El periódico libanés Al Akhbar reveló que el año pasado se celebraron tres reuniones de seguridad entre funcionarios sirios y estadounidenses a petición de estos últimos.
Citando fuentes informadas de negociaciones sirio-estadounidenses, el diario agrega que EEUU solicitó una cuarta reunión el mes pasado a través de tres canales diferentes. Pero la respuesta siria fue categórica. “El diálogo con los estadounidenses es una pérdida de tiempo. Cuando cambien su política, hablaremos con ellos”.
Estas revelaciones son contrarias a las declaraciones de la embajadora de EEUU ante las Naciones Unidas que dijo que “EEUU se niega a entablar un diálogo y debatir con el Presidente Bashar al Assad”. Nikki Haley hizo las declaraciones el sábado 14 de abril, el día de la ofensiva occidental tripartita contra Siria.
El contenido de las reuniones entre los estadounidenses y los sirios no ha sido revelado por el diario libanés
Bases aéreas sirias atacadas por EEUU y sus aliados vuelvan a estar activas
La Fuerza Aérea Árabe Siria retiró sus activos aéreos a las bases en las que estaban desplegados anteriormente antes de los ataques liderados por EEUU el sábado por la mañana.
Según una fuente militar en Damasco, la Fuerza Aérea Siria reanudó sus ataques aéreos en todo el país, incluyendo desde dos bases aéreas atacadas por misiles norteamericanos, franceses y británicos, después de que muchos de sus aviones volvieran a sus bases aéreas locales.
Ningún avión fue dañado en el ataque de EEUU y sus aliados el sábado.
La fuente agregó que muchos aviones sirios fueron trasladados a las bases rusas en las gobernaciones de Latakia, Tartus y Alepo la semana pasada después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con atacar a Siria.
Los aviones sirios lanzaron 50 ataques en el norte de la provincia de Homs el domingo contra posiciones ocupadas por el Frente al Nusra.
En particular la Fuerza Aérea Siria atacó las ciudades de Quneitra, Al Hamrat, Deir Ful, Izzeddin y Maydal.
Otros ataques contra los terroristas de Al Nusra y el Partido Islámico de Turkestán tuvieron lugar al sur y oeste de Idleb y al sureste de Hama.
Irak lanza operación a gran escala para total eliminación de Daesh
Las fuerzas de seguridad de Irak y las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) han puesto en marcha una operación a gran escala, centrada en la zona fronteriza con Siria, para expulsar a todos los integrantes del grupo terrorista EIIL.
Según ha comunicado este lunes el portavoz del comando de las operaciones conjuntas de las Fuerzas Armadas de Irak, el general de brigada Yahya Rasul, la mayoría de las operaciones se enfoca en las provincias de Nínive (norte), Salah al-Din (centro) y Al-Anbar (oeste).
Además, ha detallado que las fuerzas iraquíes han lanzado operativos para asegurar una gran región entre la montaña de Sinyar y la ciudad estratégica de Al-Baay, en la provincia de Nínive.
Mientras tanto, otras unidades del comando de operaciones de Salah al-Din han comenzado a despejar el área entre la ciudad de Hatra, sita al suroeste de la ciudad de Mosul (capital de la provincia de Nínive) y la capital iraquí, Bagdad, de las células de EIIL (Daesh, en árabe).
Rasul, asimismo, ha informado de que las unidades del Ejército iraquí ya han asegurado completamente el valle de Huran a lo largo de la frontera con Arabia Saudí. El valle, que se extiende por más de 350 kilómetros, había sido utilizado activamente por los elementos terroristas.
El pasado 11 de abril, el primer ministro de Irak, Haidar al-Abadi, anunció los planes para “fortalecer la seguridad y la estabilidad” de su país a lo largo de la frontera con Siria ante la llegada de los terroristas de Daesh, meses después de proclamar el final de la lucha contra esta banda ultrarradical.
No obstante, aunque el EIIL perdió todos los núcleos urbanos que controlaba en Irak, como Mosul, sus remanentes se establecieron en ciertos puntos del desierto fronterizo con Siria.
