Por General Pascualino Angiolillo Fernández
Por General Pascualino Angiolillo Fernández
RESUMEN
El presente artículo trata sobre la importancia de aproximarse a una teoría bolivariana de las relaciones internacionales que sirva de sustento a las nuevas formas de integración que se desarrollan en el espacio latinoamericano y caribeño.
El autor parte del hecho de argumentar que la red de doctrinas y normativas existentes en el campo de las relaciones internacionales, poseen enfoques vinculados estrechamente a circunstancias políticas de una época de conflicto y confrontación, por lo que considera que la difusión a escala global, de tales “marcos referenciales” cuidadosamente diseñados por las potencias hegemónicas, requieren de una muy especial atención, por cuanto que, los mismos traen inscritos consigo “códigos de interpretación” que procuran introducirse en el sistema internacional de manera premeditada para crear una estandarización en la percepción de la realidad, la cual, en muchas ocasiones, van sistemáticamente restringiendo los principios básicos, de soberanía, independencia y libre autodeterminación de los Pueblos.
La existencia de (Teorías de las Relaciones Internacionales que no han evolucionado) vislumbra, en opinión del autor, una realidad desfavorable y perturbadora a los cambios que trae consigo las nuevas formas de integración regional, por lo que dicho “conservadurismo internacional” se considera que responde a una estrategia premeditada de actores dominantes en el campo internacional, de cuyas tareas entre otras se desprende: La difusión de patrones de pensamiento que orienten las relaciones entre los Estados Nación.
Concluye el autor destacando la necesidad de descubrir las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que han incidido en la difusión del conocimiento y por consiguiente la “universalización de criterios de interpretación de la realidad”. Afirmando que tal situación es lo que permitirá el quiebre de “una hegemonía sostenida en el campo de las relaciones internacionales”, “status quo” que hoy en día está siendo desmantelado gracias a los nuevos enfoques que trae consigo la integración latinoamericana y caribeña como parte de una nueva geopolítica internacional impulsada por nuestro Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana Hugo Rafael Chávez Frías.
Doctrinas y Resoluciones Legitimadoras de la Intervención
Al aproximarse en términos generales al concepto de “ciencia”, en lo abstracto, o a alguna ciencia en lo particular, suele interpretarse que la misma plantea en su esencia las formas del conocimiento humano, caracterizado por su veracidad o adecuación entre: “la representación cognoscitiva y la realidad, objetiva o subjetiva, que se pretende conocer”.
A este respecto, parafraseando a Calduch, se considera que esta forma de conocimiento no es innata en la naturaleza humana, sino que la percepción de la realidad es interpretada a través de códigos adquiridos por el hombre a lo largo del tiempo mediante determinadas actividades que este realiza como miembro de una comunidad y siguiendo las reglas que la misma impone para la satisfacción de sus demandas.
Bajo este enfoque, la “ciencia” es vinculada a la “actividad científica”, del ser pensante como parte integrante de una comunidad en una fracción o segmento de tiempo, que con el transcurrir de los años, representa la propia historia de la humanidad.
Otro significado del término “ciencia” es el que alude al resultado de la “actividad científica”, es decir, a la presentación del conocimiento y teorías científicas plasmadas en libros, textos, documentos, programas de enseñanza, las cuales permiten a los seres racionales, el comunicar y transmitir la ciencia, comprobarla, discutirla, refutarla y perfeccionarla. A tal respecto, el autor Kuhn en su texto: “La Estructura de las Revoluciones Científicas” (1962), establece la siguiente relación:
Si la ciencia es la constelación de hechos, teorías y métodos reunidos en los libros de texto actuales, entonces los científicos son hombres que, obteniendo o no buenos resultados, se han esforzado en contribuir con alguno que otro elemento a esa constelación particular.
Coincidiendo con Calduch, se considera que la ciencia surge de la obtención del conocimiento, mediante la observación de patrones regulares, de formas de percepción de la realidad, las cuales son afectadas por las leyes generales y principios difundidos universalmente. Ahora bien, si es cierto que, existen también otras categorías del conocimiento humano como la “inspiración”, la cual se sustenta y nutre de la actividad artística; “la revelación,” que fundamenta el conocimiento y las conductas religiosas; orientada por “la intuición” o evidencia inmediata, que se obtiene sin un especial esfuerzo racional o la “experiencia”, que se alcanza mediante el aprendizaje o la repetición del método de prueba-error. Entonces, se puede afirmar que, la ciencia es histórica, y a través de su historia podemos llegar a desentrañar los distintos significados y alcances que se le ha dado en cada período del devenir humano, así como también, podemos desentrañar los diversos modos de actuación científica, a través de los cuales se han alcanzado los conocimientos considerados como científicos en cada segmento del tiempo.
