Según informa este domingo el diario español El Mundo, citando a fuentes diplomáticas y del Ministerio del Interior de España, el suceso del viernes en las inmediaciones de la residencia de la embajadora de México “pudo ser una encerrona preparada”.
El conflicto entre Bolivia y México ha provocado que la misión diplomática del país norteamericano pase a estar permanentemente bajo vigilancia y, por eso, se sospecha que “alguien informó” de la llegada de la encargada de Negocios y embajadora interina española, Cristina Borreguero, para realizar una visita a su homóloga mexicana, María Teresa Mercado, recoge el rotativo.
Conforme manejan fuentes de la Cartera española del Interior y círculos diplomáticos, los agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO), encargados de la protección de la diplomática española, la dejaron en la representación mexicana junto a otro diplomático y se marcharon. Una hora después, al volver a recogerla, los escoltas se encontraron frente a un grupo de personas que les bloqueaban el paso a fin de impedirles que accedieran a la delegación mexicana.
De acuerdo con las versiones a las que ha tenido acceso el periódico, “varias personas de paisano empezaron a dar patadas a los coches, impidieron salir del vehículo a sus ocupantes, incluso taponaron el camino para que no pudieran entrar a la embajada mexicana. También golpearon los espejos retrovisores y los rompieron”.
Los agentes del GEO salieron entonces del coche para ir a buscar a la diplomática. “Los GEO actuaron correctamente, impidieron que el incidente cobrara mayor gravedad, mientras que la Policía boliviana que estaba allí cerca no hacía nada. Y podían llevar legalmente el arma dentro del coche diplomático, porque así está previsto. No habrían bajado de no ser necesario para sacar de allí a la embajadora en funciones”, señalan las mismas fuentes citadas por El Mundo.
Los agentes españoles de seguridad, viendo que el tumulto no les permitía acceder a la sede diplomática, decidieron irse del lugar sin recoger a los dos diplomáticos españoles, que fueron trasladados posteriormente en un vehículo de la Cancillería boliviana.
Uno de los escoltas de la embajadora española en Bolivia baja de un vehículo para recogerla en la residencia de la embajadora mexicana en La Paz, 27 de diciembre de 2019.
Bolivia acusa, por su parte, a “personas identificadas como funcionarios de la embajada española en Bolivia, acompañadas de hombres encapuchados”, de haber “intentando entrar subrepticiamente en la representación diplomática mexicana de La Paz”, que acoge a una decena de colaboradores del depuesto presidente boliviano, Evo Morales, asilados allí tras la renuncia de este el pasado 10 de noviembre, intentando forzar el viernes una barrera de seguridad de la Policía boliviana.
De hecho, el gobierno de facto de Bolivia sostiene que los escoltas españoles buscaban por medio de este incidente facilitar la “fuga” de un exministro de Morales alojado en dicha residencia.
El sábado, España desmintió “rotundamente” que la visita de la diplomática española persiguiese “facilitar la salida” de los exfuncionarios de Morales y aseguró que, en todo caso, se trataba de una visita “exclusivamente de cortesía”, que, según El Mundo, no era la primera que los empleados españoles realizaban a la sede mexicana.
Bolivia y México mantienen una constante tensión diplomática desde que Morales fuera acogido por el Gobierno mexicano tras renunciar a la Presidencia y denunciar un golpe de Estado para derrocarlo.
Bolivia planea expulsar a funcionarios de la embajada de España
No suficiente con la agresión al cónsul de España en La Paz, por la Policía de Bolivia, el gobierno de facto planea expulsar a los diplomáticos españoles del país.
Así lo anunció el sábado el ministro de gobierno de facto en Bolivia, Arturo Murillo, tras denunciar que el “incidente” del viernes buscaba facilitar la “fuga” de un exministro del depuesto presidente, Evo Morales, alojado en la residencia de la embajadora mexicana en La Paz, María Teresa Mercado.
Murillo dijo que pedirá personalmente a la autoproclamada presidenta, Jeanine Áñez, y a la canciller, Karen Longaric, el cambio de los funcionarios diplomáticos españoles.
