Germán Sánchez Otero
Germán Sánchez Otero
Este texto es parte del tomo III de la biografía de Hugo Chávez, que estoy por concluir. He querido compartir con los lectores de Cubadebate los conceptos del líder venezolano sobre el socialismo, a propósito de conmemorarse el 30 de enero catorce años de haber anunciado en Porto Alegre, Brasil, el horizonte socialista de la Revolución Bolivariana.
Si el imperio ha decidido destruir esa original alternativa de emancipación, que en pocos años mostró su viabilidad y devino paradigma de nuestros pueblos, con más razón debemos exaltar los aportes de Chávez acerca del socialismo en nuestro tiempo, y sus demoledoras críticas al capitalismo.
Al principio, fue el verbo
¿Cuándo comienza Chávez a pensar en la opción socialista para Venezuela? La siguiente vivencia, me inclina a creer que se trata de una idea añejada por él varios años antes de hacerla pública. El 16 de abril de 2001 acompaño al compañero Osvaldo Martínez a un encuentro en su residencia oficial, para tratar asuntos de la relación sur-sur, en un ambiente sedado por ser viernes de Semana Santa. Al saludarnos, Chávez pregunta por Fidel. Le decimos que esa tarde ha hablado en un acto realizado en La Habana, en el mismo sitio donde 40 años atrás declarara el carácter socialista de la Revolución Cubana, vísperas de ocurrir la agresión mercenaria por Playa Girón.
Absorto, escucha nuestro relato y, de súbito, nos sorprende: “Antes de morirme yo también voy a declarar el socialismo en Venezuela”, dice de un tirón. Impactado por tal confesión, desplazo la silla hacia atrás y me pongo de pie. Él hace lo mismo y un resorte invisible provoca que lo abrace y exclame sonreído: “¡Espero que te demores bastante en ambas cosas!”. Su reacción es enigmática; nos mira en silencio, sin pestañar, pensativo… ¿Sería esta la primera vez que expresa tan audaz propósito, cuando al comenzar el siglo xxi muy pocos en el mundo defendían el socialismo?
Casi tres años y ocho meses después, el 5 de diciembre de 2004 asoma en público el tema, en la clausura del Primer Encuentro Mundial de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, celebrado en Caracas. Busca medir reacciones, y su verbo provoca un explosivo aplauso: “Hay que retomar el estudio de las ideas socialistas. El socialismo. Sus tesis auténticas, sus tesis originales. Revisar errores, revisar aciertos. Reenfocar, reorientar y tomar el rumbo que hay que tomar”. Son 31 palabras claves, que evidencian una concepción sobre el socialismo y el propósito de asumirlo, aunque aún no lo exprese del todo.
En el capitalismo: imposible el proyecto de Bolívar
Tres semanas más tarde, el 24 de diciembre, en una conferencia que ofrece en la Universidad de Beijing retoma el asunto. Esta vez se siente incentivado por el contexto del país anfitrión y en especial por el auditorio. Exalta la figura de Mao Tze Dong, asegura que desde joven ha sido su admirador y traza un paralelo entre aquel y la posible evolución de Bolívar, si hubiera vivido en otra época. Afirma: “Creo que si Mao Tze Dong y Simón Bolívar se hubiesen conocido habrían sido grandes amigos, porque su pensamiento a pesar de las distancias en el tiempo y en la geografía, en el fondo caen en la misma vertiente infinita del humanismo”. Y suelta la siguiente idea, por primera vez ante un micrófono: “Creo incluso que si Bolívar hubiese vivido unas décadas más, hubiese terminado siendo socialista (…)”.
Recuerda que el fracaso del “socialismo real” en Europa y la desintegración de la Unión Soviética, se quisieron presentar como la muerte definitiva del socialismo. Alude entonces a “la dignidad, el ejemplo, el valor y el coraje de la China, que supo mantenerse a nivel mundial como bastión de un verdadero proyecto socialista”. Y reconoce asimismo la grandeza del pueblo cubano y de su líder, que fueron capaces de mantenerse “en las barbas propias del imperio con la misma consigna que hoy retumba con más fuerza por aquellas tierras: ¡Socialismo o muerte!”.
