología The Groundwork.
"The Groundwork fue creada por Eric Schmidt, de Google, como una empresa de alta tecnología, compuesta principalmente por personas que habían estado en los equipos de tecnología de Obama en 2008 y 2012. [The Groundwork] era una empresa (…) dedicada a poner a Hillary Clinton en el cargo [de Presidente] a través del uso de la alta tecnología", aseguró Epstein.
El experto apuntó que Groundwork no tenía restricciones: ellos "trabajaban muy estrechamente con la campaña de Clinton, haciendo todo los tipos de 'tretas' digitales que podían para conseguirle votos a ella", subrayó.
"Y no tenían acceso a solo 5.000 datos individuales de cada votante estadounidense, que es lo que Cambridge Analytica dice tener. Google y Groundwork tenían cientos de miles de datos individuales sobre todos los votantes estadounidenses, tal vez millones", concluyó Epstein.
Posteriormente, el fundador y presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, dijo en un comunicado divulgado por la red social que la empresa debe adoptar medidas para impedir la explotación por terceros de los datos personales de los usuarios, tal como hizo la consultora Cambridge Analytica.
Además, destacó que su compañía no logró establecer vínculo alguno entre Rusia y la británica Cambridge Analytica, que apoyó a Donald Trump durante las elecciones.
El Congreso de EE.UU. aprueba finalizar la investigación sobre la 'injerencia' Rusia
El borrador del informe final de la investigación, desarrollado por el Partido Republicano, sostiene que no hay evidencia de colusión entre la campaña del entonces candidato a la presidencia de EE.UU., Donald Trump, y el Kremlin.
El Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes del Congreso de EE.UU. ha votado a favor de finalizar formalmente la investigación sobre la supuesta injerencia rusa en la elecciones presidenciales de 2016 y emitir un informe final, informa Politico.
Dicho informe, desarrollado por el Partido Republicano, debe ser revisado por la comunidad de Inteligencia de EE.UU. para redactar la información clasificada antes de que pueda ser divulgado. Se espera que se haga público dentro de unas semanas. Los demócratas en el Comité se opusieron al informe y prometieron continuar investigando el caso.
"Este informe, basado en más de 70 entrevistas a testigos y más de 300.000 documentos recopilados, proporciona hallazgos específicos y recomendaciones para mejorar nuestra seguridad electoral antes de las elecciones intermedias", ha declarado el presidente del Comité, Devin Nunes.
De acuerdo con Nunes, este documento "presenta los resultados exhaustivos de lo que el Comité ha aprendido durante su investigación de catorce meses, y será útil para frustrar cualquier intento de Rusia u otras potencias extranjeras de interferir en las elecciones de Estados Unidos".
No hay evidencias
El organismo anunció que estaba dando por cerrada su polémica investigación el pasado 12 de marzo. El principal republicano del Comité, Mike Conaway, aseveró que no entrevistarán a más testigos y entregarán un borrador del informe final a los demócratas del Comité para su revisión.
El borrador del documento sostiene que no hay evidencia de colusión entre la campaña del entonces candidato a la presidencia de EE.UU., Donald Trump, y la parte rusa. "No encontramos evidencia de colusión", aseguró Conaway. "Hallamos tal vez algún mal juicio, reuniones inapropiadas, juicios inapropiados para concertar reuniones, pero solo [el escritor estadounidense] Tom Clancy podría tomar esa serie de contactos inadvertidos, reuniones o lo que fuere, y entretejer con eso una especie de 'thriller' de espías".
Análisis: Facebook, atrapado en su propia tormenta
Francisco Herranz
Facebook ha dejado su reputación y credibilidad por los suelos al servir a los intereses de una consultora que en 2014 obtuvo engañosamente los datos de 50 millones de usuarios de esta red social y los utilizó para fines políticos.
Mientras el valor de la compañía fundada en 2004 se desplomaba en el mercado de valores de Wall Street —pérdidas de miles de millones de dólares—, su fundador Mark Zuckerberg reconocía, después de varios días de silencio, que habían cometido "errores" y que iban a reforzar las medidas de control para evitar nuevos "abusos". ¿Demasiado tarde?
La admisión de esos "errores" es consecuencia directa de una denuncia periodística que ha sacado a la superficie la falta de transparencia y las miserias de la empresa, desencadenando un escándalo a escala mundial con tintes orwellianos.
El pasado sábado 17 de marzo, The New York Times y The Observer —la edición dominical del rotativo inglés, The Guardian— publicaron la impactante noticia de que una consultora llamada Cambridge Analytica, vinculada a la extrema derecha estadounidense, había utilizado los perfiles de 50 millones de usuarios, a través de la aplicación de un tercero, para influir en sus preferencias políticas y beneficiar a Donald Trump en la campaña presidencial de 2016.
