Redacción
Quince meses después de haber sido nombrado presidente de la SGAE, Reixa había llevado a la entidad al punto de la ingobernabilidad absoluta. Por eso, en la reunión de la Junta que debía votar su continuidad (con anterioridad ya se había cuestionado su gestión en dos ocasiones, la primera con una votación formal a favor de su continuidad y la segunda con una especie de plebiscito en la última Asamblea de la entidad), el más que cuestionado presidente de la entidad ofreció la convocatoria de elecciones anticipadas para otoño en un intento de ganar tiempo y de legitimar a través de las urnas una Junta absolutamente dividida, lo que no impidió su destitución fulminante.
La elección de un nuevo presidente de la SGAE no se producirá hasta el próximo mes de septiembre, en una fecha aún por determinar. Mientras tanto, asumirá el cargo de forma interina el cineasta Miguel Hermoso, que es el vicepresidente de más edad de la Junta.
Entre los previsibles candidatos aspirantes a sustituir a Reixa, destaca su rival en las últimas elecciones, José Miguel Fernández Sastrón, quien ya se ha mostrado convencido de que el Colegio de Pequeño Derecho, que agrupa a compositores y músicos y que cuenta con mayoría de votos en la Junta Directiva, le presentaría como tal.
De los 39 representantes de la Junta, 16 se reservan en efecto al Colegio de Pequeño Derecho y 6 al de Gran Derecho (artes escénicas y música sinfónica). Los representantes de obras audiovisuales disponen de 9 puestos en la Junta y el editorial (editores musicales) de 8.
Reixa fue elegido presidente de la SGAE con el apoyo de 24 miembros de los 39 que forman la Junta Directiva constituida tras las elecciones del 26 de abril de 2012. Pero 28 miembros de la misma firmaron hace unos días una iniciativa liderada por dos de los que fueran compañeros de Reixa en las listas de la candidatura AUNIR, para que dicha junta debatiera la situación actual de la entidad y tomara, en su caso, las medidas oportunas, lo que se ha hecho en la reunión del pasado 16 de julio.
Los promotores de la destitución de Reixa fueron el presidente de la Fundación Autor, Antonio Onetti, y uno de los cuatro vicepresidentes de la SGAE, Fermín Cabal, quienes remitieron una carta a todos los miembros de la Junta Directiva en la que pedían la dimisión del presidente de la SGAE tras acusarle de desarrollar una gestión “presidencialista”. Por su valor informativo, a continuación la reproducimos en su integridad.
Estimad@s compañer@s:
Antonio Onetti y Fermín Cabal se dirigen a vosotr@s sin circunloquios ni medias verdades, convencidos de que la actual situación en la que se desarrolla la gobernación de la SGAE, cuya responsabilidad hemos asumido voluntariamente los directivos que nos presentamos a las elecciones, es cualquier cosa menos deseable.
Creemos que la gestión desarrollada en el último año tiene enormes aciertos, fruto del esfuerzo colectivo de una Junta Directiva que comparte, a pesar de las posibles diferencias ideológicas o tácticas que hayan podido surgir, un criterio común muy claro: la refundación de nuestra sociedad sobre la base de la transparencia, la paz social, la información, el debate democrático y la búsqueda de consensos operativos. Creemos que la mayoría de los directivos compartimos esos criterios y creemos que queremos seguir compartiéndolos.
El presidente que elegimos hace un año ha demostrado una gran capacidad de trabajo, que le agradecemos, pero ha mostrado también enormes dificultades para ejercer su papel como un presidente de consenso. Por el contrario, se ha orientado de una manera cada vez más evidente hacia posturas personalistas, tomando decisiones que no han sido debatidas previamente en los órganos de dirección, omitiendo una y otra vez información relevante, abusando de la amplia confianza que le hemos dado la mayoría de los directivos y reaccionando violentamente contra quienes, en algún momento, puedan haberle llevado la contraria.
Han sido numerosas las críticas que se le han hecho, tanto desde AUNIR, la candidatura que le llevó a la presidencia, como del resto de los compañeros de la directiva, y han sido reiteradamente vanas sus promesas de rectificación, sus disculpas por los insultos públicos y sus supuestos planes de actuación, que se suceden sin tregua dando saltos incomprensibles que solo parecen dictados por la oportunidad, una oportunidad, por cierto, tan inoportuna, que nunca llega a buen fin.
Asuntos desdichados, y todos con lamentables consecuencias, como el proceso de selección del director general; el nombramiento del señor Fasero como delegado de la zona norte; la salida del ICCMU en septiembre, del que a fecha de hoy todavía no nos hemos ido; el caso Didendum con su secuela de insultos y amenazas; su insistencia en invadir las competencias de la directora general y del director económico financiero, puestas de manifiesto hasta la saciedad y reprobadas en varias ocasiones por el Consejo de Dirección; el recurso constante a amistades inoportunas; los pactos secretos que asume sin informar a nadie y que presenta como hechos consumados; las filtraciones constantes de información siempre tan oportunas, etc., han desembocado en una situación de descontrol y perjuicio patrimonial que ya se ha hecho insoportable.