“Voy a pedir a la presidenta y a la canciller que pidan que esas personas se vayan del país (…)”, dijo Murillo, pero aclaró que, “no se está pidiendo que se vaya la embajada de España, sino las personas que han maltratado y ofendido a los bolivianos”, apuntó.
Para el funcionario del gobierno de facto, las personas que se hicieron presentes en la residencia de la embajadora mexicana “maltrataron la sensibilidad boliviana” al moverse en una residencia con gente encapuchada “como si pudieran hacer lo que les da la gana”.
“No pueden seguir en este país. Deberían hacer un cambio inmediato de su delegación diplomática. No es correcto que vengan a hacer lo que quieran”, recalcó Murillo tras recordar que hace muchísimos años Bolivia dejó de ser colonia española.
Además, cuestionó la utilización de capuchas y posiblemente de armas para, “ayudar a un “delincuente” a fugarse de la residencia de México, en referencia al exministro Juan Ramón Quintana.
La diplomática mexicana, sin embargo, denunció a través de Twitter que elementos de la Policía boliviana agredieron a la encargada de negocios de España en Bolivia, Cristina Borreguero, y el cónsul Álvaro Fernández, cuando se encontraba reunidos con ella.
Mientras que el delegado boliviano ante la comunidad internacional, el expresidente Jorge Quiroga, exigió al Gobierno español que asuma su responsabilidad en este incidente y sostuvo que España junto con México son parte de una “conspiración” contra la reconstrucción democrática de Bolivia.
Vea las sandeces de este personaje y sus insultos a España
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El pacto del golpe de Estado en Bolivia
El golpe de Estado contra Evo Morales fue pactado, lo dijo sin sonrojos Luis Fernando Camacho, quien es señalado como el rostro visible de los acontecimientos que llevaron al derrocamiento del primer presidente indígena en Bolivia.
A medida que pasan los días afloran más detalles del complot previo a la asonada golpista del pasado 10 de noviembre, que revirtió todo el proceso de cambios iniciado en el 2006 por el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), encabezado por Morales.
Pero como dice el refrán ‘por la boca muere el pez’, Camacho hizo gala de ello al confesar a un grupo de sus allegados que fue su padre el encargado de ‘cerrar’ con militares y policías los acontecimientos de la historia ya conocida, según un video en redes sociales y que replican diversos medios de prensa.
El expresidente del Comité Cívico de Santa Cruz, ahora candidato presidencial, cuenta abiertamente que incluso en los acercamientos con los militares participó Fernando López, actual ministro de Defensa del gobierno de facto.
‘Fue mi padre quien cerró con los militares (?) la persona que fue justamente a hablar con ellos, a coordinar todo, fue Fernando López, actual Ministro de Defensa. Es por eso que él está de ministro de Defensa’, se escucha en el audiovisual.
Luego explica que sucedió lo mismo con la Policía y afirma que, una vez consolidados tales acercamientos, lanzó el plazo de 48 horas para la renuncia del mandatario.
‘La Policía de la misma manera. Fue mi padre. Cuando pudimos consolidar que ambos no iban a salir fue que dimos las 48 horas, pedimos las 48 horas porque sabíamos que ya podía Santa Cruz trasladarse a La Paz’, subrayó.
El padre del excívico es José Luis Camacho Parada, tiempo atrás presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia y de la Federación de Empresarios Privados en Santa Cruz.
Morales dimitió bajo presión de la cúpula castrense, aunque eufemísticamente señalaron que era una ‘sugerencia’ del entonces jefe del Ejército Williams Kaliman, el mismo que luego colocó la banda presidencial a la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez.
‘Camacho confirma que cívicos hablaron con militares y policías para derrocar a mi gobierno’, escribió el exmandatario en un mensaje en su cuenta en la red social Twitter, donde insiste que sufrió un golpe de Estado.
Añade el tuit que ‘fue un golpe de Estado pese a que Áñez, (Carlos) Mesa y el propio Camacho intentan negarlo, el video es una prueba irrefutable’. ‘La justicia debe actuar contra los golpistas y genocidas’, expresó.
