Redacción
Todo ello se enmarca en el “Programa nacional de fabricación de armamento”, por el que el Ministerio de Defensa ruso se comprometió a realizar una amplísima reforma estructural de su dotación de equipos militares, con la firma en 2012 de contratos por valor de 22.000 millones de euros con la industria militar rusa.
En lo que respecta a los “Iskander”, cuya producción en serie comenzó en 2007, mientras que hasta ahora los componentes de los sistemas tácticos de misiles se recibían por piezas (ojivas, lanzaderas, máquinas de control, etc.), los “Iskander-M” serán entregados con todos los elementos integrados.
Los misiles utilizados por el sistema táctico “Iskander”, conocido con la denominación OTAN como “SS-26”, son el monoetapa 9M723K1 y el misil de crucero R-500, con una capacidad de alcance de hasta 500 kilómetros. Además, existen otras versiones de este sistema de misiles. En la versión “M”, pueden tener una capacidad de alcance de unos 2.000 kilómetros, mientras que la modalidad “E” es la que se ha utilizado cuando los misiles se han destinado a la exportación.
En febrero de este año, el jefe del Estado Mayor, coronel general Valeri Guerásimov, anunciaba, en rueda de prensa en Moscú, que todas las brigadas de misiles en el Ejército ruso se dotarían hacia 2020 de sistemas tácticos Iskander . Guerásimov confirmaba entonces que Rusia planea la creación para ese año de brigadas de defensa aeroespacial equipadas con misiles S-500 y S-400, así como con sistemas aéreos no tripulados de factoría rusa.