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La inmigración fractura a Europa: Ministro alemán señala que la inmigración es el origen de todos los problemas políticos en país

Elespiadigital | Viernes 07 de septiembre de 2018

MOSCÚ (Sputnik) — La inmigración es el origen de todos los problemas políticos en Alemania, afirmó el ministro del Interior del país, Horst Seehofer.

"La cuestión migratoria genera todos los problemas políticos de este país, llevo tres años repitiéndolo, y numerosas encuestas confirman que la gente relaciona sus preocupaciones sociales con la cuestión migratoria", declaró Seehofer en una entrevista concedida al diario Die Rheinische Post.

Asimismo, constató que es difícil lograr una solución común europea para este problema.

Al referirse a los recientes acontecimientos en Chemnitz, el ministro alemán indicó que sucesos similares "nos cuestan la confianza de los ciudadanos", y pidió tolerancia cero en las actuaciones contra los radicales de extrema derecha.

La ciudad de Chemnitz fue escenario la semana pasada de varias protestas antiinmigración tras la muerte de un ciudadano alemán presuntamente a manos de dos extranjeros el pasado 26 de agosto.

Estas manifestaciones, convocadas por el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), desembocaron en disturbios y enfrentamientos con la policía y activistas de la izquierda, y se saldaron con decenas de heridos y cientos de detenidos.

 

Manifestaciones contra la violencia de extranjeros en Alemania. Lo que nos cuenta la prensa del sistema y lo que realmente es

La postura de Europa sobre el tema de la inmigración debe ser revisada de inmediato

El periodista francés Renaud Girard, con décadas de experiencia cubriendo varias crisis mundiales, llama a revisar la política migratoria de los países europeos para proteger el 'Viejo Mundo'. Girard agrega que, para las regiones donantes, como África, la emigración acarrea problemas también.

Para el periodista galo, conocido por sus posturas de 'realismo político', la migración masiva hacia Europa desde otras regiones, sobre todo de los países africanos, trae consecuencias negativas de diferentes niveles.

En una extensa entrevista con el diario Le Figaro, Girard argumenta que, sobre todo, "los países europeos no tienen razones económicas, sociales ni políticas para albergar toda la miseria del mundo".

Tres amenazas de la migración

Desde el punto de vista económico, hay importantes países europeos con considerables tasas de desempleo. En el caso particular de Francia, se trata de más de seis millones de parados, algo que no se corresponde con la necesidad de atraer inmigrantes.

En el tema social, la inmigración masiva "está poniendo trabas en cuanto a la identidad y la cultura". Para el periodista, el choque de la cultura europea, vinculada con la Antigüedad, la cultura judeo-cristiana y la Ilustración, con enormes olas de personas con una mentalidad bien diferente o hasta "incompatible con el modo de vivir europeo" solo puede causar las tensiones y perjudicar la unidad de las sociedades occidentales.

Finalmente, en cuanto a la política, Europa está viviendo "un auge alarmante de movimientos radicales", que, según Girard, se percibe en Alemania, Italia, Grecia, Francia y otros países. El periodista destaca cómo la razón de su popularidad es precisamente la frustración de los ciudadanos con la inmigración masiva.

"En este sentido, son paradójicos los postulados de la gente que critica a los partidos con posturas extremas y a la vez apoya la inmigración. Es la inmigración la que los alimenta y puede algún día elevarlos al poder", explica.

Esta presión, a su vez, puede bastar para despedazar la Unión Europea. Las grietas ya se manifestaron con el Brexit del Reino Unido, la resistencia a la migración por parte de los países centroeuropeos y la revisión de la postura de Italia.

¿Cómo salir de la crisis?

El periodista considera necesario "reducir drásticamente la inmigración" mediante el control fronterizo, la suspensión de la política de reunificación de las familias y combatir activamente la inmigración ilegal.

Asimismo, no solo propone endurecer el control sobre los propios migrantes ilegales, sino también "llevar una verdadera batalla" contra las redes criminales del tráfico de personas, que son "los únicos ganadores de todos los procesos de la migración masiva".

