Política

Confesiones en torno al plan de asesinato de Maduro: los aspectos más relevantes

Elespiadigital | Martes 14 de agosto de 2018

En la rueda de prensa ofrecida por el Ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, se mostraron más evidencias de la colaboración del Estado colombiano en el magnicidio en grado de frustración contra el presidente Nicolás Maduro.

Mision Verdad



Mision Verdad

En la rueda de prensa ofrecida por el Ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, se mostraron más evidencias de la colaboración del Estado colombiano en el magnicidio en grado de frustración contra el presidente Nicolás Maduro.

El último avance en las investigaciones comprueba que el diputado Juan Requesens hizo las gestiones para permitir el traslado de Juan Monasterios, alias “Bons”, por el paso fronterizo colombo-venezolano con dirección a Cúcuta. En el video que Rodríguez difundió, Requesens confirma la participación de Julio Borges en el intento de magnicidio al confesar que hace varias semanas fue contactado por él para “pasar a una persona de Venezuela a Colombia, se trata de Juan Monasterios”.

Además, el ex diputado valida el testimonio del coordinador logístico de las acciones terroristas contra el presidente Maduro, Juan Carlos Monasterios (alias “Bons”), al mencionar que se contactó con el funcionario de migración colombiana, Mauricio Jiménez, para asegurar el tránsito hacia Colombia y cumplir así con los entrenamientos de los operarios del intento de magnicidio en ese territorio.

Las pruebas presentadas también dan a conocer la ruta trazada por los drones durante los preparativos de la operación violenta en la ciudad de Chinácota, ubicada a escasos 45 kilómetros de Cúcuta, en el departamento Norte de Santander.

Mediante la recuperación de información en un dispositivo móvil conectado al mando remoto de uno de los drones utilizados para trasladar, durante el acto de conmemoración de la Guardia Nacional Bolivariana, el material explosivo a la tribuna donde se encontraban las figuras públicas del Estado Venezolano, se verificó que había sido maniobrado en una finca de Chinácota, donde se llevaron a cabo los entrenamientos.

Juan Carlos Monasterios, autor material del ataque frustrado al alto mando político y militar que ocurrió el pasado 4 de agosto, también estuvo implicado en el ataque mercenario al Fuerte Paramacay, en un momento donde el Estado venezolano había recuperado la estabilidad política y social del país, a través de la instalación de la ANC. Que sus acciones terroristas posteriores estén asociadas al eje fronterizo colombiano, evidencia la financiación y profesionalización de grupos paramilitares en el vecino país con la agenda de guerra contra Venezuela.

Julio Borges en primera línea de la guerra contra Venezuela

No es sorpresiva la autoría intelectual de Julio Borges en el magnicidio en grado de frustración, si sus antecedentes más inmediatos lo acusan de liderar, durante 2017, el despliegue internacional del antichavismo contra la población y el Gobierno venezolano, a través de una intensa campaña de promoción de sanciones y cercos financieros.

Sus continuas giras por los Estados Unidos y países satélites de los intereses norteamericanos para impulsar las sanciones internacionales que han afectado la normalidad económica de Venezuela y captar el apoyo económico de instancias extranjeras, utilizando como excusa el relato de “Estado fallido” y aprovechando el saldo violento que dejó el ciclo de golpe de color de la primera mitad del año pasado, crearon las condiciones para vincularse directamente con el ex presidente Juan Manuel Santos.

Otra de las facetas antipolíticas de Borges lo conduce a buscar conspiraciones dentro de las fuerzas militares venezolanas de alto impacto, como la desmantelada en el Golpe Azul de 2015, donde participó en las reuniones con los golpistas y eligió los objetivos tácticos que iban a ser bombardeados en la nombrada “Operación Jericó”. Con la confesión de Requesens, se confirma la mutación de Julio Borges como dirigente de la parapolítica y del terrorismo importado a Venezuela.

Luego de las declaraciones prestadas por el opositor Juan Requesens, miembro del mismo partido político en el que milita Julio Borges, los esfuerzos por desacreditar el atentado contra Maduro se ven diluidos ante la revelación de datos contundentes. El desafío de Rodríguez, en ese sentido, fue lapidario: “Reto a Julio Borges a que desmienta al ex diputado Requesens”.

https://twitter.com/EfectoCocuyo/status/1027187674724134913/photo/1?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1027187674724134913&ref_url=http%3A%2F%2Fmisionverdad.com%2Fla-guerra-en-venezuela%2Flas-confesiones-del-magnicidio

Todos los caminos de violencia política conducen a Bogotá

El gobierno de Santos, quien corriendo el reloj para acabar su mandato político asumió y profundizó el protagonismo en la región de las agresiones financieras y políticas contra la nación venezolana, queda expuesto como facilitador de sus instituciones públicas para ser utilizadas por factores que buscan, a través del terrorismo, tomar el poder político en el país.

