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Las bandas violentas del independentismo criados con el dinero de la castuza catalanista dan muestras de salvajismo y odio en Barcelona

Elespiadigital | Domingo 30 de septiembre de 2018

La batalla campal vivida este sábado en Barcelona no fue ni improvisada ni espontánea. En realidad, es el fruto de una enrevesada estrategia independentista contra aquellos que no estén de acuerdo con la doctrina separatista. Se trata de una preocupante deriva perfectamente organizada a través de las redes sociales.

Durante toda la mañana, los comandos de los CDR y de grupos ultraindependentistas que pululaban por el centro de Barcelona recibían órdenes a través de las redes sociales. "Acabamos de cruzarnos a 8 o 10 que parecen peligrosos camino de la plaza de Sant Jaume en el Portal de l’Àngel", avisaban a través de sus foros. "Los de Laietana habrían de ir hacia plaza de Cataluña y no dejar que entren", clamaban justamente cuando comenzaba la manifestación. "Hay grupos que ya van hacia allá", respondía otro. "Es preciso 'petar' (reventar) el acto de plaza de Cataluña, donde piensan entregar los diplomas", ordenaban los organizadores.

"Llega L-RAD [cañón de sonido para dispersar manifestantes]. Proteged las orejas", avisaba uno de los radicales. Y otro: "Atención: Todos hacia la calle Ferrán, vamos hacia las Ramblas. Seguimos luchando para echar al fascismo de nuestras calles". En medio, el centro Iridia, una de las plataformas controladas por dirigentes políticos radicales (entre ellos un teniente de alcalde de Barcelona). "Si padeces una situación de violencia institucional, puedes ponerte en contacto con nosotros", decían, aportando un número de móvil.

Entre los manfiestantes seis independentistas fueron detenidos el sábado y, aunque ya han sido puestos en libertad, están acusados de un delito de atentado contra la autoridad por haber herido a un Mosso.

La violencia independentista es dual: física y psicológica. "Que se llegue a la violencia es normal. Llevamos años que nos están machacando y al final, la gente se quema. Me parece increíble pensar que llegaremos a una República con lirios, florecitas y sonrisitas", dejaba oír una activista en un mensaje por las redes. Sobran las palabras. Otro enigmático mensaje de un foro radical también es preocupante: "El fascismo no se combate con lirios, pero tampoco con colores [en referencia al baño de pintura con que los CDR obsequiaron a los Mossos d’Esquadra que protegían la manifestación legal].

Reventar la manifestación

En realidad, de lo que se trataba era de 'reventar' la manifestación de policías convocada por Jusapol para reclamar equiparación de salarios, pero procurando que los violentos y los antidemocráticos pareciesen los manifestantes que habían pedido todos los permisos. La estrategia se condensa en una peligrosa afirmación: "No quiero un país digno. Quiero un país libre", dejaba ir un 'hiperventilado'.

Este jueves, se distribuyeron entre los independentistas mensajes muy concretos: "El sábado hemos de gritar lo siguiente en la plaza de Sant Jaume [donde ha de acabar la manifestación de policías]: 'Fuera las fuerzas de ocupación', 'Las calles serán siempre nuestras', ¿Buch [consejero de Interior, a quien se acusa de permitir la mani], dimisión', y 'Somos República'", avisaban a través de las comunicaciones internas diferentes grupos de radicales.

 

El viernes, los mensajes eran más inquietantes: "Pueblo, el 29-S y el 1-O protegeos. Es muy importante y daremos más detalles el mismo día. Es imprescindible llevar, como mínimo, casco y mochila llena a la espalda. Que nadie se pueda hacer daño por las armas prohibidas en manos de los manifestantes fascistas". En otras palabras: nada de improvisación.

El belicismo que se desprende de las consignas ha contaminado a amplias capas del independentismo, hasta el punto de que un moderado separatista afirmaba este viernes que no entiende "cómo el Govern de Cataluña autoriza una manifestación como esta (…) es indiscutible que esta gente significa un peligro para la convivencia, que no se puede eludir y que será altísimo (…) La provocación tendrá una respuesta ciudadana segura, que ha de ser muy contundente en el fondo pero que habrá de eludir las imágenes de violencia que el Estado español busca continuamente (…) La obsesión, lo sabemos todos, es poder mostrar al mundo independentista como catalanes violentos para contrarrestar las imágenes del primero de octubre, que tanto daño les hizo a ellos".

