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La monarquía saudí en el disparadero: El periodista opositor fue desmembrado vivo en un cruel asesinato de los esbirros de Bin Salman

Elespiadigital | Jueves 18 de octubre de 2018

"No hubo ningún intento de interrogarlo. Habían venido a matarlo", relató a los medios una fuente turca que tiene acceso a la investigación sobre el desaparecido periodista.

El asesinato del destacado periodista Jamal Khashoggi duró siete minutos, durante los cuales el saudita fue desmembrado por un equipo forense, según lo relató a Middle East Eye una fuente turca que tiene acceso a la investigación del caso

La fuente, no identificada, asegura haber escuchado una grabación de audio que obtuvieron investigadores turcos y que refleja los últimos momentos de la vida del periodista.

Como parte de su relato dijo que Khashoggi fue arrastrado desde la oficina del cónsul general saudí en Estambul y fue tendido sobre una mesa en un despacho colindante. "El propio cónsul fue sacado de la habitación. No hubo ningún intento de interrogarlo [al periodista]. Habían venido a matarlo", dijo la fuente a Middle East Eye.

Un testigo que estaba en la planta baja reportó que oyó gritos horrendos. Los gritos cesaron cuando Khashoggi, quien fue visto por última vez en el consulado de Arabia Saudita de Estambul el 2 de octubre, fue inyectado con una sustancia desconocida, relató la fuente.

Asismismo, señaló que Jamal Khashoggi tardó siete minutos en morir, y que su cuerpo fue cercenado por un hombre identificado como Saleh al Tubaiqi, jefe de pruebas forenses en el Departamento de Seguridad General de Arabia Saudita.

Supuestamente Al Tubaiqi, antes de comenzar a desmembrar el cuerpo del periodista, se puso auriculares y recomendó a los otros miembros del equipo que estaba con él hacer lo mismo. La fuente turca precisó que cuando empezaron a cortar el cuerpo, el periodista todavía estaba vivo.

Anteriormente, funcionarios turcos reportaron a New York Timesque poseen pruebas de que, precisamente el 2 de octubre, 15 agentes saudíes volaron a Estambul, asesinaron a Khashoggi, desmembraron su cuerpo con una sierra de huesos que habían llevado para ese propósito y regresaron a su país el mismo día.

Los registros muestran que dos aviones privados, fletados por una compañía saudita que tiene estrechos vínculos con el príncipe heredero saudita y el Ministerio del Interior de ese país, llegaron y salieron de Estambul el día de la desaparición de Khashoggi.

  • Khashoggi, residenciado en EE.UU. y columnista del periódico The Washington Post, entró en el consulado de Arabia Saudita en Estambul para obtener un documento que certificaría su divorcio, con el fin de casarse en Turquía con su novia. La novia esperó por él afuera durante 11 horas, pero nunca salió.
  • Riad sostuvo que el periodista salió del consulado poco después de haber entrado, pero no ha aportado a las autoridades turcas ninguna prueba que confirmara su versión.
  • El 12 de octubre The Washington Post afirmó, citando a funcionarios anónimos, que las autoridades de Turquía cuentan con evidencias de sonido y video de que Khashoggi fue detenido, asesinado y desmembrado en el consulado saudí en Estambul.

Varios miembros del equipo de asesinos de Khashoggi vinculados personalmente a MBS

Para complicar aún más los intentos de Donald Trump y otros miembros de su administración de afirmar que el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, no tuvo ningún conocimiento sobre la desaparición y el aparente asesinato del periodista Yamal Khashoggi, varios de los miembros del equipo que han sido citados previamente por funcionarios turcos como sospechosos de cometer el crimen están estrechamente relacionados con el príncipe heredero.

Estos incluyen a un sospechoso que fue un compañero de viaje constante del príncipe, y que fue visto cómo salía de aviones con él en París y Madrid y también acompañándole en varias visitas a EEUU, incluida la visita de este año a la ONU.

Otras tres personas en la lista son miembros conocidos del equipo de seguridad del príncipe heredero, y otro más desempeña una posición superior en el Ministerio del Interior de Arabia Saudí. Los analistas afirman que su participación prácticamente asegura que la autoría y dirección de la operación recayeron en la familia real.

Según informes, Arabia Saudí está planeando elaborar un informe que afirmará que Khashoggi murió durante “un interrogatorio que salió mal”, y que los interrogadores actuaron “independientemente del príncipe heredero”, pero tal infundio va a ser difícil de vender, dados los vínculos de los asesinos con MBS y la forma brutal en que el asesinato tuvo lugar. Según las grabaciones de vídeo y audio ningún interrogatorio se produjo dentro del consulado.