Bases militares claves en el Oriente Medio bajo control extranjero
El Oriente Medio, la región más inestable e intensa del mundo en estos momentos, alberga a soldados y equipos militares de varios países occidentales, los cuales buscan sacar sus propios beneficios de la situación que afrontan los países de Asia Occidental.
Estados Unidos, el patrocinador de una presencia extranjera en la zona, ha desplegado más de 50 mil efectivos en unos 12 países de Oriente Medio y posee bases militares en algunos de ellos.
Esta cifra se basa en los últimos datos ofrecidos por el think tank Heritage, vinculado al Departamento de Defensa estadounidense, el Pentágono. No obstante, los informes no oficiales confirman una presencia norteamericana mucho más amplia en la zona.
Aparte de EE.UU., algunos de sus aliados también tienen aeródromos en la región, como el Reino Unido, en Bahréin, y Francia en los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Mientras, Rusia ha reforzado su presencia en Siria, desplegándose en dos bases Tartus y Hmeimim.
Vea el túnel más grande e increíble usado por terroristas en Duma
El Ejército de Siria y sus aliados han descubierto este lunes el túnel más grande utilizado por la banda terrorista Yeish Al-Islam, apoyada por Arabia Saudí, en la recién liberada ciudad de Duma, el último bastión de los grupos armados en la región de Guta Oriental.
Según ha informado el portal web Al-Masdar News, el túnel, ubicado debajo del Hospital Nacional de Duma, está construido con pilares metálicos y tiene luz eléctrica, habitaciones, estacionamientos y todo tipo de suministros.
“Duró casi dos años completar la construcción de esta vía subterránea de 15 metros de profundidad”, explica uno de los residentes de Duma, para después agregar que el búnker cuenta con varias salidas.
Las fuerzas sirias también han hallado grandes cantidades de armas, artillería subterránea y talleres en el gigantesco túnel.
Duró casi dos años completar la construcción de esta vía subterránea de 15 metros de profundidad”, explica uno de los residentes de Duma.
El pasado sábado, el Ejército sirio declaró oficialmente la liberación completa de la ciudad de Duma después de que el último grupo de rebeldes armados partiera hacia el norte de Siria, tras un acuerdo de evacuación con el Gobierno sirio.
Análisis: Washington impone la bipolaridad del mundo a sus aliados
Thierry Meyssan
Al disparar misiles contra Siria, en una operación coordinada con sus aliados de Francia y el Reino Unido, el presidente Donald Trump impone a las potencias occidentales el fin del dominio unilateral que ejercieron sobre el mundo. El resultado insignificante de esta demostración de fuerza obliga a la OTAN a mirar frente a frente la dura realidad. Sin haber disparado un tiro, Rusia toma el lugar que antes ocupó la Unión Soviética en el equilibrio del mundo.
Durante las últimas semanas y por primera vez en la historia de ambos países, Estados Unidos y Rusia se amenazaron mutuamente con una nueva guerra mundial. El carácter totalmente desproporcionado de la crisis en relación con el tema de la disputa muestra que lo que hoy está en juego ya no tiene mucho que ver con lo que sucede en el Medio Oriente ampliado desde el año 2001 y que es exclusivamente un intento de mantener el actual Orden Mundial.
Después de la gigantesca masacre que ha costado millones de vidas en 17 años, desde Afganistán hasta Libia, las potencias occidentales se horrorizan con la muerte de unas 50 personas en la Ghouta Oriental, a las puertas de la capital siria. Y es ese el pretexto que Washington, París y Londres invocaron para desatar la agresión tripartita perpetrada contra Siria el 14 de abril.
