Las posiciones de oro del emisor venezolano en esa institución financiera equivalen a 1.200 millones de dólares.
El diputado opositor Juan Guaidó, quien el pasado 23 de enero se autoproclamó "presidente encargado" de Venezuela, ha pedido a través de una carta fechada el 26 de enero a la primera ministra británica Theresa May que no devuelva al jefe del Estado venezolano Nicolás Maduro las 31 toneladas de lingotes de oro del país latinoamericano desde el Banco de Inglaterra, informa Reuters, que ha tenido acceso al documento.
Asimismo, la misiva ha sido remitida al gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.
Según Guaidó, la repatriación a Venezuela de esos activos —que pertenecen a las reservas extranjeras del Banco Central de Venezuela (BCV) y fueron solicitados por el Gobierno del mandatario Nicolás Maduro— en estos momentos sería una "transacción ilegítima".
Guaidó —quien fue juramentado como presidente de la Asamblea Nacional, ente en desacato cuyos actos son nulos según varias sentencias del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela— cree que el oro debería seguir en la institución británica "para apoyar la recuperación de Venezuela".
Tanto los representantes del Banco de Inglaterra como la oficina de la primera ministra británica no han comentado el asunto a la agencia de información, como tampoco ha hecho declaraciones el BCV.
Luchando por lo suyo
Desde el octubre pasado, Venezuela trata de retirar sus lingotes de oro desde el Banco de Inglaterra. Entonces el país sudamericano guardaba 14 toneladas de oro en la institución británica y ahora las reservas ascienden ya a 31 toneladas, lo que equivale a 1.200 millones de dólares, indica la agencia.
El Reino Unido no se ha apresurado a realizar la repatriación de oro venezolano solicitado por el Gobierno de Maduro a pesar de los esfuerzos respectivos del presidente del Banco Central de Venezuela, Calixto Ortega, quien en diciembre pasado mantuvo sin éxito conversaciones con el Banco de Inglaterra, indica la agencia con referencia a fuentes propias.
La semana pasada se informó de que EE.UU. también presiona a Londres para que no entregue los 1.200 millones de dólares en oro venezolano.
Rangel denuncia posible ataque militar de EEUU a bases venezolanas
El periodista y político venezolano José Vicente Rangel condenó el domingo los hipotéticos planes de EE.UU. para atacar bases militares venezolanas.
El también presentador del programa político “José Vicente Hoy”, transmitido por la televisora Televen, aseveró que EE.UU. planea perpetrar una agresión militar desde la base aérea Eglin en Florida, en suelo estadounidense, contra las bases militares del país bolivariano en los enclaves de Palo Negro (Aragua), Puerto Cabello (Carabobo) y Barcelona (Anzoátegui) si se da el caso hipotético de un ataque armado a Venezuela.
El exvicepresidente de la República también notificó que las fuentes militares estadounidenses filtraron información relacionada con la movilización de tropas, que incluye el despliegue de dos portaviones en la isla de Curazao, cercana a las costas venezolanas.
De igual modo, aseguró que, después de la autoproclamación del pasado miércoles del opositor Juan Guaidó, jefe de Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, declarada en desacato, han intensificado la presencia de grupos irregulares procedentes de Colombia en los territorios fronterizos con Venezuela con el fin de presionar al país bolivariano.
El periodista, refiriéndose a la autoproclamación de Guaidó como “presidente encargado”, denunció que dicha medida establece un peligroso precedente en las relaciones internacionales al contar con el respaldo de la Administración de Washington.
Finalmente, en relación con el autodenominado Grupo de Lima, señaló que está prácticamente desaparecido debido a su comunicado en contra de Venezuela. Añade que, gracias a la protesta de la nación venezolana, hubo una rectificación de la mayoría de los integrantes de ese grupo.
“La torpe inclusión en el comunicado del grupo de Lima […] fue obra del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, y de la presión del senador Marco Rubio y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro. La oportuna protesta venezolana provocó una rectificación de la mayoría de los integrantes de este grupo y prácticamente su desaparición”, explica Rangel.
Venezuela rechaza arrogantes exigencias de la Unión Europea
por Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores.
La República Bolivariana de Venezuela expresa su más enérgico rechazo a la declaración de la Unión Europea del pasado 26 de enero, mediante la cual demostró su decisión de sumarse al plan del Golpe de Estado orquestado por el Gobierno de Estados Unidos, pretendiendo incluso dar un ultimátum al Estado venezolano, al más propio estilo de las viejas potencias coloniales que representa.