El quinto es un médico forense que ocupa cargos directivos en el Ministerio del Interior, concretamente en el Departamento de Seguridad General, de Arabia Saudí. Una figura de tal envergadura solo podría haber participado por orden de una autoridad saudí de alto rango.

La presencia de tales hombres desmiente automáticamente la sugerencia de que se trató de una operación de “elementos incontrolados”, como Donald Trump y el régimen saudí pretenden ahora afirmar.

“Sospechoso en caso de Jashoggi muere en ‘extraño’ accidente”

 

Uno de los sospechosos en el caso del periodista saudí desaparecido Yamal Jashoggi ha muerto en un “extraño” accidente de tráfico.

Según ha informado este jueves el periódico turco Yeni Safak, Meshal Saad Albostani, integrante del “escuadrón de muerte” compuesto por 15 personas enviado por Arabia Saudí para asesinar a Jashoggi, ha muerto en circunstancias sospechosas.

El desconocimiento de los pormenores, como lugar o día, del accidente en que perdió la vida Albostani tras regresar a Arabia Saudí desde Turquía, ha dado lugar a que analistas y expertos citados por el rotativo turco especulan sobre la relación de esta muerte y el caso Jashoggi.

Algunos de los expertos que menciona el periódico turco creen que Albostani fue “silenciado” por las autoridades saudíes después de que expresara su disposición a revelar lo sucedido el pasado 2 de octubre en la sede consular saudí en Estambul (Turquía).

The Washington Post publica el último artículo que Jamal Khashoggi escribió antes de desaparecer

La columna del periodista saudí se titula 'Lo que más necesita el mundo árabe es libertad de expresión'.

The Washington Post ha publicado este miércoles el último texto escrito por su columnista Jamal Khashoggi, el periodista saudí que desapareció el pasado 2 de octubre después de entrar en el consulado de Arabia Saudita en Estambul. Bajo el título 'Lo que más necesita el mundo árabe es libertad de expresión', el artículo de opinión ha sido publicado por el redactor de Opiniones Globales del periódico, Karen Attiah, y está disponible tanto en inglés como en árabe.

En la nota que precede al artículo Attiah explica que el periódico pospuso la publicación del artículo porque la redacción aún conservaba la esperanza de que Jamal volvería y lo podrían editar juntos. "Ahora tengo que aceptar que esto no va a pasar. Este es el último texto suyo que voy a editar para The Post", escribió Attiah. El periodista recibió el artículo de Khashoggi el día después de su desaparición de manos de su traductor.

En su última pieza periodística, Khashoggi habla de la ausencia de libertad de prensa y del dominio absoluto del discurso gubernamental en los países árabes, así como de la grave situación en la que se encuentran sus ciudadanos, que viven desinformados y no pueden abordar ni hablar en público sobre asuntos que afectan a la región y a sus vidas cotidianas.

El 'Telón de Acero' del mundo árabe

Khashoggi se hace eco del informe Libertad en el Mundo 2018, elaborado por Freedom House, que menciona a Túnez como el único país árabe con prensa "libre", seguido de Jordania, Marruecos y Kuwait con una "parcialmente libre", mientras que el resto de los países tienen medios considerados "no libres".

Para el periodista saudí, el mundo árabe afronta su propio 'Telón de Acero', establecido por "las fuerzas domésticas que compiten por el poder" y no por actores externos.

Como posible salida a esta situación de vacío informativo, Khashoggi propone crear una plataforma alternativa para las voces árabes que podría configurarse como un foro internacional independiente que quedaría fuera del alcance de los Gobiernos nacionales que "difunden el odio a través de la propaganda". De esta forma, la gente común podría "encarar los problemas estructurales que afrontan sus sociedades", opina.

El Washington Post acusa a Trump de intentar lavar la cara al régimen saudí

El Washington Post, cuyo columnista Yamal Khashoggi fue asesinado en el consulado de Arabia Saudí en Estambul, acusó a la administración del presidente de EEUU, Donald Trump, de realizar una “operación de limpieza de cara diplomática” en favor de Riad.