Escenarios posibles

El caldo de cultivo de un nacionalismo excluyente y violento, no obstante, se encuentra en un pequeño núcleo del independentismo. Uno de los dirigentes (y administrador de varios foros en las redes sociales) enviaba esta semana un mensaje inquietante a sus correligionarios preparándolos para las semanas venideras. En esa comunicación, planteaba dos escenarios políticos posibles.

El primer escenario es que "el Govern da un ultimátum al Gobierno del Reino, ofreciendo un referéndum pactado, con pregunta binaria. Este ultimátum ha de ser corto: 90 días o 120, pero no mucho más. El Reino acepta y volvemos a votar, con supervisión de la ONU. Si ganamos, somos Estado. Este escenario es el menos probable, dado que el Reino no cederá ni para votar".

Lo inquietante, pues, es el segundo escenario: “El Gobierno del Reino se niega ni siquiera a contemplar la opción 1 y, por lo tanto, Cataluña tira adelante unilateralmente. Entre tanto, Llarena dictará 20 años de prisión para todos los rehenes y habremos de decidir (si todavía formamos parte del Reino) si queremos desobedecer y liberarlos. Si los liberamos, o hacemos afectiva la Declaración [de independencia proclamada en el Parlament], será el detonante de la parte más mala: nos intentarán aplicar el 155 otra vez, o peor, estado de sitio, por ejemplo. Y los ciudadanos recibiremos [golpes] de los 'piolines' o de los soldados, o de ambos. Algunos de los nuestros morirán. Posiblemente, decenas. Posiblemente, centenares. Cuando haya muerto suficiente gente, la UE y la ONU intervendrán por fin y acabarán imponiendo el escenario 1”. A partir de ahí, añade, el pueblo catalán ganará, "pero nada nos vendrá, ni para bueno ni para malo, sin acción y determinación por parte del Govern. Y eso ha de comenzar ya, diciéndonos a la cara qué se propone y cuáles son los riesgos. Las camisetas de color coral [las de la Diada] se han acabado. Ahora toca política y contundencia".

La justificación del belicista mensaje es que "hemos ganado dos referéndums y tres elecciones y somos mayoría (…) hemos ganado democrática y cívicamente a todos los niveles, y nuestro 'procés' ha liquidado, como mínimo, a tres partidos catalanes, decenas o centenares de carreras políticas de los peores chupópteros y vividores".

Tremosa rompió el fuego

No es el primer mensaje de estas características. En la memoria histórica está colgada la alusión del eurodiputado Ramon Tremosa (PDeCAT), tras el referéndum ilegal del año pasado, de que Cataluña podría escoger la 'vía Eslovena', afirmación que fue entendida como un salto cualitativo en la ristra de bravuconadas del independentismo: a nadie se le escapa lo que ocurrió en Eslovenia.

El radicalismo arreció los últimos meses, después de la formación del Gobierno de Quim Torra y de que se abriese una auténtica 'guerra civil' en el soberanismo catalán sobre quién controla las calles. Y se produce una curiosa situación: por una parte, el ‘president’ alienta las revueltas ‘pacíficas’ y la ocupación del espacio público por parte del separatismo; por otro, controla mimosamente que su gobierno no vulnere la ley para evitar problemas con la justicia y alejar el peligro de que se vuelva a aplicar el 155.

Pero los círculos más radicales quieren acosarle para que dé un paso adelante y practique la desobediencia a las leyes españolas y a las sentencias y fallos de los tribunales. Y tras la Diada de Cataluña del 11 de septiembre y la proximidad del aniversario del referéndum ilegal del 1 de octubre, los ánimos se han encrespado.

Cortes de vías de comunicación

Este envalentonamiento tiene mucho que ver con la cercanía del 1 de octubre, aniversario del referéndum ilegal. Para unificar las convocatorias, se creó hace poco la Plataforma 1-O, a la que apoyan los principales partidos independentistas, ANC, Òmnium y los CDR. Esta plataforma es la que ha convocado concentraciones a las 12 del mediodía ante los centros de trabajo y la manifestación en Barcelona el mismo día por la tarde.

