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Un informe para el comité británico sobre ‘fake news’ tumba la ridícula teoría conspiranoica de la “injerencia rusa” en la crisis catalana

Elespiadigital | Sábado 21 de abril de 2018

Wikileaks ha difundido un duro informe del experto en análisis de datos en Internet estadounidense M.C. McGrath para el comité del Parlamento británico para las ‘noticias falsas’ en el que se concluye que las afirmaciones hechas por varios medios de comunicación españoles y expertos sobre la influencia de la organización liderada por Julian Assange y los bots rusos en los acontecimientos sucedidos en Catalunya están plagados de errores y llegan a conclusiones engañosas.

McGrath, director de la organización Transparency Toolkit, afirma que, analizando artículos de El País, el Real Instituto Elcano,el Atlantic Council’s Digital Forensic Research Lab y artículos sobre los hallazgos de un informe no publicado del consultor de comunicación estratégica Javier Lesaca, descubrió “numerosos ejemplos de interpretaciones erróneas de las fuentes de datos, uso de información inexacta, falta de atención a los detalles y una metodología de investigación deficiente”.

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Como resultado de estos “errores”, el experto sugiere que las “conclusiones” extraídas en estos informes y presentadas en la sesión del Comité del pasado 19 de diciembre por el director adjunto de El País, David Alandete, el ex director de la Oficina del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, Francisco de Borja Lasheras y la investigadora del Real Instituto Elcano, Mira Milosevich-Juaristi, “son excepcionalmente engañosas”.

Respecto a esta comparecencia en el parlamento británico, Milosevich-Juaristi ha querido dejar claro a La Vanguardia que cada uno de los expertos analizó un aspecto diferente de la injerencia rusa y que ella “en ningún momento” habló sobre los bots. “Quiero subrayar que mi intervención se centró en la ‘combinación’ como instrumento en la guerra de información de Rusia en Catalunya”. Además, afirma que si ha hablado de aspectos técnicos en sus artículos ha sido citando las investigaciones de El País. Por su parte, David Alandete ha asegurado en Twitter que el informe “es una carta enviada por el activista y hacker MC MGrath expresando su opinión”.

En el informe presentado al comité parlamentario y publicado el pasado 17 de abril en la página web oficial de dicho organismo -que ha publicado 55 evidencias enviadas por otros expertos aunque esta es la única que habla sobre el caso catalán-, McGrath expone que los artículos estudiados contienen numerosas inexactitudes que bien podrían deberse al desconocimiento de un asunto complejo como el funcionamiento de las redes sociales o a un intento de manipulación.

El documento pone especial hincapié en las informaciones publicadas en El País, al que acusa de haber realizado “errores atroces” que resultaron en serias tergiversaciones. McGrath ejemplifica su acusación con la afirmación realizada en uno de sus artículos sobre que, según datos de TwitterAudit, el 59% de las cuentas que seguían a Assange en Twitter eran falsas. Ese dato corresponde al 12 de febrero de 2014, tres años antes de que el fundador de Wikileaks comenzara a tuitear. El activista tenía una cuenta, pero por entonces permanecía inactiva. El experto afirma que, si se vuelve a analizar la cuenta con datos recientes (él usa la fecha del 24 de noviembre de 2017), TwitterAudit concluye que el 92% de los seguidores de Assange son reales.

Señala también la falta de una “metodología científica rigurosa” en estas informaciones, que considera que están plagadas de “asunciones” sobre como la información se disemina de forma normal en las redes sociales sin ninguna citación a estudios científicos que las apoyen.

El director de Transparency Toolkit asegura que las noticias e informes estudiados analizan de forma unilateral e “ignoran” la red de bots que difunden los mensajes antiindependentistas. Pone el ejemplo de un artículo del ABC que fue retuiteado 15.000 veces en circunstancias sospechosas. Por el contrario, afirma que los mensajes en la red social de Julian Assange tienen una ratio de retuits y ‘me gusta’ menos sospechosa. “Irónicamente, dadas las afirmaciones sobre bots y trolls que promueven mensajes sobre la independencia en Catalunya, hay una clara evidencia de que los bots transmiten mensajes contrarios a la independencia catalana”, afirma McGrath.

El experto también considera que se ha exagerado la influencia de los bots y trolls así como del fundador de Wikileaks y los canales rusos RT y Sputnik o las cuentas venezolanas. El experto sostiene que no hay nada inusual en el número de cuentas situadas en Rusia o Venezuela que retuitearon los mensajes de Assange sobre Catalunya. De hecho, McGrath asegura que la mayoría de retuits que recibe el activista proceden de los EE.UU. Respecto a los medios de comunicación rusos en español, el informe sí que detecta un número desproporcionado de comparticiones desde Venezuela, pero lo achaca a un interés por la actualidad catalana, ya que otros medios internacionales también presentan patrones similares.

