La exorbitante deuda mundial puede convertirse en una de las causas más probables de una nueva recesión. La explosión de la burbuja de deuda corporativa sería capaz de provocar una crisis mundial jamás vista en más de una década, advierten los analistas.
Según los cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI), la deuda global alcanzó el nuevo récord en 2017 al situarse en los 182 billones de dólares. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, declaró que el volumen de deuda global en el sector público y privado ha aumentado un 60% en la última década.
La amenaza está en EEUU
"La secuencia de temblores secundarios y las respuestas políticas que siguieron a la bancarrota de Lehman Brothers se reflejó en un aumento de hasta el 52% de la relación de la deuda global frente al PIB del 36%, nivel registrado antes de la crisis de 2008", declaró Lagarde durante una reunión celebrada en Bali (Indonesia).
La periodista Natalia Dembínskaya destaca en su artículo para la edición rusa de Sputnik que últimamente los bancos centrales han inyectado un gran volumen de recursos financieros baratos en la economía mundial, aprovechándose de tasas de interés relativamente bajas.
"Sus inyecciones fueron tan enormes que incluso las empresas no eficaces o las así llamadas compañías 'zombies' pudieron atraer créditos baratos. Estas entidades no generan beneficios y constantemente viven del crédito. Precisamente estas empresas son consideradas la principal amenaza para el mercado de valores de EEUU", escribe la autora del artículo.
Según los datos del Banco de Pagos Internacionales, más del 16% de las compañías estadounidenses son zombis. Estas empresas perjudican a la economía global porque compiten con las empresas sanas por los recursos e inversiones y reducen generalmente la productividad.
Aunque las entidades zombis suben salarios y reducen el paro —lo que indudablemente es un buen efecto a corto plazo-, a largo plazo prolongan el tiempo que los trabajadores dedican a un empleo que "no va a ningún lado", informa el portal Business Insider.
"Ahora, cuando el periodo de tipos de interés bajos termina, la consolidación de la política monetaria por parte de la Reserva Federal no deja ningún margen a la supervivencia de las empresas zombis. Acceder a nuevos créditos es caro y estas compañías no tienen recursos para pagar sus deudas anteriores", enfatiza Dembínskaya.
China, otra posible fuente de la nueva crisis
El mercado de valores de EEUU y la exorbitante deuda, estimada en 22 billones de dólares, no será la única causa que podría generar los nuevos problemas. La deuda corporativa de China es una de las mayores en el mundo, ya que alcanzó un 162% del PIB.
"En busca de absorber competidores extranjeros, las empresas chinas tomaron activamente créditos. El año pasado la deuda corporativa de China creció en 3,8 puntos porcentuales, de acuerdo con los datos del Banco de Pagos Internacionales", menciona Dembínskaya.
El sistema bancario paralelo o 'shadow banking' permite a las empresas chinas contar con cada vez mayor volumen de créditos. Dicho sector alcanzó tamaños realmente alarmantes. Los bancos chinos financian las casas de corretaje, que funcionan como intermediarias entre los bancos y el sector de negocios. Sus esquemas crediticios ofrecen a los emprendedores altos rendimientos e implican altos riesgos.
"El sector bancario paralelo en China es un vasto ecosistema que interconecta miles de instituciones financieras, gobiernos locales y centenas de millones de hogares. De acuerdo con Moody's Investors Service, el sector bancario paralelo en el país asiático alcanzó los nueve billones de dólares", informa Bloomberg.
En el FMI advierten que la actual burbuja de la deuda corporativa en China sería capaz de provocar el desplome de la economía del país y lanzar una nueva crisis asiática parecida a la que se produjo en 1997, concluye la periodista.
El tsunami de petróleo que levantaría EEUU sin querer
El Departamento de Energía de EEUU planea poner a la venta hasta seis millones de barriles de petróleo de la reserva estratégica de crudo nacional procedentes de los estados de Texas y de Luisiana. ¿Qué está intentando Washington? ¿Es su objetivo castigar a alguien?
Las solicitudes para la compra de este petróleo podrán hacerse hasta el 13 de marzo, y los envíos se realizarán entre abril y mayo. Para Maxim Rubchenko, columnista de la versión rusa de Sputnik, esas fechas no se han escogido por escoger, ya que es precisamente a principios de mayo cuando finaliza la tregua de sanciones de EEUU contra Irán.
"En noviembre EEUU anunció el embargo del petróleo iraní. A los países que siguen comerciando con Teherán se les amenazó con sanciones secundarias desde Washington. Pero algunos de sus principales socios —China, la India, Italia, Grecia, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Turquía—obtuvieron excepciones a las sanciones hasta el 4 de mayo. Pasada esa fecha, según el plan de Washington las exportaciones iraníes deberían reducirse a cero", señala Rubchenko.
Según la firma de análisis financieros Refinitiv Eikon, el volumen medio diario de las exportaciones petroleras de Irán en enero fue de 1,1 millones de barriles. En febrero la cifra aumentó hasta los 1,3 millones. "Si ese volumen desaparece de golpe del mercado, nos acercaremos sin duda a un aumento de los precios del petróleo", advierte Rubchenko.
Sin embargo, las exportaciones de petróleo iraní no desaparecerán pasado el 4 de mayo, dice. Y gran parte de la culpa la tiene precisamente Estados Unidos, asegura.
En marzo Trump dijo en el Congreso que planeaba retirarles el trato comercial preferencial a Turquía y a la India. Trump lo justificó diciendo que durante los 45 años que Turquía se había beneficiado del programa la economía del país y los ingresos de su población habían aumentado, que el nivel de pobreza se había reducido y que las exportaciones se habían diversificado. "Y a la India se la quiere quitar por no haber permitido a las empresas norteamericanas acceso al mercado interior indio", explica.
El columnista ruso asegura que los expertos dicen que en realidad Washington está intentando castigar a Ankara y a Nueva Delhi por su amistad con Rusia. En concreto, por comprarle armamento militar y por sus planes de dar la espalda al dólar. "Sea como sea, ahora la India y Turquía tienen menos razones para hacer caso a EEUU y para dejar de comerciar con Irán", razona Rubchenko.
Por lo tanto, aunque las exportaciones iraníes disminuyan en mayo, el movimiento no será significativo. Esto significa que tras la venta de petróleo estadounidense habrá un exceso de oferta en el mercado y que el barril de Brent podría pasar a costar 50 dólares en lugar de los 65-67 dólares de hoy, según los expertos.
"Lo más relevante de la situación es que cuanto más dure la política de Trump, más problemas tendrá Estados Unidos. Si los precios del petróleo descienden, se agravará la crisis de la industria estadounidense de la pizarra", explica el experto en su artículo.
¿Y si Trump logra reducir las exportaciones iraníes a cero? A través del estrecho de Ormuz —paso controlado por Irán— circula una tercera parte del petróleo mundial y está abierto a los barcos extranjeros mientras que el propio Irán exporte el suyo. Según el contralmirante de la Armada Iraní Alireza Tangsiri, "cualquier persona sensata no estaría de acuerdo en que Irán, como guardián de Ormuz, no exportase su petróleo y permitiese que los extranjeros siguiesen utilizando esa ruta".
En otras palabras, si Irán decide cerrar el estrecho, el precio del petróleo se disparará. Y a Trump eso no le va a gustar, señala Rubchenko.