[Vídeo de las agresiones: "Te cortaría la cabeza ahora mismo"]

Ante la posibilidad de que una 'huelga de país' no sea secundada mayoritariamente (entre otras cosas, porque los sindicatos mayoritarios no la apoyan), los independentistas han ido dando tumbos. Y hay propuestas para todos los gustos. El CDR de Girona alertaba: "Este 1 de octubre, estad preparados para movilizarnos de madrugada: recuperaremos las calles, desobedeceremos, disputaremos el poder al Estado, exigiremos República ya, lucharemos por la libertad". Uno de los carteles oficiales distribuidos por CDR Cataluña lleva el lema 'Este 1 de octubre no vayas a trabajar, defiende la República', con el sempiterno logo de 'otoño caliente'.

Otros CDR reclamaban que los ciudadanos pidan fiesta en sus trabajos. Bajo los lemas 'otoño caliente' y '1 de Octubre, a la calle', los radicales quieren dejar oír su voz. "El 1 de octubre, pide fiesta y participa en la acción de tu CDR más próximo", animaba otro mensaje de esta semana. Y otro: "El 1 de octubre defenderemos la República que votamos. Preparaos para un día de acciones desobedientes".

Desde la plataforma Crides 2018-2019, se lanzó, asimismo, otra consigna: "El lunes a las 5 de la mañana haremos una sentada justo bajo el puente de Sarajevo, en la entrada de Barcelona, para que nadie pueda entrar ni salir de Barcelona y se haga el paro. La sentada será hasta las 11 horas, ya que a las 12 del mediodía hay manifestación de estudiantes en la plaza de Universidad".

Otros mensajes distribuidos a través de Twitter alertan de la posibilidad de realizar cortes de circulación de las principales vías de comunicación, especialmente en Soses (cerca de Fraga), La Junquera (en la frontera con Francia) y Amposta (en dirección Castellón). Estas acciones, sin embargo, no estaban consensuadas por todos los círculos independentistas.

Independentistas y antifascistas agreden a manifestantes: "Te cortaría la cabeza ahora mismo"

El departamento de Interior de la Generalitat ha establecido un dispositivo de seguridad para evitar que esta marcha pudiese coincidir con otra organizada por la asociación Jusapol en homenaje a los policías y guardias civiles que actuaron en las jornadas del referéndum del 1 de octubre del año pasado.

Los manifestantes independentistas han comenzado lanzando piedras, a lo que le ha seguido una lluvia de humo de colores contra los mossos. Posteriormente han saltado el cordón policial, lo que ha provocado las cargas de los agentes.

A primera hora de la mañana, cuando las primeras personas llegaban a la plaza, la Guardia Urbana ha decomisado un tirachinas casero, piedras y bolas de acero.

Posteriormente, los Mossos d'Esquadra han vuelto a cargar contra los radicales independentistas que seguían el centro de Barcelona que seguían el centro de Barcelona tras su manifestación y la simultánea de Jusapol. Poco antes quedaba en la plaza Urquinaona un grupo de manifestantes de Jusapol y otro de independentistas, pero algunos soberanistas se han desplazado de nuevo en dirección a la plaza de Catalunya increpando a dos personas con emblemas de la Guardia Civil.

Así es como el foco que quedaba de las dos movilizaciones se ha trasladado de nuevo mucho más cerca de la plaza Catalunya, con independentistas, y ha habido varias cargas policiales cortas. Seis independentistas han sido detenidos en los altercados. El Sistema d'Emergèncias Mèdiques (SEM) ha informado que han asistido a 24 personas heridas, en su mayoría.

 

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha pedido este sábado "evitar la confrontación" en las manifestaciones de policías y de independentistas convocadas en la Via Laietana y en la plaza Sant Jaume, respectivamente.

En una entrevista de Catalunya Ràdio ha llamado a la calma y ha dicho que los que quieran manifestarse lo tienen que poder hacer con libertad, aunque ha mostrado su preocupación por si hay presencia de "grupos de extrema derecha, que se han manifestado de forma muy ostentosa en los últimos años". Esta señora, por lo que se ve, ess cómplice de las bandas violentas...

