Un prominente clérigo saudí crítico con el régimen de Riad murió en un hospital en la ciudad de Yida, a donde fue trasladado tras pasar cinco meses en la cárcel.
Activistas y miembros del grupo pro derechos humanos Al-Qst, con sede en el Reino Unido, informaron de la muerte de Ahmed al-Amari, ocurrida en la noche del domingo. Al-Amari fue internado hace días en un hospital tras sufrir una hemorragia cerebral, según recogió el lunes a su vez la agencia británica de noticias Reuters.
Los activistas denunciaron que las autoridades carcelarias se negaron a prestar atención “intencionadamente” al expredicador de la Mezquita del Profeta en Medina lo que “provocó su muerte”.
Mientras tanto, Prisoners of Conscience (prisioneros de conciencia), otro grupo que defiende el respeto por los derechos humanos en el reino árabe, dijo el domingo pasado en un tuit que Al-Amari sufrió una hemorragia cerebral luego de que los funcionarios saudíes le inyectaron una sustancia venenosa durante una brutal tortura en prisión.
Abdulá, hijo del también antiguo rector de la Universidad Islámica de Medina, confirmó el fallecimiento de su padre. Las oraciones fúnebres tuvieron lugar el lunes por la tarde.
Al-Amari fue arrestado en agosto pasado en una redada en su domicilio y desde entonces fue puesto bajo custodia incomunicada por su presunta relación con el influyente teólogo Safar al-Hawali, arrestado en julio tras publicar un libro en el que criticaba a la familia real saudí.
Por el momento, las autoridades de Riad no se han pronunciado al respecto. El hecho se produce en momentos en que el régimen de los Al Saud, sobre todo el príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, son objeto de amplias críticas a nivel internacional por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi el 2 de octubre en el consulado saudí en Estambul (Turquía).
Grupos de derechos humanos denuncian la represión que sufre la disidencia con detenciones y torturas a mujeres. Arabia Saudí es una monarquía absoluta que no tolera las manifestaciones de protesta ni los partidos políticos. Riad defiende la necesidad de “controlar” a los activistas para garantizar la “paz social”.
Yemen acusa a fuerzas pro saudíes de violar tregua en Al-Hudayda
El Ejército yemení acusó el lunes a las bandas apoyadas por los saudíes y los emiratíes de violar 306 veces la tregua en Al-Hudayda en las últimas 24 horas.
El portavoz de las Fuerzas Armadas yemeníes, Yahya Sari, denunció que las unidades de artillería enemigas lanzaron más de 160 granadas de mortero contra zonas residenciales en la ciudad costera de Al-Hudayda, pese al alto el fuego alcanzado en diciembre pasado con la mediación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Estocolmo, capital de Suecia.
El vocero castrense señaló que las fuerzas de la coalición saudí en la guerra contra Yemen no respetan ningún pacto y que han violado 3273 veces la tregua entre las fuerzas afines al expresidente fugitivo, Abdu Rabu Mansur Hadi, y el movimiento popular yemení Ansarolá, desde su entrada en vigor a mediados de diciembre.
En un informe publicado el pasado 11 de diciembre por el proyecto Datos sobre Localización y Acontecimientos de Conflictos Armados (Acled, por sus siglas en inglés) se estima en más de 60 000 la cifra de civiles muertos en la agresión iniciada en marzo de 2015 por Arabia Saudí y sus aliados contra el país más pobre del mundo árabe.
Aumenta en 318 % cifra de saudíes que piden asilo en otros países
Un informe revela que ha habido un aumento de más del 310 por ciento en la cantidad de ciudadanos saudíes que pide asilo en otros países.
Según un informe de la revista británica The Economist publicado el jueves, en el año 2017 hubo un aumento del 318 % en el número de ciudadanos saudíes que solicitó asilo en otros países con respecto al 2012.
El informe, que cita varias cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), reveló que, en total en el año 2017, 815 ciudadanos saudíes pidieron refugio en otros países mientras que el número de solicitantes en el año 2012 era inferior a 200.
Esto, de acuerdo con el estudio, se debe en gran parte al aumento de la represión de las autoridades saudíes en contra de la población y, en especial, en contra de los opositores a la monarquía de los Al Saud.
No obstante, The Economist recordó que esta cifra no muestra la escala completa del éxodo de los ciudadanos saudíes ante el temor de perder la vida a manos de las fuerzas opresoras de la dinastía gobernante, es más el medio aseguró que muchos temen presentar su solicitud de asilo por las repercusiones que esto tendría en el destino de sus seres queridos y familiares en Arabia Saudí.
En específico, señaló el caso del periodista asesinado en el consulado saudí en Turquía, Jamal Khashoggi, y aseveró que él, como muchos otros, había huido de Arabia Saudí, pero no había presentado una petición de asilo, ya que no se consideraba como un opositor a los Al Saud y disponía de los medios para huir del país.
El tema de la huida de los ciudadanos de Arabia Saudí llegó a estar en el centro de la atención luego de que se viralizara el caso de una joven saudí que se atrincheró en un hotel en el aeropuerto de Bangkok, en Tailandia, temiendo que la mataran, si era devuelta al reino árabe.
El régimen de Riad es conocido por violar los derechos humanos de sus ciudadanos, sobre todo, de los activistas y sigue siendo uno de los países más restrictivos del mundo para las mujeres, ya que ellas están obligarlas a contar con la aprobación de un pariente masculino para tomar decisiones importantes.