No debemos dejarnos distraer par las circunstancias sino concentrarnos en el fondo del problema: las potencias occidentales tratan de mantener su dominación sobre el resto del mundo mientras que Rusia y China se emancipan de esa dominación.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no vaciló en espetarle a Rusia –en su cuenta de Twitter– que iba a lanzar sus misiles de nueva generación contra sus soldados en Siria. El embajador ruso en Beirut, Alexander Zasypkin, respondió inmediatamente que esos misiles serían derribados y que, además, los aviones y navíos que los lanzaran serían destruidos. El primer ministro de Turquía, Binali Yildirim, expresó su asombro ante estas bravatas callejeras y lanzó un llamado a la cordura. A partir de ese momento, todos los actores comenzaron a dar marcha atrás.
El grupo naval encabezado por el portaaviones USS Harry S. Truman zarpó de su base en Norfolk, aparentemente para posicionarse frente a Siria. Pero necesitará varias semanas para desplegarse en esa zona. Habrá que ver si la cuestión del enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia, o sea del inicio de la Tercera Guerra Mundial, vuelve a plantearse en ese momento.
Es evidente que la preparación de esa fuerza naval y de sus 6 500 efectivos comenzó mucho antes del asunto de la Ghouta, utilizado como pretexto para su despliegue.
La cuestión es entonces saber si, al desatar una lluvia de misiles sobre unos cuantos edificios abandonados, Washington y sus aliados han pospuesto el enfrentamiento para posicionarse mejor o si, por el contrario, han renunciado a la prueba de fuerza y se preparan para otra forma de conflicto.
El balance militar del bombardeo del 14 de abril es, cuando menos, sorprendente. Las tres potencias occidentales lanzaron 103 misiles, 71 fueron destruidos en vuelo por la defensa antiaérea de Siria, un laboratorio militar –que ya estaba desmantelado– fue arrasado y en 2 aeródromos algunas instalaciones se vieron afectadas. Todo ese diluvio de fuego dejó no más de 3 heridos y ningún muerto. Si Donald Trump, Emmanuel Macron y Theresa May querían hacer una demostración de fuerza, lo único que lograron fue poner en evidencia su impotencia.
Visto desde Damasco, el mensaje era claro: Siria está liberándose de los yihadistas, pero eso no le garantizará la paz y no podrá contar con ayuda occidental para su reconstrucción.
Las potencias occidentales afirmaron que Siria conservaba armas químicas a pesar de su adhesión a la Convención que las prohíbe. Afirmaron que sólo apuntarían a objetivos vinculados a esas armas. Pero, por ejemplo, lanzaron 4 misiles contra el aeropuerto comercial internacional de Damasco, un blanco exclusivamente civil. Felizmente, la defensa antiaérea siria logró interceptar esos 4 misiles.
En total, el Ejército Árabe Sirio –que sólo disponía de S-125, de S-200, de Buk, de Kvadrat y de Osa como medios antiaéreos– logró derribar, sin ayuda de nadie, dos tercios de los misiles occidentales. En definitiva, muy a su pesar, las potencias occidentales acaban de librar la primera batalla de su historia en la que no han matado a nadie. Francia, que por primera vez utilizó en situación de combate su nuevo misil crucero naval, no logró un éxito capaz de atraer a los posibles clientes.
Es cierto que las tres potencias occidentales que participaron en este bombardeo contra Siria se impusieron ciertos límites. Tuvieron mucho cuidado en no tocar objetivos rusos ni iraníes y tanto Rusia como Irán se mantuvieron al margen de la batalla. Pero no es menos cierto que las impresionantes fuerzas armadas de Occidente ya no cuentan con la capacidad necesaria para imponer su voluntad a las potencias medias cuando estas cuentan con la protección de Rusia.
Al arrastrar en su estela a Francia y al Reino Unido, el presidente Donald Trump los ha obligado a aceptar la realidad que hasta ahora rechazaban.
El gran show de la madrugada del 14 de abril de 2018 sólo fue una manera de salvar las apariencias. Luego de un cuarto de siglo de dominación occidental unilateral, las tres principales potencias militares que bombardearon Siria acaban de perder su posición predominante. El mundo ha regresado a una situación bipolar de guerra fría, cuyas reglas del juego están por definir. Así que la Tercera Guerra Mundial tendrá que esperar.