En un editorial titulado “¿Por qué el gobierno de Trump está limpiando el caos de Arabia Saudí?”, el periódico respaldó los llamamientos de responsables de la ONU para la creación de una comisión internacional independiente sobre la desaparición del periodista a principios de este mes, que ha empañado la imagen del príncipe heredero Mohammed bin Salman.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, fue enviado a Riad el martes, según la administración, para presionar a los líderes saudíes para que lleguen al fondo del caso.

Pero Pompeo, “que sonrió ampliamente al saludar al príncipe heredero Mohammed bin Salman, parecía menos decidido a determinar la verdad que a ayudar a que el gobernante saudí de facto escapara de la crisis que provocó”, dijo el Post.

“La mejor metáfora de la diplomacia del Sr. Pompeo pareció ser lo que presenciaron los reporteros frente al Consulado de Arabia Saudí en Estambul, donde el Sr. Khashoggi fue visto por última vez el 2 de octubre: la llegada de un equipo de limpieza con cubos, fregonas y detergentes”.

Agregó que Trump “ha señalado que está más que listo para ayudarlo (a MBS) en ese regateo”.

“El presidente tuiteó que en una llamada telefónica, el joven líder saudí había negado totalmente cualquier conocimiento de lo que había ocurrido, como si esto hubiera resuelto el asunto”.

The Post, que generalmente critica a Trump y frecuentemente es atacado por el presidente a cambio, agregó que el caso debería ser investigado por el Consejo de Seguridad o el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

“Hasta que se revele toda la verdad sobre el Sr. Khashoggi, las empresas estadounidenses deberían evitar trabajar con el régimen saudí y el Congreso debería bloquear todas las ventas militares”, agregó.

El miércoles, Trump negó que estuviera cubriendo al aliado de EEUU.

“No, en absoluto, solo quiero saber qué está pasando”, dijo a los periodistas en la Casa Blanca.

“No voy a cubrir nada”, dijo, y agregó que recibiría un “informe completo” sobre el asunto de Pompeo al final de la semana.

Comienzan esfuerzos en Riad para destituir a Bin Salman

La esfera política saudí emprende un proceso para destituir al príncipe heredero saudí por el caso de Jashoggi, revela un medio galo, citando fuentes saudíes.

“En los pasados días destacados personajes políticos saudíes se han reunido para revisar el caso de Jashoggi y la situación de Bin Salman”, ha dicho una de las fuentes citadas este jueves por diario francés Le Figaro, además de asegurar que en Riad ya están buscando al sustituto del príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman Al Saud.

Los que encabezan estos esfuerzos en Riad critican el desempeño de Bin Salman en el caso del desaparecido periodista crítico saudí Yamal Jashoggi y advierten de que, por ello, habrá muchas consecuencias negativas para el reino árabe.

En específico, señalan al hermano pequeño del actual príncipe heredero y embajador saudí a Estados Unidos, Jaled bin Salman, como el posible candidato que reemplazaría a Muhamad.

El lunes, un rotativo estadounidense había informado que el embajador saudí en Washington, tras abandonar EE.UU., no tenía planeado volver y el cargo diplomático sería sustituido por otra persona; lo que aumenta la posibilidad de que sea el nuevo príncipe heredero.

Jashoggi, columnista del diario estadounidense The Washington Post, acudió el pasado 2 de octubre a la sede consular saudí en Estambul (Turquía) y desde entonces no se sabe nada de él.

Aunque el régimen saudí alega que Jashoggi abandonó sus instalaciones ese mismo día, las autoridades turcas insisten en que disponen de pruebas que demuestran que el periodista fue torturado y luego asesinado y desmembrado, además, acusan a Arabia Saudí de no cooperar con sus equipos de investigación.

Análisis: El asesinato de Khashoggi y la hipocresía de Trump

Yusuf Fernández

Mientras Arabia Saudí continúa trabajando en el lenguaje exacto de una supuesta admisión de que el periodista Yamal Khashoggi fue asesinado en su consulado en Estambul, el presidente estadounidense, Donald Trump, está cambiando su discurso hacia la defensa cada vez más abierta de los dirigentes saudíes y la negación de que estos últimos hayan “hecho algo malo”.

El presidente Trump se queja de que los medios de comunicación internacionales están tratando a los dirigentes saudíes como si fueran “culpables hasta que se demuestre su inocencia”, a pesar de haber admitido que él mismo les oyó decir que están redactando una admisión de que, de hecho, Khashoggi fue muerto durante un “interrogatorio fallido”.

