MOSCÚ (Sputnik) — Un total de 130 personas fueron detenidas durante las protestas contra el aumento de los precios de los combustibles que tuvieron lugar en todo el territorio de Francia, informó el ministro del Interior galo, Christophe Castaner.
"En total 130 personas fueron detenidas y fueron puestas bajo custodia en Francia", dijo citado por la cadena BFMTV.
Castaner informó que más de 106.000 personas tomaron las calles en varias regiones de Francia para expresarse en contra de la subida de los precios del combustible en el país.
El ministro indicó que es la cifra inferior a la registrada el 17 de noviembre cuando el número de los manifestantes llegó a 282.710.
El movimiento conocido como chalecos amarillos celebró esta jornada protestas multitudinarias en Francia contra el aumento de los precios de los combustibles.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, a través de su Twitter agradeció a las fuerzas del orden por su "valentía y profesionalismo" y condenó la violencia registrada durante las protestas.
?Las protestas masivas contra el alza de los precios del combustible comenzaron en Francia el 17 de noviembre.
En el departamento de Isere murió un hombre bajo las ruedas de un auto, más de 500 personas sufrieron heridas en todo el país.
El movimiento contra el alza de los carburantes recibió el nombre de "chalecos amarillos", en alusión a la prenda fluorescente que portan los manifestantes y que es atributo obligatorio de los conductores en Francia.
Desde el 1 de enero de 2019, el precio de la gasolina en Francia subirá 2,9 céntimos y el diésel, 6,5 céntimos el litro.
Según la emisora Europe1, en 2018 el precio del combustible diésel aumentó un 23% y el de la gasolina, un 15%.
Macron culpa a Le Pen de atizar la protesta social
(Luis Rivas). El Arco de Triunfo ocultado por columnas de humo negro; vehículos en llamas; semáforos por los suelos; adoquines arrancados; mobiliario urbano utilizado como barricadas; cañones de agua contra manifestantes… La Avenida de los Campos Elíseos se convirtió en el escenario del caos este sábado, en la enésima protesta de los “chalecos amarillos” contra el alza de impuestos sobre el gasoil.
El Gobierno de Emmanuel Macron sabía que una manifestación sin líderes, sin servicio de orden, sin un trazado acordado con la Prefectura, podía degenerar, sabiendo que los “casseurs”, los grupos radicales que aprovechan cualquier manifestación para infiltrarlas y destrozar lo que encuentran a su paso, iban a actuar en la avenida emblemática de la capital.
El Ministerio del Interior había hecho saber que se oponía a que los "chalecos amarillos" desfilaran por esta zona y propusieron otro lugar que los manifestantes rechazaron, El Campo de Marte, bajo la Torre Eiffel. Las autoridades querían evitar un nuevo sábado de revuelta en París, como hace siete días, cuando grupos improvisados y sin control bloquearon el centro de la ciudad. Pero para cualquier observador estaba claro que si las fuerzas del orden hubieran recibido la orden de cerrar los Campos Elíseos no hubiera sido tan complicado.
El responsable de Interior, Castaner, apareció a las 11.00 de la mañana para lanzar el mensaje político decidido para la jornada: los destrozos eran obra de “ultraderechistas”, animados por las declaraciones de Marine Le Pen, que, según él, había llamado a manifestarse por la que los franceses consideran “la avenida más bella del mundo”.
Pero en un paso más en la escalada de descalificación del movimiento, el Gobierno les convierte también en ultraderechistas. La negativa de Macron a ceder, de momento, a renunciar a la subida del impuesto sobre el gasoil, necesita un mensaje renovado de cara a una opinión pública que apoya en un 77% esta revuelta. Y la ocasión de llamar indirectamente “fachas” a los manifestantes se la puso en bandeja la propia Marine Le Pen. La jefa de Reagrupación Nacional manifestó el viernes su contrariedad ante la negativa del Gobierno a dejar desfilar a los “chalecos amarillos” por los Campos Elíseos. Castaner lo vendió a la prensa como una convocatoria explícita de la líder de RN para manifestarse allí, al tiempo que asimilaba los supuestos grupos de ultras a Reagrupacion Nacional.
Para Marine Le Pen, las declaraciones de Castaner son “indignas”. “Desde el principio de este movimiento- asegura Le Pen- “el Gobierno organiza la tensión en su interés”, y acusa al Ejecutivo de “convertirla en cabeza de turco para desviar la atención del sufrimiento de la parte del pueblo francés que no puede hacer frente a la política de Macron”.
