Opinión

Andalucía, chalecos amarillos y tiempos de ira

Rodrigo | Domingo 16 de diciembre de 2018

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El Neoliberalismo está agotado, finiquitado. Las democracias occidentales fueron secuestradas por una elite egoísta, insensible, corrupta, iletrada, profundamente ruin. La desigualdad, la pobreza, la ineficiencia, y la manipulación informativa son sus principales señas de identidad. Porque desigualdad, desinformación e ineficiencia van unidas de la mano. Pero ¡se acabó extenderse como verdolaga en huerto! La ira empieza a asomar, y desafía con expandirse como la pólvora. O hay un New Deal, o el desorden social  devendrá en realidad.

Juan Laborda



 

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Juan Laborda

El Neoliberalismo está agotado, finiquitado. Las democracias occidentales fueron secuestradas por una elite egoísta, insensible, corrupta, iletrada, profundamente ruin. La desigualdad, la pobreza, la ineficiencia, y la manipulación informativa son sus principales señas de identidad. Porque desigualdad, desinformación e ineficiencia van unidas de la mano. Pero ¡se acabó extenderse como verdolaga en huerto! La ira empieza a asomar, y desafía con expandirse como la pólvora. O hay un New Deal, o el desorden social  devendrá en realidad.

Las elecciones andaluzas y la revuelta de los chalecos amarillos son dos nuevos botones de muestra, dos nuevas advertencias. Sé que a las élites insensibles, que aprovecharon la Gran Recesión para continuar su ajuste de cuentas contra la ciudadanía, les da igual. Creen que podrán contener la ira, mirar para otro lado. O peor aún, que azuzando el autoritarismo garantizarán “su orden”. O empiezan a ceder, o todo acabará como el Rosario de la Aurora.

Andalucía, ¿para cuándo un mea culpa de la izquierda?

En las elecciones andaluzas las izquierdas fueron las grandes derrotadas. España ya no es una isla. La fuerte irrupción de una formación de derecha autoritaria nos asemeja a los países europeos más importantes. A mí, personalmente, me da igual la entrada de VOX en el Parlamento andaluz. Lo que no me da igual es que la izquierda aún no haya entendido el porqué. Porque sin un mínimo de autocrítica, esta dinámica continuará. Por el contrario, si toma nota y reacciona, VOX será flor de un día, una pesadilla de una noche de otoño.

Desde mi modesto punto de vista, tres son los factores detrás del hundimiento de la izquierda en Andalucía. Primero, uno de carácter general, común a todas las democracias occidentales. El Neoliberalismo y sus consecuencias. Desde un punto de vista económico, este sistema de gobernanza solo ha aportado desigualdad, miseria, precariedad y miedo. Mientras, se dedica a mimar a una clase dominante caprichosa, mediocre, insensible. Pero además es ineficiente. Jamás la productividad del trabajo y del capital había estado en registros tan bajos como en la actualidad; azuzando endógenamente crisis de deuda y de producción que acaban pagando la ciudadanía. Desde un punto de vista político, el Neoliberalismo está inmerso en el despliegue de su segunda fase. Está evolucionado desde una visión cínica de la democracia, el Totalitarismo Invertido, hacia una deriva autoritaria, el clásico fascismo.

En este contexto, ¿cuál ha sido la propuesta de la izquierda? Muy poquita cosa. La izquierda, salvo Bernie Sanders, aún no ha sido capaz de ofrecer un relato alternativo, coherente, riguroso, y democrático, capaz de ilusionar a la mayoría de la ciudadanía. La socialdemocracia europea está en decadencia. Se lo han ganado a pulso. Traicionaron a sus votantes. Se transformaron en fuerzas social-liberales que en última instancia favorecieron a esa clase mimada que más tiene. Pero la izquierda alternativa tampoco ha hecho aún los deberes.

Sólo hay una isla, una excepción: Bernie Sanders, y quizás Jeremy Corbyn. Sanders y sus correligionarios, pienso en Ocasio Cortez, sí que han hecho los deberes, de una manera exquisita y sin tapujos, de enfrentamiento directo contra la doctrina Neoliberal, pero con propuestas emanadas desde las bases, y sustentadas en datos, hechos, teorías ciertas, no vaguedades, ni humo. Para ello han contado además con el apoyo del thinktankheterodoxo más importante del mundo, “The Levy EconomicInstitute”. Sin duda Sanders sí que es un peligro real para el sistema. Lo sabían. Hubiese ganado fácilmente en las urnas a Donald Trump. Pero el aparato demócrata prefirió la monarquía Clinton, irrelevante en la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores estadounidenses; y responsables últimos de finiquitar el legado de DelanoRoosvelt. Acuérdense de la derogación de la Ley Glass-Steagall.

Independentismo y sectarismos

El segundo factor es el tema catalán. Ha influido, y mucho. Las ambigüedades han pasado factura. La izquierda no puede coquetear con la idea de independencia de Cataluña por dos razones fundamentales. Primero, el “procés” no es ningún proceso democrático, es una mera reacción nacionalista de las clases medias de una región rica ante una profunda crisis sistémica. Las últimas declaraciones de ese esperpento llamado Quim Torra sobre la vía eslovena emana un hedor pestilente, fascista y racista. En segundo lugar, el nacionalismo periférico cuando se echa al monte activa al nacionalismo español rancio. Ello genera un efecto colateral muy negativo para todos aquellos que amamos las ideas y principios republicanos -libertad, fraternidad e igualdad-. El repliegue nacional se suele hacer alrededor de la figura del rey por grupos profundamente reaccionarios. Un ejemplo histórico, la guerra de la Independencia y el repliegue de las élites del momento alrededor de un rey mediocre, Sumieron a España en una nueva ola de retraso. Me refiero a Fernando VII. En definitiva, todos aquellos que desde la izquierda han coqueteado con el independentismo catalán se han lucido.

El tercer factor tiene que ver con el sectarismo cainita de ciertas izquierdas. En vez de preocuparse por elaborar un programa solido, incluyente y democrático, alrededor de los mejores, prefieren medrar en sus reinos de taifas y que la vida continúe igual, eso sí, estando ellos en la pomada.  Sin duda hace falta un DelanoRoosvelt “a la española” que tome las

riendas, elija a los mejores, se enfrente a las élites, y descabece a los oportunistas. Veremos.

Fuente: Vozpopuli