Opinión

Gibraltar, el peñón de las ánimas

Elespiadigital | Viernes 23 de agosto de 2013

España, que somos todos los españoles, observamos el problema de Gibraltar como una ofensa. La provocadora visita de parte de la Armada inglesa al Peñón, es un gesto de soberbia incontenida y colonial que no empleó, claro, con la China comunista, porque Pekín estaba dispuesto a todo tipo de reivindicaciones en la evacuación de Hong-Kong. Incluso violentamente. El disparatado plan inglés responde a los cánones de su estrategia militarista como ocurrió en las MALVINAS, que costó la vida a unos tres mil argentinos. Esta política de la Gran Bretaña, la gran y vieja ramera de Europa, inventora de la esclavitud, junto a Holanda, le importa poco romper con España y poner en un brete a la Unión Europea, en el caso de que la crisis vaya a peor, a pesar de ser aliados en los aspectos económicos y militares.

Por Cano Vera



  

 

Por Cano Vera

España, que somos todos los españoles, observamos el problema de Gibraltar como una ofensa. La provocadora visita de parte de la Armada inglesa al Peñón, es un gesto de soberbia incontenida y colonial que no empleó, claro, con la China comunista, porque Pekín estaba dispuesto a todo tipo de reivindicaciones en la evacuación de Hong-Kong. Incluso violentamente. El disparatado plan inglés responde a los cánones de su estrategia militarista como ocurrió en las MALVINAS, que costó la vida a unos tres mil argentinos. Esta política de la Gran Bretaña, la gran y vieja ramera de Europa, inventora de la esclavitud, junto a Holanda, le importa poco romper con España y poner en un brete a la Unión Europea, en el caso de que la crisis vaya a peor, a pesar de ser aliados en los aspectos económicos y militares.

En este conflicto diplomático no hay que olvidar sus aspectos económicos, financieros y turísticos. El cierre de la denominada Verja, fue una medida oportuna, porque es la lengua que entiende Londres. La razón histórica está de nuestro lado, por nuestros derechos y nuestra dignidad nacional herida desde hace siglos. Londres persiste esencialmente porque tiene una de las llaves estratégicas del Mediterráneo con una base militar en la que recalan sus submarinos nucleares. Se entiende poco que algunos miles de indocumentados de la izquierda fundamentalista digan que el tema gibraltareño es puro franquismo. No conocen nuestra Historia. Azaña e Indalecio Prieto, en la II REPÚBLICA, trataron de negociar una salida honrosa con Londres, y precisamente el general Franco, militar, declaró hace años, textualmente, que Gibraltar caería como una fruta madura, y le paró los pies a Adolfo Hitler que pretendía cruzar España de norte a sur, para apoderarse de la plaza militar británica. En este sentido, Antonio Banderas, nuestro laureado actor, personaje al margen de la política partidista ha afirmado que "yo me tengo que poner de parte de mi gente. Que tiren al mar enormes bloques de cemento armado con hierros para impedir que pesquen y rompan las redes de los trabajadores de la mar, es algo que no se puede tolerar, y es una provocación de los gibraltareños con apoyo inglés. Un conflicto, que, qué casualidad coincide con la visita de sus navíos a Rota y al Peñón. Había que reaccionar de alguna manera."

Esta es la opinión medida de la gran mayoría de los españoles y de gran parte de la opinión pública internacional y de sus naciones. Conozco al ministro Garcia Margallo, desde mis años en Melilla, y puedo asegurar que es un hábil político, una persona muy equilibrada y con un coeficiente intelectual muy alto, además de una experiencia dilatada en Bruselas, en donde ha destacado por su tacto, olfato y prudencia en los negocios comunitarios ,tan agrios, como sabemos los españoles. En mi criterio es uno de los mejores ministros del Gobierno del Rajoy más mediocre.

Hay que esperar que la crisis permanente con el Peñón de las Animas, en donde los llanitos, sus habitantes, apátridas e incordiantes, que es una minoría radicalizada, termine pronto como señala una Resolución de las Naciones Unidas, apoyada por más de ciento treinta países. Los españoles apoyamos la via del diálogo, porque no es un sentimiento patriotero, sino un derecho histórico y de dignidad, pero también opinamos que si es necesario apretar las clavijas, el camino está expedito. No asisten la razón histórica , geográfica y demográfica, algo que el Mercado Común no ha llegado a entender sin remilgo alguno. Una organización cuyos noventa mil funcionarios pagamos de nuestros bolsillos, UE y OTAN, y que no saben lo que es paro y los sueldos bajos de los trabajadores españoles, y los jubilados peor pagados de Europa. Esta jauría de eurócratas que se pongan al tajo y ayuden a resolver un conflicto internacional propiciado por la City, el centro mundial del capitalismo salvaje global. Y sobre todo nuestros diputados europeos pagados con sueldos de escándalo. Ellos deben ser nuestra infantería. No los barcos de guerra del Reino Unido, madre de un ex imperio mercenario que convirtió las guerras en su lenguaje común. Nosotros sabemos de que van con sus cuchillos en la boca. Historia real. Y no nos castiguemos pensando que esta crisis fue una reivindicación solo del franquismo. Una estupidez analfabeta.