El presidente francés ha hecho saber que el martes se dirigirá a los franceses para anunciar medidas, aunque sus portavoces insisten en que no se renunciará a la tasa ecológica. Un poco tarde, según las fuerzas políticas de oposición, que una tras otra está intentando recuperar políticamente una protesta que se les escapa.
Los “chalecos amarillos” (por la prenda obligatoria que los conductores deben lucir cuando salen de sus vehículos), un movimiento apolítico nacido en las redes sociales, se han cuidado de no ser fagocitados ni por partidos ni por sindicatos. Estos últimos se han hecho invisibles y mudos ante la protesta amarilla. Para cualquier organización política o sindical es delicado encauzar las diferentes sensibilidades de un movimiento que pide desde la dimisión de Macron a la atención de esa Francia periférica desindustrializada que ve desaparecer hospitales, escuelas, oficinas de correos o comisarias de policía.
Los destrozos, los heridos, la negativa imagen de Francia transmitidas el sábado a través de las desoladoras imágenes de los Campos Elíseos forman parte de una estrategia gubernamental que una mayoría de franceses no comprende y que puede dañar peligrosamente la relación de Emmanuel Macron con sus conciudadanos.
El movimiento de los ??“Chalecos Amarillos” se extiende en ?Francia, Bélgica y Bulgaria
El movimiento de los «Chalecos Amarillos» [1], iniciado en Francia el 17 de ?noviembre de 2018, se extiende ahora a los departamentos franceses de ultramar así como a ?Bélgica y Bulgaria. ?
Según el ministerio del Interior de Francia, el momento de máxima participación se registró a las ??17 horas (hora de Francia) del 18 de noviembre con 287 710 participantes, cifra imposible de ?verificar ya que no existe ningún otro conteo disponible y porque los participantes organizan ?turnos y relevos a lo largo del día para garantizar su presencia en los puntos estratégicos ?donde bloquean o filtran la circulación de vehículos. ?
Aunque se trata de un movimiento pacífico, se han reportado algunos actos de violencia sin que ?sea por el momento posible precisar si han sido responsabilidad de los participantes en la protesta ?o de provocadores. Esos incidentes están siendo ampliamente divulgados por la prensa francesa, ?que trata así de desacreditar el movimiento. ?
En uno de los llamados “departamentos franceses de ultramar” –la isla de la Reunión, en el ?Océano Índico– las autoridades locales instauraron un toque de queda en 14 de las ??34 comunas que cuenta ese territorio. ?
Este movimiento de los “Chalecos amarillos”, que denuncia una presión fiscal excesiva de parte ?del gobierno, no cuenta con una organización central y se ha propagado a través de internet. ?Los participantes son principalmente personas de clase media y las protestas se iniciaron en las ?zonas rurales, aunque ya se extienden también a las ciudades. ?
En la Asamblea Nacional de Francia, el diputado Jean Lasalle, quien fue candidato a la elección ?presidencial en 2017, violó deliberadamente el reglamento al presentarse en el hemiciclo ?portando un chaleco amarillo de emergencia (ver foto) durante la sesión de preguntas ?al gobierno. El presidente de la Asamblea, Richard Ferrand, diputado de La République ?en Marche, movimiento creado para respaldar la elección del actual presidente de Francia, ?Emmanuel Macron, anunció que Jean Lassalle será objeto de sanciones. ?
{youtube}Zsb7ZZwer_U{/youtube}
[1] El nombre de este movimiento viene de los chalecos ?amarillos de alta visibilidad que los automovilistas deben portar en situaciones de emergencia y es ?una manera de denunciar la situación de desastre financiero en la que se ven sumidas muchas ?familias por los aumentos de impuestos. Nota del Traductor.
Análisis: “Chalecos amarillos”, una cólera ?altamente política
Alain Benajam
Surgido en Francia, el movimiento de protesta popular de los “Chalecos amarillos” está ?extendiéndose. Belgica y Bulgaria también están siendo escenario de multitudinarias ?protestas contra una presión fiscal que el pueblo percibe como injusta. La mayoría de ?los países miembros de la Unión Europea elevan constantemente sus impuestos para ?pagar una misteriosa deuda acumulada desde los años 1970. ?
Los franceses parecen querer tomar el control de su propio destino y era urgente que ?se decidieran a hacerlo. El mundo político-mediático ya no podía hacer otra cosa que lanzarles ?su odio a la cara. ?
Es urgente actuar porque nuestro país [Francia] está empobreciéndose a toda velocidad, al ritmo ?de una inexorable espiral deflacionista. ?
