Redacción
El principal objetivo de los ejercicios es comprobar la preparación de las diversas unidades para llevar a cabo sus misiones y evaluar la calidad de su formación y preparación técnica", dijo el Ministerio de Defensa de Rusia en un comunicado.
Respecto a este entrenamiento sorpresivo, el alto mando militar ruso ha subrayado: "Estas actividades se llevan a cabo en estricta concordancia con los compromisos que tiene Rusia con otros Estados y no apuntan contra los intereses de éstos".
El presidente ruso, Vladimir Putin, en su reunión con el ministro de Defensa, ordenó el comienzo de un entrenamiento por sorpresa para las Fuerzas Armadas, en la noche de este 13 de julio, de manera tal que entren en un estado de máxima alerta. Putin, a principios del mes de mayo, anunció que los entrenamientos por sorpresa eran la mejor manera de mantener a las tropas en buena disposición, y se comprometió a continuar con estas prácticas en el futuro.
Entre otras cosas, se comprobará la movilidad de las tropas y su capacidad de trasladarse rápidamente a más de 3.000 kilómetros. El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, dijo que el número de efectivos implicados en la inspección “aumentó a 160.000”.
En lo que va de año, es la cuarta maniobra sorpresa en las Fuerzas Armadas de Rusia que restablecieron esta práctica tras un receso de dos décadas. La primera maniobra tuvo lugar en febrero, con la asistencia de unos 7.000 militares; la segunda, con un número similar de efectivos, se desarrolló en marzo; y la tercera, con la participación de 8.700 soldados, se llevó a cabo a finales de mayo.
El presidente Putin resaltó que estos ejercicios, realizados en los Distritos Militares Sur, Oeste y Centro, son muy útiles para detectar y eliminar puntos débiles.