El conocido tuitero Mujtahid, conocido por ser miembro a la familia real o cercano a la misma, ha puesto de manifiesto el fracaso de la defensa antiaérea saudí, esencialmente compuesta de misiles Patriot, para proteger los aeropuerto del país con respecto a los ataques con misiles y drones yemeníes. Según el activista, los fallos del Patriot han llevado a las autoridades saudíes a decretar el cierre del Aeropuerto de Abha.
Redacción
El conocido tuitero Mujtahid, conocido por ser miembro a la familia real o cercano a la misma, ha puesto de manifiesto el fracaso de la defensa antiaérea saudí, esencialmente compuesta de misiles Patriot, para proteger los aeropuerto del país con respecto a los ataques con misiles y drones yemeníes. Según el activista, los fallos del Patriot han llevado a las autoridades saudíes a decretar el cierre del Aeropuerto de Abha.
Debido a las operaciones consecutivas de las fuerzas yemeníes contra varios aeropuertos en el suroeste de Arabia Saudí en respuesta a los bombardeos de la coalición liderada por Arabia Saudí en el territorio yemení, el disidente saudí dijo en un tuit el pasado viernes:
“Después de que la defensa antiaérea saudí haya fracasado a la hora de proteger el Aeropuerto de Abha frente a los ataques consecutivos de Ansarulá, se ha enviado una circular confidencial a los responsables del Aeropuerto para que cierren la instalación desde las seis de la tarde a las seis de la mañana”.
Mujtahid dijo que se ha ordenado a los responsables de otros aeropuertos hacer lo propio. El disidente saudí señala como razón la capacidad limitada de los Patriot para “bloquear” a un objetivo relativamente pequeño y relativamente lento, como los drones yemeníes, y destruirlo.
Las fuerzas yemeníes han atacado varios aeropuertos en Abha, Yizan y Nayran en el sur de Arabia Saudí y la coalición liderada por Riad, por su parte, confirmó los ataques con misiles de Ansarulá.
La desconfianza hacia los Patriot también afecta a los turcos. De hecho, Yasar Yakis, ex ministro de Exteriores turco, dijo en una entrevista a Sputnik que Turquía adquirió los sistemas antiaéreos rusos S-400 porque son de mejor calidad que los estadounidenses Patriot. Ankara rechazó, de hecho, una oferta de EEUU para suministrarle sistemas Patriot si renunciaba a la adquisición de los S-400. “Los sistemas rusos son de mejor calidad, más adecuados para nuestras necesidades y menos costosos”, explicó Yakis.
Las enigmáticas armas de Hezbolá
Una vasta área de 1.400 kilómetros cuadrados dentro de la entidad sionista podría ser tomada como blanco especial de los misiles de Hezbolá durante la próxima guerra entre “Israel” y el Líbano, y el mapa que lo visualiza sigue siendo objeto de mucha publicidad. ¿Con qué pretende Hezbolá golpear esta profundidad estratégica de “Israel”, que alberga sus cuarteles generales, edificios administrativos, fábricas, aeropuertos, centrales eléctricas …? El secretario general de Hezbollah reconoció hace cinco años que el movimiento de resistencia libanés había adquirido después de 2006 un misil llamado Fateh-110. ¿Es el arma fatal de la Resistencia? Tal vez, pero hay más.
El Fateh-110 es un misil balístico de corto alcance que, según los expertos israelíes, podría llegar fácilmente a Tel Aviv desde el Sur del Líbano. Un responsable occidental dijo a Associated Press que este misil tiene muchos sistemas de guía. Para el columnista militar israelí Uzi Rabin, los misiles Fateh son mucho mejores que los misiles Scud y llevan ojivas que pesan hasta 500 kilogramos de alto explosivo. Se trata de un misil iraní con un alcance de 300 km, informa el sitio web Defense-Update. El misil mide 8.86 metros de largo.
Un análisis de julio de 2018 para The Atlantic afirma que el arsenal de Hezbolá incluye al menos 100.000 cohetes y misiles, diez veces más que en 2006. Estas armas incluirían el misil Fateh-110, misiles Scud modernizados y misiles antiaéreos que podrían apuntar a los aviones militares israelíes. Hezbolá también tiene un programa de drones cada vez más sofisticado. Al mismo tiempo, los oficiales militares israelíes advierten que Hezbolá podría lanzar 1.200 misiles y cohetes al día en un conflicto futuro, en comparación con los 100 cohetes de hace 12 años. El análisis recuerda que los sistemas de defensa antimisiles de Israel podrían enfrentar “ciertas amenazas”, pero se verían abrumados por la gran cantidad de cohetes y misiles que Hezbolá puede disparar. El texto cita a Ofer Zalzberg, un analista del International Crisis Group para Israel y Palestina, que recordó que, en caso de guerra, la población israelí sufriría golpes que no ha recibido nunca antes. Michael Elleman, investigador del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, afirmó que los misiles Fateh-110 de Hezbolá “complican considerablemente los proyectos israelíes”.