Subraya que el primer lineamiento estratégico de la Revolución Bolivariana es crear una sociedad de iguales. Por consiguiente, dice, ella rechaza el camino del capitalismo, que es “el campeón de las injusticias” y no puede ser ni será jamás la vía para construir “sociedades de iguales, de hermanos, sociedades fraternas y felices”
Y continúa. Así como China plantea ahora la tesis de la economía socialista de mercado “para continuar impulsando el proyecto revolucionario chino con particularidades chinas”, en Venezuela “estamos moviéndonos en dirección convergente al movimiento que viene impulsando China”. Precisa: “Y digo convergente porque nosotros estamos saliendo del modelo capitalista”, pues “en el marco del capitalismo es imposible que se cumpla el proyecto de Bolívar y estamos inyectando elementos de un nuevo modelo, que bien pudiera llamarse en un futuro economía socialista de mercado con características venezolanas, con particularidades venezolanas”. Y sentencia: “Llamémoslo como lo llamemos, vamos en esa dirección”.
De tal modo, Chávez prepara el bautizo de la criatura y pronto decidirá la fecha, el escenario y los invitados.
Socialismo: no tengo la menor duda
Frente a un enjambre de luchadores del planeta, que participan en el Foro Social Mundial en Porto Alegre, Brasil, el 30 de enero de 2005 proclama por fin: “Yo, cada día me convenzo más, capitalismo y socialismo. No tengo la menor duda. Es necesario (…) trascender el capitalismo, pero agrego yo, el capitalismo no se va a trascender por dentro del mismo capitalismo, no. Al capitalismo hay que transcenderlo por la vía del socialismo. ¡Por esa vía es que hay que trascender el modelo capitalista, el verdadero socialismo, la igualdad! ¡La justicia!”.
Una salva de aplausos y gritos de “olé, olé” y “Chávez, Chávez” le confirman que su propuesta ha dado en el centro de la diana: La idea del socialismo sigue latiente en esa vasta muestra de los movimientos sociales del orbe. Declara enseguida que es posible trascender el capitalismo en democracia, por la vía del socialismo. “¡En democracia!” –enfatiza. Otra algarabía mezclada con una sonora ovación lo interrumpen, hasta que él retoma el hilo con un peculiar alerta venezolano: “Pero ojo pelao y oído al tambor. ¿En qué tipo de democracia? No es la democracia que “mister Superman” quiere imponernos desde Washington, no, esa no es la democracia”.
Hasta ahí llega en Porto Alegre. Ha servido un suculento abrebocas: el retorno del socialismo en el siglo xxi. Y adelanta que ese debe ser el derrotero de la Revolución Bolivariana.
“Rumbo al socialismo (RAS)”
¿Acaso ha elaborado una teoría sobre el socialismo y los detalles del proyecto? Su proceder y las ideas que expone en público durante 2005 y 2006, son muy abarcadoras y permiten aproximarnos al tema. Evidencian dos cosas: 1) posee una brújula para orientarse y 2), ha decidido hacer camino al andar.
¿Cómo encara su audaz propuesta? En esos dos años, emplea ingentes energías intelectuales y políticas en definir el modelo socialista que considera idóneo para Venezuela, y en imaginar e implementar acciones en tal dirección. Y dedica cientos de horas a persuadir al pueblo de que ese es el único camino que conduce a la igualdad con justicia y libertades para todos, a la independencia plena de la nación y a la salvación del género humano.
También promueve una corriente de opinión ecuménica favorable a crear un nuevo tipo de socialismo, y le apellida del siglo xxi. En pocos meses el tema suscita reflexiones y polémicas en numerosos lugares del planeta. Ese es su primer aporte: resucitar el fantasma que en 1848 exaltaran dos jóvenes alemanes y que desde 1991, con la debacle de la Unión Soviética y de los demás países del “socialismo real” se esfumara, incluso en el lenguaje de casi toda la izquierda mundial. Y dándole un toque de humor a su original propuesta, afirma que el socialismo no ha muerto: “estaba de parranda”.
Pocas veces un líder revolucionario ha debido desplegar tal esfuerzo de promoción del ideal socialista, en plazo tan breve. Y en el presente siglo, ningún otro. Chávez ejecuta una simultánea en varios tableros: estudia el acervo teórico e histórico del socialismo; realiza aportes y tantea variantes para crear un modelo ajustado a Venezuela; aborda una y otra vez los prejuicios anti socialistas inculcados al pueblo durante décadas y lo enamora con nuevas ideas e ilusiones; fomenta hechos que demuestran las virtudes del socialismo; crea instrumentos políticos, sociales y de Estado, acordes con el nuevo rumbo emancipador, y transmite al espacio–mundo sus nociones sobre el “socialismo del siglo xxi”. En su concepto, ningún país podrá erigir el socialismo por sí solo de manera plena, y por ello considera indispensable promover esa alternativa a escala planetaria y la ayuda mutua entre sus defensores.