Los acontecimientos acaecidos en los tiempos de la Guerra Fría, incidieron en la mayoría de los Estados Nación del mundo a enfocar los temas del conflicto en sus múltiples formas, impactando directamente en la globalización de teorías, doctrinas y resoluciones en el campo de las relaciones internacionales, cuyos enfoques vinculados estrechamente a las circunstancias políticas de la época, respondían a los intereses de potencias poderosas. Dichos modelos, supuestos o postulados continúan aún vigentes y fomentan acuerdos entre los Estados Nación del sistema internacional, los cuales otorgan visos de legalidad y generan obligaciones entre los actores intervinientes. .
La difusión a escala global, de tales “marcos referenciales” cuidadosamente diseñados por las potencias hegemónicas, requieren de una muy especial atención, por cuanto que, los mismos traen inscritos consigo “códigos de interpretación” que procuran introducirse en el sistema internacional de manera premeditada para crear una estandarización en la percepción de la realidad, la cual, en muchas ocasiones, van sistemáticamente restringiendo los principios básicos, de soberanía, independencia y libre autodeterminación de los Pueblos. Una prueba de ello, por ejemplo, la podemos encontrar en los conocidos documentos de Santa Fe, en donde los Estados Unidos de Norteamérica ayudados por sus asesores de inteligencia, diseñaron y pusieron en práctica de manera consecuente, una agenda política injerencista hacia los países latinoamericanos y caribeños, con la firme intención de instaurar a través de sus oscuras operaciones políticas, a gobiernos títeres que respondieran a los intereses de sus corporaciones; además de instaurar reformas económicas neoliberales en la región, que le dieran paso a sus “inequitativas inversiones”, tal como lo muestra el conocido “Consenso de Washington”.
La Nueva Doctrina de los Nenúfares Diseñada por EE.UU.
“Irónica estrategia de aproximación de medios para atender con prontitud las catástrofes naturales en nuestra región”
En la actualidad, como una nueva versión de los Documentos de Santa Fe, podemos comentar la arbitraria estrategia imperialista de aproximación y proyección de sus fuerzas militares en nuestra región, bajo el irónico pretexto de la lucha contra el narcotráfico. Esta estrategia les ha permitido inundar de bases militares norteamericanas el espacio suramericano y caribeño, además de justificar la reactivación de su cuarta flota, para navegar en un teatro de operaciones, el cual, ellos consideran como su área de interés e influencia. Hoy en día, tales excusas, procuran renovarse con un nuevo discurso por parte de los Estados Unidos, en donde un mordaz “síndrome proteccionista” de atender con prontitud y oportunidad a las catástrofes naturales que se pronostican en el espacio Suramericano y Caribeño, es el pretexto para aproximar medios militares y civiles en áreas muy cercanas a los pasos interoceánicos suramericanos y del Caribe, o en donde, no por casualidad, tales situaciones de riesgos se pronostican en sectores cercanos a las grandes reservas de petróleo, minerales estratégicos, gas, agua dulce y biodiversidad del planeta.
El término “nenúfar” o “lily pad” en inglés, es utilizado para definir aquellas: …”plantas acuáticas con flores que crecen en lagos, lagunas, charcas, pantanos o arroyos de corriente lenta, estando usualmente enraizadas en el fondo”. Este término es utilizado en sentido figurado, para ejemplarizar el uso que las ranas les dan para aproximarse y cazar mejor a sus presas.
En la “Décima Conferencia de Ministros de la Defensa de las Américas”, realizada del 8 al 10 de octubre de 2012, en Punta del Este, República Oriental del Uruguay, la delegación de EE.UU, asistió con un avión tipo Boeing trayendo consigo toda una comitiva “muy preocupada por los temas de defensa en el hemisferio” destacándose los siguientes personajes: León Edward Panetta, para aquel entonces, Secretario de Defensa de Estados Unidos de Norteamérica, quien fuera Director de la CIA en el gobierno de Bush hijo; Frank Mora, Sub Secretario de Defensa para el Hemisferio Occidental; el General de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos Douglas Fraser, para aquel entonces, Comandante del Comando Sur; el General del Cuerpo de Marines de EE.UU John F. Kelly, quien actualmente ostenta el cargo de Fraser; a quienes se le sumó, la Embajadora de Estados Unidos en Uruguay, Julissa Reynoso, de raíces Dominicanas, quien es miembro del conocido “Consejo de Relaciones Exteriores de EE.UU”, el mismo Consejo vinculado históricamente a los temas del “nuevo orden mundial, el Grupo Bilderberg y la teoría de la conspiración”.