Hablando con los reporteros después de una llamada telefónica con el rey saudí Salman el lunes, Trump sugirió que “asesinos incontrolados” podrían ser responsables de lo que sucedió con el columnista desaparecido del Washington Post.

Trump parece contento de tomar la palabra de los dirigentes saudíes como una verdad absoluta al afirmar que el príncipe heredero, Mohammed bin Salman, negó tener cualquier conocimiento de lo que sucedió en el consulado, y que el rey ha prometido una “investigación completa” del asunto.

Si bien todavía no se conocen ciertos detalles, la narrativa oficial que se perfila en el lado saudí es que los agentes de seguridad saudíes que torturaron hasta la muerte a Khashoggi y que de alguna manera se libraron de su cuerpo no actuaron por orden directa del rey o del príncipe heredero, sino que obraron por propia cuenta. Otra versión de esta historia es que Khashoggi habría muerto “durante un interrogatorio fallido”, que por cierto no aparece en ninguna de las grabaciones de audio o vídeo recogidas por los servicios de seguridad de Turquía y que han sido dadas a conocer por los medios de ese país. Todo apunta a que Khashoggi fue bárbaramente asesinado en un proceso que duró siete minutos y que el médico forense de la Seguridad General Saudí procedió a descuartizar su cadáver antes de que el periodista falleciera siguiendo la misión que le fue encomendada antes de ir a Estambul.

El régimen saudí podría prometer castigar, de este modo, a algunos funcionarios mientras mantiene que el liderazgo saudí, y en particular MBS, “está libre de culpa”. A medida que esta estrategia saudí toma forma, el presidente Trump está adoptando cada vez más una posición similar.

De hecho, la plausible admisión del asesinato por los saudíes parece llevado a Trump a cambiar de nuevo su postura anterior de que “no sabemos lo que ocurrió” o hay que dar a los “saudíes la presunción de inocencia” para abrazar ahora la nueva teoría de los “asesinos incontrolados”, que se revela absurda por las propias revelaciones del New York Times sobre los vínculos y la cercanía de al menos cuatro de los asesinos con el propio Mohammed Bin Salman. Nadie creerá, sin embargo, que 15 agentes y responsables de seguridad y saudíes llegados en dos aviones a Estambul, incluyendo un médico de alto rango del Ministerio del Interior, hubieran decidido por su propia cuenta, y quizás para matar el aburrimiento, viajar a la ciudad turca para asesinar en el consulado de su país a un conocido periodista disidente

¿Es Trump estúpido para creer tales argumentos? No, más bien es un cínico que esboza argumentos que vienen a decir que no merece la pena poner en peligro lucrativos contratos de armamento con el régimen saudí por el asesinato bárbaro de Khashoggi Sin embargo, la oportunidad de esperar que todo el incidente se olvide, sin más, ya ha pasado, y una admisión de culpabilidad por parte de Arabia Saudí que busque echar la culpa a “elementos incontrolados” no engañará a nadie en ninguna parte, ni tampoco en EEUU, y servirá solo para poner de manifiesto lo patético de tales esfuerzos y la catadura moral y la hipocresía de aquellos que los sostengan.

Análisis: El Juego de Tronos árabe se calienta

Wayne Madsen

La denuncia de tortura, asesinato y desmembramiento del periodista saudita Jamal Khashoggi, con sede en Washington, en el consulado general de Arabia Saudita en Estambul recordó al mundo que ahora se está produciendo un intenso juego de poder dentro de las monarquías de la Península Arábiga y entre ellas.

En noviembre de 2017, el príncipe heredero de la corona saudita Mohammed bin Salman (MBS) ordenó el arresto y la detención en el Hotel Riyadh Ritz Carlton de más de 200 miembros de la familia real saudí, incluidos once príncipes rivales, así como ministros del gobierno y empresarios influyentes. Eso ocurrió después de una reunión de octubre de 2017 en Riyadh entre MBS y el yerno de Donald Trump, Jared Kushner, cónclave que duró hasta altas horas de la madrugada. En la reunión, se dice que Kushner le entregó a MBS una lista de los nombres de los opositores del Príncipe Heredero: las principales figuras de la casa real saudí, el gobierno y las principales empresas. La lista también pudo contener el nombre «Jamal Ahmad Khashoggi».

