Redacción
El Ministro de Defensa del Reino de España, con ocasión de la actual crisis hispano-británica re-lativa a Gibraltar, y la provocación que supone la próxima visita al Peñón de al menos tres barcos de guerra ingleses que no la tenían programada, con el portaaviones Illustrious (buque insignia de la Navy) a la cabeza, ha dicho:
“El conflicto (actual de Gibraltar) no tiene que ver con la soberanía… Es un anacronismo pre-tender llevar este contencioso al nivel de un conflicto militar … Esto no es el siglo pasado. No funciona así. … (y que la situación generada por la próxima presencia de la presencia de buques de guerra británicos en Gibraltar es de) Total normalidad”.
Esas declaraciones califican por sí mismas al Sr. Morenés, cuya larga trayectoria política en el Ministerio de Defensa, durante varias legislaturas, ha sido muy controvertida, no faltando quienes le acusan de defender intereses industriales privados o internacionales.
Como quiera que sea, resulta indudable que el Señor Morenés ha caído en contradicciones, impropias de un Ministro de Defensa de España.
Si impedirnos la pesca en nuestras aguas, mediante instalación de artificios en ellas, protegi-dos, por cierto, por embarcaciones de la Marina inglesa, no es una cuestión de soberanía, es que no lo es ninguna. Si, además, una escuadra que viene, según Londres, a hacer una demostración de fuerza tras ese incidente, no es llevar el contencioso al plano militar, es que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Si defender la integridad territorial de España no es, quizás, el principal cometido de nuestras Fuerzas Armadas, es que han modificado la Constitución sin decírnoslo. Si la Armada no está para confrontaciones bélicas, aunque sea a nivel de “enseñar el pabellón”, que la disuelva y, de paso, también el Ministerio donde ha tenido sus puestos de trabajo tantísimos años.
Por lo demás, ha sido doctrina tradicional española que barco que hiciera escala en Gibraltar no podía tocar puerto español, así como la recíproca; si el Illustrious viene a humillarnos en El Peñón a petición de Fabián Picardo, escoltado parte de su viaje por un barco español, se le debería negar la entrada en Rota el próximo día 18 por mínima reciprocidad y vergüenza. Así mismo, el día 19 el por-taeronaves Juan Carlos I, y su grupo de escolta, debería hacer un desfile naval de instrucción frente a Gibraltar.
Por otra parte, no se debe olvidar que esta crisis se inició el día de Santiago Apóstol, Patrón de España, fecha que hace pensar que no fue casual (el año pasado casi coincidió con la Fiesta de la Hispanidad). Como tampoco debe ser casual que los británicos, que son prácticamente los que man-dan en la OTAN por delegación de Estados Unidos, hayan programado estas oportunas maniobras en conexión con el previsto “incidente de los bloques de cemento”, para así tener oportunidad de hacer una demostración de fuerza a una nación que pocos meses antes había mandado su portaaviones a la chatarra.
Sin duda Morenés, de seguir por ese camino, hará bueno a don José Bono, aquel Ministro de Defensa para el que era mejor morir que matar, y al resto de sus antecesores en el cargo, logro real-mente difícil.