Con tono grave, aferrado al púlpito, Quim Torra le dijo al mundo que Cataluña estaba a punto de tomar el testigo de Martin Luther King en su lucha contra la opresión, que su causa era tan justa como la de los afroamericanos en los Estados Unidos de la década de los cincuenta y sesenta. "Esta es la propuesta que hago al pueblo de Cataluña: o libertad o libertad. Y amparado en el mandato del 1 de octubre y tomando como ejemplo luchas como la de Luther King, propongo una marcha por los derechos civiles, sociales y nacionales de Cataluña", espetó días atrás en el Teatro Nacional de Cataluña, en el discurso que debía trazar las líneas maestras del independentismo en los próximos meses. El auditorio, entregado a la épica y el romanticismo, prorrumpió en un intenso aplauso. Una gran marcha por la libertad que asombraría al mundo, una idea fantástica. No era la primera vez que Torra hacía ondear la bandera de Martin Luther King en favor de su causa.
A 9.600 kilómetros de Barcelona, en el Instituto de Educación e Investigación Martin Luther King Jr. de la Univeridad de Stanford (California), la ocurrencia de utilizar al héroe de la lucha pacífica contra el racismo en favor de la independencia de Cataluña no ha sentado demasiado bien. Así lo confirma el director del instituto, el doctor Clayborne Carson. "No es justo que usen su figura. Luther King trataba de liberar a los afroamericanos de un sistema opresor, y no veo que formar parte de España sea una opresión. Para empezar, nadie impide a los secesionistas ejercer sus derechos humanos fundamentales, ni veo en general que sean oprimidos como grupo, así que uno y otro movimiento no son comparables. Es ir demasiado lejos".
Y prosigue: "No se puede obviar que existe una motivación económica en el movimiento de independencia de Cataluña. Se trata de una región rica que si se separase de España generaría un perjuicio a otros grupos sociales. Así que aprecio que la gente [en Cataluña] abogue por la resistencia no violenta, pero eso por sí mismo no es seguir el camino de King, porque lo que están haciendo en realidad es negar a otra gente los derechos que reclaman para sí".
Clayborne Carson es historiador, activista por los derechos de las minorías y uno de los mayores expertos en la trayectoria vital de King y los movimientos sociales que han inspirado su lucha. De hecho, la misión del instituto que dirige es poner en valor el legado del célebre pastor baptista. Carson reconoce a este diario que "es habitual" que un grupo social en algún lugar del mundo enarbole en su favor la bandera de la lucha contra la segregación y el famoso "I have a dream" pronunciado por King en Washington el 28 de agosto de 1963, en esa marcha histórica que Quim Torra quiere replicar en Barcelona. "¿Cómo no va a querer alguien hacer suya una causa tan exitosa?", se pregunta el director del instituto.
Igual que los antiabortistas
En esa línea, y yendo todavía más al detalle, tampoco está habituado Carson a que un líder como Quim Torra, considerado por amplios sectores como xenófobo y ultraconservador, se arrogue los valores de progreso social, justicia y solidaridad que representa Luther King. Lo más parecido que recuerda Carson es la campaña de los antiabortistas en Estados Unidos. "Usaron la desobediencia civil para cerrar las clínicas donde se practican abortos. Los activistas hicieron sentadas para que los médicos y las mujeres que lo necesitaban no pudieran entrar. Decían que sus tácticas eran las mismas que las de Luther King, que defendían la vida y su causa era justa, pero al mismo tiempo negaban a las mujeres pobres el derecho a abortar. Incluso en los años post-segregación algunos se sentaban frente a los restaurantes para impedir el acceso a los negros. Por eso digo que el hecho de desobedecer y abogar por la no violencia no convierte automáticamente tu causa en justa si con ella estás negando a otros el ejercicio de sus derechos".