En la precitada reunión y con poco disimulo, uno de los ejes temáticos que insistentemente los norteamericanos defendían en la mesa de discusiones, utilizando, no por casualidad, a Guatemala como país modelador, a Chile como país relator y a Canadá, Trinidad y Tobago y Uruguay, como países correlatores; fue el eje temático referido a los “desastres naturales y la protección al medio ambiente y la biodiversidad”, de nuestra rica, independiente y soberana región suramericana y caribeña.
Este panel de representantes del gobierno imperial, durante todas las fases de la reunión, manifestaba reiteradamente su interés en establecer “Bases adelantadas de atención rápida a las catástrofes naturales”, a las que sus expertos pronosticadores ubicaban con una pitonística y nostradámica precisión, en áreas de gran valor geoestratégico del espacio suraméricano y caribeño. Ellos manifestaban que dichas plataformas aglutinarían a personal y equipos militares con elementos de protección civil, listos para reaccionar bajo la dirección de sus experimentados mandos. A mismo tiempo que se auto atribuían una “moral de experticia”, adquirida en su participación durante el pasado terremoto de Haití.
Como es bien sabido, la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, se constituye en el instrumento diplomático-operativo de la Junta Interamericana de Defensa, entidad que a su vez depende de la Organización de Estados Americanos (OEA). Esta Junta Interamericana de Defensa (JID), está compuesta por los siguientes órganos: El Consejo de Delegados; La Secretaría y el Colegio Interamericano de Defensa (CID). En este último centro educativo, en opinión del autor, es donde se diseñan las doctrinas y resoluciones legitimadoras de la injerencia y la intervención en el hemisferio.
A todas estas nuevas versiones de una renovada agenda injerencista, se le suma toda una operación mediática enmarcada dentro del conocido concepto de “Guerra de Cuarta Generación”, la cual, procura minar las bases de la cultura tradicional de los países suramericanos y caribeños y debilitar a sus movimientos populares de izquierda, por cuanto que, dicho modelo ideológico, se encuentra en franca contraposición al modelo capitalista que las potencias imperialistas defienden.
Para alcanzar este fin, ellos aplican, lo que Noam Chomsky llama: “la estrategia de la gradualidad”. Parafraseando al precitado autor, tal estrategia consiste: En procurar hacer que se acepte una medida inaceptable. Este fin se alcanza, cuando tales medidas son dosificadas gradualmente y a cuentagotas por años consecutivos. Es así como los países dominantes, en el trascurrir de la historia, fueron introduciendo en el sistema internacional, una serie de marcos referenciales y criterios de interpretación de la realidad, ajustados en función a sus intereses y conveniencias. Tal gradualidad permitió a los monopolios hegemónicos, el garantizar que la sociedad internacional asumiera como natural aquellos cambios, los cuales, en otras condiciones, pudieran haber provocado una revolución.
Como se puede observar, las doctrinas y resoluciones legitimadoras de la intervención, han sido por años, cuidadosamente elaboradas en los laboratorios de los grupos de poder hegemónicos, las mismas persiguen una unidad de pensamiento que respondan a los intereses de las potencias imperialistas. A tal respecto el autor Britto, G. (2009) en su obra “América Nuestra Integración y Revolución” al referirse a las Doctrinas y Resoluciones Legitimadoras de la Intervención expresa lo siguiente: …”para asegurar la hegemonía hemisférica, Estados Unidos formula doctrinas internacionales y normativas que se ajustan como guantes a sus estrategias de dominación”… (Tomo II, p.223).
Coincidiendo con el precitado autor, es considerado que, la red de doctrinas y normativas existentes en el campo de las relaciones internacionales, son fomentadas por las potencias internacionales quienes promueven, como actores dominantes de la comunidad internacional, normas y procedimientos que responden a sus intereses.
Dichas normas procuran universalizarse como un sistema de creencias, hasta constituir un marco referencial, que al ser practicado globalmente, se infiltra sistemáticamente como una doctrina en el campo de las relaciones internacionales. Con esta estrategia los Estados potencias, logran llevar sus intereses nacionales, a niveles supranacionales, en donde las normas y resoluciones que se generan, inspiradas por dichas doctrinas, premeditadamente elaboradas, se constituyen en acuerdos y convenios de obligatorio cumplimiento.