¿Cuáles serian los blancos de Hezbolá?
Dos objetivos parecen más importantes que otros: la central nuclear de Dimona, en el corazón de los territorios ocupados, y los depósitos de amoniaco localizados alrededor de Haifa. Los dos han sido citados ya por Sayyed Hassan Nasralá, secretario general de Hezbolá.
Desde Dimona hasta la frontera del Sur del Líbano, la distancia es de solo 225 km. Los misiles Fateh-110 pueden, por lo tanto, alcanzar fácilmente este objetivo. El otro objetivo, a saber, las instalaciones de amoniaco en Haifa, son más débiles que las de Dimona, especialmente porque están más cerca del Líbano, por no mencionar que su explosión sería particularmente devastadora.
El secretario general de Hezbolá fue bastante claro durante su entrevista, el viernes 12 de julio, con Al Manar en la que se refirió a la elaboración por parte de la Resistencia libanesa de lo que constituye un banco de objetivos estratégicos a alcanzar: “A lo largo de la costa, desde el asentamiento de Netanya hasta Ashdod, hay una franja de 70 km de largo y 20 km de ancho, con una gran cantidad de asentamientos israelíes expuestos. Es un área de 1.400 kilómetros cuadrados que alberga importantes centros gubernamentales, incluyendo el Aeropuerto Ben Gurion, el cordón umbilical que permite a “Israel” comunicarse con el mundo, depósitos de armas, la planta petroquímica y los puertos de Tel Aviv y Ashdod. Imagínense entonces que la Resistencia, con sus decenas de miles de misiles a su disposición, apunte a esta región. ¿Soportaría el régimen sionista las consecuencias de tal serie de ataques? “Solo unos pocos misiles son suficientes para el norte de Israel, y también podemos disparar misiles contra la franja costera. ¿Quién puede entonces devolver al otro a la Edad de Piedra, “Israel” o la Resistencia?”.
Sobre la base de estas revelaciones, está claro que Hezbolá tiene misiles con un alcance de más de 400 km que pueden alcanzar la ciudad portuaria de Eilat, al borde del Mar Rojo, el objetivo más lejano posible en los territorios ocupados. Estos misiles no pueden ser los Fateh-110, sino otros de mayor alcance.
Fiasco de inteligencia total desde 2006 hasta 2012: el régimen sionista intentó por todos los medios posibles evitar que Hezbolá obtuviera armas que pudieran cambiar el equilibrio de poder entre las dos partes. De ahí los ataques aéreos llevados a cabo a finales de 2012 contra objetivos en Siria, que tenían el propósito declarado de destruir las supuestas fábricas de armas de Hezbolá en ese territorio. Pero desde entonces, Israel ha optado por una nueva estrategia: impedir que Hezbolá adquiriera misiles inteligentes de alta precisión. Sin embargo, Sayyed Hassan Nasralá ha señalado a este respecto: “Los israelíes dicen que no se nos permite obtener misiles de alta precisión, pero ya disponemos de ellos en este momento y están listos… Hezbolá es capaz de destruir a Israel, una destrucción indescriptible, un paisaje inimaginable, y los israelíes lo saben muy bien”.
El fracaso de la estrategia militar de “Israel” es total: Hezbolá no solo tiene misiles de alta precisión y largo alcance, sino que también posee una gran cantidad de ellos en sus reservas. Pero Nasralá también prometió sorpresas a los israelíes: una especie de arma que sería dirigida contra los aviones israelíes, cuestionando así incluso la superioridad aérea de “Israel.” ¿De qué se trata?
En un artículo publicado por Al Binna, el analista Sadegh al Hosseini escribe:
“La referencia de Nasralá a las capacidades electrónicas de la Resistencia, sus armas, salas de operaciones y equipos de guerra electrónica demuestra que Hezbolá dominaría este tipo de guerra hasta el punto de lograr por su medio una protección antiaérea. Podría ser un ataque cibernético exitoso contra centros de comunicación civiles o militares en “Israel”. O Hezbolá podría estar en posesión de armas de pulso electromagnético, capaces de actuar en función de su objetivo. Recordamos que durante la última escalada contra Gaza en mayo durante la cual la Resistencia palestina disparó más de 700 cohetes contra Israel, la Fuerza Aérea israelí sufrió un problema de “ceguera”. Ningún analista militar israelí se atrevió a plantear el tema, pero la Resistencia logró un primer éxito en este campo. En el curso de una guerra futura, es perfectamente concebible que Hezbolá pueda clavar a la Fuerza Aérea de “Israel” al suelo a través de sus ataques con armas de este tipo”.