¿Qué frutos obtiene de tal cruzada? El primero, en su tierra: a mediados de 2005, encuestas creíbles reflejan que entre el 40 y el 50% de la población venezolana adulta está de acuerdo con la propuesta socialista de Chávez, mientras en el pasado era apenas un 10 %. ¿Cómo ha podido en tan breve tiempo destruir o disminuir prejuicios inculcados durante décadas, y sumar tantas personas a su propuesta?
Sus opiniones sobre el socialismo no las expone en algún libro, en ensayos o artículos analíticos. Fluyen en discursos, entrevistas de prensa y casi siempre en los Aló, y las teje con emociones y valores éticos, y sobre todo con hechos seductores. Entre el 30 de enero de 2005 y diciembre de 2006, según mis cómputos lo hace en 148 discursos, en 47 Aló Presidente y en 15 entrevistas y ruedas de prensa. En total, se refiere al tema del socialismo en 210 exposiciones; como promedio, ¡una vez cada tres días! Lo aborda en los 29 Aló de 2005 y en 18 de los 20 que transmite en 2006, también en la mayoría de los discursos y en las entrevistas de prensa de esos dos años. Pude calcular tal información al leer y clasificar estos textos en el buscador digital, a fin de evaluarlos.
Irradia sus ideas en las lides políticas y su lengua filosa desbroza los prejuicios anti socialistas y las distorsiones adversarias. Él sabe que las falacias singulares son más fáciles de desmentir que los prejuicios colectivos, pues estos sí afectan la capacidad de pensar. De ahí que apele una y otra vez a la historia patria, conecta sus argumentos con las vivencias de la gente, exalta sentimientos y valores humanistas de complexión cristiana, contrasta el régimen capitalista con el socialista y ejemplifica una y otra vez las virtudes del socialismo con avances tangibles de la Revolución Bolivariana.
Siempre combina la reflexión con la pedagogía y la persuasión. “Esto es socialismo”, suele decir al mostrar los logros. Cuando alguien le pregunta ¿me puede definir el socialismo?, a él no le gusta “estar recurriendo a teorías y grandes ideas que a veces son bien enredadas y poca gente entiende”. Prefiere, dice, “poner ejemplos concretos”.
Y así, con argumentos y hechos magnetiza a millones de personas dentro y fuera de Venezuela, atraídas además por la humanidad del líder, que deviene ejemplo corpóreo del nuevo socialismo propuesto por él.
Haber optado por tal senda, dice siempre, no significa que Venezuela esté en socialismo. Se ha levantado la bandera socialista y existe un gobierno que actúa con un objetivo socialista, “pero no es que aquí hay socialismo, no nos llamemos a engaño, vamos rumbo al socialismo”. Y para hacer más popular esta idea reitera a menudo sus siglas, poniéndole un énfasis picante: ¡RAS! Y advierte que cada día estará más claro el objetivo y llama a que se transite en verdad en esa dirección.
(II)
Si el imperio ha decidido destruir esa original alternativa de emancipación, que en pocos años mostró su viabilidad y devino paradigma de nuestros pueblos, con más razón debemos exaltar los aportes de Chávez acerca del socialismo en nuestro tiempo, y sus demoledoras críticas al capitalismo.
Fuentes teóricas y políticas
Antes de hacer pública su convicción el 30 de enero de 2005, el líder de la boina roja ha madurado un núcleo de nociones –que enriquece después con libros recién leídos y opiniones del debate–, las cuales promueve en Venezuela y en varios países.
No lo atan dogmas ni camisas de fuerza doctrinales. Se mueve con holgura en el terreno del marxismo heterodoxo –aunque no conoce a todos sus exponentes, por ejemplo a Korch, Luckas, Althusser…–, y se nutre de antiguos pensadores y personajes célebres, v.g. Jesucristo o Aristóteles, y de otros modernos o contemporáneos, como los socialistas utópicos Fourier, Owen y José Inacio Abreu de Lima, este último un brasileño compañero de Bolívar, además de Eduardo Galeano y el teórico marxista húngaro Itsvan Mezarov. Y siempre interpreta con mirada crítica los principales procesos socialistas históricos.
Tal mixtura analítica de amplio espectro, la integra al legado bolivariano –Bolívar, Simón Rodríguez, Sucre…–, que considera raíz esencial del proyecto socialista en Venezuela. Y por supuesto domina las ideas matrices de Marx, Engels y Lenin, así como también las de Fidel, Che y Mariátegui.