Ha puntualizado que se refiere a "pequeños grupos" que han causado alarma social y que cada vez que salen hay violencia, por lo que ha pedido que se investiguen, aunque ha mostrado plena confianza en que los Mossos d'Esquadra están trabajando para garantizar la seguridad.

VIDEO 1

VIDEO 2

Te cortaría la cabeza

Los ojos desencajados, las venas del cuello hinchadas y una expresión compacta de odio aderezan las palabras que le escupe al hombre que camina sin volverse ni responderle: «Te cortaría la cabeza ahora mismo.» Una frase llamada a no pasar inadvertida, también elocuente, que condensa del modo más oscuro posible el significado de un momento. El modo verbal elegido: "cortaría", que denota una potencialidad que no se realiza por razones que cabe interpretar como puramente coyunturales. El daño físico con el que se amenaza: la decapitación, un acto necesariamente letal y en extremo humillante, no sólo para quien la padece, sino también para los suyos, aquellos que dejaría para llorarlo. Y ese "ahora mismo" que redondea el aserto, y que pone de relieve la ausencia completa de dubitación por parte del hablante.

Ya estamos aquí, en la hora de la violencia sin restricción ni medida; esa que siempre acaba llegando al cabo de un tiempo lo bastante dilatado de siembra en las mentes menos amuebladas del desprecio y el rencor hacia un colectivo al que se identifica como enemigo. No es relevante que las diferencias entre quien se ve convocado a odiar y el objeto de su incentivada aversión sean ilusorias o en la práctica nulas. De hecho, es en estos casos en los que se consigue que la ponzoña resulte más virulenta, por la necesidad inconsciente que tiene el odiador de marcar una línea divisoria con algo que le resulta incómodamente próximo.

Lo que sigue a la amenaza confirma los peores pronósticos: jóvenes embozados agrediendo y pateando por la espalda a unos hombres que no les devuelven los golpes y que tratan de ponerse lejos de su alcance, hasta que llegan, en poco número y con algo de retraso, unos policías antidisturbios que se interponen y que hacen retroceder a porrazos a los agresores. Aunque algunos lo hayan olvidado, las leyes todavía vigentes proscriben acosar a golpes a quien nada te está haciendo, y los agentes siguen teniendo la encomienda de evitar el delito, con arreglo a esas leyes que amparan su actividad y condición y sin las que quedarían degradados a un simple pelotón de hombres con armas.

La respuesta de los exaltados no se hará esperar: los que han intervenido para impedir el espectáculo ominoso del conato de linchamiento se convierten con ello en traidores al pueblo, a la causa suprema que autoriza no solo abdicar de la conciencia individual, sino ignorar la dignidad individual del prójimo. A los que se les ha llenado de hiel hirviente la cabeza no se les puede enfriar de la noche a la mañana, persuadirlos por medio racional alguno de que hay límites a los que no se puede llegar, líneas que no deben cruzarse. Se repliegan sólo para reagruparse y trazar itinerarios nuevos por los que dar cauce a su ira, más allá incluso de quienes han trabajado tenazmente para inoculársela; contra ellos si llegara a ser necesario, porque la violencia tiene auspiciadores, parteros y padrinos, pero una vez que estalla no reconoce padre ni madre ni Dios que la pueda contener.

Es tarde para impedir que nazca lo que ya ha nacido. Lo más que pueden los aprendices de brujo que cometieron el error de despertar a la bestia es abstenerse de alentarla. Ni aun en el caso, improbable, de que osaran reprobarla, tendría ya el más mínimo efecto en quienes, aunque fueron amamantados con su leche ideológica, andan ya por sus propios pasos. Y quienes no han perdido todavía el sentido de la responsabilidad, ni se han manchado excitando a sus semejantes a juzgar despreciables y por tanto decapitables a otros seres humanos, tienen el desafío de plantar cara al monstruo con firmeza e inteligencia, sin caer en la trampa de la tibieza ni en la debilidad del encarnizamiento gratuito, ese que riega aún más la planta de la barbarie.