Es gravísima la desindustrialización de Francia. Personalmente, yo que siempre trabajé en la ?industria, estoy viendo desaparecer numerosas habilidades junto con las industrias que las ?desarrollaban. Eso está sucediendo tanto en las industrias mecánicas, que en el pasado fueron el ?orgullo de la industria francesa, como en las industrias de la electrónica. ?
Una deuda injusta e inútil, obligatoriamente aplicada a Francia debido a la relación entre los ?intereses que el país tiene que pagar a los mercados financieros, hace cada vez más aplastante el ?sistema fiscal francés, cosa que todos estamos comprobando. ?
No hace aún mucho tiempo, la riqueza francesa –y por consiguiente la capacidad del país para ?enfrentar la deuda– se apoyaba en una industria floreciente. Pero esta última se ha desplomado ?ante el empuje de la industria china. Ahora son sólo las clases medias las que sufren la presión ?financiera. Al mismo tiempo, se derrumba el consumo, los servicios de salud franceses –que ?estuvieron entre los mejores del mundo– también se caen a pedazos, al igual que todo el ?conjunto de los servicios públicos y el sistema educativo. ?
Para completar la destrucción del sistema social francés, se ha orquestado la llegada de grandes ?masas de migrantes para que los pobres del mundo entero puedan venir a ofrecer dócilmente su ?fuerza de trabajo a bajo precio, en lugar de los trabajadores franceses. ?
Quienes ostentan el poder, como representantes en Francia del gran capital globalizado y ?especulador, alimentan a una clase lacayos que monopolizan la información y los medios de ?difusión en general. Estos últimos no hacen más que divulgar el odio que sienten contra ?el pueblo y no proponen otra cosa que la censura para tratar de enfrentar el descontento. ?
Hace mucho tiempo que no se veía a las élites intelectuales y mediáticas tan divorciadas del pueblo de Francia. ?
Los franceses han perdido, por esas razones, la confianza en todo lo que pueda parecerse a una ?institución, viéndolo incluso como un enemigo. ?
El movimiento de los “Chalecos amarillos” [1] quiere ser ?apolítico –en cuanto a no acercarse a ninguna formación o tendencia política– pero es ?altamente político en el sentido ciudadano del término. Tratando de ser apolítico, ?ese movimiento ha rechazado el apoyo de sindicatos y de partidos políticos –algunos ?desacreditados y otros vilipendiados. Pero es un movimiento justo y fuerte contra los impuestos ?injustos, impuestos que provienen precisamente de la deuda, pero no de una deuda que es en ?sí misma virtual sino de los intereses que hay pagar por esa deuda. Es un movimiento inédito ?porque recurre a un nuevo modelo de organización societal, la red de contactos entre los ?ciudadanos y las redes sociales. ?
?¿Qué otra cosa puede hacer el poder que recurrir a la represión y la censura? No puede reducir los ?impuestos sin quedar mal ante los mercados financieros. Está instaurándose un tipo de quiebra ?similar a la de Grecia. Pero, ¿aceptarán los franceses sufrir el mismo destino que los griegos? ?Eso no es muy seguro. Lo que están proponiéndonos [a los franceses] es una normalización ?dentro de una “tercermundización”. ¿Después de haber conocido la prosperidad al cabo de los ??«30 Gloriosos» [2] aceptarán verse sometidos a una ?degradación que ya parece no tener límites? ?
?¿Propiciará esta revuelta el surgimiento de nuevas figuras políticas? ¿Saldrá de ella un sistema ?político nuevo? En todo caso, esto último sería muy necesario porque el actual sistema está ?llevándonos directamente al desastre. ?
El pueblo de Francia tiene que arrebatarle el poder a la oligarquía globalizante y a sus ?representantes “franceses”. ?
No será fácil. Pero nosotros somos el pueblo y el pueblo unido no puede ser vencido. ?
Es evidente que todo esto es sólo el comienzo y que la justa cólera popular no puede apagarse.
NOTAS
[1] El nombre de este movimiento viene de los ?chalecos ?amarillos de alta visibilidad que los automovilistas deben portar en situaciones de ?emergencia y es ?una manera de denunciar la situación de desastre financiero en la que se ven ?sumidas muchas ?familias por los aumentos de impuestos. Nota del Traductor.
[2] El autor se refiere aquí a los 30 años de crecimiento y mejoría de las condiciones ?de vida registrados en Europa a partir de 1945 y hasta 1973, o sea inmediatamente después del ?fin de la Segunda Guerra Mundial. Nota de la Red Voltaire.