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'Ajedrez energético': el siguiente estadio de la guerra comercial entre EEUU y China

Elespiadigital | Domingo 19 de agosto de 2018

Pekín tiene un as en la manga en la guerra comercial con Estados Unidos, y es la compra de gas licuado estadounidense, a la que en cualquier momento puede introducir aranceles.

No obstante, agregar el gas estadounidense a la 'lista negra' de productos con altos aranceles, curiosamente, podría empeorar las relaciones de Washington no solo con China, sino también con Rusia, escribe la revista rusa Expert.

Uno de los objetivos principales establecidos por Donald Trump es reducir el déficit de la balanza comercial de EEUU en general y con China en particular. La República Popular de China, por su parte, necesita grandes volúmenes de petróleo y gas que no solamente compra a EEUU, una situación que desagrada a Trump.

Para evitar la guerra comercial actual, Pekín había sugerido a Washington comprar bienes y materias primas estadounidenses por un valor de 70.000 millones, incluido el gas natural licuado (GNL), que es muy importante para la Casa Blanca. Sin embargo, la Administración Trump rechazó la propuesta china e introdujo el primer tramo de aranceles.

Tras la negativa, Pekín amenazó con incluir el petróleo estadounidense en su lista de medidas de respuesta, pero finalmente el Gobierno cambió de opinión. Las características especiales del petróleo estadounidense, junto con los descuentos ofrecidos por las compañías de EEUU, hacen que su 'oro negro' sea una mercancía demasiado atractiva. Además, la aplicación de aranceles en este sentido perjudicaría antes a Pekín que a Washington.

Pero el gas es un producto completamente diferente. El gas natural licuado, a diferencia del petróleo, podría formar parte de la lista de productos estadounidenses a los que China aplicará aranceles.

La lucha de China por conseguir que sus ciudades dispongan de aire limpio está llevando al país a un abandono gradual del carbón, que es reemplazado por el gas. El gas supone actualmente el 6% del consumo energético del gigante asiático, aunque esta cifra deberá doblarse en los próximos tiempos. Actualmente Pekín es el segundo mayor importador de gas del mundo, pero en 2019 debería escalar a la primera posición, apunta el medio.

Los estadounidenses, mientras tanto, consumen únicamente poco más de la mitad del gas que se produce dentro del propio país, razón por lo cual necesitan exportar el gas restante. Naturalmente, el tamaño de la economía china y su tasa de crecimiento hacen que sea uno de los principales mercados del GNL. En este contexto, los aranceles cambiarían radicalmente la situación, opina el analista de Expert Serguéi Manukov.

Dadas las discrepancias energéticas con el país asiático, para Washington cada vez cobran más importancia otros mercados gasísticos. Y en el primer lugar de la lista está Europa.

Rusia y EEUU compiten por este mercado de quinientos millones de consumidores, donde tiene una posición dominante el gigante gasístico ruso Gazprom. El gas juega un papel importante en el deterioro de las relaciones entre EEUU y Rusia, de ahí el celo con el que Donald Trump y los miembros de su Administración intentan forzar a Alemania para que abandone los planes de construcción del Nord Stream 2, un gasoducto que proporcionará a Berlín unos suministros de combustible baratos y seguros.

No obstante, pese a todos los esfuerzos de la Casa Blanca, es muy poco probable que Berlín cambie su postura sobre un proyecto que le resulta especialmente beneficioso.

"Washington mira con envidia a la rica Europa, que podría en gran medida ayudarle a cubrir las pérdidas relacionadas con la guerra comercial con China y la pérdida del mercado chino", concluye Manukov.

Financial Times: las sanciones llevan al colapso del sistema global liderado por EEUU

Las sanciones deben usarse con precaución e inteligencia, mientras que Donald Trump las impone cuando quiere lograr resultados rápidos o aumentar su influencia, escribe el periódico Financial Times.

De seguir así, muchos países pueden alejarse del sistema financiero dominado por EEUU, predice el autor del artículo.

Las sanciones pueden jugar un papel importante en la diplomacia moderna ya que proporcionan un medio de presión sin usar las armas. La Casa Blanca se ha centrado en esta forma de presión en parte para evitar los enredos militares de las administraciones anteriores.

Sin embargo, para garantizar su efectividad, las sanciones deben ser empleadas de forma inteligente, con metas claras y en estrecha coordinación con los aliados, destaca la publicación.

Trump suele usar tales medidas para forzar resultados rápidos. En su concepto de política exterior, las sanciones ofrecen una forma de aumentar su influencia personal, aunque a veces no tenga un objetivo final claro en mente, lamenta FT.

Sin embargo, la falta de cuidado a la hora de imponer sanciones amenaza con desestabilizar los mercados, lo cual tendría consecuencias impredecibles para la economía global en general. Los 'castigos' de Estados Unidos pueden llevar a aliados y enemigos por igual a los brazos de potencias rivales que buscan desafiar el dominio de Estados Unidos, como Rusia y China.

Las sanciones corren el riesgo de provocar que otros países se alejen del dólar y de las redes financieras dominadas por Washington. Así, Moscú ya lanzó un sistema de pago con tarjeta que rivalizará con Visa y Mastercard —el Mir— y desarrolló su propio sistema de transferencias financieras fuera del Swift, la red interbancaria mundial.

"Eso hace que sea aún más vital para Washington usar las sanciones de forma inteligente. De lo contrario, en lugar de reforzar su poder no hará más que acelerar el declive del orden político global y del sistema de comercio liderado por EEUU", concluye la publicación.