Funcionarios colombianos colaborando en el atentado contra Maduro, actores políticos y centros de entrenamiento refugiándose en Colombia, prestación de instalaciones para hacer los ensayos del atentado terrorista, son acciones concretas que reafirman el compromiso de la oligarquía colombiana con las tareas encomendadas desde Estados Unidos.

Difícilmente este esquema vaya a alterarse, luego de la toma de posesión de Iván Duque como nuevo presidente de Colombia, ligado fuertemente al uribismo en ese país y que, en paralelo a las denuncias del ministro de comunicación venezolano, anunciaba a través del ministro de Exteriores colombiano Carlos Holmes Trujillo, el retiro de su país de la Unasur.

Duque también ha asomado las pretensiones de intensificar las difamaciones contra el Estado venezolano, sin mostrar ningún tipo de solidaridad o repudio contra el magnicidio frustrado o intensiones de colaborar con las instituciones venezolanas para continuar con el proceso judicial consecuente que deben tener los autores materiales e intelectuales, dejando así aclarada la postura de cómplice que nuevamente toman las autoridades políticas del Estado colombiano.

Entidad que pareciera tener como objetivo de política exterior agredir a Venezuela, sin ofrecer una cobertura diplomática para proteger, financiar e impulsar a los rostros públicos de la guerra contra la nación bolivariana.

Atentado en Venezuela: la derecha se “comió la luz”

Marcos Salgado

El pasado sábado 4 de agosto, el pueblo venezolano asistió en vivo y en directo a uno de los sucesos más dramáticos de su historia: un atentado terrorista que buscaba asesinar al presidente Nicolás Maduro, así como a la casi totalidad del Poder Ejecutivo, a los principales representantes del resto de los poderes, a integrantes del cuerpo diplomático y el Alto Mando militar.

Con el transcurso de los días, las venezolanas y venezolanos caemos en la cuenta que poco faltó para que estuviéramos ahora en una casi adivinable guerra civil que sería de imprevisibles consecuencias.

Durante la conmemoración del 81° aniversario de la creación de la Guardia Nacional Bolivariana, dos drones DJIM600 cargados con explosivo C4 estallaron sobre y detrás de la tarima en la que se encontraba el mandatario venezolano, quien era acompañado en el acto por todo el gabinete de ministros, así como el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello; el magistrado presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno; el titular del Poder Ciudadano y Fiscal General de la República, TarekWiliamSaab, todo el Alto Mando militar, así como representantes del cuerpo diplomático acreditado en el país, entre otras autoridades presentes en este acto.

El objetivo, por tanto, no era solamente eliminar al presidente Nicolás Maduro, sino descabezar al Estado venezolano para dar curso a otras acciones golpistas que permitieran lograr la aspiración largamente soñada por la oposición violenta de hacer caer al Gobierno Bolivariano y apropiarse de un zarpazo del poder.

Por fortuna, el sistema de interferencia de las señales celulares que se activa por medidas de seguridad en los actos presidenciales provocó que los drones perdieran el control y uno de ellos terminó explotando en el aire a una altura de cerca de 50 metros, mientras que otro chocó contra la fachada de un edificio para luego caer al piso y detonar allí.

Uno de los drones había sido lanzado desde un edificio de oficinas ubicado a cerca de cinco cuadras y otra de las aeronaves fue desplegada desde un vehículo que se encontraba estacionado a unas cuadras detrás de la tarima que encabezaba el evento.

La seguridad presidencial se encargó de la inmediata protección de Nicolás Maduro y de retirar al mandatario, que a pesar del atentado intentó por unos segundos continuar con el discurso.

Como consecuencia de la explosión del primer dron, siete guardias nacionales que se encontraban en la formación resultaron con heridas, mientras que vecinos del edificio donde impactó el segundo resultaron con lesiones leves (para ver la cronología completa de eventos, ingresar a https://www.telesurtv.net/multimedia/maduro-claves-atentado-venezuela-20180805-0035.html).

Las grandes heroínas

Ya a los 15 minutos del incidente estaban siendo develados sus autores materiales e intelectuales gracias al valor del pueblo venezolano y particularmente de sus mujeres.

Un grupo de vecinas de la zona en la que fue lanzado uno de los drones desde un vehículo en plena calle, entendieron que ese suceso no era normal y se acercaron a los terroristas.

Luego de la primera explosión “que venía desde arriba”, presumieron que había alguna vinculación entre esto y el despegue del vehículo que habían presenciado apenas unos minutos antes.

Las vecinas llamaron a la Policía y rodearon junto con otros vecinos a los terroristas para impedir que se fugaran mientras llegaban las autoridades.

Al ser capturados junto con las pruebas del delito flagrante, los terroristas inmediatamente comenzaron a rendir declaraciones que permitieron identificar a algunos de los autores intelectuales que se encuentran en la República de Colombia y los Estados Unidos.

Del mismo modo, identificaron a sus cómplices que fueron capturados cuando huían por vía terrestre hacia la misma Colombia.

¿Primero Justicia?