Invita a estudiar las disyuntivas socialistas y al cruce respetuoso de criterios, y expone los suyos seguro de sí mismo y abierto a las reflexiones de los demás. Llama a experimentar acciones, en interacción constante con el quehacer teórico, y tensa al máximo su creatividad en ese laboratorio tan suyo que es la Revolución Bolivariana.
Necesario demoler el capitalismo
¿Cuáles son las ideas que expone durante 2005 y 2006, muchas pensadas antes del discurso en Rio Grande del Sur y otras engendradas en su feraz acometida? Su primera línea de argumentos a favor del socialismo, busca responder esta pregunta: ¿Por qué es necesario destruir al régimen burgués desde sus cimientos?
En el capitalismo, dice él, es imposible solucionar el drama de la pobreza, de la miseria y de la desigualdad (Discurso: 25/2/05). El capitalismo es perverso, pues enriquece a una minoría y empobrece a la mayoría, y es responsable de las desestabilizaciones de muchos países y de las guerras a nivel mundial y en espacios locales. Es además causante del atraso de la mayor parte de los pueblos, de la miseria de miles de millones de personas en el mundo, de la muerte de millones de niños todos los días, del hambre y la desnutrición. (Aló 215, 13/ 03/ 05).
El capitalismo se sustenta en la explotación del ser humano a través del capital. Lo que vale es cuánto dinero tiene cada quien, incluso vale más el dinero que las personas: “hablando como el vulgo, hay gente que es capaz de vender a su mamá por tener dinero, no le importa nada, robar, no le importa matar a alguien”. (Aló 216, 20/ 03/ 05)”. También es capaz de vender a la patria por la ganancia económica. (Discurso: 13/04/05).
Golpea fuerte los soportes éticos y morales del capitalismo: Es el reino de la injusticia, del egoísmo, del saqueo, del odio, del crimen y en él los valores humanos tienden a desaparecer. No solventa las necesidades verdaderas del ser humano y crea otras artificiales, a través sobre todo de los grandes medios de comunicación, de la publicidad y de la propaganda. (Discurso: 10/06/06).
El capitalismo está destruyendo al mundo. “¿Cuál es la causa de la destrucción de los bosques, de la contaminación de los lagos y los ríos?”, pregunta y responde: “El modo de explotación capitalista”. Las guerras mundiales han sido provocadas por la avaricia de grandes naciones de dominar el planeta. E igual la invasión de los Estados Unidos a Iraq, porque quieren el petróleo de los iraquíes, como también agreden a Venezuela con ese fin. (Idem).
Con ese telón de fondo definido, aborda la realidad venezolana. Dentro del capitalismo, afirma, es imposible construir la Patria. Antes de la Revolución Bolivariana “casi acaba con nuestro país” y ha saqueado y destruido a buena parte de las naciones de nuestra América. El sistema capitalista “es anti bolivariano, es anti cristiano, es el proyecto de Judas: vendo a mi Maestro por las monedas, vendo a mi Patria por el dinero, y luego termino quemándome yo mismo. Ese es el final de Judas, quemado y el Cristo crucificado. (Aló 222, 15/ 05/ 05). El capitalismo, concluye, “es un modelo extraño a nuestras raíces, por eso es que es importante conocer también nuestra historia”. (Discurso: 22/ 06/ 06)
¿Existe una tercera vía?
En el primer discurso que pronuncia después de definirse por el socialismo, esta vez en Caracas el 25 de febrero de 2005, explica por qué no existe una tercera vía y recuerda cómo él estuvo confundido en la etapa inicial de la revolución. El 10 de abril de 2005 reitera el tema con la obvia intención de excluir tal posibilidad: “Yo llegué a creer en eso que estaba planteando el Primer Ministro Británico Tony Blair como una tesis. Incluso pensé que el capitalismo podría humanizarse”. Mas en poco tiempo arriba a la conclusión, ya de Presidente, que el capitalismo no es posible humanizarlo, “porque el capitalismo se basa en el egoísmo (…), en la ganancia financiera”. El capitalista busca la riqueza personal y pone en último lugar el interés humano, “entonces entre el capitalismo y el socialismo no hay nada que pensar compatriotas, es el socialismo el camino”.
Tres días después, el 13 de abril de 2005, precisa: “una vez me confesé seguidor de una tesis que resultó ser una farsa, aunque nunca la seguí a fondo, sólo hice un comentario, nunca me inscribí en ella, ni participé en evento alguno, pero si leí algo, la llamada tercera vía”.