Creemos que en su conjunto la actuación de la SGAE en estos meses ha sido positiva y se han conseguido muchas cosas, desgraciadamente oscurecidas ante la masa social y la opinión pública por tantos errores, sobre todo en el ámbito interno: democratización y participación de los socios; puesta en marcha de nuevo de las tareas asistenciales y de promoción y formación a través de la Fundación Autor de manera coherente; autonomía de los colegios profesionales para definir y perseguir sus objetivos, etc. Y que la incorporación de un grupo de nuevos directivos, preparados y con ganas de hacer bien las cosas, son activos importantísimos que han permitido que una mayoría de los socios haya apoyado nuestra gestión en la última asamblea, aunque fuera con una caída porcentual más que significativa. Y queremos señalar que la unión de la mayor parte de los directivos en torno a la aprobación de las cuentas y del informe de gestión ha sido clave en esta apurada victoria. Pero ya no podemos seguir tapando agujeros, y menos aún tras las graves irregularidades aparecidas en Fundación Autor tras la presentación de las facturas de Thesan Capital, una empresa a la que se le ha concedido un contrato para la desinversión de los activos de Arteria, a propuesta personal del presidente, con omisión a los patronos de informaciones que consideramos relevantes y convenciendo al patronato para que le fueran otorgadas unas condiciones privilegiadas de las que han hecho abuso y que hemos tenido que terminar denunciando, después de una tremenda sangría económica. El presidente ha reconocido públicamente, ante varios directivos, que fue él quien trajo al Sr Irisarri, aunque afirma que este abusó de su confianza y que él, respondiendo a la información que se le presentaba, “desconocía hasta este momento la gravedad de la situación”.
No vamos a juzgar nosotros estas afirmaciones, pero reclamamos a todos los directivos una actuación responsable y la asunción de medidas correctoras que impidan continuar por estos senderos. Y como a estas alturas el asunto está suficientemente debatido, os pedimos vuestro apoyo para retirar la confianza al Sr Reixa y pedirle que, de una manera sensata, sin tormentas mediáticas y con generosidad por ambas partes, se retire del cargo y permita que la Junta Directiva encuentre otro candidato que pueda sustituirle, en la esperanza de que esta vez tengamos más acierto, esperanza que, en nuestra opinión, debe ser consecuencia de un debate franco acerca del tipo de funcionamiento que queremos en la SGAE, y que debe estar alejado del presidencialismo demostrado por el Sr. Reixa.
Desgraciadamente, la respuesta a estas peticiones, que ya le hemos formulado en privado y en reuniones de AUNIR, ha sido hasta ahora la de cerrar filas y negarse a admitir las críticas. El presidente, quizá confundido por una valoración inadecuada de los resultados de la última moción de confianza que él mismo suscitó en la Junta Directiva, se jacta de tener mayoría más que suficiente para continuar en el cargo. Mucho nos tememos que esta valoración parte de una apreciación incorrecta de la realidad. ¿En qué se basa esa supuesta mayoría?
A nuestro juicio en dos aseveraciones poco exactas: la primera, que repite una y otra vez, la confianza en que el colegio de editores, con sus ocho directivos, le respalde unánimemente. Esa confianza hay que ponerla en tela de juicio, como podréis comprender tras leer el mail que nos ha hecho llegar Álvaro de Torres ayer mismo (y que reproducimos con su autorización), en el que aclara la posición de los editores, corroborada por Carlos Martínez y por Juan Ignacio Alonso en conversaciones particulares:
Los editores no queremos ser la palanca que decida entre varios grupos autorales quien debe presidir la Sociedad. Queremos y abogamos por que las diferentes opciones autorales definan y acuerden un grupo de consenso suficientemente amplio al que nos uniríamos en bloque.
Creemos que es la mejor contribución que podemos hacer por la gobernabilidad de la casa.
Esta posición es exactamente lo que hemos trasmitido a Reixa en varias ocasiones, incluidas la moción de censura de hace pocas semanas y el momento actual, donde parece que los consensos autorales están en proceso de reformulación.
La otra afirmación, que tiene más valor real, es la confianza en que el Colegio Audiovisual le apoye en su práctica totalidad. Pero nosotros dudamos de ello y estamos convencidos de que lo que defienden los compañeros de Audiovisuales es su oposición a que la sustitución del presidente se vea seguida por la entrada de su máximo rival en la presidencia de la casa. Son varios los compañeros del colegio de AU que nos han manifestado este temor y que nos exigen garantías de que no va a ser así. Pero, ¿qué garantías podemos darles? Es más, no creemos que este tipo de imposiciones sean de recibo en un marco de consenso democrático. El nuevo presidente de la Sociedad tendrá que ser el que recoja el mayor número de adhesiones en un proceso abierto, democrático e igual para todos. El tiempo de los vetos humorales deberíamos dejarlo atrás de una vez.
Defendemos, por tanto, el derecho a presentarse como candidato cualquier miembro de la Junta Directiva, de exponer su programa y buscar las alianzas que le parezcan oportunas. Nuestras propuestas, a las que os pedimos que os unáis si lo consideráis oportuno, se resumen en cuatro:
1.- Salida honorable para el Sr. Reixa.
2.- Búsqueda de un candidato de consenso que asuma el rechazo de la tentación presidencialista, que renuncie al intrusismo en el área de gestión en materias que no son de su competencia y que defienda los ideales de transparencia, información y debate que debemos recuperar por haber sido desde el principio las señas de identidad de la práctica totalidad de los consejeros electos de la Junta Directiva.
3.- Defensa de la responsabilidad de nuestros técnicos en la gestión empresarial, limitándose el presidente a la representación institucional con un perfil mediático lo más bajo posible, y actuando, en unión al resto del Consejo de Dirección, como mediador de los posibles conflictos intercolegiales que puedan producirse.
4.- Reforzamiento de la autonomía de cada colegio profesional potenciando la figura de los vicepresidentes.
Estamos convencidos de que una amplísima mayoría de autores apoyará esta iniciativa y por ello os pedimos que nos lo hagáis saber cuanto antes con el fin de poder mover la voluntad del presidente hacia posturas más reflexivas que permitan una salida honorable para todos y que no ahonden un problema que finalmente es solo de responsabilidad personal, porque el acuerdo entre los directivos, al menos en su inmensa mayoría, es claro y cordial. Y así debería seguir siéndolo.
Un abrazo
Fermín Cabal
Antonio Onetti