La acción de los cuerpos de seguridad permitió a partir del propio sábado la captura de 19 civiles y militares vinculados al intento de magnicidio y descabezamiento del Estado, así como a quienes desde fuera del país participaron en su entrenamiento, así como en la organización y financiamiento de esta acción que de haber logrado su objetivo hubiera sido atroz.

Las personas capturadas revelaron que los drones fueron traídos desde Colombia, país donde el grupo terrorista también recibió su entrenamiento, específicamente en la hacienda Atalanta, ubicada en el municipio Chinóteca del departamento Norte de Santander, fronterizo con Venezuela.

Norte de Santander es uno de los municipios con mayor incidencia del paramilitarismo colombiano que fundara el expresidente Álvaro Uribe Vélez, cuna de las tristemente célebres “Águilas Negras” y lugar donde 22 líderes sociales han sido asesinados desde el 1° de enero de 2016.

Los detenidos revelaron que para poder cruzar libremente la frontera entre ambos países contaban con la protección del diputado Juan Requesens, quien era el responsable del contacto con al menos un funcionario de Migraciones de Colombia, de nombre Mauricio Jiménez Pinzón, quien franqueaba el paso de los confabulados.

Las declaraciones de los detenidos señalaron al también diputado Julio Borges (quien se encuentra autoexiliado en Bogotá) como el jefe político de esta operación.

Ambos diputados pertenecen al partido de ultraderecha Primero Justicia, al que también pertenece el ex candidato presidencial opositor Henrique Capriles Radonski, quien actualmente reside en New York.

Primero Justicia ha sido identificada como la organización que bloqueó la posibilidad de suscribir un acuerdo producto del diálogo entre el Gobierno Bolivariano y la oposición de derecha que se realizó en República Dominicana.

Particularmente Borges habría impedido que se firmara el documento luego de recibir una llamada del exsecretario de Estado de los Estados Unidos, RexTillerson.

En la mañana de este miércoles, la Asamblea Nacional Constituyente levantó la inmunidad parlamentaria de ambos legisladores a efectos de que puedan ser juzgados por este crimen.

Como financista de la operación aparece Osman Delgado Taboski, quien según los avances preliminares estuvo directamente al frente de la planificación y dirección del atentado desde Miami (Florida, Estados Unidos) en comunicación directa con los involucrados a través de mensajes de voz.

También este miércoles, el canciller Jorge Arreaza se reunió con James Story, encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela para solicitarle la cooperación de ese país en la captura y extradición de Delgado Taboski, de quien existe convicción plena de su participación en el macabro plan.

Los otros financistas serían RaiderRusso y el coronel (R) de la GNB Oswaldo García, quienes residen en Colombia.

Los militares capturados están presuntamente vinculados con el asalto al fuerte Paramacay, ocurrido en agosto de 2017, del que fue sustraído armamento y municiones, así como con Oscar Pérez, el comando policial que desde un helicóptero tiroteó y lanzó granadas contra las sedes del Tribunal Supremo de Justicia y el Ministerio del Interior.

Ni tan santo…

El presidente Maduro realizó una comparecencia en cadena de radio y televisión pocas horas después del atentado y señaló que todo apuntaba hacia el hasta ese momento presidente colombiano, Juan Manuel Santos.

“Todo apunta a la derecha, a la ultraderecha venezolana en alianza contra la ultraderecha colombiana y que el nombre de Juan Manuel Santos está detrás de este atentado, no tengo dudas, la saña asesina de la oligarquía colombiana, estoy seguro aparecerán todas las pruebas, estoy seguro, pero los primeros elementos de investigación apuntan a Bogotá, por eso los anuncios dramáticos del final de Maduro, del final del régimen”, acusó el mandatario venezolano.

Maduro recordó también que “precisamente en el momento en que me encontraba denunciando el plan golpista, el plan violento, conspirador contra el pueblo de Venezuela que han ido adelantando y anunciando los factores de la ultraderecha, la ultraderecha venezolana, de la ultraderecha bogotana, colombiana, de la ultraderecha miamera, en un plano de desesperación total, que teníamos tiempo que no veíamos, teníamos tiempo que no veíamos esas declaraciones maximalistas, pudiéramos llamar premonitorias de tragedia, de violencia, teníamos tiempo que no veíamos cómo se alineaban las declaraciones de un Juan Manuel Santos, por ejemplo, diciendo que Venezuela está al borde del final del régimen, que Maduro está al borde del final de su vida, por ejemplo, Juan Manuel Santos lo ha declarado en varias reuniones: “Estamos en los días finales de Maduro…” Y si lo dice Juan Manuel Santos que es parte de la oligarquía asesina bogotana, qué se pueden esperar ustedes”.

El pasado martes, Maduro realizó una alocución televisiva con diversas pruebas obtenidas de los dispositivos electrónicos de los complotados, así como de sus propios testimonios.

“Creo que lo que ha sucedido el 4 de agosto, sin lugar a dudas, significa una inflexión definitiva de la derecha golpista en relación a la lucha política en el país”, señaló al tiempo que recordó que -aún en tiempos de lucha armada- la izquierda venezolana jamás apuntó a la eliminación física del adversario político.