Otra afirmación que se pone en duda es la de que, como se dijo en la comparecencia del 19 de diciembre ante el comité del parlamento británico, RT y Sputnik mencionan constantemente a Julian Assange en relación a Catalunya. Utilizando la herramienta Media Cloud para analizar las 596 noticias que publicaron estos dos medios sobre Catalunya entre el 1 de septiembre y el 8 de diciembre de 2017, el experto afirma que esto sólo ocurrió en 17 ocasiones. En cambio, durante ese mismo periodo El País le citó 22 veces en sus informaciones sobre la crisis catalana.

El experto concluye que es necesario investigar cómo “las acusaciones de noticias falsas pueden usarse como una táctica para manipular y comprender el impacto que esto tiene en la sociedad”.

Un informe que desnuda el bulo de El País sobre la 'injerencia rusa' en Cataluña

El documento, que ha sido enviado al comité del Parlamento británico sobre 'noticias falsas', contiene evidencias de que el diario español El País hizo "interpretaciones erróneas" de datos para acusar a medios rusos de alentar el independentismo catalán.

Interpretaciones erróneas, información inexacta y una "metodología de investigación ineficiente" se hallan en la base de las 'fake news' sobre la supuesta 'injerencia rusa' en el desafío independentista en Cataluña.

Según el informe, que se encuentra disponible en la página web del Parlamento británico, las conclusiones mostradas por Alandete y compañía fueron "excepcionalmente engañosas", enumerándose las patas cojas de sus respectivas intervenciones: metodología dudosa; análisis sesgado; exageración de la influencia de 'bots' y 'trolls'; conclusiones superfluas de datos "de fuentes cuestionables"; y sobredimensión de la influencia de medios rusos como RT y Sputnik, y del fundador de WikiLeaks, Julian Assange.

"Errores atroces"

"David Alandete, el autor de las historias de El País, cometió errores atroces en su análisis, que resultan en una tergiversación seria", reza el informe de M.C.Grath.

Para ejemplificar la inexactitud de los datos presentados por El País, se cita la afirmación de que el 59% de los perfiles de Twitter que siguen a Assange son falsos. "Esta afirmación es completamente inexacta [...] Julian Assange solo comenzó a tuitear el 14 de febrero de 2017, pero los datos de auditoría de Twitter datan del 12 de febrero de 2014, tres años antes de que se tuiteara algo en la cuenta", precisa el informe.

De hecho, una auditoría realizada en noviembre del año pasado con la herramienta TwitterAudit reveló que 92% de los seguidores de Assange son reales, lo que reduce a apenas un 8% las cuentas falsas, un número "relativamente bajo" si se tiene en cuenta que entre el 9% y el 15% de los perfiles en esa red social son 'bots', indica M.C.Grath.

Cuando el mismo análisis recae sobre El País, el número de perfiles falsos se ubica en 25% de sus seguidores. Sin embargo, aclara el experto, "un alto porcentaje de seguidores falsos no es algo inusual", como tampoco es una señal inequívoca de que una cuenta "está involucrada en una actividad maliciosa".

"En el mejor de los casos, El País interpretó la información de manera errónea y superficial, mostrándose incapaces de realizar análisis precisos, utilizando incluso las herramientas de análisis digital más básicas. En el peor de los casos, usaron información obsoleta y análisis descuidados para engañar a sus lectores", reza el informe.

"Sin comparación"

Más allá de los datos erróneos e interpretaciones inexactas, otro de los vicios que presentan los "análisis" de El País, según el director de 'Transparency Toolkit', es "la falta de una metodología rigurosa", ya que muchas de las afirmaciones sobre la divulgación de noticias en Internet se hacen sin citas de estudios que respalden sus suposiciones.

En un artículo de ese medio español llegó a considerarse "sospechoso" que un tuit de Assange sobre Cataluña se propagara rápidamente, lo que fue atribuido a "la intervención de 'bots'". En este sentido, el especialista aclara que la propagación de un tuit tiene que ver con factores más complejos que las cuentas falsas y que, en el caso de Assange, ese comportamiento no resulta anómalo: "Los tuits más populares de Assange reciben regularmente 3 ó 4 millones de impresiones, entre 4 y 6 veces más que el tuit que, según El País, debió haber sido amplificado por 'bots".

Un análisis más detallado muestra que menos de 8 de cada 1.000 cuentas que vieron el tuit de Assange lo retuitearon. Es más, la mayoría solo le dio 'me gusta', un fenómeno poco usual para los 'bots'. El investigador agrega que la tasa de retuits es proporcional al número de seguidores del fundador de WikiLeaks, que en ese momento tenía alrededor de 374.000.