El Gran Nacionalismo Docente en el espacio Latinoamericano y Caribeño
Atendiendo a todo lo arriba expresado, causa extrañeza la escasa evolución que ha tenido a lo largo del tiempo las teorías de las relaciones internacionales, del mismo modo, igual impresión resulta observar, el interés manifiesto de los monopolios académicos y bibliográficos de continuar difundiendo, hasta en las más recientes obras y estudios académicos, las tradicionales teorías del idealismo y realismo político, como los únicos referentes teóricos que sustentan las relaciones internacionales.
En opinión del autor, el mantenimiento de este marco referencial, soportado por un sistema lógico-deductivo, elaborado en circunstancias históricas muy alejadas de la actualidad, no debe ser considerado como un modelo a seguir, por lo que los sistemas educativos de los Estados deben reaccionar y esforzarse en promover y difundir investigaciones con enfoques que promuevan el nuevo sistema de relacionamiento que actualmente se configura en el espacio suramericano y caribeño.
Es por ello, que la iniciativa de creación de un Instituto Suramericano y Caribeño de Defensa, en el marco de la Unión de Naciones Suramericanas y Caribeñas (UNASUR), resulta en una excelente medida para unificar criterios emancipadores propios, los cuales por años se mantuvieron dispersos a efectos de un sistema educativo hegemónico, cuyas teorías y doctrinas en el campo de las relaciones internacionales, le otorgaron legitimidad, abriendo paso a siglos de dominación por parte de potencias imperialistas.
Coincide el autor Britto, G. en su obra “América Nuestra” al expresar:
…” el control del Estado burgués sobre la educación a través de libros y manuales…El Estado docente latinoamericano es identificado como enemigo primordial por los asesores de política exterior de Estados Unidos. Así el Documento Santa Fe I expresa alarma porque “El Control del Estado sobre la educación está aumentando a través de los libros de texto y manuales y las burocracias educacionales exigen más” (Santa Fe I, 198”.Citado en Britto, G. (2009) p.329.
De igual manera se considera que, la marcada difusión de los antivalores del capitalismo, la mora investigativa en materia de producción de nuevos constructos teóricos en el campo de las relaciones internacionales que respondan a las nuevas realidades de la comunidad internacional, ha incidido en la ausencia de teorías propias que sustenten las nuevas formas de relacionamiento que se configuran en el espacio latinoamericano y caribeño.
Este planteamiento es fundamentado por el autor Vieira, P.( 2005 ) al expresar: …”la nueva ola de globalización que pretende la universalización de los mercados más que la armonización de políticas, ha producido un vacío teórico reflejado en la pérdida de rumbo y falta de claridad conceptual de la integración latinoamericana”… (p.3).
La mora investigativa en materia de producción de nuevos constructos teóricos en el campo de las relaciones internacionales que respondan a las nuevas realidades de la comunidad internacional, ocasiona en muchos casos enfoques ecléticos cuya combinación no se adecúa a las realidades actuales, ocasionando dificultades en el avance de los nuevos sistemas de relacionamiento que se configuran en la región latinoamericana y caribeña. A tal respecto señala el autor Del Arenal, C., lo siguiente:
La compleja realidad actual, que impide negar la importancia de los Estados como la de actores transnacionales, de las relaciones interestatales como las de las relaciones transnacionales, de situaciones de conflicto como las de cooperación, hace que la teoría de las relaciones internacionales haya optado, en cierta medida, por una solución ecléctica, de compromiso. Cada uno de los paradigmas estudiados, con su énfasis exclusivo en determinadas dimensiones de la realidad internacional, se basa en una dimensión importante de las relaciones internacionales, pero tiende a olvidar otras dimensiones igualmente importantes. En este sentido, los diferentes paradigmas serían en realidad más complementarios que opuestos, puesto que mostrarían las diferentes dimensiones de una sola y única realidad, que es a la vez cooperación y conflicto, interdependencia y dependencia, continuidad y cambio. (Del Arenal, C. 2005, p.41.) .
En opinión del autor, las teorías de las relaciones internacionales, deben evolucionar y adecuarse a las nuevas realidades que se configuran en el espacio suramericano y caribeño, a tal respecto el autor Shembri, R., al referirse a la necesidad de pregonar nuevos procesos de integración que respondan a las realidades históricas de los actores internacionales, expresa lo siguiente:
…desde los años sesenta, por décadas se ha venido planteando en Latinoamérica la necesidad de desarrollar un proceso de integración de los Estados y pueblos latinoamericanos, máxime teniendo en cuenta los elementos históricos comunes que líderes de la independencia y republicanos, cuales fueron Bolívar, San Martín y Morazán, plasmaron en su momento al pregonar la necesidad de unión de las naciones recién independizadas de España.