Mientras tanto, “la oposición venezolana en todos estos años ha estado en dos aguas: en las aguas infestadas del golpismo, de la conspiración permanente nacional e internacional y en las aguas de las luchas políticas y electorales. Cuando han venido a las aguas de la lucha política para recoger firmas y participar en las elecciones, han sido bienvenidos, y donde han triunfado, como siempre, hemos sido los primeros en salir a reconocer sus triunfos del tamaño y la magnitud que fuesen”.

Ay, los medios

El papel de los medios de comunicación social en las primeras horas posteriores al atentado fue vergonzoso. A pesar de la evidencia de los hechos transmitidos en cadena nacional de televisión, grabado por decenas de teléfonos celulares y con responsables materiales casi inmediatamente capturados, las grandes cadenas noticiosas negaron y ridiculizaron los hechos y se mantuvieron en este papel hasta que empezaron a surgir quienes reivindican la autoría del hecho.

Entre ellos, el grupo “Soldados de franela (camiseta)” quien reivindicó el atentado a través de un comunicado leído el propio sábado por Patricia Poleo, periodista venezolana que reside en Miami desde algún tiempo después del golpe de Estado cometido contra el comandante Hugo Chávez en abril de 2002 en el que estuvo directamente involucrada.

En un vomitivo programa televisivo emitido el pasado lunes por un canal maiamero, el comunicador peruano Jaime Bayly, quien también reside en esa ciudad, no solamente reconoció estar enterado de estas acciones con anterioridad por haberse reunido con sus organizadores, sino que reivindicó el apoyo a dicho intento de asesinato en masa.

Por último, el exjefe de la Policía del municipio San Diego del estado Carabobo cuando esa localidad era gobernada por Primero Justicia, reivindicó también desde Miami su autoría en la acción.

Uno podría suponer que los medios reconocerían la evidencia. Sin embargo, para estas horas lo que hacen es dedicarse a discutir las cantidades de C4 que se informó transportaban los drones.

De todas maneras, para tristeza de las comunicadoras y comunicadores, ya nadie les cree a los medios hegemónicos en este país.

El pueblo venezolano, a pesar de las dificultades y las agresiones internas y externas, no ha cesado de movilizarse por la paz y rechazar la violencia una y otra vez.

Mientras tanto, resiste la guerra económica y cifra esperanzas en la soberanía productiva y la reconversión económica que iniciará a partir del próximo 20 de agosto.

¿Dónde está la oposición venezolana?

Pablo Siris Seade

“La oposición esta desmembrada, desarticulada y sin liderazgo creíble para la población. Ni los moderados ni los radicales logran conectar masas. La unidad indispensable solo se logrará con el surgimiento de nuevas propuestas que emocionen y alineen a la gente, no a los lideres”, escribió en su cuenta en la red social Twitter Luis Vicente León, director de la encuestadora venezolana Datanálisis.

León, además de muy activo en redes sociales y medios de comunicación, es un connotado militante opositor, e incluso ha sido integrante de varios de sus comandos de campaña y asesor en prácticamente todos los procesos electorales que se han realizado en Venezuela desde 1999 hasta la actualidad.

Según Hinterlaces, otra encuestadora, las venezolanas y venezolanos rechazan mayoritariamente a la dirigencia opositora.

Un sondeo basado en 1.580 entrevistas realizado por la encuestadora Hinterlaces determinó que la mayoría de los venezolanos mantienen una opinión de rechazo acerca de las acciones de los principales voceros de la oposición venezolana, publicó el sitio web de teleSUR.

De acuerdo con la encuesta, efectuada entre el 12 y 29 de junio de 2018, el 80 % de los encuestados percibe de manera desfavorable a Julio Borges, dirigente de Primero Justicia (PJ) y promotor de la aplicación de sanciones económicas y diplomáticas contra Venezuela.

Le sigue el secretario general de Acción Democrática (AD), Henry Ramos Allup, quien acumula 77 % de opiniones desfavorables.

Entretanto, el exgobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, ocupa el tercer lugar en percepción negativa y acumula el 73 % del rechazo.

Henri Falcón, excandidato presidencial y dirigente de Avanzada Progresista; Leopoldo López, promotor del plan “La Salida” que dejó 43 personas fallecidas en 2014 y líder de Voluntad Popular; y María Corina Machado, dirigente del ultraderechista Vente Venezuela, “empatan” con cerca del 62 % de rechazo.

Con mi partido no te metas

La otrora oposición se ha transformado en una colección de partidos regionales, sin cobertura nacional e inspirados en líderes caudillistas con incidencia exclusiva en sus respectivas comarcas.

Avanzada Progresista tiene presencia casi exclusivamente en el estado Lara, Copei en el estado Táchira, Primero Justicia y Voluntad Popular son significativas solamente en Miranda, Proyecto Venezuela en Carabobo, Un Nuevo Tiempo se reduce al estado Zulia, Alianza Bravo Pueblo se reduce a Caracas y Vente Venezuela parecería tener presencia solamente en el ciberespacio.