No habla más del asunto hasta que el 29 de setiembre de 2006, en una entrevista por televisión, dice que en los años 1994 y 1995 él llegó a pensar en la posibilidad de un “capitalismo con rostro humano como algunos lo llamaban, o el capitalismo renano, el capitalismo social, una cosa así, una tercera vía entre socialismo y capitalismo”. Pero “el paso de los años” lo fue convenciendo que eso es imposible: “un capitalismo humano es una contradicción en sí misma, una antinomia”. Y el 30 de noviembre de 2006 le expresa a un periodista de Telesur: “Un capitalismo humano es como decirle al diablo que sea bueno. (…) No, no, no, el capitalismo es malo intrínsecamente, destruye la sociedad y tiende a la destrucción de la vida humana incluso”.
Necesario promover el debate sobre el socialismo
Así pues, ni el capitalismo ni la llamada vía intermedia permitirán alcanzar las metas de la Revolución Bolivariana. Por eso, en ese primer discurso en Venezuela donde defiende la ruta socialista formula dos preguntas: ¿Qué es socialismo? ¿Cuál de tantos? Y afirma: “Pudiéramos pensar incluso que ninguno de los que han sido”. Reconoce que existen experiencias, logros y avances del socialismo “en muchos casos”, mas considera necesario “inventar el socialismo del siglo xxi”. Es así, por primera vez en público, que emplea el término “socialismo del siglo xxi”. (Discurso: 25 /2/ 2005).
Utiliza el escenario del xvi Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Caracas, para expresar el 13 de agosto de 2005: “Hemos hecho un llamado a iniciar el debate y nos sentimos muy fortalecidos y optimistas, (…) se ha desatado un debate por todas partes, aquí en Venezuela, en la América Latina, en el mundo, han comenzado a surgir escritos, trabajos, investigaciones, seminarios, foros, talleres, publicaciones, sobre el socialismo del siglo xxi”.
Recuerda que casi nadie en el mundo se ha atrevido a hablar de socialismo en estos últimos años, con pocas excepciones, dice, como “la Cuba revolucionaria y socialista”. Y precisa que Venezuela puede contribuir al debate acerca de la teoría del socialismo y aportar “en la construcción del camino hacía ese socialismo del siglo xxi; las dos tareas las hemos asumido, y cada día tengan la certeza que la asumiremos con mayor rigor”.
Es urgente, reitera, salir de la actitud defensiva en la que cayeron los movimientos revolucionarios y por extensión casi todos los pueblos del orbe: “Hay que iniciar en el mundo entero una gran ofensiva hacia el socialismo, hay que decirlo por todas partes”.
Ya terminó el tiempo de la defensa después de “la caída soviética terrible, y además inevitable”, y de “la caída por los barrancos del llamado campo socialista en la Europa Oriental”. Tales hechos desmotivaron y congelaron numerosos debates y luchas, y “mucha gente se rindió” y pensó que era el fin. Y concluye: “14 años después de la caída de aquel campo socialista, aquí estamos en plena batalla. ¡El socialismo ha resurgido! ¡Ha resurgido! Podemos decirlo hoy, con Carlos Marx y Federico Engels, el fantasma vuelve a recorrer el mundo. ¡Ha vuelto el fantasma! ¡Ha vuelto!”.
En su opinión “habrá muchas variantes del socialismo, habrá que acoplarlo a las circunstancias de cada país, de cada región; creo que fue una de las tragedias del socialismo del siglo xx, el intentar copiar modelos”.
También critica la postura del determinismo histórico. El socialismo no es un camino prefigurado e ineluctable, “porque si aceptáramos una especie de determinismo histórico, habría que cruzarse de brazos, era lo que decía el Che, y Fidel por supuesto lo ha dicho muchos años”. Eso no es automático, “sino ya estaríamos en un mundo socialista y he allí el fracaso del siglo XX, en el empuje hacia el socialismo, fracaso cuya excepción heroica, infinita y gloriosa es la Cuba socialista” (Discurso: 12, 06, 2006).
Socialismo venezolano
¿Cómo imagina al socialismo venezolano? Ante todo, debe nutrirse de la historia patria y con las tradiciones comunitarias de los indígenas que han poblado sus tierras; es bolivariano, cristiano, indoamericano, afro descendiente, caribeño y debe sumar a todos los ciudadanos y sectores sociales que acepten los principios de libertad con igualdad, solidaridad, justicia, democracia revolucionaria y la defensa de la soberanía y la auto determinación de la patria.