Por todo lo arriba expuesto, es considerado por el autor, que las teorías existentes en el campo de las relaciones internacionales, por una parte, fueron desarrolladas bajo circunstancias históricas en donde los intereses nacionales y el deseo de acumular poder resultaba muy persuasivo para dominar el comportamiento de los Estados dentro del complejo sistema internacional y, por la otra, su fuente de inspiración como árbitro y regulador, se basó en los conflictos; por lo que se considera que estas teorías en la actualidad no sustentan del todo, a las nuevas formas de integración regional que se configuran en el espacio latinoamericano y caribeño.
Por tal razón se hace imperativa la aproximación a una Teoría Bolivariana de las Relaciones Internacionales, por cuanto que, la misma representa un poderoso instrumento para argumentar y persuadir con hechos y razones, la vigencia del pensamiento de los próceres y héroes independentistas suramericanos. Asimismo, el construir un sistema educativo latinoamericano y caribeño, que promueva los principios, valores y creencias propias a sus realidades geohistóricas, servirá por una parte, de sustento teórico para orientar la nuevas formas de relacionamiento que actualmente se configuran en la región y por la otra, de modelo a seguir para recontextualizar las nuevas realidades del sistema internacional, a los fines de garantizar la satisfacción real de las expectativas de los elementos que integran el espacio suramericano y caribeño, a fin de gestar una conciencia de unidad e identidad común en beneficio de las futuras generaciones. Es por ello que las viejas teorías deben evolucionar, puesto que el realismo político beneficia a las potencias militares más poderosas del planeta y el enfoque idealista, al cual, en opinión del autor, se le es atribuido erróneamente una paternidad Wilsoniana, pretende dejar en manos de organizaciones internacionales manejadas por los Estados Potencias, las intervenciones en los conflictos armados, con el supuesto irónico de tratar de evitar el flagelo de la guerra.
Los Procesos de Integración Latinoamericana y Caribeña.
En América Meridional, se vienen produciendo procesos de integración que procuran afrontar las asimetrías existentes para garantizar la seguridad, erradicar la pobreza, corregir las desigualdades sociales y asegurar una creciente calidad de vida los pueblos.
Estas nuevas formas de integración que se configuran en el espacio suramericano y caribeño, basan sus realidades en principios y valores muy diferentes a los contenidos en las teorías tradicionales de las relaciones internacionales. A tal respecto, señala en autor Vieira, P. en su ensayo: “Evolución de las Teorías sobre Integración en el contexto de las Relaciones Internacionales” (2005), lo siguiente:
…”A veces se tiende a pensar que las teorías de las relaciones internacionales son suficiente explicación de los procesos de integración y que las teorías sobre la integración son un componente secundario de las relaciones internacionales. El problema puede estar en que en nuestro medio no se ha brindado suficiente importancia al componente teórico de la integración, lo cual ha llevado a adoptar en muchos casos teorías de las relaciones internacionales”.
El proyecto de Unión de Naciones Sudamericanas, se constituye en una iniciativa de integración exclusiva de las naciones de América al sur de Río Grande, por tal razón, la misma es excluyente de todo intento de dominación que pretenda imponer los Estados Unidos de Norteamérica en el continente.
Esta tradición hegemónica es sustentada por Chomsky (2004) cuando afirma que: “Estados Unidos ha dominado por mucho tiempo la región con dos métodos principales: la violencia y el estrangulamiento económico. De manera general, los asuntos internacionales muestran más que un ligero parecido con la mafia.”
Por otra parte, el aproximarse a una Teoría Bolivariana de las Relaciones Internacionales, servirá de orientación en los avances de los mecanismos de integración regional y acuerdos suscritos en el marco de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC); Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA); asegurando que los mismos mantengan una estrecha correspondencia con las aspiraciones históricas de los pueblos que la conforman dicha comunidad, evitando además la influencia directa de organismos internacionales y regionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), que han perdido credibilidad por su abierta inclinación hacia intereses hegemónicos.