Sin embargo, también AD -gracias a una serie de decisiones erráticas- está perdiendo representantes e incidencia a nivel nacional, entre otras cosas por no presentar candidatos en algunos procesos electorales.

La variopinta acumulación de siglas de la oposición venezolana es en realidad expresión de las aspiraciones de liderazgo de un grupo de caudillos que a su vez apoyan y financian empresas que han desarrollado con estos oscuros acuerdos para el eventual caso de que obtengan el poder.

Los únicos que han logrado unir a la desordenada y díscola oposición venezolana han sido los recursos distribuidos a manos llenas por los diplomáticos norteamericanos y el respaldo expreso y replicado por todos los medios del planeta del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro.

Según una investigación publicada por Misión Verdad (disponible en https://goo.gl/fnvHxW), “en 2017 el financiamiento fue de 5 millones de dólares, 3,9 de ellos destinados al sector “Gobernanza y sociedad civil”. El organismo que más recibió de dicho desembolso fue la Fundación Panamericana de Desarrollo (PADF, siglas en inglés) con 1,6 millones de dólares. Este organismo pertenece a la OEA y está co-financiado por corporaciones como Chevron y Merck, 950 mil dólares fueron destinados por PADF al programa “Fortalecimiento de la Sociedad Civil, Proyecto de Participación de Venezuela” enfocado en aumentar la capacidad de las organizaciones de la sociedad civil que participaron activamente en el ciclo de violencia callejera y armada del año pasado, y 750 mil a “Actividad de Derechos Humanos en Venezuela”.

Le sigue FreedomHouse con 1,1 millones de dólares destinados a programas llamados “Análisis Constitucional” y “Actividad de Derechos Humanos en Venezuela”. También el Instituto Republicano Internacional (IRI) con un programa llamado “Ayuda al suministro independiente de noticias” que pretende “adaptar el contenido de noticias independientes a los formatos y estilos que prefieran los venezolanos de bajos ingresos, y apoyará los canales de distribución de información que sean accesibles al público objetivo”.

La National Endowmentfor Democracy (NED), por su parte, ha destinado 415 mil de los 2,6 millones de dólares asignados para intervenir en Venezuela en 2017 a “Comunicaciones Estratégicas Cohesivas”. Se trata de que “A través de los medios de comunicación no tradicionales, los ciudadanos venezolanos y los miembros de la comunidad internacional reciban mensajes coherentes y coordinados que les informen con precisión sobre la situación en Venezuela”. También ha destinado 200 mil dólares a “Construcción de Capacidad Estratégica para Actores Democráticos Locales” para la formación de líderes políticos y otro tanto a “Derechos Humanos””.

Por su parte, Almagro, realizó algunas afirmaciones rocambolescas en un mensaje institucional emitido el 16 de octubre del 2017 con posterioridad a las elecciones de gobernadores que se habían realizado el día anterior y en las que la oposición venezolana obtuvo el gobierno de cinco de 23 estados.

“Es muy claro que cualquier fuerza política que acepta ir a una elección sin garantías se transforma en instrumento esencial del eventual fraude, y demuestra que no tiene reflejos democráticos como para proteger los derechos de la gente, en ese caso, el voto”, afirmó.

Y agregó que “para generar una recomposición democrática en el país, la dirigencia política opositora deberá unirse a la gente y a los pocos líderes que, en consonancia con sus principios, entendieron en todo momento que la ciudadanía de Venezuela quiere libertades y no está dispuesta a seguir las reglas de la dictadura”.

O sea, podríamos traducirlo así: “Los que son auténticos demócratas no fueron ayer a votar. Es más, los que quieren ser libres de verdad, no votan, porque si votan y pierden no tienen la libertad de desconocer las elecciones. Venezolanas y venezolanos, no vayan a votar. Es mucho mejor que se maten entre ustedes. Nosotros les damos la plata que necesitan para eso”.

Amor con hambre no pegan

¿Qué sucedió después del regaño de Almagro? Que el dinero que manaba de los grifos de la OEA y de los organismos estadounidenses de “cooperación con la democracia y los derechos humanos” empezó a verse recortado y dirigido exclusivamente a los dirigentes que repetían a pies juntillas el libreto gringo: Nada de diálogo, nada de elecciones (esas se pueden llegar a perder)… La crisis era previsible.

Cuando Henri Falcón anunció que se presentaría a las elecciones presidenciales del 20 de mayo, fue expulsado de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Tanto él personalmente como los partidos que lo respaldan fueron expelidos del aquelarre derechista.

Ya anteriormente la MUD había expulsado a todos los coordinadores, secretarios ejecutivos, voceros y varios etcéteras que se habían mostrado dispuestos a dialogar con el Gobierno.

Inmediatamente después de las presidenciales, AD anunció que se retiraba de ese organismo. Ramos Allup era uno de los más firmes aspirantes a ser candidato en esos comicios y fue notoria su molestia con el cónclave por haberle cerrado el paso en ese proceso.