Venezuela lamenta que la Unión Europea no haya tenido el coraje de soportar las presiones del Gobierno de Estados Unidos y en consecuencia haya decidido sumarse a su indigno coro de gobiernos satélites, y le exige deponer su actitud desafiante y en su lugar adopte una posición de respeto y equilibrio constructivo que no aliente la fractura del orden constitucional y la violencia.
Del mismo modo, se permite recordar a las autoridades europeas que la legitimidad y constitucionalidad de los procesos electorales, de las instituciones y de las autoridades del Estado venezolano, no dependen en modo alguno del reconocimiento, juicios o posiciones de ninguna entidad extranjera, por lo cual sus arrogantes exigencias no surten ningún efecto tangible.
La lógica colonial fue desterrada de la Patria venezolana hace doscientos años por la gesta libertadora bolivariana y este legado será defendido hoy como entonces.
El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela seguirá apostando a mantener una relación constructiva de respeto y cooperación con todos los países de la Unión Europea, orientada al desarrollo compartido y la paz tanto en Venezuela como en la región latinoamericana y caribeña.
Israel reconoce al presidente “okupa” de Venezuela Juan Guaidó
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, informó este domingo que su país reconoce al diputado Juan Guaidó, quien se autoproclamó "presidente encargado" de Venezuela.
En un breve mensaje, difundido en un tuit, Netanyahu señaló que Tel Aviv se une "a EE.UU., Canadá, la mayoría de los países de América Latina y los países de Europa" en el reconocimiento del "nuevo liderazgo" en Venezuela.
Desde hace 10 años, las relaciones entre Israel y Venezuela han estado distantes, luego que el entonces presidente venezolano Hugo Chávez exigiera la salida del embajador israelí en 2009, al acusar al país de cometer un "holocausto" en Gaza, durante la denominada 'Operación plomo fundido'.
Australia reconoce a Guaidó como presidente interino de Venezuela
MOSCÚ (Sputnik) — Australia reconoce al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela, informó la ministra de Exteriores australiana, Marise Payne.
"Australia reconoce y apoya al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente interino, de conformidad con la Constitución de Venezuela y hasta la celebración de elecciones", dice el comunicado.
La nota recuerda que Australia expresó previamente su apoyo al Grupo de Lima, que había pedido a Nicolás Maduro a no asumir su segundo mandato presidencial iniciado el 10 de enero.
En el texto, la Cancillería australiana también instó a todas las partes en Venezuela a buscar una "solución pacífica", "restablecer la democracia" y "respetar los derechos humanos".
Análisis: La coronación de Guaidó como presidente de Venezuela por parte de Trump es un ataque contra la soberanía venezolana
John Wight
Busca en los libros de historia y lucharás para encontrar un acto de imperialismo más descarado que el no reconocimiento de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En una mordaz denuncia a la Guerra de EEUU contra México de 1846-48, el famoso general de la Guerra Civil de los Estados Unidos (y más tarde presidente) Ulysses S. Grant le dijo a un reportero:
"No teníamos derecho a reclamar México. Texas no tenía ningún reclamo más allá del Río Nueces, y sin embargo, seguimos hacia el Río Bravo y lo cruzamos. Siempre me avergüenzo de mi país cuando pienso en esa invasión".
La Guerra de EEUU contra México fue de saqueo y conquista por parte de una clase dominante estadounidense para la que cada país al sur del Río Bravo era entonces, como si por derecho divino, considerado servil a Washington. Desde entonces hasta ahora, los Estados Unidos han considerado a América Latina como una subsidiaria de propiedad absoluta, cuya principal función es servir a los intereses económicos de Washington.
Todo gobierno latinoamericano que se atrevió a afirmar el derecho de su país a la independencia soberana de Estados Unidos en los años transcurridos desde entonces se ha visto sometido a una campaña de subversión y ataque, tan descarada en su gansterismo que habría hecho avergonzar a Al Capone.
Fue el General de la Marina de los Estados Unidos Smedley Butler quien dijo, como es bien sabido, después de jubilarse en 1931:
"Yo era un chantajista, un gánster del capitalismo. Ayudé a hacer que México y especialmente Tampico fueran seguros para los intereses petroleros estadounidenses en 1914. Ayudé a hacer de Haití y Cuba lugares decentes para que los muchachos del National City Bank recaudaran ingresos. Ayudé en la violación de media docena de repúblicas centroamericanas en beneficio de Wall Street".