La lista de nombres saudíes fue, según se informa, compilada por Kushner a partir de documentos de alto secreto que había solicitado específicamente a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y la Agencia Central de Inteligencia. Los documentos fueron solicitados específicamente por Kushner, no porque fuera un experto en intercepciones de comunicaciones, sino porque probablemente tenía un oficial de control que le dijo qué archivos debía obtener. La familia Kushner tiene vínculos de largo tiempo con el Partido Likud israelí, así como con el servicio de inteligencia Mossad. El Mossad disfruta de una estrecha relación de trabajo con la Dirección General de Inteligencia de Arabia Saudita, que ahora está firmemente comprometida con MBS después de una purga previa de sus rangos superiores tras el ascenso de MBS a la cima en la Casa de Saud.

La lista que Kushner entregó a MBS se elaboró a base de interceptaciones de comunicaciones, videoconferencias y correos electrónicos de la NSA y la CIA. Se dice que Kushner tuvo una conversación telefónica con MBS un día antes de que Khashoggi fuera asesinado.

Fuentes de inteligencia de EE. UU. informan que la NSA había interceptado comunicaciones de alto nivel entre el gobierno saudí en Riyadh y el consulado general saudí en Estambul, lo que indicaba que había un complot para secuestrar a Khashoggi y llevarlo de regreso a Riyadh o asesinarlo. El secuestro y la detención son definitivamente parte del libro de jugadas de MBS como se vio con el secuestro y detención en Riyadh el 3 de noviembre de 2017 del primer ministro libanés Saad Hariri. Tan pronto como el avión de Hariri aterrizó en Riad, su teléfono celular fue confiscado por los saudíes y fue detenido. Hariri se vio obligado a renunciar en una declaración forzada que leyó en una cadena de televisión saudí. MBS esperaba reemplazar a Hariri con su hermano mayor separado, Bahaa Hariri, alguien que MBS tenía en su bolsillo.

MBS había presumido a los asesores cercanos de que él también tenía a Jared Kushner «en su bolsillo». El presidente libanés Michel Aoun exigió la liberación inmediata de Hariri por parte del régimen saudí y su regreso a Beirut. Así como Riad negó que hubiera asesinado a Khashoggi, se negó a admitir que estaba sosteniendo a Hariri contra su voluntad. MBS ordenó a Hariri volar a Abu Dhabi para reunirse con el aliado de MBS, el Príncipe Heredero Mohammed binZayed (MBZ), el heredero de la presidencia de los Emiratos Árabes Unidos. A la edad de 57 años, MBZ no es tan descarado como el MBS joven e impetuoso. Esto ha sido evidente por la voluntad de MBZ de trabajar con el rey jordano Abdullah II para buscar un acuerdo con el presidente sirio Bashar al-Assad. MBS está furioso con MBZ y Abdullah, este último miembro de la familia Hachemita,

MBS también está molesto por el apoyo de MBZ a los reclamantes rivales al poder en el sur de Yemen. MBS está apoyando al gobierno yemení, gran parte de él en el exilio en Arabia Saudita, contra el gobierno Houthi apoyado por Irán que gobierna desde Sana’a en el norte de Yemen en una guerra sangrienta y genocida orquestada por Riad, con el apoyo de la administración de Trump y el régimen israelí.

Los Emiratos Árabes Unidos han estado apoyando al Consejo de Transición del Sur (STC), que se esfuerza por la reversión del sur de Yemen a un estado independiente, un estado que disfrutó antes de una fusión forzada con el norte de Yemen en 1990. Atrapadas en el medio están las fuerzas leales al jeque AbdullahbinIssa Al Aafrar, el sultán del estado de Mahra, que se desestabilizó cuando el sur de Yemen logró la independencia en 1967. El sultán de Mahra, que vive en el vecino sultanato de Omán, bajo la protección del sultán Qabusbin Said, también está en la mira de MBS. , que no quiere ninguna competencia para el control por Arabia Saudita de todo Yemen.

Según informes, Omán respalda al Consejo General Popular de Al-Mahra y Socotra, que está compuesto por los ancianos tribales MahraSultan y Mahri. Esta autoridad gobernante rival quiere estar libre de cualquier control por parte de los sauditas, los emiratíes, los hutíes y el gobierno pro saudí de Yemen. A través de las oficinas de la misión de Omán ante las Naciones Unidas, el Consejo General ha estado en contacto directo con el Consejo de Seguridad de la ONU. El STC también incluye a miembros de las tribus y familias reales de otros estados de la Federación de los Emiratos Árabes del sur de la era colonial británica y del Protectorado del sur de Arabia. Estos incluyen el Estado Kathiri, el Sultanato de Lahej, el Estado Qu’aiti de Hadhramaut y los Emiratos de Dhala y Beihan.