Análisis sesgado

M.C.Grath también hace énfasis en el sesgo de El País para analizar el comportamiento de los supuestos 'bots' y 'trolls' que promovían el independentismo catalán, ya que el periódico español no usó el mismo rasero para medir las cuentas falsas que alentaban mensajes en contra de la consulta soberanista.

Uno de los casos emblemáticos es el de la cuenta marilena_madrid, en la que se tuiteó una información del diario ABC que enfatizaba "la falta de legitimidad de Puigdemont con las instituciones de la Unión Europea". Ese tuit tuvo más de 15.000 retuits y apenas 99 'me gusta', y buena parte de las cuentas que replicaron ese mensaje parecían ser 'trolls'. ¿El indicio? Tenían nombres de usuarios aleatorios como M9ycMppdvp5AhJb, hdLrUNkGitXyghQ y fQq96ayN3rikTw, y muchas están actualmente suspendidas de Twitter.

Sin embargo, el experto admite que la falta de herramientas para estudiar con rigor la actuación de los 'bots' le impide discernir si se trató de una sola persona que orquestó la estrategia, un plan de ABC para ampliar su influencia en redes sociales a través de 'bots', o "una campaña de propaganda patrocinada por el Estado".

"Este caso ejemplifica los peligros del análisis unilateral. Para llegar a una evaluación creíble del impacto de los mensajes difundidos por 'bots' y 'trolls' sospechosos en torno a la crisis de la independencia catalana, los investigadores deben analizar a fondo los mensajes pro-independencia y anticatalanes", continúa el informe.

Exageración y fuentes dudosas

El especialista también cuestiona que las informaciones de Elcano y El País se escandalicen por las "proporciones inusuales" de cuentas que retuitean información de medios como RT y Sputnik, y sugieran que esto es la evidencia de "los intentos de promover la propaganda del Kremlin".

Frente a las informaciones que apuntan a una campaña orquestada, las explicaciones más sencillas son bastante menos espectaculares. Basado en el famoso tuit de Assange sobre Cataluña, M.C.Grath tomó una muestra de 23.418 retuits y observó que el 0,45% de las cuentas eran de Venezuela, y el 2,1% de Rusia, lo que se corresponde a las proporciones de la población mundial: 1,92% de Rusia y 0,42% de Venezuela, según el World Factbook de la CIA. La abrumadora mayoría de los perfiles que replicó el mensaje del fundador de Wikileaks era de EE.UU.

Aunque el investigador reconoce que medios como RT y Sputnik tuvieron altas proporciones de retuits sobre Cataluña en cuentas de Venezuela, especialmente en sus versiones en español, no considera que sean una prueba de los intentos de expandir "propaganda rusa", sino, simplemente, un factor "indicativo del interés general" en ese tema, especialmente después de que el presidente Nicolás Maduro criticara la negativa de España a permitir el referendo soberanista, cuando el gobierno español había sido el principal impulsor de una consulta similar planteada por la oposición venezolana.

Por otro lado, lamentó que El País utilizara Hamilton 68 para sustentar sus reportes, ya que esa herramienta ha sido severamente cuestionada por su "metodología secreta" y la opacidad en su funcionamiento. "Al igual que muchos otros periodistas, Alandete parece haber llegado a conclusiones cuestionables sobre la base de un análisis fortuito de los datos de Hamilton 68", reza el informe.

¿Quién nombra a Assange?

En la comparecencia ante el Parlamento británico, Alandete aseguró que cualquier cosa que digan Assange y Snowden son "una cita y un titular" para RT y Sputnik. Sin embargo, los números que arrojan los análisis de 'Transparency Toolkit' dicen lo contrario.

Mediante el uso de Media Cloud se demostró que los medios rusos mencionaron al fundador de WikiLeaks muy pocas veces en sus informaciones sobre Cataluña: de los 596 artículos publicados por RT y Sputnik entre el 1 de septiembre y el 8 de diciembre del año pasado, apenas 17 nombran a Assange, es decir, el 2,85%. Además, la mayoría de las referencias "se centraron en algunos hechos y comentarios aislados".

A modo de comparación, cabe destacar que en ese mismo período El País nombró a Assange en 22 informaciones o, lo que es lo mismo, muchas más veces que Sputnik y RT juntos.

Tras este análisis, M.C.Grath concluye que todas las denuncias sobre 'fake news' publicadas en medios deben ser investigadas con más rigor antes de ser publicadas o presentadas ante los cuerpos legislativos porque, de lo contrario, "pueden sacarse conclusiones imprecisas accidentalmente" o servir de sustento para "acusaciones infundadas" con el objetivo de "respaldar argumentos políticos".

Fuente: La Vanguardia y RT