Cita con frecuencia y en versión libre a Eduardo Galeano, para conectar la idea del socialismo con el modo de vida indígena: “No hay nada menos extraño a estas tierras de América nuestra, que el socialismo”. Y añade Chávez: “porque América nació en socialismo, luego nos impusieron a punta de plomo y de destrucción el capitalismo. Y aquí estamos a 500 años después rescatando el socialismo autóctono, originario de Tupac Catari, de Tupac Amaru, de Guaicaipuro, de Tiuna, de todos aquellos y aquellas que dieron su vida en la resistencia (…) y cuyas enseñanzas y siembras están vivas (…) en nuestras comunidades aborígenes a lo largo y ancho del continente”. (Discurso: 8/ 09/ 2006).
En su opinión, por ende, cuando llegó la conquista europea los indígenas aztecas, los mayas, los caribes, los guaraos, los incas, los aymaras, los guaraníes, los mapuches y los demás, “vivían en socialismo, ellos no conocían la propiedad privada”. (Discurso: 8 /11 /2006).
Aclara que el socialismo de los aborígenes no era ni podía ser siquiera el utópico, pero insiste en que aún en la actualidad muchas de esas comunidades viven de tal modo. Lo sabe por sus contactos personales con ellas en Venezuela y por ser, dice, de origen indígena. Por ejemplo, todavía los cuibas y los yaruros –con los que ha convivido–, “desconocen la propiedad privada, para ellos todo es de todos, una propiedad colectiva, es su cosmovisión”. (Entrevista: 29/ 9/ 2006)
Argumenta que las ideas y acciones de Bolívar lo conducían hacia el socialismo utópico, corriente de pensamiento que surge pocos años después de él morir en 1830. Expresa, por ejemplo: “Si nosotros buscamos los decretos de Bolívar y de Sucre, ahí podremos conseguir, así lo digo, señales de un pre socialismo. ¡Claro! Era muy temprano. (…) Ellos hablaban de la libertad con igualdad, la una sin la otra no tendría sentido; reparto de tierras en iguales proporciones a los indios, a los campesinos; escuelas públicas para todos, niñas, niños; escuela de ciencias y de artes; favorecer a los más débiles: señales de un socialismo originario”. (Discurso: 23/1/2006)
Bolívar, dice el barinés, sigue “lanzando las líneas fundamentales” del rumbo socialista venezolano, junto a Simón Rodríguez, Ezequiel Zamora, Sucre y muchos otros próceres y pensadores nuestro americanos y del mundo. (Discurso: 8/9/2006). Entre estos últimos menciona en diferentes ocasiones a Abreu de Lima, Martí, Marx, Engels, Lenin, Mariátegui, Fidel, Che, Varsavsky, Galeano, Itsvan Mezarov, entre otros.
Alude a Oscar Varsavsky, un autor argentino que estudiara durante su postgrado universitario en 1989 y luego en la cárcel, quien defiende la idea de un “socialismo nacional creativo” en su obra Proyectos Nacionales, planteos y estudios de viabilidad. Varsavsky tiene una postura semejante “a lo que ya había dicho Simón Rodríguez siglo y medio antes, cuando hablaba de la necesidad de crear, de inventar: ‘inventamos o erramos’, tenemos que crear nuestros propios modelos”.
Chávez retoma ese clamor de Robinson y lo une con el famoso apotegma de Martí, que gusta citar: “injértense en nuestros países, el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestros países”. Y concluye con esta idea clave: “la columna vertebral debemos ser nosotros mismos, no podemos desfigurarnos tratando de copiar modelos”. (Discurso: 8/2/2006).
En su objetivo de exaltar el sentido nacional y creativo que debe tener el socialismo en Venezuela, acude al gran Amauta: “A través del socialismo –decía Mariátegui– hay que peruanizar al Perú”. Y basándose en ese criterio, enfatiza: “A través de nuestro proyecto socialista, nacional, cristiano, bolivariano, vamos a venezolanizar a Venezuela” (Discurso: 15/7/2006).
El socialismo es el camino que conduce a la redención de la patria, dice el 10 de agosto de 2006, y se le ve ufano porque “cada día el pueblo venezolano lo va asumiendo en mayor profundidad” y se incorpora “con mayor grado de conciencia (…) a la vía venezolana hacia el socialismo”.
*escritor y diplomático cubano, ex embajador de Cuba en Venezuela