Se sabe que MBS se dedica a seleccionar al sucesor de Qabus, que no tiene hijos y ha sido una espina en el lado de Riyadh. Bajo Qabus, Omán ha sido amistoso con Irán y el gobierno de Assad en Siria, así como con Qatar, donde el Emir de 36 años, Tamimbin Hamad, ha enfurecido a MBS al mantener relaciones con Irán. En 2013, el padre de Tamim, HamadbinKhalifa Al Thani, abdicó formalmente el trono a favor de su hijo. Sin embargo, es bien sabido que Hamad todavía tira de las cuerdas en Doha. En 1995, Hamad depuso a su padre, Khalifa BIN Hamad al Thani, quien estaba recibiendo tratamiento médico en Ginebra. En 1972, Khalifa expulsó a su primo, Ahmad, mientras se encontraba en un viaje de caza en Irán. Ahmad se estableció en Dubai, donde se casó con la hija del Emir de Dubai.

MBS, junto con todos los países del Consejo de Cooperación del Golfo, ha instituido un embargo económico y diplomático punitivo sobre Qatar. Existe cierta especulación en el Medio Oriente de que MBS está retrocediendo silenciosamente para suceder a Qabus, Taimurbin Assad, el hijo de 37 años del primo de Qabus, Said Assad binTariq. Como viceprimer ministro de cooperación internacional, Said Assad binTariq fue designado como el heredero oficial de los enfermos Qabus.

En este «Juego de tronos» árabe, MBZ puede tener sus propios favoritos entre otros reclamantes al trono del sultán en Mascate. Estos incluyen a los medios hermanos de Said Assad binTariq, HaithambinTariq, actualmente el ministro de cultura, y ShihabbinTariq, ex comandante de la marina de Omán. Según los informes, MBZ está mandando una red de espías dentro de la corte real de Omán para influir en la sucesión de Qabus. Hay otro príncipe no árabe, que también podría tener una gran influencia en la sucesión real de Omán. Él es el Príncipe de Gales, Charles, el futuro rey de Inglaterra, quien ha sido un amigo y confidente de largo plazo de Sultan Qabus.

Omán y Qatar tienen sus propios agentes de influencia dentro de las familias reales de los siete emiratos que conforman los Emiratos Árabes Unidos. En julio, el jeque RashidbinHamad al-Sharqi, el segundo en la fila para el trono en Fujairah, el emirato de los Emiratos Árabes Unidos que limita con Omán, se presentó en Qatar para solicitar asilo. Dijo que el gobierno de MBZ estaba utilizando la extorsión para realizar transferencias de grandes sumas de efectivo de las familias reales de los Emiratos a partes desconocidas de todo el mundo, incluidas las de Ucrania, India, Marruecos, Líbano, Jordania, Egipto y Siria. Los EAU, junto con los saudíes, son importantes partidarios financieros de elementos yihadistas de todo el mundo. SheikhRashid también ha proporcionado a la inteligencia qatarí detalles del descontento entre los emiratos de las políticas dictatoriales de MBZ en Abu Dhabi.

Recientemente, los saudíes han presionado a su rey títere en Bahrein, Hamadbin Isa Al Khalifa, para despedir a su tío, el primer ministro, el príncipe Khalifabin Salman Al Khalifa. El príncipe Khalifa es el primer ministro más antiguo del mundo. Sin embargo, aparentemente ha irritado a MBS con su labor de proteger los derechos de los trabajadores extranjeros, incluidos los de Filipinas y el sur de Asia, en Bahrein y en la región más amplia del Golfo.

Se sabe que MBS y Kushner ven a Irán como la principal amenaza para la paz en el Medio Oriente. MBZ comparte su punto de vista sobre Irán, algo que, aparentemente, no es compartido por los emiratos de la región norte del Golfo, incluida Fujairah. De sus acciones, MBS y MBZ son, junto con sus aliados israelíes y estadounidenses, la principal amenaza para la paz en la región. El asesinato de un periodista residente en los Estados Unidos en un tercer país, Turquía, y el secuestro y arresto domiciliario de un primer ministro en ejercicio de otra nación es un comportamiento sin precedentes en el Medio Oriente. Los saudíes solo son igualados por Israel en su total desprecio por las normas internacionales de comportamiento en la región del Medio Oriente mientras ellos y sus cohortes se involucran en un sangriento «Juego de tronos».