La MUD ya murió y “los que no dialogan” crearon el Frente Amplio Venezuela Libre, que convoca multitudinarias manifestaciones a las que no va nadie o tumultuosos paros generales imperceptibles.

En cambio, “los que de verdad-verdaíta no dialogan” han creado Somos Venezuela, organización que no se detendrá hasta ver caer al régimen el día que lleguen los marines.

Por su parte, “los que no se rendirán ni se pondrán de rodillas ante Maduro” están fuera del país haciendo campaña abierta para que Venezuela sea aislada y bloqueada.

Un adaggio que circula entre políticos de todo el mundo reza que “todo buen gobierno requiere una buena oposición”.

En los próximos días será el IV Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV, partido ampliamente mayoritario dentro de las fuerzas que son parte de la Revolución Bolivariana) y se prevén ricas discusiones en su seno que ya van tomando cuerpo públicamente.

En Venezuela, parece que la única forma de crítica sana que se logrará es la autocrítica y que el único debate constructivo posible será procesar la discusión dentro del propio chavismo (o los chavismos, como identifican algunos analistas) de manera civilizada

Fuente: Caja de respuestas

Análisis: Lo que realmente le sucede a Nicaragua, Venezuela y Ecuador

Peter Koenig

Las historias sobre corrupción y violencia generadas internamente por el gobierno en relación con la mayoría de los países no alineados abundan en los Medios de Comunicación de Masas (MSM, cifras en inglés). Estas mentiras alimentan el odio. Y el público en general comienza un circuito de rumores maliciosos. Que, a su vez, es asumido por los MSM, de modo que sus mentiras siguen empujando puertas abiertas. Los tambores de guerra comienzan a batir. La población quiere orden, que será  impuesto por extranjeros que quieren sangre y ‘cambio de régimen’. El consenso para la guerra ha dado resultado, una vez más. Y la sangre ya puede fluir. Instigado todo por fuerzas externas, como el NED (NationalEndowmentforDemocracy) y USAID, que capacitan y financian a los entes nacionales clandestinamente dentro y fuera del país donde eventualmente tienen que operar. Ellos son requisados ??por Washington y otras potencias occidentales y actúan para culpar a los gobiernos “no obedientes”, cuyo régimen debe ser cambiado. Constituyen parte de la Quinta Columna.

Una quinta columna es un grupo de personas que socavan el gobierno de un país en apoyo del enemigo. Pueden ser tanto encubiertos como abiertos. El término Quinta Columna proviene de la Guerra Civil Española, cuando en octubre de 1936 el rebelde nacionalista Mola inició el golpe de estado contra el gobierno republicano legítimo. Esto marcó el comienzo de la Guerra Civil Española. El general Mola asedió Madrid con cuatro “columnas” de tropas y afirmó que tenía una “Quinta Columna”, escondiéndose dentro de la ciudad. El término se usó en lo sucesivo para denominar enemigos infiltrados dentro de un gobierno legítimo. Mola, la mente maestra detrás del golpe de estado murió en un accidente aéreo en 1937, y el general Francisco Franco se convirtió en el dictador de España durante los siguientes casi 40 años. Él venció a la resistencia republicana gracias al apoyo aéreo de Hitler y Mussolini.

Ahora, ¿cuál es la verdadera historia detrás de la violencia reagada de Nicaragua y Venezuela, y el nuevo y traicionero gobierno de Moreno en Ecuador?

Veamos Nicaragua: todo comenzó con la Junta de Directores del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) el 16 de abril de 2018, aprobando una reforma de la seguridad social impuesta por el FMI, modificada y luego apoyada por el presidente Ortega. La reforma mantuvo la seguridad social en su nivel actual, pero aumentaría las contribuciones del empleador en un 3,5% a los fondos de pensiones y salud, mientras que solo aumentaría ligeramente las contribuciones de los trabajadores en un 0,75% y transferiría el 5% de la transferencia de efectivo de los pensionistas a su fondo de salud. Estas reformas desencadenaron el intento de golpe iniciado por el lobby empresarial y respaldado por la oligarquía nicaragüense.

Las protestas estudiantiles ya estaban en curso en diferentes ciudades universitarias en relación con las elecciones universitarias. Estas protestas fueron redirigidas contra el gobierno de Ortega con la ayuda de ONGs financiadas por los Estados Unidos y la Iglesia Católica, un aliado de los ricos en la mayor parte de América Latina. Algunos de los estudiantes que participan en la “reorientación” de las protestas fueron llevados a los EE. UU. para ser capacitados por el FreedomHouse, un asociado de la CIA desde hace mucho tiempo. USAID anunció un adicional de US $ 1.5 millones para construir oposición al gobierno de Ortega. Estos fondos junto con el financiamiento del NED se canalizarán a las ONG para apoyar las protestas contra el gobierno. Para obtener más detalles, consulte también http://www.informationclearinghouse.info/49933.htm.