Conclusiones
Por todo lo antes expuesto, es considerado por el autor, que todo estudio del desarrollo de una ciencia, en este caso, la ciencia de las Relaciones Internacionales, “exige, junto al conocimiento de los conceptos, axiomas y leyes que se han formulado por sus diversas teorías, una necesaria reconstrucción del proceso histórico a través del cual han emergido y han sido dadas a conocer”.
Más aún, si dichas teorías han sido elaboradas por comunidades de seres humanos, en épocas cuyos métodos, enfoques y códigos estaban predominantemente influenciados por los criterios de un grupo de actores dominantes y que pudieron de alguna manera, ser introducidos premeditadamente, como una estrategia para difundir patrones universales que respondieran a sus intereses de dominación.
La posición ontológica del autor asume una postura que muestra una firme oposición al “conservadurismo internacional”, considerándose este, como una corriente de pensamiento que intenta mantener una continuidad y que se opone a toda iniciativa que promueva en los actores internacionales, nuevos enfoques emancipadores.
La existencia de (Teorías de las Relaciones Internacionales que no han evolucionado), vislumbra una realidad desfavorable y perturbadora a los cambios en esta materia. Dicha situación problemática, más se profundiza en opinión del autor, cuando como producto de su visión de la realidad, se asume como muy probable, que dicho “conservadurismo internacional” responde a una estrategia premeditada de actores dominantes en el campo internacional, de cuyas tareas entre otras se desprende: La difusión de patrones de pensamiento que orientan las relaciones entre los Estados Nación y otros actores internacionales. Es por ello que coincide el autor con las visiones de “hegemonía, bloque hegemónico y supremacía” así como con el de la llamada “superestructura”, en la metáfora de Marx), desarrolladas por el filósofo marxista Antonio Gramsci, como un elemento desde el cual, se puede realizar una acción política y como una de las formas de crear y reproducir la hegemonía.
Asimismo, se coincide en que existencia de una “hegemonía cultural”, concepto que fue desarrollado el precitado filósofo, para explicar las razones por las cuales una sociedad que pudiese observarse aparentemente libre y culturalmente diversa, es en realidad dominada, en este caso, por una de sus clases sociales.
En este sentido, Gramsci considera que dicha dominación se materializa ya que …”las percepciones; explicaciones; valores y creencias de ese sector llegan a ser vistos como la norma, transformándose en los estándares de validez universal o de referencia en tal sociedad, como lo que beneficia a todos cuando en realidad solo beneficia o beneficia preferencialmente a un sector dado”.
En opinión del autor, esta visión de Gramsci, es perfectamente aplicable en dimensiones supranacionales, por cuanto que el concepto de “clases sometidas” puede sustituirse por los países del mal llamado “tercer mundo” y el “proyecto burgués”, al cual se refiere el autor, en este caso, serían los postulados de “las tradicionales teorías de las relaciones internacionales”.
Es por ello que partiendo de los paradigmas ontológicos arriba descritos, se considera que los principios que orientan las relaciones internacionales en el espacio suramericano y caribeño confrontan “marcos referenciales”, que históricamente, como se argumenta en el presente artículo, han sido introducidos por sociedades hegemónicas, como un “patrón normativo o “estándar”, el cual, al ser promovido y difundido a través de una constelación de teorías y doctrinas contenidas en libros, textos y programas, inciden en el mantenimiento de un criterio único de percepción de la realidad.
Por lo arriba indicado, se considera que como resultado de una nueva geopolítica internacional, los actores del espacio latinoamericano y caribeño debemos interpretar la realidad internacional, con un enfoque estratégico distinto a los códigos que traen inscritos consigo las tradicionales teorías de las relaciones internacionales, contenidas en los textos y programas de estudios.
El procurar descubrir las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que han incidido en la difusión del conocimiento y por consiguiente la “universalización de criterios de interpretación de la realidad” es lo que permitirá el quiebre de “una hegemonía sostenida en el campo de las relaciones internacionales”, “status quo” que prevalece, gracias a las tradicionales teorías premeditadamente elaboradas. Ante tales reflexiones se asume, que las teorías tradicionales que sustentan las relaciones internacionales, traen consigo inscritas códigos y enfoques de actores dominantes, estrechamente ligados a circunstancias políticas propias de una época de conflicto y confrontación y en donde se hace evidente la predominancia de los intereses nacionales de las potencias hegemónicas.
Es por ello que el reciente anuncio de la retirada de la Junta Interamericana de Defensa por parte de los países miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) es un excelente paso para alcanzar esa emancipación.-
Referencias:
Disponible: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=37928 . [Consulta, 15/02/2013].
BIBLIOGRAFIA
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