Este es el contexto en el que debe sopesarse el reconocimiento público de Trump al líder de la oposición venezolana, Juan Guaidó, como presidente interino.
Desde el principio, desde que Hugo Chávez se atrevió a liberar a Venezuela del control férreo de una oligarquía local controlada por Estados Unidos a finales de la década de 1990, Washington ha emprendido un esfuerzo concertado e implacable para devolver al país rico en petróleo a su "legítima" condición subsidiaria de propiedad absoluta.
Y como Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, para una administración de Trump que demuestra las características de una familia criminal de la mafia neoyorquina más que de un gobierno democrático, siempre fue inevitable que esta campaña se intensificaría en lugar de detenerse luego de que el Hombre Naranja llegara a la Casa Blanca en 2016.
El actual presidente "legítimamente elegido" de Venezuela, Nicolás Maduro, asumió la presidencia después de la muerte por cáncer de su mentor en 2013, comprometiéndose a proteger y continuar el legado de las reformas radicales que Chávez inspiró e introdujo.
Y bajo la égida de la Constitución Bolivariana, los logros de esas reformas no pueden ser negados.
La alfabetización masiva conocida como Misión Robinson fue la más grande y ambiciosa jamás emprendida; su éxito fue reconocido por la UNESCO en 2005 cuando declaró a Venezuela "libre de analfabetismo". Cuba, crucial para ese éxito, también participa en el establecimiento de clínicas de salud, diseñadas para proporcionar atención médica gratuita a los pobres del país.
Además, según la ONU, la calidad de vida de los venezolanos mejoró a la tercera tasa más alta del mundo entre 2006 y 2011. La pobreza se redujo del 48,6 por ciento en 2002 al 29,5 por ciento en 2011, mientras que en el momento de la muerte de Chávez Venezuela tenía la tasa de desigualdad de ingresos más baja de todos los países de América Latina.
Para lograr estos resultados tan sobresalientes, el gobierno de Chávez se movilizó contra la oligarquía del país, respaldada por Estados Unidos, confiscando los activos de más de 1.000 empresas. También nacionalizó los campos de petróleo propiedad de los gigantes petroleros estadounidenses Exxon Mobil y Conoco Phillips.
Se introdujeron controles de precios para asegurar la accesibilidad de las necesidades básicas, lo que, junto con la educación gratuita, la atención a la salud y el derecho constitucional a una vivienda, aseguró que la Revolución Bolivariana fuera un faro de esperanza para los pobres y marginados no sólo en Venezuela, sino en toda la región y en todo el hemisferio sur.
En política exterior, mientras tanto, Chávez demostró ser un formidable enemigo de la hegemonía estadounidense, aprovechando cada oportunidad para denunciar la historia del papel de Washington en la subversión de la democracia, los derechos humanos y la soberanía nacional en toda América Latina, educando al pueblo venezolano sobre la historia del imperialismo estadounidense en el proceso.
Buscó y estrechó lazos con Cuba, China, Rusia e Irán -países que también se opusieron y desafiaron la dominación de Estados Unidos- y se embarcó en numerosas iniciativas en toda la región para fomentar una mayor integración económica, política y cultural.
Los frutos de esta política fueron el establecimiento del bloque comercial latinoamericano conocido como Mercosur, el proyecto integracionista económico, político y cultural conocido como ALBA, y la red pan-latinoamericana de televisión y medios de comunicación, Telesur.
Antes de su muerte, Chávez también tenía la ambición de crear un banco de desarrollo regional para poner fin a su dependencia del FMI y del Banco Mundial.
Es importante entender el legado expuesto anteriormente si se quiere comprender seriamente por qué para Washington la Venezuela moldeada e inspirada por Hugo Chávez nunca se le permitiría sobrevivir.
Desde que asumió el cargo en 2013, Maduro ha tenido que hacer frente a una fuerte caída del precio del petróleo que, combinada con una decidida campaña llevada a cabo por una oposición apoyada por los Estados Unidos, más las sanciones de EE.UU., ha sumido al país en una crisis económica, social y política cada vez más profunda.
El resultado ha sido una inflación vertiginosa y una escasez de productos básicos en las estanterías de los supermercados, atribuida por Maduro a una política orquestada por la oposición de acaparar los suministros de alimentos con el fin de fomentar el malestar social.
Ahora, con la crisis del país llegando a un punto de masa crítica, la coronación de Juan Guaidó como presidente interino por Trump marca el siguiente y más flagrante ataque a una Revolución Bolivariana cuyo único crimen, desde su inicio, ha sido el crimen de ser un buen ejemplo.