Resumiendo, en el transcurso de las semanas posteriores al golpe, la violencia aumentó dejando un total de más de 300 muertos a principios de agosto. A pesar de que Ortega revirtió las medidas de pensiones, los disturbios continuaron, ahora exigiendo la renuncia del presidente y vicepresidente, su esposa Rosario Murillo Zambrana. Daniel Ortega, un sandinista y ex líder guerrillero, fue elegido presidente por primera vez en 1985. Está claro que Estados Unidos y las fuerzas oscuras detrás del imperio estaban preparando grupos de la Quinta Columna para intervenir y aprovechar cualquier agitación social en el país para provocar un cambio de régimen. Lo que pudo haberse contenido, con apoyo de Estados Unidos derivó en protestas violentas que finalmente apuntaban al derrocamiento del gobierno de Ortega. Eso pondría a América Central, Honduras, Guatemala, Nicaragua y Panamá en línea con las políticas de Estados Unidos. ¿tendrá éxito Washington?

Sobre Venezuela – A mediados de junio de 2018, tuve el privilegio de ser invitado a Caracas como uno de varios economistas internacionales para participar en una Comisión Asesora Económica Presidencial, para debatir asuntos económicos internos y externos. Sin entrar en detalles sobre las deliberaciones de la comisión, está absolutamente claro quién está detrás de los boicots de alimentos y medicinas (estantes vacíos de los supermercados) y la violencia interna inducida. Es una copia de lo que la CIA bajo el mando de Kissinger hizo en Chile en 1973 que condujo al asesinato del presidente Allende, legítima y democráticamente elegido, y al golpe militar de Pinochet; excepto que Venezuela tiene 19 años de experiencia revolucionaria y acumuló una dura resistencia.

Para entender el contexto ‘Venezuela’, tendremos que mirar la historia del país.

Antes de la elección de Hugo Chávez, totalmente democrática e internacionalmente observada en 1998, Venezuela estuvo gobernada durante al menos 100 años por dictadores y déspotas violentos dirigidos y servidos solo por los Estados Unidos. El país, extremadamente rico en recursos naturales, fue explotado por los oligarcas estadounidenses y venezolanos hasta el punto de que la población de uno de los países latinoamericanos más ricos permaneció pobre en lugar de mejorar su nivel de vida de acuerdo con las riquezas naturales del país. La gente fue literalmente esclavizada por los regímenes controlados por Washington.

Un primer intento de golpe por parte del Comandante Hugo Chávez en 1992 fue oprimido por el gobierno de Carlos Andrés Pérez y Chávez fue enviado a prisión junto con sus cogolpistas. Después de dos años, fue liberado por el gobierno de Rafael Caldera.

Durante el primer mandato de Peréz (1974-1979) y sus predecesores, Venezuela alcanzó un alto crecimiento económico basado en exportaciones petroleras casi exclusivas. Sin embargo, casi nada de este crecimiento se mantuvo en el país y se distribuyó a la gente. La situación era prácticamente la misma que en el Perú actual, que antes de la crisis de 2008 y poco después tuvo tasas de crecimiento fenomenales (entre 5% y 8%), de las cuales el 80% se destinó al 5% de la población de oligarcas e inversores extranjeros, y El 20% debía distribuirse al 95% de la población, y eso en una quilla muy desigual. El resultado fue y es una brecha creciente entre ricos y pobres, aumentando el desempleo y la delincuencia.

Venezuela antes de Chávez, vivía prácticamente en una economía de monocultivo basada en la gasolina. No hubo ningún esfuerzo hacia la diversificación económica. Por el contrario, la diversificación eventualmente podría ayudar a liberar a Venezuela de los colmillos del déspota, ya que Estados Unidos fue el receptor clave del petróleo y otras riquezas de Venezuela. Influenciado por el Consenso de Washington de 1989, Peréz dio un giro drástico en su segundo mandato (1989-1993) hacia reformas neoliberales, es decir, la privatización de los servicios públicos, la reestructuración de los pocos beneficios sociales que los trabajadores habían logrado y la deuda contraída por el FMI y el mundo Banco. Se convirtió en un hijo modelo del neoliberalismo, en detrimento de los venezolanos. Las protestas resultantes bajo el sucesor de Peréz, Rafael Caldera, se volvieron inmanejables. Se convocaron nuevas elecciones y Hugo Chávez ganó en una primera ronda con más del 56%. A pesar de un feo intento de golpe inspirado en Washington (“La revolución no será televisada”, documental de 2003 sobre el intento de golpe de 2002), Hugo Chávez permaneció en el poder hasta su prematura muerte en 2013. El comandante Chávez y su gobierno alcanzaron logros sociales espectaculares para su país.

Washington no va a dejar ir fácilmente, o en absoluto, su intentio de a Venezuela para la nueva Doctrina Monroe, es decir, volver a integrarla en el patio trasero de Washington. Es necesario darse cuenta que este país rico en petróleo, con las reservas de hidrocarburos más grandes del mundo, está a la puerta de las refinerías clave de los Estados Unidos en Texas, a unos 3 o 4 días de distancia de un barco petrolero de Venezuela, en comparación con 40 a 45 días desde el Golfo Pérsico, desde donde EE. UU. actualmente obtiene aproximadamente el 60% de sus importaciones de gasolina. Una enorme diferencia en costos y riesgos, es decir, cada envío tiene que navegar a través del Estrecho de Hormuz controlado por Irán.