La ola de descontento se ha extendido a las dos orillas del Atlántico. El Parlamento británico ha llamado a declarar a Zuckerberg para que explique en Londres cómo su negocio adquiere y retiene los datos de sus usuarios, y qué medidas preventivas adopta para evitar que esa información pueda ser utilizada por terceros, como ahora ha ocurrido. El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, también ha pedido que ofrezca explicaciones.
Facebook va a ser investigada por las fiscalías de Nueva York y Massachusetts, y por el Gobierno de EEUU, específicamente por la Comisión Federal del Comercio, por presunta violación de la intimidad de los ciudadanos. En otras palabras, el señor Zuckerberg tiene buenas razones para estar muy alarmado.
La aplicación que recopilaba los datos se llamaba "thisisyourdigitallife", obra del profesor de Psicología de la Universidad de Cambridge, Aleksandr Kogan. La empresa de Kogan, Global Science Research (GSR), y Cambridge Analytica pagaron a 270.000 usuarios de Facebook para que hicieran unas pruebas de personalidad y así obtener sus datos para uso académico. Sin embargo, también recopilaron información de los amigos de los sujetos del estudio, con lo que lograron, gratis y sin permiso, millones de datos privados.
Con la lista de los perfiles brutos, Cambridge Analytica desarrolló fichas de votantes, a quienes envió publicidad política dirigida. Estaba poniendo en marcha una especie de "alquimia electoral" basada en técnicas "psicográficas" de dudosa ética.
Cambridge Analytica, que contribuyó con sus análisis a la campaña presidencial de Trump, es una rama de SCL Group, un grupo contratista gubernamental y militar que asegura trabajar en sectores tan diversos como la investigación de seguridad alimentaria, la lucha contra los narcóticos o las campañas políticas. SCL se fundó hace más de 25 años, según reza su sitio web.
Cambridge Analytica se creó en 2013 e inicialmente se centró en los comicios estadounidenses, gracias a la inyección inversora de 15 millones de dólares del multimillonario donante republicano Robert Mercer. El nombre de la consultora fue elegido por el que sería asesor de Trump, luego defenestrado, Steve Bannon.
La compañía de marras, que posee oficinas en Nueva York, Washington, Londres, Sao Paulo y Kota Damansara (Malasia), se vende a sí misma como proveedora de análisis de consumo, publicidad dirigida y otros servicios relacionados con datos tanto para clientes políticos como corporativos. No da detalles de quiénes son esas corporaciones, pero en su página de internet incluye un "prestigioso" periódico diario que quería saber más sobre sus suscriptores, una marca de ropa de mujer que buscaba información sobre sus clientes y una aseguradora de automóviles de EEUU interesada en el marketing. Todo bastante inocuo. Aparentemente.
Después de que Trump llegara a la Casa Blanca, el presidente de Cambridge Analytica, Alexander Nix, un personaje con bastantes pocos escrúpulos, acudió a más clientes para presentar sus servicios, ante quienes se jactaba de que podía desarrollar perfiles psicológicos de consumidores y votantes, diciendo que poseía una "salsa secreta" que solía influirles más eficazmente de lo que podría hacer la publicidad tradicional. La "salsa secreta" eran, por supuesto, los datos extraídos de la red social.
Cambridge Analytica dijo que inicialmente no sabía que Kogan había violado los términos de Facebook, y que borró los datos una vez que se enteró en 2015. Sin embargo, los datos no se eliminaron, según los dos periódicos citados. Cambridge Analytica respondió que esa acusación no era cierta. Kogan, por su lado, explicó que él no pensaba que estuviera haciendo nada malo con el estudio académico y que le habían convertido en cabeza de turco. Facebook informó de que estaba presionando a Cambridge Analytica para obtener respuestas, después de haber recibido garantías de la firma en 2015 de que había borrado todos los datos.
En cualquier caso, la gente de Zuckerberg no ha protegido lo suficiente a sus usuarios y clientes, porque sus ejecutivos, aun conociendo las vulnerabilidades que padecía su red social, no se volcaron en encontrar las soluciones a esos problemas.
Según el exempleado Sandy Parakilas, Facebook temía que, si se investigaba una sospecha de incumplimiento de las normas y se descubría que se habían roto las políticas, la empresa podría ser responsable de lo ocurrido. Su idea era no revelar las infracciones y luego escudarse en que ellos son una plataforma y por tanto, no son culpables.
Este escándalo era previsible. La burbuja tenía que explotar por algún lado. Facebook ha estado trabajando sin descanso en reunir la mayor cantidad posible de datos de sus usuarios, beneficiándose de ello, ganando mucho dinero con ello, a través de anuncios patrocinados y una ingente actividad comercial. Es verdad que han ido mejorando las condiciones de uso, pero no han modificado su esencia del negocio, basada en "compartir experiencias" y hacer caja, vulnerando la privacidad de las personas.
Al final, ha terminado atrapado en su propia tormenta.