Ali Mahmud Saleh, el destructor de los Merkavas
Los valientes combatientes de la Resistencia Islámica estuvieron detrás de la batalla más emblemática y decisiva para la derrota israelí durante la guerra de 2006, la de Wadi al Huyair, donde unos 50 tanques Merkavas fueron destruidos o dañados. Treinta soldados israelíes también perecieron allí y varias decenas más resultaron heridos.
Fue una humillación sin precedentes para estos tanques que eran el símbolo de la industria militar israelí. Pero tal actuación frente a todo el Ejército israelí, que se considera uno de los más fuertes de la región o incluso del mundo, ha llevado a sus protagonistas a convertirse en una leyenda.
A la cabeza, Bilal Aadchit, cuyo nombre real es Ali Mahmud Saleh, del pueblo de Aadchit. Desde la guerra de 2006, él ha sido llamado “El destructor de los Merkavas”.
En aquel año, él contaba con 30 años y había sido desde hacia mucho tiempo uno de los mejores lanzadores de misiles en la Resistencia Islámica.
Antes de la Liberación en el año 2000, destacó en la operación “Al Aziyat”. Él pudo introducir a gran distancia un misil guiado a través del tragaluz de una fortificación israelí. Las imágenes del cuerpo de un soldado israelí que voló por el impacto de la explosión fueron eternizadas por las cámaras de la Resistencia.
Sin embargo, nadie conocía a Bilal por su verdadero nombre. Los combatientes de la Resistencia libanesa están envueltos en un velo de misterio hasta su martirio, cuando sus hazañas son dadas a conocer al público.
Coincidencias de la historia, durante la guerra de 2006 él fue uno de los primeros en disparar en ella durante la operación bautizada más tarde por el secretario general como Al Waed al Sadek, en Jallat Wardé. Él y sus amigos atacaron una columna israelí. Él lanzó un misil contra su primer vehículo, un Hummer, destruyéndolo al grito de Ya Rasululá. La batalla terminó con la muerte de 8 soldados israelíes y la toma de otros dos como prisioneros.
Fue también uno de sus disparos el que la terminó, 33 días más tarde en Wadi Huyair.
Cita con los Merkavas
El 12 de agosto de 2006, él sus compañeros tuvieron una cita con los Merkavas israelíes.
Israel fue derrotado a pesar del alcance de la destrucción causada por su aviación militar en el Líbano. El disparo de misiles de la Resistencia contra los asentamientos no pudo ser detenido. El liderazgo político y militar israelí había acordado la necesidad urgente de enviar sus fuerzas terrestres al Líbano para mitigar sus reveses. A la cabeza, la unidad de tanques. Se enviaron docenas de Merkavas de 4ª generación desde la Colina de Mtallé hacia Debbin, a orillas del río Litani. Ellos llegaron a Wadi Huyair, a aproximadamente un kilómetro de la frontera dentro del territorio libanés.
“El enemigo israelí nunca cruzará Wadi al Huyair mientras yo viva”, dijo Bilal en ese momento delante de sus compañeros. Fueron ellos los que contaron lo que hizo más tarde.
Según ellos, había planeado bien su batalla. Disparó el primero contra los tanques israelíes.
“Bilal se situó entre los árboles, donde había colocado misiles antitanque Kornet. Él disparó detrás de cada árbol, antes de saltar a otro árbol, desde el cual disparaba otro misil a otro tanque”, dijeron, asombrados por su rapidez.
“Así fue y Bilal disparó contra 17 tanques, destruyéndolos o incendiándolos a todos y causando decenas de muertos y heridos a los israelíes”.
Todo esto fue recogido por las cámaras de los drones de espionaje israelíes, los MK, que no lograron localizarlo durante todo el tiempo de la batalla. Al final, sin embargo, un misil terminó por alcanzarlo.
Él estuvo una veintena de días en coma en un hospital. Él despertó una sola vez y supo que la guerra había terminado y que la victoria que él y sus compañeros lograron en Wadi Huyair la había puesto fin y otorgado la victoria a la Resistencia y al Líbano. Luego, se fue en paz, según sus próximos.