Análisis: Y a las sonrisas que les den mucho

Miquel Giménez

Los CDR han enviado a hacer puñetas las sonrisas y el cuento del pacífico carácter de los separatistas. Ha agredida las fuerzas del orden y a manifestantes pacíficos. Los de lazo amarillo se quitan la careta

Tirachinas, cojinetes de acero y polvos

Esta no será una crónica escrita desde ningún estado d ánimo que no se la rabia y la tristeza. Los radicales separatas – todos lo son llegado el momento - no querían que la manifestación pacífica y legal convocada por JUSAPOL se celebrase. Lo habían dicho por activa y por pasiva: “Els carrers serán sempre nostres”, las calles serán siempre nuestras, en abierta declaración de totalitarismo fascista. Pues bien, no han defraudado a su afición. Los CDR, esa especie de SA del proceso disfrazada de gente demócrata, se han apoderado este sábado de la Plaza Sant Jaume para impedir que los policías pudieran ejercer su derecho constitucional a exigir la equiparación de sueldos entre los diferentes cuerpos, así como rendir homenaje a los guardias civiles y miembros de la PN que el año pasado sirvieron en Cataluña el 1-O con no pocas dificultades.

A JUSAPOL se le obligó a cambiar el itinerario, aunque tenían todos los permisos, en aras de esos CDR que, sin ninguna autorización ni legalidad, tienen el visto bueno del gobierno de Torra y los partidos que lo secundan para hacer lo que les salga de los mismísimos. Se sienten fuertes, protegidos por la Generalitat, impunes, y esto es un hecho. En el cruce de la calle Fernando con la Rambla, la la Guardia Urbana cacheaba a unos jóvenes de ARRAN, organización juvenil de las CUP, requisándoles tirachinas modificados para tener mayor potencia, cojinetes de acero, un par de porras extensibles y otros elementos ante la sonrisa de los cachorros émulos de Batasuna. “Es igual que nos quitéis esto, la mayoría de compañeros que ya están en Sant Jaume tienen de todo y más”, chuleaba uno de ellos. Los hecho le han dado la razón.

En Sant Jaume, el ambiente se iba caldeando por momentos. Elisenda Paluzie, máxima dirigente de la ANC, exhortaba a los asistentes – se calcula que unos seis mil – a hacer frente al “fascismo de las fuerzas de ocupación”. Una pareja monísima, estupendísima, pijísima, con camisetas amarillas y múltiples chapitas de la ANC, comentaba la posibilidad de que los Mossos impidieran que los CDR reventaran la manifestación de “Los violentos de Octubre”. “No se atreverán, porque son nuestros”, sentenciaba la chica mientras se atusaba su pelo rubio natural con un gesto de quien toda la vida ha tenido servicio y no sabe ni atarse los cordones de los zapatos.

Con dos filas de furgones policiales cortando el paso y lo mejor de los efectivos de la BRIMO, los Mossos han decepcionado a los separatas, porque, efectivamente, si se han atrevido, cortándoles el paso en Vía Layetana a la altura de la Plaza del Ángel. La distancia de seguridad entre este punto y el lugar donde, finalmente, se iniciaba la manifestación constitucional, delante de la Jefatura Superior de Policía, hacía imposible que los violentos de la estelada pudieran cumplir su objetivo. Ahí es donde ha empezado el mambo cupaire. Los Mossos han tenido que cargar varias veces contra esos pacíficos y sonrientes demócratas, estupendamente organizados. Los manuales de guerrilla urbana que les trajeron hace un año están empezando a dar frutos, por lo que se ve. Avanzaban en cuña, después en modo serpiente e intentaban rodear como fuese a los antidisturbios que, con buen nivel estratégico, no han dejado en ningún momento de mantener la línea de defensa y el perímetro de seguridad intacto.

Cuando los CDR, que no han dejado de dar gritos en favor de Terra Lliure, han visto que su estrategia no funcionaba, han empleado otra que, por innovadora, es digna de mención: han usado contra los policías esos polvos de colores tan de moda en festivales hindús. Una idea que suple a las granadas de humo, difíciles de conseguir por otra parte, y que impide a los policías ver sin levantarse la visera del casco, exponiéndolos así a golpes en la cara.