Tras las elecciones del 20 de octubre, en las que Morales logró la victoria en primera vuelta con el 47 por ciento de los votos y una diferencia de 10 puntos sobre su principal rival, Carlos Mesa, Luis Fernando Camacho convocó a un cabildo en la ciudad de Santa Cruz y desconoció los resultados.
En los sucesivo comenzaron a ocurrir una serie de hechos instigados por el dirigente opositor, perteneciente, por cierto, a una de las familias más acaudaladas de Santa Cruz.
A propósito, el mismo Camacho que plantea su lucha con el poder de la fe es el que aparece en registros de los Panama Papers (2016), una gran filtración de documentos confidenciales vinculados a la firma legal panameña Mossack Fonseca, los cuales denuncian la existencia de paraísos fiscales utilizados por ricos y poderosos.
Los golpistas buscan “inhabilita” el MAS, el partido de Evo Morales
El nuevo presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia, Salvador Romero Ballivián, ha adelantado en una entrevista con Infobae que "en las próximas semanas" se decidirá la posible disolución de la sigla del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido del depuesto mandatario Evo Morales.
"Es un tema que ya está siendo analizado y apenas esté resuelto se emitirá una resolución", añadió. Si se inhabilita el MAS, sus candidatos tendrán que participar en las elecciones con otro partido.
Morales y MAS eligen el 19 de enero los candidatos presidenciales
Evo Morales anuncia que el 19 de enero se reunirá con líderes del Movimiento al Socialismo (MAS) para elegir a sus candidatos para las elecciones de Bolivia.
“El 19 de enero de 2020, en Buenos Aires [la capital argentina], vamos a llevar adelante un encuentro con los dirigentes del MAS-IPSP de los nueve departamentos y de sectores sociales, especialmente del Pacto de Unidad, para elegir a nuestros candidatos a la Presidencia y a la Vicepresidencia”, dijo ayer domingo el depuesto presidente boliviano a través de su cuenta de Twitter, precisando que, aunque el candidato todavía no está aprobado, el MAS está primero en todas las encuestas.
Pese a las persecuciones de sus simpatizantes por el gobierno de facto, escribe Morales, se han celebrado varios debates con los grupos políticos bolivianos para coordinar las próximas elecciones generales y tener un plan ‘b’ por si sucede algo como el golpe de Estado.
El MAS, el partido que encabeza, nunca cometió fraude electoral, afirma Morales, e insiste en que su Gobierno ha sido víctima de un golpe de Estado. “Usaron el término fraude para un golpe”, explica.
El líder indígena denunció, asimismo, que el gobierno de facto de Bolivia pretende proscribir al MAS como fuerza política y tal medida significa que más del 50 por ciento de la población no participará en las elecciones. El Movimiento al Socialismo “es un partido que ha hecho historia”, precisa.
El mandato constitucional del Gobierno del mandatario, Evo Morales, y de toda la Asamblea Legislativa Plurinacional termina el 22 de enero, lo que significa que la autoproclamada presidenta de Bolivia Jeanine Áñez, que justificó su ascenso al gobierno aduciendo que ella era vicepresidenta segunda del Senado, también termina ese día.
Morales, el primer presidente indígena de Bolivia desde 2006, tras una arremetida golpista de la oposición que desconoció su elección en los comicios del 20 de octubre, renunció a su cargo el pasado 10 de noviembre para “preservar la paz en su país”, y ahora cuenta con estatus de refugiado en Argentina.
El exmandatario boliviano, como jefe de campaña electoral de su partido, hace política desde Argentina y asegura que el MAS ganará las próximas elecciones presidenciales que se celebrarán en abril o mayo de 2020.
Análisis: Es hora de llorar por Bolivia
Martin Sieff
El famoso lamento de Winston Churchill por la traición a Checoslovaquia por parte de las democracias occidentales en 1938 se aplica hoy al derrocamiento desvergonzado del gobierno legítimo y democráticamente elegido de Bolivia y la nueva era oscura de represión, explotación y tortura que ahora amenaza con envolver a sus ciudadanos.
El derrocamiento de un presidente cuatro veces elegido democráticamente que goza de una clara confianza y apoyo popular apenas generó un gran interés y cero indignación en los complacientes medios dominantes (HSH) de los Estados Unidos, el resto del mundo de habla inglesa e incluso en Europa occidental. Hasta ahí nos hemos hundido.