Además, otra revolución socialista como la del vecino sureño de Washington, además de Cuba, no es conveniente. Por lo tanto, EE. UU. Y sus fuerzas secretas harán todo lo posible para lograr un cambio de régimen, mediante constantes agresiones económicas, bloqueos, sanciones, boicots a las importaciones y su distribución interna, así como amenazas militares directas. El reciente intento de asesinato del presidente Maduro cae en la misma categoría.

Y no lo olvidemos, el vecino de Venezuela, Colombia, totalmente bajo el control de Washington, acaba de convertirse en un país miembro de la OTAN. Qué absurdo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, estacionada en un país sudamericano. Pero entonces, la OTAN también se encuentra en Afganistán, Siria, en los Balcanes y donde sea necesario luchar en los conflictos instigados por Estados Unidos. Colombia y Venezuela comparten una frontera de alrededor de 2.200 km, de los cuales cerca de 1.500 son difíciles de controlar, la jungla ‘porosa’, desde donde las infiltraciones militares tanto clandestinas como abiertas son relativamente fáciles. También pueden extenderse a otros países de América del Sur. Ya está sucediendo en países con puertas abiertas para el ejército de EE. UU., Como Perú, Brasil, Argentina y Chile.

Hace menos de 5 años, el 80% de la población de América Latina vivía bajo gobiernos de izquierda y democráticamente elegidos. Le tomó a América del Sur unos 20-25 años para liberarse de los colmillos de la Doctrina Monroe. Ahora, en el curso de unos pocos años, la tendencia se ha revertido, a través de la intervención de los Estados Unidos con manipulaciones electorales (Argentina, Ecuador, Chile) y golpes parlamentarios: Brasil, Paraguay, Uruguay. – Venezuela, junto con Bolivia y Cuba, hoy es la última esperanza de los latinoamericanos.

Volviendo al presente: el objetivo de Washington es el “cambio de régimen” con la ayuda de una Quinta Columna fuerte, infiltrada en instituciones financieras clave y todo el apoyo que viene con ella, NED, CIA, etc. Sin embargo, el presidente Maduro tiene un bloque sólido de 6 millones de votantes detrás de él, y está embarcado con total integridad en el camino de la “economía de resistencia”. De hecho, la reciente introducción del Petro respaldado por hidrocarburos, y el nuevo Bolívar respaldado por Petro, recién anunciado, son los primeros pasos en la dirección correcta; un intento de desdolarizar la economía de Venezuela. Otras medidas, como los esfuerzos masivos para convertirse en autónomos en producción de alimentos y productos industriales, a la manera de Rusia, la reconstrucción del sector agrícola y los parques industriales, son medidas para recuperar la soberanía económica.

En Ecuador, el presidente Rafael Correa ha trabajado con Lenin Moreno, que fue su vicepresidente y aliado cercano durante muchos años. Por lo tanto, es un poco extraño que, aparentemente, Correa no supiera que Moreno es un traidor, lo que claramente se ha hecho evidente poco después de asumir el cargo. El apoyo interno de Correa seguía siendo fuerte, a pesar de su declive entre los pueblos indígenas después de sus (forzadas por los EE.UU.) concesiones petroleras de la Amazonía. Aunque muchas personas lo incitaron a cambiar la Constitución y postularse para un tercer mandato, Washington le advirtió que no lo hiciera y, en cambio, promovió a Moreno como su sucesor. Correa sabe lo que significan esas advertencias. Casi fue asesinado en un golpe de policía inspirado en Washington en 2010, ampliamente pensado como vinculado a su intento de abandonar el dólar estadounidense como moneda ecuatoriana y regresar al Sucre; y la memoria de Correa aún es lo suficientemente fresca como para recordar la muerte en un “accidente de avión” de uno de los predecesores, el presidente Roldos, quien cambió las reglas para las corporaciones de hidrocarburos (principalmente estadounidenses) en 1981.

Lo que tiene por delante Ecuador no se ve brillante. Varias reformas inspiradas por el FMI -sí, Ecuador regresó al FMI y al Banco Mundial- podrían revertir los logros sociales logrados bajo el régimen de Correa para los trabajadores y los pueblos indígenas. Además, una violación a la libertad de expresión por parte de Moreno es inminente: anunció hace un tiempo que se cuentan los días de Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres. Si Assange tiene que abandonar la Embajada, es probable que sea arrestado por la policía del Reino Unido y finalmente entregado a los EE. UU., donde puede esperar un futuro muy incierto, posiblemente violento.

Peter Koenig es economista y analista geopolítico. También es un especialista en recursos hídricos y medioambiente. Trabajó durante más de 30 años con el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud en todo el mundo en los ámbitos del medio ambiente y el agua.