Mientras los Mossos se daban de hostias – textual, de hostias - con aquellos que tanto los ensalzaban el pasado pseudo referéndum, lo manifestantes de JUSAPOL, unos 3.000, marchaban pacíficamente hacia la plaza de Cataluña. Pero esa paz iba a terminarse pronto.

A guantazo limpio en Canaletas

En paralelo a los graves incidentes de Via Layetana, otro grupo de los CDR se había desplazado hasta la popular frente de Canaletas para impedir el acto final de JUSAPOL. A la altura de la confluencia con la calle Pelayo se han visto detenidos por otro contingente de Mossos, que se han visto obligados a hacer varias cargas contra ellos. Algunos de los policías presentes venían del otro foco de violencia, porque lucían los uniformes manchados del polvo de colores.

Otra novedad en la estrategia de guerrilla urbana de los CDR: algunos – no todos – de los integrantes de la primera línea, la que se encarga habitualmente de provocar a las fuerzas del orden, iban con el rostro tapado pero semidesnudos. ¿El motivo? Son dos: el primero es causar un efecto psicológico en aquellos que deben detenerlos, frenando su impulso de arremeter contra alguien semidesnudo, con la imagen de indefensión que ofrece. Esto ya se ha visto emplear con gran eficacia, por cierto, en Alemania, Francia, Reino Unido o Rusia, pero en España, que sepa este cronista, es la primera vez que se emplea. La internacional de la subversión está empleándose a fondo en nuestro país.

El segundo motivo es poder enseñar cualquier pequeño moratón, corte, heridita, lo que sea, a los cientos de móviles que ellos mismos llevan para poder difundir las imágenes en las redes inmediatamente, culpando a la policía de criminal, etc. ¿Y si no se producen lesiones?, se preguntarán ustedes. Pues se fingen, como ha sucedido este sábado, en el que hemos visto tuits de falsos heridos. A estos grupúsculos, discípulos de HB, todo les vale siempre que contribuya a denigrar a los únicos que parecen dispuestos a frenarlos, a saber, las FFSS.

Pero como la policía no puede estar en todos los sitios, aún hemos visto agresiones a tres policías de paisano que había participado en la manifestación. Los cobardes separatistas han empleado el método de rodearlos, escupirlos, amenazarlos con un a superioridad de diez a uno. Grandes héroes, grandes patriotas, grandes luchadores, que solamente se atreven cuando son manada.

Haciendo de coro a toda esta violencia, que ha existido y es real, no como la del 1-O, TV3 informaba en tono desgarrado de lo que pasaba, de una manera tan tendenciosa que producía asco. Para diferenciar su película de buenos y malos, mientras que por parte de los separatistas sacaban un corte con la tal Paluzie, cuando tenían que hablar de la manifestación, repetimos, legal y pacífica de JUSAPOL, ponían primero un corte con el representante de la organización para, a renglón seguido, dar otro con un responsable de VOX. Son fascistas, son franquistas, son violentos, no pasarán, debían pensar los biempensantes estómagos agradecidos neoconvergentes en sus segundas residencias. Como remate, después de VOX venían unas declaraciones de InésArrimadas en las que se solidarizaba con el deseo de la equiparación salarial entre las policías que hay en España. Es como si dijeran “¿Lo ven, como Ciudadanos es de extrema derecha?”.

Porque todo es pacífico y bueno entre ellos, el 1-O se produjo poco menos que un Holocausto, la policía es mala por definición y las calles serán siempre suyas. Y también es suya la televisión que miente e intoxica, y las instituciones autonómicas, que están solo para servirlos a ellos, y el derecho a protestar, porque aquí no chista ni Dios sin su permiso.

Lo que ha quedado claro es que a las sonrisas les pueden ir dando mucho por donde amargan los pepinos. Estos buscan un muerto y, al paso que van, lo tendrán. Lo digo con la rabia y la tristeza de quien creía que los tiempos en que la gente dirimía sus disputas en las calles a golpes habían quedado desterradas de nuestra historia.

Fuente: El Confidencial, El Mundo, Vozpopuli