Otro frente de medidas debería incluir el apoyo para los países menos desarrollados con el fin de mejorar las condiciones de vida allá y así desincentivar a los migrantes potenciales de trasladarse a Europa.

"También debemos acabar con las aventuras neocoloniales en Oriente Medio. Sin la catastrófica guerra en Irak no habría existido el grupo terrorista ISIS ni las hordas de migrantes iraquíes y sirios vistas en 2015", expresó Girard.

"El líder libio Muamar Gadafi quizá no iba atrayendo simpatías, pero nos hacía el servicio de detener la migración", prosiguió el periodista.

Un mal para todos

Además de las desventajas de la inmigración masiva para Europa, el periodista llama a tener en cuenta los problemas de emigración para los países en desarrollo, sobre todo para África.

"África va perdiendo su fuerza vital. Los que emigran a menudo son jóvenes inteligentes, emprendedores y astutos. Los 3.000 euros necesarios para alcanzar Europa son una cantidad considerable para un país africano (…), así que se va más bien la clase media y no los más pobres", explicó.

En vez de involucrarse en el desarrollo de sus propios países, los jóvenes ambiciosos van a Europa para enviar dinero a sus familias en casa. "Tienen que buscar vías para su propio desarrollo", valora Girard.

La admisión de migrantes, ¿una infracción de la democracia?

El interlocutor de Le Figaro destaca que un tema tan serio como la migración masiva apenas fue discutido democráticamente con las sociedades que ahora sufren sus consecuencias.

E invocó otra vez la experiencia de Francia, donde la ley de reunificación de las familias, que entró en vigor en 1976, cambió la cara de la sociedad francesa durante décadas.

"No fue una cuestión debatida o consultada en un referéndum, no fue un proyecto de ley discutido en el Parlamento o el Gabinete de Ministros. Fue un simple decreto del primer ministro", recordó.

Según Girard, en aquel entonces a los franceses no les preguntaron su opinión sobre las posibles consecuencias de la medida. Lo mismo pasó en Alemania, cuando la canciller Angela Merkel decidió acomodar a 800.000 migrantes sin preguntar si su población secundaba esta acción.

Este tema trata la vida cotidiana de la población y la entera identidad de un país, opina Girard y pregunta, en conclusión:

"¿Acaso la democracia no consista en consultar a su gente sobre los temas más importantes y decidir libremente su destino?".

Italia culpa a Francia del caos reinante en Libia y de la guerra que destruyó el país

El Gobierno italiano ha culpado a Francia del caos en que está sumida Libia, un país donde los señores de la guerra trafican con seres humanos a las puertas de Europa.

Venta de personas en Libia, los nuevos 'esclavos' frente las narices de la UE y la ONU

El ultraderechista ministro de Interior italiano, Matteo Salvini, ha compartido en Twitter un vídeo de sus declaraciones ante los periodistas que no ha tenido difusión internacional en el que dice:

"Evidentemente hay alguien detrás (de los combates actuales). Esto no sucede por casualidad. Mi temor es que alguien, por motivos económicos nacionales, ponga en peligro la estabilidad de todo el norte de Africa y por consecuente de Europa. (...) Pienso en alguien que fue a la guerra cuando no debía hacerlo. A alguien que fija las fechas para celebrar elecciones sin avisar a sus aliados, la ONU y los libios".

Ante las preguntas de los periodistas sobre si Libia es un lugar seguro para desembarcar allí a los inmigrantes salvados en el mar Salvini respondió: "Pregúntelo a París".

Este lunes, Elisabetta Trenta, ministra de Defensa italiana, también apuntó "una responsabilidad" de Francia ya que fue protagonista en la intervención militar internacional contra Libia en 2011 gobernada por el coronel Muamar Gadafi.

"Es indiscutible que hoy este país se encuentra en esta situación porque alguien, en 2011, privilegió sus intereses" publicó la ministra.

Italia tiene en Trípoli, la capital libia, más de 300 soldados protegiendo un hospital en Misrata y la embajada en Trípoli. A su vez están dando apoyo logístico a los guardacostas libios.

La ciudad se encuentra cercada por combates al sur donde están involucradas distintas milicias contra el Gobierno de Unidad Nacional que fue reconocido por parte de la comunidad internacional.