Estados Unidos y Gran Bretaña y sus mascotas domesticadas se han convertido en la Oceanía de George Orwell, y ni siquiera lo saben.
Primero, Brasil, el gigante demográfico del hemisferio occidental con sus recursos naturales ilimitados y su riqueza petrolera en alta mar se desestabilizó y su propio gobierno legítimo popular, cuatro veces elegido democráticamente, fue derrocado.
Un régimen racista, no electo, duro y represivo, respaldado por el ejército, se creó de inmediato para recibir una aprobación reconfortante de la derecha estadounidense y de Wall Street y con un silencio aún más reconfortante del falso centro de Estados Unidos y la izquierda suave.
Así, la dictadura, la explotación económica y la represión quedaron a las espaldas de 209 millones de personas sin ningún contratiempo.
Por lo tanto, ¿por qué alguien debería estar sorprendido, conmocionado o indignado cuando un régimen aún más explícitamente represivo, abierto en su determinación de aplastar la cultura y la religión nativa de la mayoría de los pueblos indígenas debería ser clavado en el ataúd de la pequeña Bolivia con solo 11 millones de personas?
En comparación con el derrocamiento del gobierno socialdemócrata de Brasil, Bolivia parece una pequeña noticia. Pero no es poca noticia para los 11 millones de personas que viven allí.
La monstruosa represión de la mayoría de los pueblos nativos a quienes finalmente se les dio esperanza y dignidad por sus cuatro veces elegidos democráticamente presidente socialdemócrata, Evo Morales, ha comenzado. La violación en masa y el asesinato en masa seguramente seguirán. Y también lo es la amenaza de un eventual genocidio.
Luis Fernando Camacho, un abogado evangélico de derecha de Santa Cruz, es especialmente cuidadoso: se especializa en retórica extremadamente violenta y xenófoba. Después de que el presidente Morales fue derrocado, Camacho ingresó al palacio de gobierno en La Paz y colocó una Biblia en la bandera boliviana. El pastor protestante a su lado prometió que la Pachamama (la diosa andina de la Madre Tierra) nunca volverá a Bolivia. Bolivia le pertenece a Dios «.
Este tipo de charla, como nos advirtió el gran poeta alemán Heinrich Heine un siglo antes de la Revolución Nazi, es importante. «El pensamiento precede a la acción justo como el rayo viene antes que el trueno», nos recordó Heine. El odio que Camacho ya ha expresado en palabras contra las creencias de los pueblos de Bolivia pronto exigirá su precio en vidas y en sus almas.
El golpe de estado de Bolivia deja en claro, si alguien necesita ser convencido, que el derrocamiento del gobierno de Brasil no se hizo de manera aislada. O que sus perpetradores estaban listos para descansar en sus laureles.
La verdad aterradora es que cualquier pretensión de defender el Estado de derecho o los principios de no intervención y seguridad global sobre los que se suponía que las Naciones Unidas se habían fundado por impulso del entonces presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt en 1944-45 hace mucho tiempo que ha sido abandonado.
A pesar de que el verdadero poder global económico y militar de los EE. UU. ha disminuido con el surgimiento de Rusia, China, India y otras naciones en el siglo XXI, la determinación de los Estados Unidos y su élite gobernante de Deep State de actuar como si fueran el único árbitro del poder global, la soberanía y la legitimidad se ha expandido de manera maníaca y sin límites.
Nicaragua es claramente la siguiente en ser atacada. Venezuela se ha ganado un respiro por el fiasco del fallido golpe de estado de John Bolton a principios de 2019. Pero si Nicaragua puede ser atacada en 2020, Caracas será víctima de nueva desestabilización para el próximo otoño.
Y esté atento a los movimientos preparatorios que se realizarán en México, aunque la aprobación del Acuerdo Comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) por parte del Congreso puede darle un respiro al presidente Andrés Manuel López Obrador: Ciertamente, López Obrador debería dar máxima prioridad a quedarse en muy buenos términos personales con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
¡Ay de vosotros, pueblos de América Latina! Bolivia le ofrece un anticipo de vuestro destino.